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El Petro no tiene respaldo de petróleo, sólo de bolívares

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Emisora Costa del Sol FM 22-02-2018 Economía, Titulares0 Comments

¿Qué es el Petro?

¿Acaso es una criptomoneda? No, una criptomoneda es un sistema electrónico de pagos, de especulación, que opera un dinero que también es un activo, es decir un criptoactivo.

Especial de Alexander Guerrero, PhD economía @AlexGuerreroE

Una criptomoneda opera de modo descentralizado, similar a como se expresan las transacciones monetarias en una economía, esencialmente privadas, y su respaldo lo da la propia gente, sus propietarios, muy distinto al respaldo, como por ejemplo, ofrece el gobierno venezolano a través del Estado Soberano, algo así como un oxímoron.

El Gobierno, pese al rechazo institucional a lo largo del mundo, seguía con su proyecto adelante, -notamos y así lo discutimos en varios artículos- que cada vez que el presidente Maduro se refería al Petro presentaba diferentes respaldos, el primero fue “petróleo en producción”, pero éste no es posible porque la producción de petróleo viene cayendo sin detenerse. Posteriormente Nicolás Maduro refirió que las reservas de petróleo, siendo Venezuela el mayor contenedor de petróleo en el mundo, serían el respaldo del Petro. Discutimos esa propuesta porque es una regla mundial que petróleo en el subsuelo, así sea reserva probada, tiene valor cero, ese respaldo per sé no es líquido, algo imposible en un mercado de capitales.

En fin, el Petro ha cambiado  y mutado al ritmo del discurso del Presidente, una improvisación tecnológica revestida de “socialismo mágico” con el cual supuestamente terminaría la gran tragedia económica venezolana, causada por el propio socialismo, y que se expresa en dos monumentales crisis insostenibles e insuperables, y que la literatura económica se les cita como las crisis gemelas, ambas de pagos, una en moneda nacional y la otra en divisas. Así el gobierno abrió la fiesta patronal del Petro, anoche con la venta privada y en un mes la ICO.

El cambio de Ethereum a NEM y de ésta a ZEUS

El cambio de Ethereum a NEM, se debió según lo dejó saber su fundador Vitalik Buterin, a la misma razón que ofició NEM: para evitar endorsos políticos.  Además que el Petro es una moneda electrónica centralizada y propiedad del Estado, algo diferente al diseño de las criptomonedas, característica del emprendimiento privado. El cambio a NEM se ejecutó a última hora en la plataforma blockchain del PETRO, mientras en el White Paper aseguraban que se usaría ERC20 – bloques de blockchain de Ethereum- cambiando al blockchain de NEM, información que fue publicada urgentemente en el manual de compra -entregado después del lanzamiento- a principios de esta semana.

De hecho el Presidente Maduro, a través de su sala de prensa, anunciaba una reunión con la Fundación NEM, la cual fue desmentida por la propia fundación.

NEM

@NEMofficial

The NEM technology is freely open to any individual or organization that wants to use it. The NEM Foundation abstains from political endorsements. We can confirm that the Venezuela Government is intending to use the NEM Blockchain. https://twitter.com/PresidencialVen/status/966110687310336000 …

22:59 – 20 feb. 2018

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Inside NEM@Inside_NEM

1/ Regarding the Petro project, NEM is open source + hence any projects built on NEM are not under our control. To be clear, the NEM Foundation is not directly involved with this project and we’re not in a position to control any open source projects.

12:47 – 21 feb. 2018

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20 feb

Alejandro Machado@alemacgo

En respuesta a @alemacgo

9/ The government had held a last-minute meeting with @NEMofficial. This would explain the switch! (h/t @SrMiguelV) https://twitter.com/presidencialven/status/966089812771069952 …

Inside NEM@Inside_NEM

This is not correct. The NEM Foundation isn’t involved nor is the NEM Foundation in this photo. The Zeus team met with them and we’ve asked the editor to correct this article.

0:15 – 21 feb. 2018 · Texas, USA

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La Fundación NEM a través de su cuenta @Inside_NEM aseguraban que ellos no estaban en la reunión, que allí estaban presente representantes del Exchange Zeus, quienes han sido clientes de la Fundación, y se encargan de Petro. La Fundación NEM ha dejado claro, a través de su cuenta oficial en Twitter, que la tecnología de NEM está abierta libremente a cualquier individuo u organización que quiera utilizarlo.  La Fundación NEM se abstiene de endosos políticos. Confirma que el gobierno de Venezuela tiene la intención de usar el blockchain de NEM. La Fundación NEM insiste en aclarar, que NEM es “fuente abierta” -open source-  por lo tanto, cualquier proyecto basado en NEM está fuera del control de la Fundación. La Fundación no está directamente involucrada con el proyecto PETRO y no están en condición de controlar cualquier proyecto open source. Deslindarse de PETRO parece ser una tarea obligatoria ante la advertencia del departamento del Tesoro de USA.

El “backing” del Petro.

La reacción de Vitalik Buterin, fundador de Ethereum, dejó claro su posición con respecto al PETRO, argumentando que el proyecto es bastante centralizado y depende en múltiples formas del Gobierno de Venezuela, que “no parece muy confiable”. VItalik confirma en un tuit – lo que habíamos afirmado y manteníamos en nuestro análisis desde la aparición del Petro: que el tal respaldo del Petro no sólo no era petróleo en producción, como lo expuso el Presidente en el momento de anunciarlo al país  hace cinco semanas, ni tampoco reservas del petróleo, como lo afirmó el propio Presidente dos semanas después. Ahora en el White Paper -el documento oficial del Petro- se expresa que es el Estado de Venezuela el respaldo del Petro, que en la eventualidad de un default, serían canjeados por bolívares, (de esos mismos que el Estado envileció como hiperinflación) según fórmula que expresa el mismo White Paper.

