¿Qué está pasando en el Ejército de Venezuela?

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Las detenciones en las últimas semanas de varios altos mandos militares y las denuncias del gobierno de “actos armados y conspiraciones” relanzan la idea de que la crisis política del país ha llegado también a los cuarteles

Crecen las detenciones de oficiales

03 DE ABRIL DE 2018 12:52 PM | ACTUALIZADO EL 03 DE ABRIL DE 2018 12:54 PM

Casi al final del teclado de emojis de WhatsApp hay unos símbolos violetas que representan los signos del zodiaco y que permiten a algunos militares en Venezuela escribir mensajes de forma encriptada.

“El personal involucrado está bajo investigación”, alcanzo a leer tras entender el código.

El mensaje es de un miembro de la Fuerza Armada de Venezuela al que le pregunto por el ambiente en Fuerte Tiuna, centro del poder militar en Caracas.

Lo define como “hostil”.

Su impresión refrenda que algo se está moviendo en los cuarteles de Venezuela, donde en las últimas semanas se han sucedido las detenciones y donde los uniformados padecen la crisis que golpea al resto de la población.

Son 34 los oficiales detenidos y presentados ante tribunales militares desde el inicio de año, según el abogado Alonso Medina, que defiende a seis de los nueve altos cargos arrestados el 2 de marzo. Entre ellos hay seis tenientes coroneles, de los que cuatro comandaban batallones importantes.

Se les imputan los cargos de traición a la patria e instigación a la rebelión, según le explica Medina a BBC Mundo. Sus defendidos niegan la acusación.

Miguel Rodríguez Torres permanece incomunicado, según fuentes próximas al mayor general retirado (Foto: AFP)

El 13 de marzo también fue detenido Miguel Rodríguez Torres, mayor general retirado, ministro del Interior de 2013 a 2014, compañero de armas de Hugo Chávez en el fallido intento de golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 y desde hace algunos años crítico con el gobierno de Nicolás Maduro.

“Sólo dos personas tienen acceso a él”, le dice a BBC Mundo una fuente próxima al exministro que afirma que sigue incomunicado y sin acceso a su familia ni a su defensa.

La información, asegura, se la suministran amigos que Rodríguez Torres tiene en elServicio de Inteligencia (Sebin), organismo que lo detuvo el 13 de marzo en un hotel de Caracas y que el exministro dirigió de 2010 a 2014.

Rodríguez Torres forma parte de lo que se llama chavismo disidente, que se define como fiel al fallecido Hugo Chávez, pero crítico con Maduro.

Es el caso también de la destituida fiscal general Luisa Ortega Díaz y del que fuera “zar del petróleo” Rafael Ramírez, ambos en el exilio y acusados de corrupción.

Rodríguez Torres está “incurso en acciones contra la paz y la tranquilidad públicas, y en conjuras y complots que perseguían la intención aviesa de atentar contra la unidad monolítica de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana”, dijo el gobierno en un comunicado tras su detención.

“Las acciones criminales (…) Incluían actos armados y conspiraciones contra nuestra Constitución”, añadió.

El ex ministro Rodríguez Torres defiende la unión con la oposición tradicional como la que representa Henrique Capriles (Foto: AFP)

El ex ministro lidera el Movimiento Amplio Desafío de Todos, que se adhirió al llamado Frente Amplio, en el que convergen la oposición tradicional al chavismo y actores que estuvieron junto al comandante Chávez pero que reniegan de su sucesor, Maduro.

Rodríguez Torres, con ascendente aún en el Ejército, es (o fue) además amigo deDiosdado Cabello y Vladimir Padrino, dos militares y hombres fuertes en el oficialismo.

La crisis llega al cuartel

Son días agitados que se prestan al análisis y a la pregunta de qué está sucediendo en el hermético mundo militar.

“Por primera vez hemos visto de manera clara y diáfana cómo está repercutiendo la crisis política en el ámbito militar”, le dice a BBC Mundo Rocío San Miguel, presidenta de la ONG Control Ciudadano, especializada en seguridad y defensa.

Nicolás Maduro degradó del Ejército a 24 militares en dos decretos firmados el 28 de febrero (Foto: AFP)

La experta no veía una situación así desde 2002, año del intento frustrado de golpe de Estado contra Chávez.

Destaca el alto rango de los detenidos y su vinculación con el germen de la llamada revolución bolivariana que lideró Chávez.

San Miguel asegura, sin embargo, que “el generalato” sigue cerca de Maduro.

En los últimos años el presidente ha entregado a los militares operaciones trascendentales de gran poder y gestión de dinero como la importación de alimentos y la dirección de la petrolera estatal Petróleos ded Venezuela (PDVSA), la joya de la corona y casi única fuente de ingresos del país.

“A la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no la divide nadie por su fortaleza, (por) su conciencia patriótica nacional”, dijo hace dos semanas Vladimir Padrino, ministro de Defensa, lanzando un mensaje de control.

“A los desesperados les digo: quédense tranquilos, aguanten ahí, no lo van a lograr”, agregó.

Parte de la tropa está sufriendo los mismos problemas que el resto de la población en Venezuela (Foto: AFP)

El 28 de febrero, Maduro firmó dos decretos en los que degrada o expulsa del Ejército a un total de 24 miembros de la fuerza armada.

Entre las razones esgrimidas está “haber Intentado por medios violentos cambiar la forma republicana de la Nación”.

El gobierno ha venido denunciando intentos de desestabilizar a las fuerzas armadas por parte de la oposición, que ha apelado a los militares en varias ocasiones ante la crisis económica y política que atraviesa el país.

Sectores descontentos

Todos los casos recientes refuerzan un descontento palpable desde hace tiempo.

La agencia Reuters publicó en julio del año pasado que al menos 123 miembros de las Fuerzas Armadas habían sido detenidos desde que en abril de 2017 comenzaron cuatro meses de protestas antigubernamentales. Los cargos iban desde traición y rebelión hasta robo y deserción, según documentos militares.

Venezuela es un país de tradición militarista y con tres intentos de golpe de Estados en 26 años (Foto: AFP)

Este marzo, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) también ratificó la condena de ocho años por delitos como “instigación pública” a Raúl Baduel, otro exmilitar y exministro de Defensa de ascendente en el Ejército.

En Venezuela se le considera como el hombre que rescató a Chávez tras el golpe de Estado de abril de 2002. Por ello, Baduel conoció los mayores honores militares, pero luego abandonó el gobierno y se opuso al fallecido presidente.

En enero, el ex miembro de la policía científica Oscar Pérez y sus hombres murieron en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad.

Llevaban meses en rebeldía tras el robo de un helicóptero en junio del año pasado. La oposición acusa al gobierno de que Pérez fue víctima de un asesinato extrajudicial.

El policía Óscar Pérez murió en una operación tras meses en rebeldía (Foto: AFP)

Y en agosto de 2017, otro grupo de hombres liderados por el capitán Juan Carlos Caguaripano, ahora detenido, asaltó y robó armamento del Fuerte Paramacay, en la ciudad de Valencia.

