Categoría: AmericaLatina

Evan Ellis: “Venezuela es pasar hambre o luchar”

ACTUALIDAD

AMÉRICA LATINA

Ya se oyen voces augurando el principio del fin de la autocracia en Venezuela. Pero, ¿y si fuera más bien el preludio de una dictadura declarada en un Estado abiertamente fallido? DW habló al respecto con Evan Ellis.

 Evan Ellis (Vivian Rodríguez)

Dentro y fuera de Venezuela gana terreno la impresión de que los funcionarios a la orden del presidente Nicolás Maduro están acorralados, de que sus infracciones contra la Constitución del país y los derechos humanos universales han traspasado el umbral de lo tolerable en nombre de la “no injerencia en los asuntos internos de una nación”, de que ya no podrían reatar las hebras del hilo constitucional ni siquiera queriéndolo sinceramente, de que este es el principio del fin de la autocracia.

Pero, ¿qué pasaría si ese no fuera el caso, si todo esto fuera más bien el preludio de una dictadura declarada en un Estado abiertamente fallido, si el hecho de estar acorralada fuera precisamente lo que hace más peligrosa a la élite chavista? En entrevista con DW, Evan Ellis presagia un escenario poco esperanzador para Venezuela, arguyendo que lo que allí sucede es inédito en el mundo. Ellis es profesor del Instituto de Estudios Estratégicos (SSI) del Army War College de Estados Unidos, especializado en la investigación del acontecer latinoamericano.

Deutsche Welle: Dr. Ellis, varios analistas coinciden en que las mediaciones diplomáticas en la crisis venezolana deben ser orquestadas por los Gobiernos al sur del Río Bravo y no por Estados Unidos. ¿Qué cabe esperar de los latinoamericanos?

Evan Ellis: Lo que ocurre en Venezuela no es una cuestión de política o de relaciones internacionales, sino un golpe del crimen organizado de gran escala: un grupo de criminales ha tomado control del Estado y asaltado su tesorería. El problema de fondo es que no existe un mecanismo jurídico internacional ni un modelo de cooperación regional que permita rescatar a un Estado en esas circunstancias sin violar su soberanía. De momento no hay cómo liberar a Venezuela, a su gente y a sus recursos de quienes los secuestran a punta de pistola.

Desde hace mucho tiempo se argumenta que la flagrancia con que la élite chavista viola las reglas del juego democrático se debe a que ésta no tiene adónde huir. Objeto de imputaciones en Estados Unidos por violaciones de derechos humanos, enriquecimiento ilícito y otros delitos, abundan los civiles y los militares que no pueden salir del país sin ser perseguidos por Interpol. Conservar su fortuna mal habida y su libertad depende de que conserven el poder. Dado que el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) impide que se realicen elecciones limpias, ¿cree usted que la negociación con el régimen de Maduro para que suelte el timón girará inevitablemente en torno a garantías de amnistía, salvoconductos o acuerdos de no extradición?

Consentir que la impunidad de estos criminales sea objeto de negociación equivaldría a haber dejado sin castigo ciertos desmanes cometidos por los nacionalsocialistas alemanes antes y durante la Segunda Guerra Mundial. El riesgo de semejante concesión es que sentaría un precedente peligroso: un grupo de criminales explota las necesidades de una población marginada, llega al poder por la vía de las urnas, se apropia de los recursos de la nación y termina saliéndose con la suya porque se le perdonan todos sus delitos.