Vitalik Buterin confirma lo que dice el White Paper entregado horas antes del lanzamiento del Petro, (y que nosotros habíamos adelantado y afirmado desde su lanzamiento por el Presidente Maduro hace dos meses), que en realidad el Petro no está respaldado por petróleo sino por un Estado Soberano, es decir en bolívares de acuerdo con la fórmula escrita en el White Paper.

Dice Vitalik “el comprador a la hora de un default recibiría bolívares según esa fórmula en el White Paper

Quizás sea pertinente destacar que el respaldo al Petro sería el mismo que el Estado y el Gobierno le otorgan al bolívar -realmente ninguno- por el contrario, la colosal crisis fiscal causada por el gobierno desde 2011, lo llevó a una insostenible  crisis de pagos,  y le exigió al BCV le imprimiera y digitalizara el bolívar a una velocidad que dobla la liquidez monetaria cada 3-5 meses, y que lo llevó a alimentar una horrorosa hiperinflación de seis dígitos -en curso- que ha causado el enorme emprobrecimiento que hoy sufre el venezolano.

Pero no termina allí la historia, tenemos además el caso de la deuda externa de PDVSA y la República, donde el Estado/Gobierno entran en impago-default- al no pagar ni intereses ni capital de la deuda externa de la República y PVDSA, llevando el riesgo soberano, al ¡infinito!

En conclusión, ese Estado Soberano es el único respaldo del Petro

Volvemos a citar al White Paper, donde se expresa literalmente en su la Sección 5, referido como respaldo del Estado al Petro, y se presenta la fórmula para calcular que los bolívares serían determinados según la tasa de cambio oficial – DICOM-  la única tasa de cambio que tiene Venezuela. La conclusión es sencilla, el Petro respaldado por el Estado, tendrá que cargar bolívares arbitrados a la tasa de cambio oficial, que es la octava parte del precio del dólar paralelo.

Afirmamos que el respaldo del Petro son los bolívares, la única moneda de curso legal que el Estado imprime, dinero que además es un pasivo del BCV. Es decir, ofrece bolívares basados en el precio del petróleo.  Por encima del riesgo de impago total, les da una “oportunidad de hacer un default manipulando la tasa oficial del bolívar” según Vitalik Buterin. En conclusión, el Petro es otro pasivo (un instrumento de deuda pública que se arbitrara en dólares) dado que el costo de oportunidad de mantener Petros en el portafolio es mayor que el costo de mantener dólares. Así operaría el Petro, como dinero y deuda simultáneamente.

De acuerdo con estas dos reacciones, la de la Fundación NEM y la de Vitalik Buterin, podemos inferir, que el gobierno de Venezuela no tenía el visto bueno del fundador de Ethereum para que el PETRO funcionara con su plataforma, y usó la blockchain de NEM porque no requería permiso para ello, pues es software gratuito de fuente abierta (open source).

Así la fórmula del cálculo de los bolívares que recibiría en caso de DEFAULT el cómputo de Petros es:

PetroFormula

Donde la tasa PETRO/Bolívar es determinada a través de un promedio ponderado por el volumen de operaciones de todas las casas de cambio autorizadas por el gobierno venezolano.

(Dv) son las condiciones del descuento que se explican en el papel técnico. Este descuento porcentual (DV) resulta equivalente a la tasa de descuento vigente a la que el Estado vende PETRO, que como mínimo será del 10% en el caso de que se hayan colocado más de 48.000.000 de PETRO en el mercado, y será superior mientras no se haya alcanzado esta cifra, según consta en el White Paper.

En fin, el supuesto respaldo de petróleo al Petro, es un monumental engaño a la opinión pública nacional e internacional, un acto de propaganda para hacerle creer a incautos que tiene un respaldo en activos, lo que es falso. En resumen, el Petro es un Bolívar, y tendrá el mismo destino de éste.

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Anauco: “La inflación es un problema que nos está golpeando”

Economía

23 de febrero, 2018 – 5:54 am

Con información de LV

Roberto León Parilli, presidente de Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores (Anauco), estuvo en el programa televisivo Con Todo y Penzini para dialogar sobre la situación del país.

Parilli aseguró que “la inflación es un problema que nos está golpeando la calidad de vida. Día a día, el venezolano tiene que sacar cosas de su vida”.

Asimismo dijo que “aquí todos los días sacamos algo de la lista de nuestra calidad de vida, y va bajando a unos niveles importantes y no tiene ni distinción, ni clase social; afecta a todos los venezolanos por igual”.

El presidente de Anauco aseguró que “el derecho a la seguridad alimentaria te establece que debes tener una acceso a los alimentos siempre, no es cuando la cédula diga, cuando hay chance o cuando el carnet lo dispone, es siempre”.

¿Está el petro realmente respaldado por reservas petroleras?

ECONOMÍA

POR Francisco Monaldi

Fotografía de Federico Parra / AFP

DESTACADAS

22/02/2018

El lanzamiento del petro ha estado plagado de dudas, inconsistencias e incertidumbres, lo que constituye un reto para el análisis del tema. Sin embargo, el gobierno de Venezuela ha anunciado que el petro está respaldado específicamente por las reservas de crudo extrapesado del Campo 1 del Bloque Ayacucho de la Faja Petrolífera del Orinoco. Según el anuncio, existen 5.342 millones de barriles de reservas certificadas en Ayacucho 1, a razón de un petro por cada barril, por lo que se podría emitir ese número de petros con respaldo. De hecho, el precio de referencia anunciado para una unidad de Petro es de $60, cercano a la cotización de la cesta petrolera venezolana que reporta el mismo gobierno. Es decir que, según esto, si se invierte en un petro, se tiene la garantía de que habrá un barril físico de petróleo sustentándolo.