Antes del ataque los alzados publicaron un video en el que se veía a Caguaripano rodeado de unos 20 hombres uniformados. El capitán anunciaba una “acción cívica y militar para restablecer el orden constitucional” en el país.

El fantasma del golpe

Esta agitación en el mundo castrense se suma a la crisis económica de Venezuela y a las expectativas de cara a las elecciones presidenciales del 20 de mayo, en las que Maduro, pese a la hiperinflación y la escasez de productos básicos, podría imponerse a una oposición dividida entre el boicot y la participación.

Y por todo ello, como ocurre de forma recurrente dado el conflicto político existente, asoma el fantasma del golpe de Estado en un país de extensa tradición militarista que sólo en los últimos 26 años vivió tres intentos golpistas.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino (centro), manda un mensaje de calma y unidad en las fuerzas armadas (Foto: AFP)

“El golpe es una posibilidad”, dice la experta Rocío San Miguel, cuya ONG ha incluido por primera vez en seis años el alzamiento como un posible escenario.

“Hay poca probabilidad de desarrollo”, matiza, “pero hay que ir monitoreando”, añade.

“Hay un movimiento telúrico y hay que ver qué repercusiones hay en 2018”, alerta.

El senador estadounidense Marco Rubio, quien parece estar detrás de la dura posición del presidente Donald Trump contra el gobierno de Venezuela, ha hablado abiertamente de respaldar una rebelión militar.

The world would support the Armed Forces in #Venezuela if they decide to protect the people & restore democracy by removing a dictator

Marco Rubio

@marcorubio

The world would support the Armed Forces in #Venezuela if they decide to protect the people & restore democracy by removing a dictator

10:26 – 9 feb. 2018

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“El mundo apoyaría a las fuerzas armadas en Venezuela si deciden proteger al pueblo y restaurar la democracia derrocando al dictador”, escribió Rubio en Twitter en febrero.

Y el líder opositor Leopoldo López, que cumple una controvertida condena en arresto domiciliario, aseguró recientemente al diario The New York Times que deben aumentar “las formas de presión”.

“En 1958, hubo un golpe militar que comenzó la transición a la democracia. Y en otros países de América Latina hubo golpes de Estado que convocaron elecciones. Entonces no quiero descartar nada, porque la ventana electoral se ha cerrado”, afirmó López.

La oposición institucional, sin embargo, rechaza esa posibilidad.

Hay sectores que ven en un golpe la única salida para hacer caer a Maduro (Foto: Getty Images)

“No estamos alentando un golpe de Estado ni un alzamiento militar. Los civiles debemos resolver nuestros propios problemas”, dijo hace dos semanas Edgar Zambrano, presidente de la Comisión Permanente de Defensa y Seguridad del Parlamento, de mayoría opositora.

El militar que me envía mensajes encriptados por WhatsApp no habla de golpe, sino de “intentona”.

El ministro de Defensa, Padrino, lo verbaliza con más claridad. “Estoy en completo desacuerdo con esos golpes de Estado (…)”, dijo hace dos semanas.

“Eso ya no tiene cabida en este siglo, tenemos que entenderlo, compatriotas, compañeros, actores políticos de la vida nacional”, reclamó tras semanas agitadas en los cuarteles.

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Quién es Martín Vizcarra, el hombre llamado a sustituir a Kuczynski

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La renuncia del mandatario, acosado por las sospechas de corrupción y sobre el que pendía la amenaza de una nueva votación para destituirlo en el Congreso, colocan a Vizcarra ante la responsabilidad de asumir la más alta magistratura del Estado si el Congreso acepta este jueves la renuncia de PPK

PPK

AFP

En los últimos días habían surgido voces que reclamaban que Vizcarra aclarara si tomaría el relevo

22 DE MARZO DE 2018 09:04 AM | ACTUALIZADO EL 22 DE MARZO DE 2018 09:05 AM

El actual vicepresidente primero de Perú, Martín Vizcarra, parece estar llamado a tomar el relevo de Pedro Pablo Kuczynski en la presidencia.

La renuncia del mandatario, acosado por las sospechas de corrupción y sobre el que pendía la amenaza de una nueva votación para destituirlo en el Congreso, colocan a Vizcarra ante la responsabilidad de asumir la más alta magistratura del Estado si el Congreso acepta este jueves la renuncia de PPK.

A sus 55 años, este ingeniero civil, graduado en la Universidad Nacional de Ingeniería y nacido en Lima, se convierte así en una figura clave en la crisis política que vive el país sudamericano.

Hasta ahora venía simultaneando su cargo de vicepresidente con el de embajador en Canadá.

Procedente de una familia de clase media con intereses en el pequeño departamento de Moquegua, en el sur del país, Vizcarra se instaló en Lima para atender su incipiente carrera política.

Antes se había dedicado principalmente a sus negocios en el sector de la construcción.

En 2010 se puso al frente de un grupo independiente y resultó elegido como gobernador de Moquegua, cargo en el que, según los medios locales, ganó popularidad por su buena gestión.

En sus cuatro años al frente de la región esta se convirtió en líder del ranking nacional de educación, lo que tuvo gran repercusión y dio a su emergente figura una proyección nacional.

Pese a ello, no compitió por la reelección.

Salto a la vicepresidencia

En 2016, Kuczynski premió su entusiasta apoyo a su carrera presidencial y le propuso ser vicepresidente.

Aunque los pronósticos lo colocaban como uno de los hombres fuertes del gabinete, finalmente recibió solo la cartera de Transportes y Comunicaciones, considerada secundaria. Su gran momento estaba todavía por llegar.

Su decisión de financiar con dinero público a un consorcio argentino-peruano al que se le habían asignado las obras de construcción de un nuevo aeropuerto en Chinchero, Cuzco, para luego admitir que no se contaba con los fondos necesarios, lo colocó al pie de las críticas de la oposición.

Se le acusó de malgastar recursos públicos para ayudar a las empresas constructoras.

Pese a que no se le probaron los delitos que se le imputaban, se puso en marcha un proceso de destitución parlamentaria. Finalmente, optó por renunciar.

Aquello parecía su final.

Dejó el Ministerio y fue enviado como embajador a Canadá.

Ahora, tal y como establece la Constitución de Perú, al ser el vicepresidente primero, es el llamado a suceder al caído Kusczynski.

Se trata de un resurgimiento inesperado por el que podría gobernar Perú hasta 2021, cuando termina el actual periodo presidencial, pero la inestabilidad y la polarización en el Congreso es tal que pocos se atreven a vaticinar cuánto podría durar su presidencia.

En esta nueva crisis, Vizcarra ha actuado de manera diferente a como lo hizo en diciembre, cuando Kuczynski superó una primera votación para destituirlo en el Congreso.

Entonces Vizcarra compareció junto al mandatario en lo que se interpretó como un claro cierre de filas con él.

Pero ahora Vizcarra ha eludido pronunciarse sobre si renunciaría en el caso de que el Congreso decidiera la vacancia de Kuczynski, algo que sí hizo la vicepresidenta segunda, Mercedes Aráoz.