Eso es inaceptable porque en la economía global moderna son varios los Gobiernos con ganas de imitar al de Maduro y repetir la tragedia venezolana. La gobernanza y el orden globales exigen que, independientemente de lo que pase, los funcionarios del Ejecutivo de Maduro sean procesados judicialmente con toda la dureza de la ley por haber saqueado las arcas del Estado, por haber violado los derechos humanos de su población y por haber pisoteado la Constitución Nacional. Habiendo dicho esto, reconozco que estamos ante un dilema…

Ver el video02:42

Las protestas en Venezuela llenan las redes sociales

En una entrevista televisada a finales de abril, la senadora uruguaya Verónica Alonso, de la formación opositora Partido Nacional, sugirió buscarle una “salida negociada” a la crisis venezolana que incluyera la oferta de un salvoconducto para Maduro. Más de un venezolano debe haber asentido; en las redes sociales no son pocos los que parecen estar a favor de que los mandamases del chavismo se queden con sus botines a cambio de que abandonen el país. Eso suena como un trueque muy odioso, pero así de extrema es la situación…

Es casi imposible predecir que la situación venezolana terminará bien porque, aparte del presidente Nicolás Maduro, del segundo “hombre fuerte” del PSUV, Diosdado Cabello, y del vicepresidente de la nación, Tareck El Aissami, hay otros miembros de la cúpula civil y militar del chavismo involucrados en el narcotráfico, en la industria del contrabando y en otros delitos serios. Y todos ellos tienen claro que la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos y otras instancias internacionales poseen evidencias de sobra.

DW RECOMIENDA

“La actual crisis venezolana no tiene precedentes”

En entrevista con DW, Evan Ellis, profesor del Instituto de Estudios Estratégicos del Army War College de Estados Unidos, atribuye el fracaso de las mediaciones en la crisis venezolana al carácter excepcional de la misma (04.05.2017)

Charles Shapiro: “¿Por qué habría EE. UU. de intervenir en Venezuela?”

EE. UU. quiere soluciones para Venezuela junto a socios europeos

Washington-Caracas: ¿por las malas?

La luna de hiel de Maduro y Trump

Hugo Carvajal, cónsul general de Venezuela en Aruba, fue detenido en la isla por sus vínculos con las FARC y el narcotráfico (24.7.2014). Leamsy Salazar, jefe de seguridad de Diosdado Cabello, se fue a Estados Unidos y acusó a Cabello de ser el jefe del “Cartel de los Soles” (26.1.2015). Dos sobrinos de la pareja presidencial fueron arrestados en Haití por tráfico de drogas (10.11.2015). Después de estos sucesos, la élite chavista sabe que puede perder sus fortunas y su libertad fácilmente si sale del país o si otro partido llega al poder en Venezuela.

Si la sociedad civil venezolana no puede recibir más que apoyo moral desde el extranjero, ¿qué puede hacer por sí misma para librarse de los que usted describe como “secuestradores” del Estado y “ladrones” de su tesorería? ¿Cómo ve usted la situación en Venezuela a corto plazo?

El despliegue adicional de cien agentes de contrainteligencia cubanos para detectar indicios de rebelión en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, la tendencia de los militares venezolanos a asumir competencias claves como la distribución de alimentos, el hecho de que el Gobierno de Maduro le entregue armamento a cuerpos paramilitares y hable de darle aún más armas a aún más paramilitares… todo eso apunta a que la élite chavista lo tiene todo para ganar si se aferra al poder, cueste lo que cueste, y todo para perder si no lo hace.

Apartando formas de resistencia más agresivas que las vistas hasta ahora, que sin duda desembocarían en una tragedia, no hay muchas otras opciones para sacar al país del atolladero en que está. Pero la población venezolana está desarmada porque así lo establece la Constitución…

Usted sostiene que la crisis político-institucional de Venezuela es algo sin precedentes. ¿De verdad no se puede aspirar a una transición pacífica hacia la democracia como la que tuvo lugar en España y Chile, por citar dos ejemplos?

La situación actual de Venezuela no se puede comparar con la de ningún otro Estado iberoamericano, sino con la de países como Zimbabue y Corea del Norte, donde las castas que tomaron control absoluto del Estado son capaces de infligir sufrimiento a sus habitantes hasta el punto en que la única opción que les queda es pasar hambre o luchar. Venezuela es pasar hambre o luchar. Los casos de Zimbabue y Corea del Norte dejan claro que no existe un mecanismo automático que genere movilización e impida la resignación frente a circunstancias terribles e injustas.