Hasta aquí todo parece tener una cierta lógica. Un gobierno sin credibilidad, cuya moneda de curso legal —el bolívar— sufre un proceso hiperinflacionario (de más del 80% de inflación mensual) y una depreciación acelerada en el mercado paralelo, que además ha caído encesación de pagos de algunos de sus bonos (los cuales cotizan en el mercado con descuentos que rondan el 80%), sabe que, si emite otra moneda, sin un respaldo diferente al de las mermadas reservas internacionales del BCV, va a correr la misma suerte que con el bolívar. Pero ¿tiene realmente el petro respaldo en barriles? La respuesta es sencilla: ese respaldo es pura ficción. Veamos por qué:

1.- El petróleo en el Campo Ayacucho 1 está en el subsuelo. El campo no está desarrollado y ni siquiera hay un plan de desarrollo. Tampoco existe la necesaria infraestructura física adyacente ni los oleoductos para transportar el crudo. Habría que invertir miles de millones de dólares para desarrollar el campo y la infraestructura relacionada, desembolsar los costos de extracción y transporte, y dado que es un crudo extrapesado, hay que comprar y transportar el diluente. También habría que obtener autorización para exportarlo o, de lo contrario, vendérselo a una PDVSA que paga tarde o nunca. Adicionalmente habría que pagar las regalías (33% de la producción), impuestos y contribuciones especiales al Estado. Por otra parte, el 51% o más de la empresa que lo extraiga tiene que ser propiedad de PDVSA, que está en cesación de pagos y no tiene con qué invertir, así que lo más probable es que haya que prestarle su parte del capital para la inversión. Además, es un crudo de 8 grados API, el cual hay que mezclar con un diluyente para llevarlo a un mínimo de 16 grados API. Este crudo se vende generalmente con descuento, por lo que su precio es menor que el precio de la cesta venezolana, que todavía incluye crudos convencionales. De los teóricos $60, la ganancia operativa de extraerlos sería, a lo sumo, de unos $5-10 por barril y con eso se debe recuperar la inversión inicial de más de $4 mil millones por cada 100 mil barriles diarios de producción. La pregunta es: ¿quién va a poner ese dinero?, ¿los tenedores de petros? Para hacerlo más atractivo, supongamos que el Estado venezolano elimine todos los impuestos y regalías, cosa que no ha hecho y que sólo puede hacer la Asamblea Nacional. Entonces, la ganancia operativa sería de unos $30 por barril, por lo que se recuperaría la inversión más rápido, pero persiste el problema de quién pone la inversión. Además de que habría que esperar años para ver esos barriles. De los proyectos de la Faja que se firmaron hace una década, el que más produce hoy no llega ni a 50 mil barriles diarios. Entonces, si usted compra un petro, digamos que eso le otorga el derecho a invertir en el Campo Ayacucho 1 para ver su barril quizás dentro de una década. ¿Cuánto pagaría usted por ese derecho a extraer un barril en una jurisdicción sin ningún riesgo político de que le incumplan? ¿Cuánto pagaría en Venezuela, uno de los países más riesgosos del mundo? Un país en que, además, su Constitución vigente dice que no se pueden enajenar las reservas petroleras y cuyas leyes así lo ratifican. Un país cuya legislatura legítima, reconocida por la comunidad internacional, ha declarado que el instrumento es ilegal. Evidentemente, es un número bajo, sin duda menor a $5 dólares por barril. Yo pagaría, desde la racionalidad económica, centavos de dólar, como mucho.

2.- Las reservas certificadas del Campo Ayacucho 1 no son tales. Lo que allí se certificó fue el Petróleo Original en Sitio, es decir, la magnitud de los recursos en el subsuelo. Pero el gobierno utilizó una tasa de recobro del 20% de esos recursos para calcular las reservas probadas cuando, en realidad, las tasas de recobro que se obtienen en la Faja son muy inferiores, del 6-8% en los bloques más productivos, siendo Ayacucho uno de los bloques con menor productividad esperada. Por eso no se ha desarrollado. Entonces, las reservas probadas reales son, a lo sumo, la mitad de los 5.342 millones de barriles reportados. Pero, como además no existe ni siquiera un plan de explotación de ese campo, en ningún caso se puede hablar de reservas probadas. Dado lo discutido en el punto 1, que las reservas sean mucho menores puede ser inconsecuente, pero por si usted todavía pensaba que iba a conseguir su barril, asegúrese de que no se emitan más de $2 mil millones de petros y averigüe cómo ponerse en la cola para ser el primero en cobrar su barril.

En los dos puntos anteriores debería quedar claro que lo del respaldo con reservas del Campo Ayacucho 1 es una absoluta ficción. Pero, dado que Venezuela tiene una de las mayores reservas petroleras del mundo, ¿no podemos asumir que el petro está, en cierta forma, respaldado por todas esas reservas? En términos generales, sí, al igual que el bolívar y al igual que los bonos de PDVSA y de la República. Por eso, algunos inversionistas siguen pensando que el valor de recobro de los bonos venezolanos puede ser atractivo, digamos 30-40% del valor facial. Entonces, en ese caso, el petro sería sólo equivalente a una moneda fiduciaria convertible —como el peso cubano convertible— o un instrumento de deuda que no genera interés, pero de un país petrolero que utiliza la tecnología de blockchain. Si lo analizamos como un instrumento de deuda, el descuento debería ser superior al de un bono de PDVSA.

Volvamos al punto inicial: el petro está siendo emitido por un gobierno en default selectivo de su deuda externa y con hiperinflación. En un país que depende en más del 90% de sus exportaciones petroleras y cuya producción petrolera está colapsando, con una caída de más de 1.1 millones de barriles diarios desde el 2013 y de más de 600 mil barriles diarios sólo en el 2017. ¿Entonces quiénes quieren realmente un petro? Aquellos que quieran poder convertir su moneda en divisas con la ventaja de poder hacerlo de manera anónima sin tener que pasar por el sistema bancario internacional. Ésa es la única razón para obtener petros. Si a usted el gobierno le ofrece bolívares o petros, preferirá petros, especialmente si la tasa de cambio equivalente es mejor que la del mercado paralelo del bolívar. Quizás haya una demanda para actividades ilegales (una preocupación en este tipo de monedas) o por su convertibilidad oficialmente autorizada.