En los últimos días, Keiko Fujimori, cuyo grupo, Fuerza Popular, impulsó la vacancia de Kuzcynski, negó haber vertido críticas a Vizcarra por el caso del aeropuerto de Chinchero y dijo de él que “puede hacer un mejor trabajo que el presidente actual”.

Por qué parte de la oposición en Venezuela prefiere a un “outsider”

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Con una oposición dividida y con sus principales líderes inhabilitados, parte de la oposición cree que un independiente, alguien fuera de la política, podría unir a los que combaten el chavismo y batir a Nicolás Maduro en las próximas elecciones presidenciales

Lorenzo Mendoza

30 DE ENERO DE 2018 10:44 AM | ACTUALIZADO EL 30 DE ENERO DE 2018 11:08 AM

“¡Presidente, presidente!”. El grito en un estadio de béisbol de Venezuela en diciembre no era para Nicolás Maduro ni para un líder de la oposición, sino para el empresario Lorenzo Mendoza.

El multimillonario se ha convertido para muchos en un ideal, en el único candidato que ven capaz de aglutinar a todos los opositores y de derrotar a Maduro en las inminentes elecciones presidenciales, que se celebrarán antes del 30 de abril.

El problema para estos opositores es que, de momento, solo es un deseo, una ilusión, una abstracción. Y un reflejo de la división que sufre una oposición peleada que debe buscar sin dilación a un candidato.

Mendoza guarda silencio. BBC Mundo solicitó sin éxito una entrevista con él.

Pese a los gritos en la cancha de béisbol y las marchas de quienes le piden que se lance a la arena política, es posible que no se anime y que siga al mando de Polar, la principal empresa de alimentación de Venezuela.

No es la primera vez que Venezuela busca soluciones fuera de la política. Hugo Chávez era un outsider que irrumpió en 1998 y aprovechó el clima crítico contra el sistema para llegar a la presidencia.

Es distinto ahora el caso de Mendoza. Él no irrumpe. Son otros los que lo empujan. Incluidos algunos líderes opositores.

Un vacío por llenar

“Lo de Lorenzo Mendoza es un deseo de rellenar un vacío por parte de la sociedad, que escogió una figura que siente interesante”, le dice a BBC Mundo el analista y encuestador Luis Vicente León.

Ese vacío es producto de las continuas derrotas y la división de la oposición, que ahora se debate entre dar la batalla electoral y el abstencionismo ante un proceso que muchos creen fraudulento y en el que no ven oportunidades de triunfo.

Esa necesidad nace también de que los líderes más carismáticos no podrán competir contra Maduro, que se espera que repita como candidato oficialista.

Leopoldo López cumple en arresto domiciliario una condena de casi 14 años. Y Henrique Capriles está inhabilitado para cargo público por 15 años.

La encuesta de Venebarómetro de diciembre del año pasado preguntó por quién votaría en unas eventuales primarias de la oposición para elegir un candidato único.

López era el deseado con 24,7%. Le siguieron Capriles (17,1%) y Mendoza (17%).

¿Quién es Lorenzo Mendoza?

Es un empresario exitoso, de 52 años y venerado por sus trabajadores. La Polar, como se conoce coloquialmente a la empresa, ha formado parte del día a día del venezolano durante décadas, con productos como la harina de maíz precocida para hacer las arepas o la cerveza ligera.

“Es una persona muy accesible”, destaca un trabajador de Polar, que prefiere mantener el anonimato al hablar del patrón.

Su oficina en el Centro Empresarial Polar (CEP), en Caracas, permanece siempre abierta. Incluso contesta personalmente correos electrónicos a sus empleados.

Ha creado un fondo de ayuda para aquellos que tienen emergencias reales y es normal verlo en el moderno gimnasio del CEP.

“Hago mucho ejercicio, duermo poco y como poco, pero lo suficiente”, lo cita el trabajador de Polar. Correr es una de sus aficiones.

Siempre en forma, ahora “se lo ve más flaquito”. Quizás es el estrés. Y es que para el millonario tampoco es fácil hacer navegar una empresa en el mar de la hiperinflación.

Sus propios empleados no saben qué hará. Dos veces al año se celebra una reunión cara a cara entre los trabajadores y Mendoza. “Dejen el fastidio, me tienen harto”, solía responder de forma coloquial la insistente pregunta de si se lanzaría a presidente.

En la última reunión, a final del año pasado y con las elecciones ya como escenario inminente, se mostró “guabinoso”, término que en Venezuela indica falta de claridad, indecisión.

“No lo negó enfáticamente, lo que me pareció muy extraño”, cuenta a BBC Mundo el empleado de Polar, presente en ese encuentro.

El discurso oficial ante sus empleados es que más en estos tiempos de incertidumbre, Mendoza debe estar al frente de una empresa familiar que heredó, que espera que hereden sus hijos y que teme perder si decide enfrentarse al gobierno.

El chavismo, por su parte, lo considera un enemigo, imagen de la “oligarquía” a la que combate dialécticamente. Gobierno socialista y empresa privada han mantenido una guerra fría que nunca llegó a enfrentamiento cruento.

Terreno libre

Sea Mendoza u otro, el terreno parece abonado para el surgimiento de un independiente, de un “outsider” en las filas opositoras.

Tras 20 años de lucha contra el chavismo repletos de derrotas, “la población siente que esta oposición no es capaz de provocar el cambio”, dice León, que destaca que en Venezuela ya no sólo hay una polarización entre chavistas y opositores, sino que hay una “polarización triple”.

“Hay independientes que no se sienten chavistas de Maduro ni opositores de la oposición tradicional y que buscan un cambio”, afirma el analista.

De acuerdo a la encuesta de Venebarómetro de diciembre, en unas presidenciales el nombre que más apoyos suscitaba era el de Maduro con 28,6% de apoyo. El siguiente con 25,15% es NS/NR, es decir, no sabe, no responde.

De acuerdo al mismo sondeo, 65,3% cree que Maduro debe salir del palacio de Miraflores lo más pronto posible. Y 65,7% tiene una evaluación negativa de laMesa de la Unidad Democrática (MUD), la coalición de los grandes partidos opositores.

Y aquellos que no se sienten representados por ningún partido con una mayoría.

Señales todas de que hay muchos venezolanos que buscan algo que no encuentran en la oposición ni en el oficialismo en medio de la severa crisis.

“Un abstracto”

“Cómo será el vacío para que una parte de la sociedad lo haya rellenado con un abstracto”, dice León sobre el surgimiento de Mendoza, al que consideraría un “lujo” para la oposición si decidiera dar el salto.

“La gente quiere a alguien dramáticamente diferente que genere confianza y rescate el sueño. Mendoza es un abstracto sobre calidad, la gerencia, la eficiencia”, explica León.

Es la imagen que tienen muchos sobre el empresario, idealizado en tiempos de zozobra.

Esa orfandad que sienten los votantes opositores alerta a Jesús “Chúo” Torrealbacontra una de las señas de identidad históricas de la política venezolana.