Evan Romero-Castillo

El sí o no de la guerra civil en Venezuela

ACTUALIDAD

AMÉRICA LATINA

Quienes refutan la probabilidad de una guerra civil en Venezuela alegan que el oficialismo tiene todas las armas en su poder. ¿Qué otros factores imposibilitan o propician una conflagración fratricida en ese país?

Venezuela Caracas Protest Gedenken getöteter Student (Getty Images/AFP/R. Schemidt)

Aunque la situación política de Venezuela es escrutada con mayor exhaustividad desde finales de 2015, los diagnósticos que la prensa mundial hace de su crisis institucional siguen exhibiendo desbalances llamativos. Por un lado, el exceso de cautela que la sigue inhibiendo de afirmar que el de Nicolás Maduro se ha convertido en un régimen dictatorial, independientemente de que el chavista haya llegado al poder a través de los votos. Por otra parte, la recurrencia con que augura una inminente conflagración fratricida. Esa tendencia obliga a preguntar:

¿No es irrefutable, a estas alturas, que el sucesor de Hugo Chávez es un déspota? ¿Qué tendría que pasar realmente para que en Venezuela se desatara una guerra civil? ¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra?

Hechos y palabras

Tomando como referencia la noción de “democracia mínima”, Javier Corrales, profesor de Ciencias Políticas en el Amherst College de Massachusetts, alega sin titubeos que la Revolución Bolivariana ha trocado en una dictadura. “En un país hay democracia cuando tienen lugar elecciones libres y justas, y todos los partidos políticos pueden participar en ellas sin cortapisas. Aun si nos remitimos a esa acepción de democracia –la más elemental de todas– cabe afirmar que ésta dejó de existir en Venezuela”, asegura el experto.

Víctor Mijares, profesor de Relaciones Internacionales en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, coincide con Corrales. “Llamemos al régimen de Maduro como queramos: tiranía, autocracia, autoritarismo competitivo, régimen burocrático-autoritario… Lo problemático es negar el hecho de que en Venezuela no hay una democracia, de que el sistema político imperante en ese país no respeta el Estado de derecho”, subraya el politólogo y alude al éxito con que el establishment chavista persuade a los periodistas de autocensurarse.

Venezuela | Demonstranten blockieren Straße (Reuters/C. Garcia RawlinsREUTERS)

Dictadura y resistencia

“Me consta que corresponsales extranjeros edulcoran sus reportes para que no se les expulse del país. Al mismo tiempo, muchos consideran que su cobertura truncada del acontecer nacional es el precio a pagar porque Venezuela tenga una ventana hacia el mundo”, señala Mijares, dejando entrever el peso que las palabras pueden tener en la política. Esto trae a la memoria la suerte corrida por el Hermano Líder y Guía de la Revolución Libia, Muamar al Gadafi, cuando comenzó la Primavera Árabe en 2011.

Mandatarios europeos que llegaron al punto de fotografiarse con Gadafi en poses reverenciales terminaron tachándolo de sátrapa. De ahí en adelante, sus días estuvieron contados. ¿En qué forma cambiaría el forcejeo político en Venezuela si jefes de Estado y de Gobierno, secretarios generales de organismos internacionales y periodistas dejaran de referirse al “presidente Maduro” y comenzaran a llamarlo abiertamente “el tirano Nicolás”? ¿No recibiría la oposición antichavista, automáticamente, el rango de “resistencia” y el apoyo externo correspondiente?

Civismo y violencia sistemática

Agotados los esfuerzos para estabilizar la situación del país, ¿qué implicaciones tendrían ese rebautizo y la nueva narrativa? ¿No quedaría el terreno allanado para que Gobiernos puntuales, bloques de países, fabricantes o trafagadores enviaran armamento a Venezuela con miras a apertrechar a la revolución y a la contrarrevolución, como ocurrió en Angola y Nicaragua? Y, si eso sucediera, ¿qué facción del antichavismo se atrevería a prescindir de las bombas molotov artesanales para emprender la lucha con armas de mayor calibre?