Aunque el petro pudiera tener algunas de esas ventajas, hay que recordar que no es la moneda de curso legal. No ha sido aprobada por la Asamblea Nacional. Y ha sido declarada por el gobierno de EE. UU. como un instrumento de deuda sujeto a las sanciones financieras que no permiten el uso del sistema financiero de ese país . Al final, al igual que el SUCRE, de ingrata recordación, el petro probablemente será sólo una forma más de hacer transacciones opacas en que unos pocos se lucren a costa de todos los venezolanos.

***

Francisco Monaldi es profesor investigador del Instituto Baker para las Políticas Públicas de la Universidad de Rice en Houston. Investigador asociado del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia en Nueva York. Director Fundador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA en Caracas.

FRANCISCO MONALDI

Pdvsa obligada a hacer parte de sus compraventas con el Petro

El presidente Maduro también ordenó que el combustible venezolano en frontera con Colombia se pague con la criptomoneda

Pequiven y la Corporación Venezolana de Guyana (CVG) a partir de este martes, tendrán que ejecutar transacciones con el Petro, criptomoneda que fue lanzada por el ejecutivo nacional para superar las sanciones económicas que recaen sobre funcionarios del Gobierno.

Lea: Presidente Maduro informa que Petro logró intención de compra por 735 millones de dólares

El Petro fue anunciado a principio de diciembre del año pasado y tendrá el costo de un barril de petróleo, valor que subirá o bajará dependiendo del mercado. Sin embargo la Asamblea Nacional, ha declarado nulo el decreto de la emisión del Petro, pues aseguran, se trata de una moneda “ilegal” que viola lo establecido en la Constitución.

El nuevo invento… La semana que viene Maduro anunciará el Petro-Oro

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Emisora Costa del Sol FM 21-02-2018 Economía, Titulares0 Comments

Foto: @raymacaricatura / Twitter

Como últimamente nos tiene acostumbrado el presidente Nicolás Maduro a sus “sorpresitas”, este miércoles afirmó que “la semana que viene” anunciará una nueva sorpresa, el Petro-Oro.

Durante el acto de respaldo de partido Patria Para Todos a su candidatura a la reelección, Maduro soltó que próximamente saldrá esta criptomoneda, basada en el oro. “El Petro oro con respaldo en oro, más poderosa y que viene a fortalecer al Petro como criptomoneda venezolana”.

Vale recordar que este martes 20 de febrero el Gobierno bolivariano hizo oficial la creación de la criptomoneda Petro, la cual se inició a cotizar con respaldo en el petróleo.

BCV ha puesto en circulación un billete de Bs 100.000 por persona.

ECONOMÍA, NACIONALES, NOTICIAS

20 febrero, 2018EconomíaToday

A pesar de la fuerte escasez de efectivo que padecen los venezolanos, en los últimos meses el Banco Central de Venezuela no ha incrementado de manera significativa el número de billetes que hay en circulación.
Cifras del instituto emisor muestran que desde noviembre pasado, cuando entró en vigencia el billete de 100.000 bolívares, hasta enero de este año solo se ha puesto en circulación 38,1 millones de piezas del nuevo papel.
Tomando en consideración que, según el Instituto Nacional de Estadística, la población venezolana asciende a 31,82 millones, entonces el BCV ha puesto en circulación poco más de un billete de 100.000 bolívares por persona.
El BCV también sostiene que en el primer mes del año aumentó 0,3% la cantidad de billetes en circulación, mientras la Asamblea Nacional afirma que la inflación fue de 84,2%.
En el reporte del instituto emisor se destaca que el billete que más se consigue en la calle sigue siendo el de 100 bolívares que, de acuerdo con el presidente Nicolás Maduro, debía dejar de circular en diciembre de 2016.
El BCV señala que aún hay en movimiento 6,4 millardos de billetes de 100 bolívares, en tanto que de los de las nuevas denominaciones (100.000; 20.000; 10.000; 5.000; 2.000; 1.000 y 500 bolívares) hay 2,2 millardos de piezas.
Fuentes del sector financiero han insistido en que han mantenido la restricción de la entrega de efectivo por taquillas y cajeros automáticos porque el BCV no les despacha suficientes remesas.
En la mayoría de los bancos están entregando entre 10.000 y 35.000 bolívares diarios, una cifra sumamente baja si se observa que hay carros por puesto que cobran más de 6.000 bolívares por viaje, y que un café grande pasa de 50.000 bolívares.
Usuarios aseguraron que la escasez de efectivo les ha alterado sus rutinas. Indicaron que tienen que dejar de hacer diligencias para  hacer cola todos los días en los bancos y tener dinero con el cual movilizarse o comprar en sitios donde no aceptan dinero electrónico.
Falta el doble. Analistas de diferentes firmas de consultoría han afirmado que para poder cubrir la demanda de efectivo en el país es necesario que en este momento se duplique la cantidad de billetes que hay en circulación.
Lo más recomendable es que el efectivo represente 14% de toda la base monetaria, pero actualmente representa menos de la mitad.

Fuente: El Nacional.

¿Han sido las hiperinflaciones latinoamericanas catalizadoras de cambios políticos?

ECONOMÍA

POR Leonardo Vera

¿Han sido las hiperinflaciones latinoamericanas catalizadoras de cambios políticos?

20/02/2018

Venezuela sigue siendo noticia en los periódicos mundiales no sólo por el creciente desarreglo financiero que está llevando al sector público a la insolvencia o por la dramática caída que experimenta el producto interno bruto y la producción de su industria petrolera durante los últimos 4 años, sino que también lo es ahora por el empobrecimiento agudo que está causando un proceso de aceleración inflacionaria convertido en hiperinflación y por el éxodo masivo de venezolanos hacia los países vecinos en búsqueda de un refugio contra la crisis.  Venezuela se convierte en el segundo caso de hiperinflación registrado en casi dos décadas en la economía global y, en perspectiva, ninguna señal permite vislumbrar un arreglo ordenado de políticas para estabilizar la economía.