“No podemos cometer el error de la clase política oficialista y opositora de subordinar la política a las pulsiones del caudillismo. Ya lo hizo el oficialismo con resultados nefastos”, dice en referencia a Chávez el que fuera secretario ejecutivo y portavoz de la MUD.

Torrealba, que considera que Mendoza tiene todo para ser un “fenómeno electoral”, cree que la oposición no sólo necesita un nombre, sino un proyecto. Ambos factores son clave para atraer al votante natural opositor, al que no sabe y no contesta en las encuestas y al chavista desencantado.

“Sin esa sumatoria no se gana, sin esa sumatoria estamos conversando de los números del subcampeonato”, afirma Torrealba a BBC Mundo.

La decisión de Mendoza y de la oposición llegará en los próximos días tras el anuncio de que las presidenciales serán antes del 30 de abril.

Según Torrealba, el candidato no debe ser el de un partido que derrotó a los otros, sino alguien que represente a todos los colores. “Y a los sin partido, que somos mayoría en la oposición”, afirma.

Los riesgos que enfrenta la economía en 2018

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De cara a este año que empieza, son varios los organismos internacionales que han elaborado listados de los riesgos que hay en el horizonte para la economía mundial. BBC Mundo consultó con 3 expertos para saber cuáles son

Los riesgos que enfrenta la economía mundial en 2018

Uno de los principales riesgos es que el financiamiento se haga más difícil | Getty Images

23 DE ENERO DE 2018 08:07 AM | ACTUALIZADO EL 23 DE ENERO DE 2018 08:43 AM

Cecilia Barría

Los riesgos para cualquier economía están siempre a la vuelta de la esquina.

Algunos pueden ser más difíciles de anticipar que otros, como es el caso de una guerra, el colapso repentino de los mercados financieros o un desastre natural de grandes proporciones.

Otras veces, hay señales que alertan a los economistas de potenciales amenazas y ello hace posible hacer previsiones a corto y medio plazo.

De cara a 2018, son varios los organismos internacionales que han elaborado listados de los riesgos que hay en el horizonte para la economía mundial.

Pese a que se prevé una tasa de crecimiento global de 3,1% este año, hay incógnitas que persisten y riesgos latentes.

Estos son algunos de los riesgos que proyectan para 2018 expertos consultados por BBC Mundo que se dedican a analizar la evolución de la economía mundial:

Carlos Arteta, economista líder del Grupo de Perspectivas Globales de Desarrollo del Banco Mundial (BM)

Podría haber una baja de los mercados internacionales tras una época de ganancias y poca volatilidad | Getty Images

– Endurecimiento abrupto de las condiciones internacionales de financiamiento. Este riesgo podría materializarse si los mercados financieros reevalúan la velocidad a la que los bancos centrales de las economías avanzadas normalizarán sus políticas monetarias, por ejemplo, si la inflación en estas economías aumenta más de lo previsto.

– Rápido reajuste en los mercados bursátiles. Este riesgo ha aumentado debido a los muy altos niveles registrados en las bolsas de valores más importantes del mundo, así como a las bajísimas tasas de interés a nivel mundial, condiciones que podrían cambiar abruptamente y generar tensión financiera.

– Incremento de las restricciones al comercio. Este riesgo ha aumentado por las inclinaciones proteccionistas en algunas de las economías más importantes, como Estados Unidos.

– Aumento de la incertidumbre en materia de política económica. Cambios drásticos en el manejo de la economía podrían afectar las decisiones de inversión.

– Aumento de las tensiones geopolíticas. Un recrudecimiento de estas tensiones, por ejemplo, en la península coreana o en el Medio Oriente, podría minar la confianza y perjudicar la actividad económica.

José Juan Ruiz, economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

Hay riesgos geopolíticos, como la tensión con Corea del Norte | Getty Images

– Riesgos geopolíticos y de estabilidad de las instituciones y de las reglas globales. Por ejemplo, qué ocurrirá con la Organización Mundial del Comercio, el NAFTA, o una escalada de tensiones entre Estados Unidos y Corea del Norte, o entre Estados Unidos y China. No estamos en zona de burbuja, pero sí hay un aumento de riesgos geopolíticos.

– Caída en el crecimiento de la productividad, tanto en los países desarrollados como emergentes. Me refiero a la productividad en el sentido de la forma en la que combinamos las nuevas tecnologías, el capital y el trabajo. Hay un crecimiento menor del que teníamos en el pasado. El mundo todavía no sabe cómo utilizar las nuevas tecnologías en los sistemas productivos. Y el otro elemento que influye es el envejecimiento de la población.

– La sorpresa inflacionaria. Ahora hay un consenso amplio en el mundo de que estamos en una etapa de inflaciones estructurales bajas, con condiciones monetarias muy amables, con mercados exuberantes que han creado riqueza financiera con poca volatilidad. Esto ha provocado una sincronización de la recuperación. Ahora, si la inflación sube en Estados Unidos (que es lo que se espera), habría alzas en la tasa de interés y cambiaría el escenario.

– Aumento en los altos niveles de endeudamiento del sector privado y de los países en muchas partes del mundo. Eso implica que algunos de los recursos que se destinan a inversión o a transferencias sociales, serán destinados a pagar el mayor costo de la deuda.

– Hay un dilema moral. Las empresas tienen que apostar al bien común y no solamente a los dividendos de los accionistas. Esto no es un riesgo, pero plantea la pregunta de cómo las empresas pueden tener legitimidad ante sociedades más cansadas con el aumento de la desigualdad. Yo creo que este debate puede tener un efecto importante.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

La desigualdad amenaza la sustentabilidad económica y social | Foto: Getty Images

– Cambio climático. Este es el mayor desafío que estamos enfrentando. El calentamiento global, los desastres naturales, la escasez de agua y la contaminación podrían dejar a 122 millones de personas en la extrema pobreza, adicionalmente a las que hoy están en esa situación.

– Creciente desigualdad. El aumento de la desigualdad de ingresos y la polarización social son consecuencias adversas de la hiperglobalización, especialmente en el mundo desarrollado. Hoy existen ocho personas que concentran una riqueza similar al 50% más pobre de la población mundial. La desigualdad amenaza la sustentabilidad económica y social del actual paradigma de desarrollo y sus costos amenazan el bienestar, la inversión y la innovación.

– Disminución de la confianza en la democracia. Una cultura basada en privilegios transforma las diferencias en desigualdades. Estas tensiones sociales, combinadas con la incertidumbre han debilitado la confianza pública en las instituciones democráticas.

– Crisis del multilateralismo. Los largos y persistentes desequilibrios de cuenta corriente, junto a los cambios de localización de empresas y el empeoramiento de las condiciones laborales, han llevado a un resurgimiento del proteccionismo en muchos países. Esto, combinado con ineficientes negociaciones comerciales, han debilitado el sistema multilateral internacional.