“Ese escenario es posible. Hay muchos intereses en juego de cara a Venezuela por ser una nación petrolera. La influencia de Cuba, China, Rusia y Estados Unidos sobre el sistema político venezolano es innegable. En el Consejo de Seguridad de la ONU se discutió sobre la crisis venezolana porque a más de una potencia le conviene que su evolución favorezca a sus propias ambiciones”, dice Mijares. Corrales admite que el riesgo de una guerra civil es real, pero confía en que la oposición seguirá rechazando el uso sistemático de la violencia “para no caer en esa trampa”.

Venezuela gewaltsame Proteste (Reuters/C. Veron)

Antichavismo: “radicales y moderados”

“El actual es el cuarto ciclo de protestas antigubernamentales masivas desde 1999 y, como en los anteriores, la oposición ha mostrado civismo. Aunque Maduro busca propiciar enfrentamientos, provocando a ciertos sectores del antichavismo, los episodios de violencia han sido casos aislados. Conservar el carácter pacífico de las manifestaciones opositoras es el gran desafío; eso hará más difícil que el Gobierno las tilde de sublevaciones armadas para justificar medidas coercitivas más extremas que las implementadas hasta ahora”, acota Corrales.

La heterogeneidad de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la alianza electoralista de partidos antichavistas, es un factor clave en este contexto. A finales de abril, el semanario germano Der Spiegel citaba al analista político venezolano Nicmer Evans, portavoz de la formación chavista no oficialistaMarea Socialista, y al sociólogo alemán Heinz Dietrich, otrora asesor del difunto Hugo Chávez (1999-2013). Evans denunciaba la aparición de fuerzas “armadas, estructuradas y financiadas” en el seno de la mal llamada “derecha”.

La asimetría de los contendores

Y Dietrich pronosticaba que los círculos opositores dispuestos a sacar a Maduro del poder de manera violenta se impondrían sobre los moderados. Pero si la polarización política se ha reducido y la mayoría de los venezolanos ya no comulga ni con Maduro ni con la MUD, como lo asevera el propio Evans desde que se deslindó del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), ¿qué tan factible es que en el país estalle un conflicto armado como el de El Salvador o Guatemala? Y si ocurre, ¿qué tan asimétrico sería?

Cada vez que las fricciones políticas han derivado en círculos viciosos de protesta y represión –entre los años 2001 y 2003, en 2007, en 2014 y ahora, en 2017–, la prensa internacional ha alertado sobre la proximidad de una guerra civil. Muchos venezolanos reaccionan exasperados, arguyendo que sólo se puede hablar de una guerra civil cuando hay al menos dos bandos armados y subrayando que los fusiles están todos en manos de instancias policiales, militares y paramilitares leales al autoproclamado socialismo del siglo XXI.

Venezuela Schwere Ausschreitungen bei Protesten (Reuters/M. Bello)

Armamento: oferta y demanda

Pero, ¿es acaso inconcebible que un fenómeno similar a La Violencia colombiana prospere en territorio venezolano? ¿Qué traficante que se precie de serlo ignoraría la potencial demanda de artillería en un país de fronteras tan porosas como extensas?  “Aunque me sorprendería que en este mismo instante no estuviera entrando armamento a Venezuela desde Brasil o Colombia, no puedo imaginarme a los jóvenes de la clase media empuñando escopetas”, sostiene Wolfgang Muno, de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia.

“Lo que sí está claro es que ni la Unión Europea, ni Estados Unidos, ni Rusia, ni China estarían dispuestos a proveer esas armas”, agrega Muno. Thomas Fischer, director del Instituto Central de Estudios Latinoamericanos (ZILAS), adscrito a la Universidad Católica de Eichstätt-Ingolstadt, lo secunda: “No creo que Estados Unidos decida apoyar militarmente a la oposición venezolana como lo hizo con la siria. Y, al menos durante la gestión del presidente Juan Manuel Santos, tampoco creo que Colombia lo haga”.