La aceleración inflacionaria trasladó a 10 millones de personas (un tercio de la población) por debajo del umbral de pobreza entre los años 2015 y 2016. Hoy, el ingreso de esa población empobrecida ha quedado pulverizado, y al tipo de cambio de paridad, el salario mínimo escasamente representa 33 centavos de dólar diarios. Ese mismo salario sólo alcanza para cubrir el 2% de la cesta normativa de alimentos y frente a los controles y la anarquía que representa la hiperinflación, la escasez es lo que le da la cara a los venezolanos. Los saqueos a los establecimientos comerciales y a las unidades de transporte de alimentos se han hecho cada vez más frecuentes y, a pesar de los programas de emergencia activados por el gobierno de Maduro, el  descontento social es creciente.

La situación es tan caótica que muchos se preguntan hasta qué punto el gobierno de Maduro puede sostenerse frente a la terrible calamidad que pasa por sus narices, pero sobre la cual no parece hacerse responsable ¿Será la hiperinflación el catalizador de los cambios políticos que permitan poner orden en la catástrofe y enrumbar la economía?

Douglas Barrios y Miguel Ángel Santos han tratado de abordar tangencialmente esta interrogante en una interesante entrega al New York Times y se preguntan si a lo largo de la historia económica contemporánea las hiperinflaciones han regido como catalizadores de las transiciones políticas hacia la democracia. El estudio estadístico de 37 casos de hiperinflación, donde en cada caso se califica al gobierno según el grado de autoritarismo, no arroja ninguna pista positiva al respecto. Las hiperinflaciones no abonan para las transiciones democráticas. La conclusión es sombría, pero para nada sorpresiva. ¿Por qué una sociedad sumida en el hambre y la destrucción habría de promover cambios hacia la democracia cuando la prioridad es comer?

Así que más que responder a un truismo, parece más pertinente abordar directamente la pregunta que hemos hecho arriba: ¿cataliza la hiperinflación el cambio político? Para ello, no es necesario ir tan atrás ni tan lejos. Tomemos las 6 hiperinflaciones ocurridas en América Latina, desde Allende hasta Collor de Mello.

Chile: ¡Nadie salió a defender aquello!

Chile, el país con el más largo historial de inflación crónica del continente, encontró, durante el corto gobierno de la Unidad Popular (UP), un ensayo de socialismo populista donde el control de los medios de producción  y la fórmula para reactivar la economía con una drástica redistribución del ingreso y de la riqueza se perfilaron como ejes de la transformación económica. Al igual que otras experiencias de reactivación redistributiva en la región, el gobierno de Allende generó una expansión transitoria en la economía. Pero la conflictividad, la pérdida de confianza y los desequilibrios económicos que se fueron acumulando terminaron generando resultados desastrosos.

Cuando llegaron las expropiaciones y las tomas agrícolas e industriales, se paró en seco la inversión privada; y si bien la nacionalización de la industria del cobre no encontró mayor resistencia  legislativa, la toma de otras empresas básicas y la política de expansión del gasto público y los subsidios sin control hundieron las finanzas públicas. Sin acceso al mercado financiero internacional, el gobierno de Allende apeló, sin la menor muestra de mesura, al financiamiento monetario. A partir del año 1972, la inflación en Chile comenzó a acelerarse y no tardó mucho tiempo para que los controles de precio llevaran a la economía a un agudo cuadro de escasez, recesión y mercados negros.

En el plano político, la Unidad Popular no salía de sus propias contradicciones internas y la reacción de muchos miles de chilenos fue la protesta callejera y las caceroladas que tanto daño hicieron al prestigio del gobierno de Allende. Entre junio y agosto de 1972, la tasa de inflación pasó de 4,45% mensual a 22,73%. A las protestas se sumó el rechazo de los gremios profesionales, comerciantes minoristas, camioneros y mineros. Ya  para fines de ese año, el porcentaje de aquellos que creían que la situación económica era buena había alcanzado su nivel histórico más bajo de sólo un 10% (Navia y Osorio 2015). El golpe militar se gestó justo cuando la economía se encaminaba a la hiperinflación. Para la sociedad y el mundo político chileno no fue algo inesperado y la cruda realidad es que nadie salió a la calle a defender al gobierno de Allende aquel 11 de septiembre del año 1973.

Bolivia: Siles renuncia para evitar la guerra civil

Bolivia, el país  más  afectado  en  América  Latina  por  la  crisis  de  endeudamiento internacional de 1982, entró en una progresiva desintegración de  la  economía durante el gobierno de Hernán Siles Suazo. Electo presidente en octubre de 1982, Siles Suazo asumió la difícil tarea de consolidar el retorno a la democracia en Bolivia tras 18 años sucesivos de golpes y gobiernos militares. Llegó al poder gracias a la alianza de un conjunto de partidos de la izquierda boliviana (la UDP).  Pero la crisis externa ya estaba en marcha y el país además arrastraba una crisis productiva desde finales de los años setenta. El cierre de los mercados financieros internacionales no dejó para el gobierno de Siles posibilidad alguna para financiar con créditos externos el creciente déficit fiscal, como en efecto se hizo durante los setenta. Al  cerrarse  el financiamiento externo  por  causas  que  escapaban,  en  gran  parte,  del control  del  gobierno  boliviano, se produjo la secuencia ya clásica de  colapso cambiario, seguido de medidas de ajuste para  remediar  el  estrangulamiento  externo  y  de presiones  internas  para evitar sus efectos.

Con un problema de aceleración inflacionaria, el gobierno de Siles inició varios intentos de estabilización que comenzaban con una devaluación del peso y el reajuste de algunos precios administrados, encontrando inmediatamente fuerte oposición en los  sindicatos  y  en  la  Central  Obrera  Boliviana,  lo cual escapaba del control gubernamental. Cediendo  a  las  presiones por compensación salarial, el problema fiscal se agravaba y estos programas terminaron en rotundos fracasos. Ya a mediados de 1984, la economía estaba en hiperinflación destruyendo rápidamente el poder adquisitivo de los asalariados y llevando al país a la anarquía y a conatos de guerra civil. La coalición de los 4 partidos que había llevado a Siles al poder se había desintegrado y prácticamente no había sector organizado en la sociedad boliviana que respaldara al gobierno. Sin ninguna capacidad para lidiar con una crisis que parecía superarlo y para detener una posible guerra civil y preservar la democracia, Siles Suazo decidió renunciar un año antes del término de su mandato y llamar a elecciones.