– Desigual impacto de la disrupción tecnológica. Más del 40% de la humanidad todavía está desconectada, no participa, ni tiene voz en la nueva economía digital. Así como las nuevas tecnologías redefinen los productos y los mercados laborales, la desigual distribución y el consumo de esas tecnologías, afectan el crecimiento y crean nuevas desigualdades.

La economía mundial podría crecer 3,1% este año | Foto: Getty Images

Luisa Ortega: Muerte de piloto venezolano fue "ejecución extrajudicial"

La ex fiscal general de Venezuela aseguró que Óscar Pérez y seis de sus hombres fueron “masacrados” el lunes por las fuerzas militares y policiales

Luisa Ortega

La ex fiscal general venezolana Luisa Ortega. (Foto: EFE)

Redacción EC16.01.2018 / 07:17 pm

La ex fiscal general venezolana Luisa Ortega, protegida por el gobierno colombiano, calificó este martes de “ejecución extrajudicial” la muerte del ex policía y piloto Óscar Pérez durante un operativo en las afueras de Caracas.

La acción “culminó con una ejecución extrajudicial vista por el mundo entero (…) no se garantizó la vida de estos jóvenes”, dijo Ortega en un video publicado en su cuenta en Twitter.

Ortega, que huyó de Venezuela de forma clandestina en agosto denunciado persecución política, aseguró que Pérez y seis de sus hombres fueron “masacrados” el lunes por las fuerzas militares y policiales.

“Estas muertes no pueden ser en vano. No hablo de mártires, hablo de jóvenes vilmente masacrados. Esto debe hacernos reaccionar a todos”, sostuvo la jurista, que rompió con el gobierno chavista a finales de marzo.

Óscar Pérez, de 36 años, era el hombre más buscado por las autoridades de Venezuela desde que el 27 de junio sobrevoló Caracas en un helicóptero policial con algunos de sus hombres, lanzando cuatro granadas contra el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y disparando contra el Ministerio de Interior.

El ataque -sin víctimas- ocurrió en medio de una ola de protestas contra el presidente Nicolás Maduro, que dejó unos 125 muertos entre abril y julio del 2017.

La muerte de Pérez y otras seis personas ha provocado polémica en Venezuela. En 15 videos que difundió en Instagram durante el operativo, el piloto, con el rostro ensangrentado, había acusado a las autoridades de querer matarlos, pese a que estaban dispuestos a entregarse.

El gobierno asegura, en cambio, que Pérez y sus hombres fueron quienes atacaron.

“Si las acciones de Óscar Pérez son constitutivas de delitos, corresponde a una justicia imparcial determinarlo”, afirmó la exfiscal, que por el hecho calificó al gobierno de Maduro de “genocida” y “violador de derechos humanos”.

Desde que huyó inicialmente a Colombia tras ser destituida por la Asamblea Nacional que rige Venezuela con poderes absolutos, Ortega ha hecho un periplo por distintas naciones de la región para presentar supuestas pruebas de abusos del gobierno de Maduro y buscar apoyo para restaurar el orden democrático en su país.

Fuente: AFP

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Rafael Ramírez: “No estaba equivocado y las cosas han salido muy mal”

 

Tras dejar la embajada de Venezuela ante la ONU, el otrora “superministro” chavista Rafael Ramírez habla de sus diferencias con el presidente Nicolás Maduro y la situación de su país, en una entrevista con BBC Mundo desde un paradero desconocido

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Rafael Ramírez

Tras ser ministro de Petróleo y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez ejerció de embajador de Venezuela ante Naciones Unidas.

Rafael Ramírez evita revelar dónde se encuentra tras renunciar como embajador de Venezuela ante Naciones Unidas, pero sí habla de sus discrepancias con el presidente Nicolás Maduro y afirma que “las cosas han salido muy mal” en el país.

“El tiempo juega en favor de lo político, pero juega en contra de nuestra economía. Y es algo que está sufriendo nuestro pueblo todos los días”, dice Ramírez en una entrevista con BBC Mundo.

Este ex vicepresidente y exministro de Petróleo de Venezuela durante el gobierno de Hugo Chávez sostiene que la corrupción es “un problema extendido en todo el país”.

Niega temer que las autoridades venezolanas presenten cargos contra él y sostiene que el arresto por presunta corrupción de decenas de cargos de la petrolera estatal PDVSA, empresa que dirigió durante una década, puede deberse a diferencias internas en el chavismo.

“Se está criminalizando la disidencia y se está estableciendo una forma de hacer política muy mala”, advierte.

A continuación, un resumen del diálogo telefónico con Ramírez, dos días después que dejara su cargo en la ONU.

Ramírez fue uno de los colaboradores más cercanos del presidente Hugo Chávez | GETTY IMAGES

¿Dónde está usted ahora?

Estoy fuera de los Estados Unidos, por la sencilla razón de que no tengo manera de vivir en los Estados Unidos. Terminé mi puesto como embajador representante permanente.

¿Pero puede decir en qué país se encuentra? A Venezuela no ha vuelto…

No todavía. Probablemente me voy a tomar unos días de calma, porque ha sido una situación compleja. Se le quiere dar como un velo de misterio a todo esto. No hay tal misterio, sino que sencillamente quiero estar un poco más tranquilo, acompasado. La situación política en el país merece que una aproximación se haga con mucha responsabilidad, respeto. Y ahorita las cosas están muy polarizadas allá, así que voy a ir pensando muy bien las cosas.

¿Pero sí piensa volver a Venezuela pronto?

Sí, es lo que deseo. Tengo tres años ya fuera de mi país. Por supuesto.

La corrupción es “un problema extendido en todo el país”, le dijo Ramírez a BBC Mundo | AFP

Usted dijo que fue removido de su cargo por sus opiniones. ¿A qué se refiere?

Tengo una idea muy clara de los problemas que estamos confrontando. Algunos son estructurales, otros son coyunturales. Me tocó desempeñar en el año 2013 la vicepresidencia económica. El marco que se estaba prefigurando, de complicaciones en lo económico, ya tenía elementos para predecir que iba a ser muy malo para el país. En ese momento yo lo advertí, lo escribí, se lo dije a las altas autoridades del Estado, a autoridades del partido, al sector privado.

Teníamos un plan que después fue abortado porque no tuve el apoyo político. De tal manera que la primera razón por la que yo salgo a las Naciones Unidas es porque mis propuestas fueron de alguna manera puestas de lado, entonces no podía estar en el país con el peso específico que tengo en el ámbito económico y político. Mantuve dos años de silencio en las Naciones Unidas, dando tiempo. Lamentablemente no estaba equivocado y las cosas han salido muy mal.

Comencé a escribir y cada artículo mío es muy centrado en el tema económico, la gestión del gobierno, el manejo del petróleo de Venezuela. Eso por supuesto fue molestando a alguna gente, lamentablemente entre ellos al presidente. Estas opiniones siempre las he dicho en privado, en instancias políticas, públicamente.