Ejército, rebeldía y guerrilla

Fischer advierte, eso sí, que la constelación puede cambiar si el uribismo llega al poder en Colombia. El especialista también trae a colación el peligro de que parte del arsenal de las FARC desaparezca durante su proceso de desarme y reaparezca en el mercado negro venezolano. De momento luce descartable el ruido de sables en Caracas; pero, a juicio de Fernando Mires, profesor emérito de la Universidad de Oldenburg, militares descontentos, fusiles en ristre, podrían unirse a la oposición civil si ésta se mantiene en las calles.

“Si se fortalecen las disidencias dentro de las Fuerzas Armadas, uno podría concebir el surgimiento de una guerrilla en Venezuela. Obviamente no deseo eso, pero frente a una dictadura asumida, existe la posibilidad de que finalmente la resolución de la crisis sea violenta. Hay que trabajar para que ello no ocurra”, decía, por su parte, Michael Reid, columnista de la revista The Economist y autor de obras como El continente olvidado. La batalla por el alma de América Latina, al ser consultado por Mariano de Alba en el sitio web ProDaVinci.com

Venezuela Anti-Regierungs Proteste (Reuters/C.G. Rawlins)

Profecía autocumplida

“Yo me he abstenido conscientemente de usar el término ‘guerra civil’ en mis publicaciones sobre Venezuela, no sólo porque me parece sensacionalista, sino también porque tiene un halo de profecía autocumplida: hablar de guerra civil es como conjurarla. Lo que vemos en Venezuela es una espiral de violencia ascendente porque, como se intensifica la represión estatal, también se intensifica la respuesta. Las agresiones se han vuelto más cruentas y sus blancos, más definidos”, explica Claudia Zilla, de la Fundación Ciencia y Política (SWP), de Berlín.

“Los ataques no son sólo impulsivos, hay también algunos calculados, como se vio cuando la casa natal de Chávez fue incendiada, por ejemplo. Pero si comenzara un conflicto remotamente parecido a una guerra civil, yo me pregunto si realmente veríamos a dos bandos claramente identificables. ¿Combatirían todos los adversarios de Maduro como un bloque? ¿Estarían del mismo lado y actuarían coordinadamente todos los militares, los policías, las milicias bolivarianas y los paramilitares chavistas? Yo no lo creo”, dice la investigadora.

“Conociendo el caos que impera en la sociedad venezolana actualmente –¡y más específicamente en la jerarquía estatal!–, yo imagino que más bien habría divisiones tanto en las filas oficialistas como en las opositoras. Estoy casi segura de que habría un sector pacifista de la oposición que se retraería y diría: ‘Este no es el camino. Esto no es lo que queremos. Esto va a conducir a que nos matemos todos’ ”, comenta Zilla.

Evan Romero-Castillo

  • Manifestantes en Venezuela

    LAS PROTESTAS PARALIZAN A VENEZUELA

    Periodismo nacido de la necesidad

    “Había estado trabajando como periodista desde hacía un año cuando comenzaron las protestas, en 2014. Muchos medios independientes surgieron en los últimos dos años debido a la censura gubernamental, y así es como me volví reportero”, cuenta Iván Reyes a DW. Comenzó a fotografiar la nueva ola de protestas a fines de marzo.

  • Lino Rivera, herido por una piedra.

  • Disturbios en Venezuela

  • Pancarta con la leyenda: La dictadura de Maduro es muerte.

  • Manifestantes lanzan proyectiles (Ivan Reyes)

  • Ayuda para un manifestante herido

  • Mujeres policías impiden el paso a manifestantes

  • Un joven camina por la calle tocando un violín

El plan de los chavistas de Venezuela para vender petróleo sirio ‘prohibido’ a EEUU

PLANEAN TRANSPORTAR AL CARIBE PETRÓLEO SIRIO HACIÉNDOLO PASAR POR CRUDO RUSO

Nicolas Maduro y sus sicarios veían una oportunidad para hacer dinero rápido

Periodista Digital, 26 de mayo de 2017 a las 10:19

Nicolás Maduro (VENEZUELA).VZ

MUNDO | AMÉRICA LATINA

Los chavistas pretendían introducir petróleo sirio a través de empresas rusas falsas

La tiranía Siria y la dictadura de Venezuela han estado estudiando fórmulas durante los últimos años para esquivar las sanciones internacionales y forrarse.