Nicaragua: Un proyecto hegemónico derrotado en elecciones

Luego de ocupar lugares estelares en la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional que se instaló transitoriamente tras el derrocamiento de Anastacio Somoza, el sandinismo se hizo del control del gobierno en Nicaragua en elecciones celebradas en el año 1984. De ahí en adelante, un largo catálogo de errores inspirados en la ideología y el voluntarismo fue llevando al país hacia un régimen de sofocante control económico y social. La hiperinflación en Nicaragua fue el resultado combinado entre la caída del producto y la escasez rampante que impuso el régimen de expropiaciones y controles, el enorme desequilibrio externo generado por la abultada deuda externa y el conflicto político que degeneró en una guerra financiada de la única manera factible para entonces: con emisión sin control de dinero primario. Para el año 1989, la caída acumulada del PIB per cápita de Nicaragua llevó al país a los niveles registrados en 1940, y un año más tarde el consumo y los salarios cayeron  a niveles inimaginables. Como resultado de los desequilibrios externos acumulados, el país registraba una deuda de 9.741 millones de dólares que equivalía a 33 veces las exportaciones de bienes y 4 veces al PIB. La inflación que se movió en un promedio mensual de 24,9% en 1987 se aceleró hacia finales del año 1988 y entre septiembre de ese año y enero de 1989 ya era del 100% mensual. Entre 1988 y 1991, Nicaragua sufrió el proceso de hiperinflación más profundo y prolongado de la región.

Así, una década de enorme turbulencia política y ruina económica y el desarrollo de una guerra civil dieron al traste con las aspiraciones del gobierno sandinista de seguir conduciendo los destinos de Nicaragua. En un contexto de hiperinflación, el sandinismo es empujado por las condiciones económicas internas y la presión internacional a un proceso de elecciones. En febrero de 1990, pierde unas elecciones competitivas (acompañadas por observadores internacionales), dándole entrada a la transición a la democracia y al gobierno de Violeta Barrios de Chamorro. La hiperinflación y el ruinoso estado de la economía, sin haber sido el factor decisivo para la derrota sandinista, fueron sin duda catalizadores del descontento y de las aspiraciones de cambio.

Perú: “Caballo Loco” abucheado en el congreso y el país cruza a la derecha

Alan García ganó las elecciones generales de 1985 con un gran apoyo popular ya que supo irradiar una vitalidad y un verbo desconocidos en la política peruana. García heredaba, no obstante, una economía con inflación crónica, altamente endeudada y con serios problemas para crecer. Al igual que en otros experimentos populistas de la región, García intentó poner en marcha un programa de reactivación de la economía a través de incrementos salariales y de gasto público, pero para financiarlo decidió no pagar sino un porción de la deuda externa. Esto trajo grandes problemas, pues en adelante la economía peruana quedaría aislada financieramente del exterior.

Mientras hubo recursos, el programa expansivo funcionó, pero pronto los desequilibrios macroeconómicos comenzaron a tomar lugar. Al finalizar el año 1987, la crisis ya era evidente. La inflación empezó a galopar y la reactivación económica se estancó. La balanza de pagos cerró el año 1987 con un saldo negativo de 521 millones de dólares, el hueco más grande desde 1981. Una gran incertidumbre determinada por la estatización de la banca generó un serio ataque especulativo en el mercado cambiario. Consecuentemente, las reservas internacionales siguieron cayendo y, a falta de dólares, el Banco Central no pudo controlar la explosión en la tasa de cambio.

Obligado por las circunstancias, el gobierno recurrió, a finales de 1987, al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial (BM) en busca de préstamos. Si bien hubo conversaciones, el Perú no llegó a recibir préstamos pues aún adeudaba 600 millones de dólares al FMI y 400 millones al Banco Mundial.

A partir de septiembre de 1988, después de un contraproducente y mal diseñado programa de estabilización, la aceleración inflacionaria se convirtió en hiperinflación y la economía entró en una crisis insospechada. La tasa de inflación de septiembre llegó a 114%, la más alta registrada en la historia peruana. Un largo paro en la industria minera contribuyó a que las exportaciones cayeran aún más, agravando así el déficit en la balanza de pagos. Las reservas internacionales se habían extinguido y las embarcaciones con productos varados en el puerto se negaban a descargar mercancías hasta que no se les pagara. La escasez se hizo crónica y las colas en busca de productos se alargaban y multiplicaban. Alan García, quien en septiembre de 1985 gozaba de una aprobación del 96,4%, terminó en enero de 1989 en sólo 9%. Su último mensaje al congreso fue vergonzoso, abucheado hasta por sus propios partidarios. El APRA y los proyectos políticos de centro-izquierda desaparecerían del panorama político peruano por muchos años y, en las elecciones de abril de 1990, dos candidatos conservadores, Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori, terminaron por copar la escena.

Argentina: Alfonsín entrega en ascuas y antes de terminar su período

Ninguno tan desafortunado y triste como el desenlace que tuvo el gobierno del Dr. Alfonsín en Argentina. Alfonsín fue el héroe de la transición democrática en Argentina y, en cierto sentido, terminó un largo ciclo de golpes de Estado que se remonta a 1930 con el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen. Su gobierno impulsó la anulación de la amnistía dictada por los militares y creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) para investigar los crímenes cometidos por la dictadura militar. Sin embargo, heredó una situación económica con la que su gobierno no pudo lidiar. Una deuda externa acumulada por los gobiernos de la dictadura militar que rondaba los 45.000 millones de dólares y unas menguadas reservas internacionales.