Pero no puedo callar y si esos artículos produjeron esa molestia, el presidente dijo que no se sentía cómodo con que yo siguiera en las Naciones Unidas, cosa que no tenía nada que ver con el tema económico, porque es un espacio para la defensa del país en el ámbito internacional. Pero obviamente se percibe como una diferencia política insalvable. Y al manifestarme esa molestia el jefe de Estado, no puedo seguir en el puesto. Por eso mi renuncia y lamento que haya sido por mis opiniones políticas.

Ramírez acompañó de cerca el cuerpo del expresidente Hugo Chávez durante el entierro | GETTY IMAGES

En su carta manifiesta lealtad a la Revolución venezolana y a Hugo Chávez. ¿El gobierno de Maduro actúa en defensa de eso?

No sé cómo usted percibe la gestión del gobierno, creo que se percibe negativamente. Yo sé que hay muchos sectores que están esperando que dirigentes históricos del chavismo, como es mi caso, que estuve con el comandante hasta el final, demos un salto a la oposición. No creo en el oportunismo político. Soy una persona que me mantendré leal al legado del comandante Chávez.

A mí nadie me va a ver haciendo un coro con los enemigos del país ni con la oposición política. Pero eso sí, no voy a transigir en cosas que estén divorciadas de lo que ha sido el legado del comandante Chávez, por lo cual dio su vida. Uno tiene que ser consecuente con eso, cueste lo que te cueste: poner de lado tu seguridad, tu comodidad, tus privilegios políticos.

¿Maduro ha seguido el camino marcado por Chávez?

No quiero hacer una aseveración de ese tipo porque no quiero entrar en una confrontación con el presidente. Siempre me voy a manejar en el ámbito de la discusión política. Y aprovecho para decir algo: a mí me etiquetaron mi nombre con la palabra “traidor”. Creo que necesitan más de una etiqueta para destruir mi trayectoria al lado del comandante Chávez. Solo basta abordar mis intervenciones, planteamientos, escritos, para ver de qué lado estoy yo. Estoy del lado de Chávez, siempre.

Usted señala discrepancias fundamentalmente en el plano económico. Pero también hay chavistas que han expresado discrepancias con la manera como Maduro ha manejado la crisis política: lo han acusado de excesivo uso de la fuerza, atropellos a derechos humanos, etcétera. ¿Usted lleva también a ese plano sus diferencias con el gobierno?

Yo he señalado en mis escritos primero un repudio absoluto a la violencia. Dije que me parecía que había un sesgo en el manejo de la información. Me decepcionó mucho que los medios internacionales no hubiesen condenado cuando se quemó vivo a venezolanos por parecer chavistas.

Me pongo del lado de la defensa de los derechos del hombre que están plasmados en nuestra Constitución. Y por supuesto que no convalido ningún atropello contra nadie, sea de la oposición o del chavismo. Entiendo que se ha fomentado y se genera una violencia que lo que buscaba eran víctimas como parte de una estrategia política. Es muy lamentable que se haya recurrido a eso.

Pero cuando condena la violencia, ¿también está diciendo que discrepa con la violencia que ejerció el gobierno contra los manifestantes?

Bueno, sí, y el gobierno lo ha sancionado. Creo que nadie del gobierno ha salido a aplaudir la violencia o los excesos cometidos por funcionarios. Lo que pasa es que cuando la violencia la ejerce el Estado, tú sabes quién debe rendir cuentas. Pero cuando la violencia la ejercen grupos paramilitares, grupos encapuchados, grupos que no sabes quiénes son, entonces se impone la mayoría de las veces la impunidad. La impunidad nos hace mucho daño como sociedad.

Ramírez estuvo una década al frente de la petrolera estatal PDVSA; ahora se dice preocupado por su presente | GETTY IMAGES

¿Su salida del cargo está relacionada además a la detención de varios altos cargos de PDVSA acusados de corrupción?

No, no tiene nada que ver. Al contrario, probablemente ese señalamiento contra PDVSA tenga que ver con unas críticas que he hecho a la gestión de PDVSA. Evidentemente tengo un gran conocimiento de la industria petrolera y desde principio de año estoy alertando que nuestra producción de petróleo cayó un millón de barriles al día. Yo cuando estaba en la industria petrolera dejé nuestra producción en tres millones de barriles, un poco más o un poco menos.

Me sorprendí cuando desde principio del año se comienza a reportar a la OPEP que nuestra producción está cercana a 1,9 millones de barriles. Y siento que es mi responsabilidad con el país alertar que algo está pasando. A partir de ahí ha venido una molestia muy grande, porque sé exactamente que ahí hay problemas. Y he tratado de advertirlo. Estoy convencido de que para resolver los problemas del país, no basta solamente con tener un precio adecuado (del petróleo). El precio actual no es catastrófico, se puede manejar. Pero si a eso le sumas que la producción ha caído en un millón de barriles, ahí sí tenemos serios problemas en restablecer nuestro equilibrio. Es cuestión de tomar las decisiones acertadas para que esa producción se recupere en el corto o mediano plazo.

No sé qué está pasando en PDVSA. Tengo cuatro años fuera de la comisión de PDVSA. Pero estoy muy preocupado. Creo que hay un problema de gestión, de decisiones… Hay una conjunción de problemas que nos están afectando mucho.

En 2014, Rafael Ramírez se desempeñaba como ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela | GETTY IMAGES

¿Pero en ese problema de gestión usted incluiría un problema de corrupción?

Sí, pero la corrupción primero no es exclusiva de PDVSA. Si vamos a dar una discusión de la corrupción, el día que yo vea a todas las empresas investigadas, incluyendo las privadas, diría que estamos dando una buena discusión. El tema de la corrupción tiene mucho impacto en nuestro país, desde siempre, porque básicamente nuestra economía se sustenta en captar de la renta internacional del petróleo. Nos entra una cantidad de dinero que no tiene que ver con el desarrollo de nuestras fuerzas productivas. En consecuencia, ni el sector privado, ni el sector público es capaz de absorberlo y transformarlo en algo. Entonces nuestra historia de 100 años lamentablemente ha sido la historia de quién se apropia de la renta petrolera.

Cuando estábamos con el comandante Chávez hicimos lo indecible para que esa renta petrolera por lo menos sirviera para mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo, nuestros índices sociales. Claro que la corrupción es un problema, yo la deploro, pero no es un asunto exclusivo de PDVSA: tiene que ver con el sistema cambiario, el sistema público, el privado, que son los que tienen las instituciones financieras. No puede utilizarse el tema de la corrupción solo para castigar y señalar a nuestra industria petrolera, con lo cual se le hace un gran daño a nuestro país. Se desprestigia mucho al señalar que toda la industria petrolera es corrupta: eso no es verdad.

Hay quienes ven estas decenas de detenciones de altos cargos de PDVSA acusados de corrupción como un ajuste de cuentas dentro del chavismo, por diferencias no desde el punto de la honestidad sino ideológico o con el gobierno. ¿Usted lo ve así?

Me preocupa, y creo que tiene algo de eso. Sobre todo porque ha sido concentrado solo en ese sector. Y eso me preocupa mucho porque entonces nuevamente, como he denunciado en mis escritos, se está recurriendo para el ejercicio de la política a herramientas inadecuadas, se está criminalizando la disidencia y se está estableciendo una forma de hacer política muy mala. Ahorita es PDVSA pero mañana puede ser cualquier otro sector de nuestra sociedad.