La idea o el plan principal consistía en transportar petróleo sirio haciéndolo pasar por crudo ruso, y desde ese país llevarlo hasta el Caribe. El objetivo final era que ese petróleo se vendiese en EEUU.

El plan, que no se había divulgado hasta ahora, tenía como objetivo vender petróleo sirio con un gran descuento a Venezuela a través de una empresa fantasma rusa, que lo enviaba a Aruba para refinar y distribuir a estaciones de servicio en EEUU y otros lugares, según muestran docenas de correos electrónicos, documentos y entrevistas. El petróleo cotiza por debajo de 51 dólares tras el acuerdo de la OPEP.

El plan, que no se llegó a ejecutar, muestra hasta dónde están dispuestas a llegar dos naciones parias para evadir las sanciones aprobadas a nivel internacional. El presidente de Siria, Bashar al-Assad, desacreditado en reiteradas oportunidades durante los últimos seis años por diferentes decisiones que han provocado muertes en una brutal guerra civil, se aferra firmemente al poder.
La desesperación de Venezuela

En el caso de Venezuela, el plan forma parte de una agenda internacional, iniciada por el fallecido presidente socialista Hugo Chávez, que convirtió al país en aliado de Irán y Cuba.

Ahora, bajo el liderazgo de su acosado discípulo, Nicolás Maduro, Venezuela necesita con desesperación efectivo después de años de mala gestión de gobierno que ha llevado a la producción de petróleo a su nivel más bajo en 30 años, y ha sumido la economía en una depresión que ha provocado semanas de terribles protestas a nivel nacional. La iniciativa siria pone de relieve las ambiciones internacionales de Venezuela, indicando que su actual crisis podría tener repercusiones mucho más allá de sus costas.

No está claro si el plan todavía puede seguir vivo y si ambos países buscan nuevas fórmulas para camuflar este petróleo. Un protagonista clave, Wilmer Ruperti, operador petrolero venezolano que se hizo enormemente rico gracias a su proximidad a los gobernantes del país, admitió en una entrevista telefónica su participación, pero ha asegurado que ya no tenía ninguna relación con esta trama. Funcionarios sirios contactaron con él a comienzos de 2012 durante una fiesta en el Club Sirio de Caracas.

En ese momento, Ruperti comenzó a alquilar una lujosa casa de huéspedes en la costa norte de Aruba para explorar una refinería y contactar con el agente inmobiliario, Oscar Helmeyer.

Ruperti tenía la mira puesta en una planta que acababa de cerrar el grupo Valero Energy, con sede en San Antonio. Ruperti se ofreció a pagar a Helmeyer 15 millones de dólares por su ayuda para comprar la refinería, una de las más grandes del mundo, pero finalmente la petrolera estatal venezolana alquiló dicha planta. En una entrevista, Helmeyer aseguró que Ruperti también se reunió con el primer ministro de Aruba, Mike Eman, y otro alto funcionario, Mike de Meza. Ambos rechazaron reiteradas solicitudes de entrevistas.

En una carta al entonces embajador de Siria en Venezuela Ghassan Abbas, fechada en septiembre de 2012, Ruperti comentaba que el objetivo del plan sería “evitar el boicot que han liderado EEUU y la Unión Europea”.

Patria socialista

Ruperti propuso encabezar un grupo empresarial llamado “Sirius venezolano” y recomendó un contrato a cinco años para suministrar entre 50.000 y 200.000 barriles diarios de crudo sirio, así como ofrecer también instalaciones con capacidad de almacenamiento para otros 6 millones de barriles sirios.

El documento estaba estampado bajo la firma de Ruperti, en cursiva negrita: “Patria socialista, vamos a ganar y vamos a vivir”.