Bernardo Grinspun, primer Ministro de Economía, trató de reactivar la economía y de detener la inflación con métodos ortodoxos. La inflación no cedió y, en diciembre de 1984, el índice de precios aumentó en un 20%. En febrero de 1985, Juan Sourrouille reemplazó a Grinspun y, en junio, el nuevo ministro lanzó el Plan Austral: un programa que se decantó por un ajuste en la tasa de cambio, seguido por el congelamiento de precios, tarifas y salarios y por un cambio en la moneda. El programa tuvo un éxito transitorio, pero luego la inflación repuntó galopante.

La situación política del gobierno de Alfonsín se complica  cuando, en diciembre de 1988, un grupo de militares se alzó contra el gobierno constitucional; y, en enero de 1989, civiles armados atacaron al cuartel de La Tablada  (alegando  que  un nuevo  golpe militar  estaba  en  ciernes). Todos  estos hechos, más la profunda  y larga recesión, contribuían al malestar de la población y a enrarecer el clima político que  precedió a la hiperinflación. La cada vez más aguda crisis económica fortaleció a los sindicalistas de la CGT, que presionaron al gobierno con marchas y huelgas generales para conseguir aumentos en los salarios, y llegaron incluso a reclamar la renuncia del presidente. La realidad era que las correcciones salariales nunca eran suficientes y los ingresos de los trabajadores iban perdiendo paulatinamente la batalla contra el alza de los precios de bienes y servicios.

Hacia  fines  de  enero de 1989,  las  reservas  internacionales bajaron  a 900  millones de dólares, las salidas de capital eran intensas y esto  hizo que, el 6 de febrero, el Banco Central decidiera no vender más dólares por  el riesgo que significaba, precisamente, agotar las reservas. El Austral (la nueva moneda) comenzaba así una importante devaluación que fue antesala de una frenética remarcación de precios. En abril de 1989, la aceleración inflacionaria era inminente (30% en ese mes) y en julio alcanzó su pico cuando la tasa de inflación mensual fue de 195%. El deterioro de la economía seguía su curso y, en un último intento por reencauzarla, el gobierno lanzó el Plan Primavera, el cual fracasó en medio de la hiperinflación, la corrida cambiaria y los saqueos. La manifestación más explícita y penosa de la hiperinflación fueron los saqueos que se convirtieron en el eje central de una protesta que hizo ver la desesperación e impotencia de sectores  poblacionales de bajos recursos que no podían comprar alimentos por el aumento desenfrenado de los mismos. Así, la crisis de gobernabilidad de Alfonsín fue de tal magnitud que no pudo terminar su mandato y provocó el adelantamiento de los comicios presidenciales para el 14 de mayo de 1989, cediendo el poder a Carlos Menem. 

Brasil: La salida ahora acostumbrada, el juicio político

Al igual que Argentina y otros países de la región, Brasil inició su retorno a la democracia en los años 80s, pero en un contexto económico muy complejo de sobreendeudamiento público, desequilibrio externo e inflación galopante. Así que los dos primeros presidentes que asumieron el ya difícil desafío de la transición a la democracia, José Sarney y Fernando Collor de Melo, tuvieron además que hacerlo en condiciones económicas muy adversas. Collor de Melo, primer presidente electo tras dos décadas de gobiernos militares, llegó en 1990 con gran respaldo popular y ayudado por una refrescante  imagen anti-partidos y un discurso anti-establishment que se ganó la confianza del electorado brasileño. Su principal desafío fue detener un proceso de aceleración inflacionaria luego del fracaso de los planes anti-inflacionarios del gobierno de Sarney.

Plano Brazil Novo fue el nombre del plan de estabilización puesto en práctica en marzo de 1990 por el gobierno de Collor. Entre el miedo y la esperanza, y con una inflación anual que ya rondaba por 2.751%, el plan Collor se centró en cuatro pilares: una ambiciosa reforma de la administración pública, que incluían reformas tributarias, consolidación de ministerios y privatizaciones de activos públicos; una apertura comercial; un nuevo congelamiento de precios y salarios, y una reforma monetaria que incluía el congelamiento de los depósitos del público por un período de 18 meses con el regreso del cruzeiro como moneda de circulación. Así que, en apenas 2 meses, Collor dictó 44 medidas provisorias, 118 decretos, cerró once ministerios, abolió el cruzado nuevo, resucitó el cruzeiro y secuestró a la mayoría de los activos financieros del país.

Con el congelamiento de los depósitos, el Plan Collor pretendía retirar de la circulación una cantidad enorme de dinero. Los arquitectos del plan suponían que, para conseguir dinero fresco, las empresas se verían obligadas a deshacerse de sus stocks de mercadería con lo que bajarían los precios. También, suponían que la falta de circulante y de créditos haría disminuir la demanda y esto daría también como resultado la baja de precios y reducción de la inflación.

A finales de 1990, el plan había provocado una caída del PIB de 5% (la  mayor registrada en la posguerra), mientras que 7.500.000 personas habían perdido sus empleos. La inflación declinó sólo por un breve período de algunos meses luego del lanzamiento del plan de estabilización, pero volvió  a superar el 20% mensual ante el fracaso de éste y otro intento de estabilización. La popularidad de Collor, muy afectada por la medida de congelamiento  de los depósitos bancarios, se  desplomó por el fracaso del plan y el rebrote inflacionario. Collor entendió entonces que no podía seguir gobernando solo e intentó un acercamiento hacia los partidos políticos, aunque su creciente impopularidad hizo que estos se distanciaran aún más del gobierno para no quedar identificados con un proceso en franco declive. La excusa que el establishment encontró para salir de la aventura fue activar un juicio político por corrupción contra Collor. Descrita por The New York Timescomo la manifestación más grande en la historia de Brasil, el 19 de septiembre de 1992, 750.000 personas salieron a la calle al grito de ¡Impeachment ya! Finalmente, Collor renunció a la presidencia el 29 de diciembre de 1992.

¿Qué puede sugerirnos la historia?