Debe presumirse siempre la inocencia, es nuestra legislación. Tiene que demostrarse que se es culpable. Y deben preservarse todos los derechos contemplados en nuestro marco jurídico y nuestra Constitución. No se pueden hacer juicios públicos, sumarios y mucho menos se pueden hacer linchamientos morales.

Ramírez y Maduro, en otros tiempos | REUTERS

¿Y usted personalmente teme o tiene indicios de que pueda enfrentar cargos en Venezuela?

Si el gobierno bolivariano, el sector bolivariano o parte de él arremete contra mí en lo personal estarían cometiendo un error gigantesco. No solamente porque soy, como lo dijo muchas veces el comandante Chávez, la cara visible de nuestra política petrolera junto a él, la cara visible de todo un momento en nuestra economía y revolución que trajo innumerables beneficios a nuestro pueblo, sino porque además se equivocan conmigo.

Soy absolutamente inocente de cualquier cargo de corrupción. Más bien, he llevado una vida estrictamente apegado a la conducta de Chávez en cuanto a mi honestidad y mi transparencia. Hemos estado apegados a los más estrictos controles. No tengo nada que temer en cuanto a mi función en la administración pública. Mientras estuve al frente de Petróleos de Venezuela, nuestra empresa fue capaz de captar y entregar al Estado más de 480.000 millones de dólares. Pudimos recuperar nuestra empresa del sabotaje petrolero y colocarla como la quinta empresa petrolera del mundo. Una empresa que haya estado carcomida por la corrupción durante mi gestión no sería capaz de operar de esa manera. Ahora, la situación actual es preocupante. El último año que yo estuve le entregué al Estado 45.000 millones de dólares. Se ha estado entregando solamente 8.000 millones de dólares. Ahí está buena parte de los problemas que tenemos.

Entonces sí le preocupa la posibilidad de que el gobierno o la fiscalía presenten cargos en su contra…

No. Lo veo remoto, a menos que sea definitivamente un enfrentamiento político contra mí. Pero no hay nada. Y yo tomé la previsión de tener un respaldo electrónico de todos los documentos de mi gestión. No tengo nada que temer.

Nuestra industria petrolera es un holding de 234 empresas y cada empresa tiene sus mecanismos de control. Entenderá que yo no podía estar pendiente de cualquier contratación. Son más de 100 mil contratos que se hacen permanentemente.

Ramírez dirigió PDVSA cuando el alto precio del petróleo llevó mucha riqueza a Venezuela | GETTY IMAGES

Hay reportes de que Estados Unidos le propuso un trato para colaborar con investigaciones de actividades ilícitas en Venezuela. ¿Qué puede decir de eso?

Eso es falso. He escuchado esos rumores, sobre todo de gente que quiere romper la unidad del chavismo y acabar moralmente con los dirigentes. Todo el mundo conoce muy bien quién soy yo. Lo invito a que vea además mis intervenciones en el Consejo de Seguridad (de la ONU). Nadie me puede acusar de que sea una persona que ha pactado, ni con los Estados Unidos, ni con nadie. Mi lealtad está con mi país y mis ideas. Por mis ideas soy capaz de correr cualquier riesgo. Eso es lo que estoy haciendo y voy a hacer.

Si no le preocupa la posibilidad de enfrentar cargos, ¿por qué no se puede saber dónde se encuentra y no ha vuelto a Venezuela?

¿Para qué? Acabo de salir el lunes. Hoy es miércoles. No me puedo quedar en Estados Unidos, porque no tengo dónde vivir en Estados Unidos, ni tengo recursos.

Pero no puede decir dónde se encuentra ahora…

No quiero. Me parece que no es relevante. No es ningún problema.

¿Qué le diría a Maduro?

No solamente al presidente, sino también a todos los compañeros que tienen tan altas responsabilidades. El llamado que le haría a todos es no caer en la provocación de abusar del poder, sino escuchar todas las voces, sobre todo las opiniones como las mías que tienen la intención de ayudar a que prevalezca el proyecto bolivariano sobre cualquier otra posibilidad.

“Estoy del lado de Chávez, siempre”, aseguró Ramírez a BBC Mundo | GETTY IMAGES

El discurso hasta ahora del gobierno y el presidente es que los problemas de Venezuela se deben a una “guerra económica” contra Venezuela. Usted lo que está diciendo es que también hay problemas internos que el gobierno no está resolviendo…

Eso ha sido parte fundamental de la molestia que tienen conmigo. Hay una actuación exógena sobre nuestro país: sectores de nuestro sector productivo privado que no han ayudado para nada porque creen que es la oportunidad de acabar con la revolución bolivariana. Y hay sectores internacionales, es evidente: he sido testigo de cómo actúan grandes circuitos financieros colocando en situaciones de riesgo al país.

Pero también hemos debido tomar una cantidad de medidas que fueron advertidas por mí, y por eso siento una responsabilidad. No va a ser una tarea fácil. En la medida que se sigue deteriorando la economía, se deterioran también los términos de percepción. El tiempo juega en favor de lo político, pero juega en contra de nuestra economía. Y es algo que está sufriendo nuestro pueblo todos los días. Y eso me da dolor y me indigna.

¿Hasta qué punto la corrupción en el gobierno es un problema para Venezuela hoy?

Es un problema extendido en todo el país. Donde existe un funcionario público que se corrompió es porque existen al menos cinco agentes privados que se están beneficiando. Cuando hay una manipulación con el mercado paralelo financiero, son solo las instituciones bancarias privadas y públicas que tienen esa capacidad inmensa de recursos.

Creo que buena parte de los ataques contra mí, vienen incluso de esos sectores, de ambos lados que saben que mi programa, mi propuesta pasaría por una rectificación de todos esos errores.

¿Aspira a ser presidente de Venezuela?

Ahorita no estamos para hablar de eso. Hay que interponer cualquier cosa personal a tratar de buscar un acuerdo para resolver este asunto. Hubiera querido seguir defendiendo a nuestro país, sobre todo en estos momentos tan importantes. Pero bueno, si tengo que hacerlo lo haré. Y me seguirán escuchando.

Cuáles son los bienes de Venezuela que acreedores internacionales vigilan 

A medida que se complica la situación de la deuda externa venezolana, muchos temen que se repita el caso de Argentina y que algunos acreedores persigan empresas y propiedades que el país tiene en el extranjero

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CITGO

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Las acciones que PDVSA tiene en Citgo fueron ofrecidas como garantía de algunos de sus préstamos

Los acreedores de Venezuela no van a tener fácil cobrar lo que se les adeuda en caso de una pelea con Venezuela.

Eso advierten a BBC Mundo expertos legales y financieros que anticipan que, de consumarse un “default” o cesación de pagos generalizada sobre una deuda externa venezolana que algunos estiman hasta en US$150.000millones.