Lo que siguió fue una cadena de comunicaciones entre funcionarios sirios y venezolanos que incluyó a varios ejecutivos de Citgo Petroleum, con sede en Houston, la filial estadounidense de PDVSA, o Petróleos de Venezuela, según dos personas cercanas a la trama y que no quieren ser ifentificadas. Una nota del embajador Abbas instaba a un funcionario venezolano a viajar a Damasco para discutir los volúmenes, los términos y las condiciones del acuerdo.

En la entrevista telefónica desde Caracas, Ruperti ha explicado que el acuerdo petrolero no tenía la intención de ser una declaración política. “Era una solución logística para ganar mucho dinero”, ha asegurado.

PDVSA no ha respondido a las solicitudes de comentarios. Un representante de Citgo ha explicado que la empresa “no está considerando y no considerará importaciones de crudo sirio para abastecer la Citgo Aruba Refinery”.

Shanno O’Neil, investigador de asuntos latinoamericanos en el Council on Foreign Relations, sostiene que “Siria está buscando alternativas y maneras de esquivar la ley y ha encontrado amigos en América… Si Venezuela está dispuesta a ayudar al régimen de Assad ¿qué más estará dispuesta a hacer?”.

Los sicarios chavistas asesinan a otro joven en Venezuela

 

Alejandro Aguilar murió tras recibir un disparo en el pecho de los asesinos armados por el régimen de Nicolás Maduro

Periodista Digital, 21 de mayo de 2017 a las 12:11

El joven opositor venezolano Alejandro Aguilar, asesinado por los chavistas.VZ

MUNDO | AMÉRICA LATINA

Daniel Rodríguez, asesinado por los chavistas el jueves, era estudiante de Derecho en la Universidad Católica del Táchira (UCAT)

Muerte y dolor, la gran cosecha chavista Asesinan al sobrino político de Carolina Herrera en la Venezuela chavista El de Podemos a la opositora venezolana: “¡Lástima que no te hayan matado, bonita!”

Sigue la carnicería. Fieles a su instinto, los sectarios amigos de Podemos en Venezuela, a los que Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias y sus compinches tanto deben y tanto apoyan, han asesinado una vez más.

En esta ocasión, la víctima se llema Alejandro Aguilar y fue ejecutado a sangre fría en la noche del sábado 20 de mayo de 2017 de un balazo en el pecho.

El crimen sucedió en el municipio de Valera, estado Trujillo. La muerte fue confirmada por el alcalde de la jurisdicción, José Karkom.

“Lamentamos informar el asesinato de un joven en manos de paramilitares del régimen. La lucha de estos héroes no será en vano”.

Con la muerte de Aguilar la cifra de muertos, tras 50 días de protestas contra el régimen militar de Nicolás Maduro, se eleva ya a 60.

Según relataron testigos, cerca al lugar donde fue asesinado el joven había policías, pero las autoridades no impidieron que los colectivos chavistas utilizaran armas de fuego e intimidaran y dispararan contra la comunidad.

El líder opositor Henrique Capriles los refleja en su cuenta de Twitter:

Seguir

Henrique Capriles R.

@hcapriles

Que desgracia!Otro joven venezolano trujillano que es asesinado por la ambición enferma de poder de @nicolasmaduro ! Cuántos más? https://twitter.com/jkarkom/status/866126729190006785 …

23:11 – 20 May 2017

Información de Twiitter Ads y Privacidad

En la madrugada del jueves un adolescente identificado como Daniel Rodríguez, de 17 años, falleció tras ser herido de bala en la cabeza tambien disparada por “colectivos armados chavistas”, en el municipio Córdoba del estado Táchira, fronterizo con Colombia.

“Me informan que hace unos momentos, Daniel Rodríguez falleció a causa de una herida de proyectil a nivel frontal en el cráneo”, confirmó Virginia Vivas, alcaldesa del municipio Córdoba de la región tachirense.

Rodríguez era estudiante de Derecho en la Universidad Católica del Táchira (UCAT).