La crisis económica y la falta de divisas del gobierno venezolano han provocado que el impago sea una posibilidad.

Si ocurre lo que muchos temen y anticipan, se iniciará un complicado proceso de maniobras legales para cobrarle a Venezuela -y de contramaniobras para evitar el cobro- que le dará mucho dinero a los abogados, pero no necesariamente grandes satisfacciones a los acreedores.

El gobierno venezolano, ante la caída de sus ingresos por la bajada de los precios del petróleo y su menguante producción de crudo, ha dicho que desea reestructurar cerca de US$63.000 millones de su deuda.

Hay dudas acerca de la capacidad venezolana para pagar el resto. Y desde ya se sabe que, si se rompen las incipientes conversaciones entre Venezuela y los tenedores de su deuda, hay una serie de activos de propiedad venezolana en el extranjero que serán el primer objetivo de los acreedores.

Citgo posee tres refinerías en Estados Unidos y sería el principal objeto de deseo de los acreedores.

Para empezar a entender el proceso, asegura Mark Walker, ejecutivo de la firma de asesoría financiera neoyorquina Millstein & Co. y especialista en el tema de deuda soberana, hay que distinguir exactamente quién es el deudor.

Walker le dice a BBC Mundo que una cosa es el gobierno soberano de Venezuela, y otra la empresa estatal petrolera venezolana, PDVSA. Ambos han emitido deuda, pero la capacidad de cobrar una y la otra es muy distinta.

La deuda soberana de un país es difícil de cobrar en caso de cesación de pagos, ya que es imposible embargar o liquidar activos de un Estado.

“Ni embajadas, ni equipo militar ni las reservas en el extranjero del banco central serían objeto de esas acciones”, le asegura Walker a BBC Mundo.

El experto descarta que se produzcan nuevos intentos como el de los acreedores de Argentina que en 2012 intentaron quedarse con un buque de entrenamiento de la armada del país sudamericano interceptado en un puerto de Ghana. “Eso no funcionó como maniobra legal”, recuerda.

Con PDVSA es distinto

Otra cosa es PDVSA, que opera bajo reglas comerciales, como si fuera una empresa más, a pesar de ser propiedad del Estado venezolano. La deuda de PDVSA es más fácilmente exigible en los juzgados internacionales, y los acreedores buscarían que los tribunales les otorgaran los bienes de PDVSA en el extranjero para cobrar las deudas por pagar.

“PDVSA tiene tres clases de activos en el extranjero que serían potencialmente de interés a los extranjeros”, explica Walker.

Tal vez el más llamativo es la empresa de refinación y distribución de combustible basada en Estados Unidos, Citgo, la sexta refinería más grande del país, con instalaciones en los estados de Luisiana, Illinois y Texas y decenas de miles de estaciones de servicio.

El segundo activo sería el dinero que PDVSA recibe en el extranjero por la venta de petróleo venezolano. Y el tercero, algunas participaciones en ciertas refinerías extranjeras, dice Walker.

La pasada semana Rusia y Venezuela reestructuraron una deuda de más de US$3.000 millones que Caracas debe a Moscú.

El atractivo de Citgo para los acreedores es claro, pero hay atenuantes.

“Las acciones de Citgo ya están prendadas a favor de un grupo de acreedores”, recuerda a BBC Mundo José Valera, abogado de la firma de Houston Mayer Brown y especialista en derecho del sector energético.

PDVSA comprometió sus acciones en Citgo como garantía por un préstamo a la empresa petrolera Rosneft y a los que compraron un bono que se vence en 2020, aclara Valera.

En las pasadas semanas hubo informaciones sobre un acuerdo por el que Rosneft devolvería esa garantía a cambio de otras contraprestaciones petroleras de Venezuela para evitar así problemas en Estados Unidos, que también ha decretado sanciones contra la empresa rusa. De momento, sin embargo, no hay confirmación oficial.

“Otros acreedores que no tienen esas garantías tendrían que esperar a ver si queda algo para ellos”, agrega Valera.

Solución amistosa

Por el momento, los acreedores rusos, tal vez los que más fácil tendrían obtener pago por su acceso a las acciones de Citgo, han dicho que están buscando soluciones amistosas a su deuda con Venezuela y han ofrecido ampliar los plazos.

Entre las consideraciones que potencialmente tendrían a la hora de exigir el pago de la deuda con las acciones de Citgo es una posible reacción política negativa en Estados Unidos.

Washington no estaría feliz al ver que una empresa importante de energía de su país cae en manos rusas.

Los expertos advierten que una situación como la que se presentó con el navío argentino es poco probable que afecte a Venezuela.

Quedaría entonces para el resto de acreedores la opción de buscar una orden judicial para quedarse con el dinero que PDVSA va obteniendo al cobrar por sus ventas de crudo. Pero aquí la petrolera también tiene maneras de defenderse frente a esos requerimientos.

“PDVSA no tiene que exportar el petróleo ella misma. Le puede vender el crudo en Venezuela a un tercero como China o a una empresa comercializadora internacional como la multinacional Trafigura, y así evita que ese dinero pudiese ser objeto de las acciones legales de los acreedores”, dice Walker.

Petróleo tampoco

Tampoco podrían intentar los acreedores quedarse con el petróleo mismo.

“Presumo que PDVSA vende el petróleo en la modalidad Free on Board, que quiere que decir que la propiedad del petróleo pasa a manos del comprador apenas es depositado en el barco en puertos venezolanos”, agrega Walker, lo que hace que cuando circula por el mar y llega al extranjero, el crudo ya es un activo de propiedad de un tercero, no de PDVSA.

Sería difícil confiscar el petróleo venezolano en altamar.

Reconoce que si PDVSA vende petróleo en el extranjero a crédito a 90 días, durante ese periodo, un acreedor podría intentar que un juzgado le reconozca la propiedad de esa cuenta por cobrar.

“Pero para conseguir una orden judicial que le permita hacer eso, podría tomarle de seis meses a un año. De ahí que en ese tiempo, Venezuela podría hacer arreglos para transferir ese dinero y evitar que los acreedores lleguen a él”.

Finalmente, dice Walker, está la participación que PDVSA podría tener en otras refinerías extranjeras. “No estoy seguro si eso representa un monto de dinero considerable”, matiza.

Reputación

Walker concluye que “si PDVSA se comporta de manera racional”, tiene muchas maneras de proteger sus activos frente a los que reclaman el pago de las deudas.

Pero muchas veces el principal problema de tener esas deudas sin pagar no es oponerse a los esfuerzos de los cobradores, que suelen ser tan dispendiosos para el acreedor como para el deudor, sino el daño que el impago produce a la reputación del deudor.

Citgo posee decenas de miles de estaciones de servicio en Estados Unidos.

Un “default” extendido de Venezuela o de sus principales empresas estatales haría mucho más difícil para ellas volver a pedir prestado en los mercados internacionales, ya de acceso limitado por las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos.

Y eso puede terminar siendo más costoso que cualquier bien que pierda a manos de las demandas de los acreedores en las cortes extranjeras.