Cuando le planteé a un buen amigo los mensajes de estos retazos de la historia económica latinoamericana y la idea de plasmarlos en un artículo o un breve ensayo, inmediatamente me dijo que, en Zimbabue, un autócrata y líder criminal emborrachado de poder había podido sobrevivir a un proceso hiperinflacionario. Pero riposté diciendo que esto no era del todo cierto. 

La verdad es que acosado por la hiperinflación y por la presión internacional, Robert Mugabe aceptó, en septiembre de 2008, un acuerdo histórico (respaldado por los gobiernos de Sudáfrica y Botswana) de compartir el poder con su rival político, Morgan Tsvangirai, quien falleció apenas hace unos días. Fue Tsvangirai, en posición de primer ministro, quien le abrió el paso a la legalización del dólar como moneda oficial, derrotó la hiperinflación y promovió durante 4 años un proceso de recuperación económica. Mugabe acudiría a nuevas maniobras políticas en el 2013 y se haría nuevamente del poder absoluto después de unas elecciones fraudulentas. Pero esa es harina de otro costal. Los gobiernos autoritarios pueden sobreponerse a las hiperinflaciones, pero sólo si son exitosos combatiéndola. Eso explica por qué los comunistas en Hungría lograron sobrevivir a la hiperinflación más elevada de la historia.

La experiencia latinoamericana no es diferente. No hay capital político, ni fuerza represiva y hostil en el poder que pueda detener el descontento que genera el huracán hiperinflacionario cuando no es exitosamente conjurado. En ese rico ecosistema regional, las fórmulas que terminan por promover el cambio varían, y a decir verdad, cada experiencia ha terminado por desatar sus propios resortes políticos, sociales, e institucionales. Viendo la reacción del gobierno de Maduro frente a la crisis: irresponsable, inefectivo e inerme, nada de lo que aquí hemos revisado nos hace pensar que en Venezuela no se conjuguen las condiciones para dar con una fórmula de cambio.  

Referencias.

Navia, P. y R. Osorio (2015) Las encuestas de opinión pública en chile antes de 1973, Latin American Research Review, Vol. 50, No. 1.

LEONARDO VERA

Escasez de dinero en efectivo en ocho datos

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Fran Tovar 19-02-2018 Economía, Titulares0 Comments

Colas en los bancos para retirar los billetes y ventas de efectivo a precios superiores de su valor real son cosas que nadie logra explicar fácilmente. Que un trabajador no pueda acceder a su salario en papel moneda, se ha convertido en una complicación generalizada pero inusual para los venezolanos.

La masa monetaria del país está compuesta de varios elementos: el dinero transferible a través de plataformas electrónicas, el bancario y el efectivo. Sin embargo, según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV), apenas el 5% del total de bolívares en circulación en el mercado venezolano está representado en billetes y monedas.

Es decir, un trabajador podría disponer en promedio apenas de 39.876 bolívares en efectivo de los Bs. 797.510 que representan el ingreso mínimo mensual.

A continuación las claves sobre la escasez de efectivo en Venezuela:

1. La combinación de la destrucción del aparato productivo nacional, que ha generado la pérdida de al menos 30 puntos (PIB) en los últimos 5 años, con la creación de dinero por parte del BCV genera, a juicio de economistas, una fórmula destructiva para la economía del país: el fenómeno de la hiperinflación, que destruye aceleradamente el valor del bolívar.

2. A pesar de que semanalmente hay más bolívares circulando en el mercado del país, cada vez pueden comprar menos. Su valor desciende debido al excedente existente entre la cantidad de dinero y los bienes o servicios que hay en el mercado. ¿Por qué? Más bolívares persiguen menos productos, lo cual presiona al alza de los precios.

3. La cantidad de dinero en circulación en el país aumentó 1.626% entre enero de 2017 y febrero de este año. Es decir, en poco más de un año la liquidez monetaria se hizo 17 veces superior. En ese período pasó de haber Bs. 10.498.773.961.000 (billones) a Bs. 181.163.960.077.000 para el 2 de febrero de 2018.

4. Desde 1999 hasta 2015 el efectivo se mantuvo variando entre el 8% y 12% del total de dinero, pero a partir de 2016 comenzó la caída. Conforme aumentaba la liquidez, el BCV creaba menos billetes y monedas. Mientras la liquidez subió en 177.135.398.400.000 bolívares, el dinero en efectivo solo aumentó en Bs. 9.071.327.302.000.

5. Sin embargo, solo el 5% del total de dinero en circulación está representado en billetes y monedas. Según cifras publicadas por el BCV en su portal web, solo 9.071.781.107.000 de bolívares está en efectivo. El restante es dinero electrónico, que se simboliza en depósitos bancarios.

6. Para el economista Henkel García, director de la firma Econométrica, la relación entre el monto total de efectivo y la masa monetaria total debería estar alrededor de 12,5%. “la crisis actual de efectivo se debe a un manejo errado de la emisión de billetes respecto a la inflación, y más importante aún, respecto al total de la masa monetaria”, dijo a través de su cuenta en Twitter.

7. Aunque no hay ninguna regla que determine cuánto debe ser la proporción entre el efectivo y la liquidez, se estima que debería ser capaz de cubrir todas las transacciones económicas en efectivo.

8. Sumado a esto las piezas de billetes que el BCV pone en circulación, en lugar de ser de las más altas denominaciones, son las inferiores. Para el 2 de febrero aumentó a 6.410.000.000 (millardos) la cantidad de billetes de Bs. 100; a 991 millones de Bs. 500; unos 788 millones de Bs. 1.000; 125 millones de Bs. 2.000; y 221 millones de Bs. 5.000. Mientras que de Bs. 10.000 solo existen 82 millones de billetes; 43 millones de Bs. 20.000 y 38 millones de Bs. 100.000.

Efecto Cocuyo

Rafael Guzmán: El Petro no va a resolver problemas de los venezolanos

Juan B. Salas  | Foto: Archivo |Febrero 20, 2018

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La Comisión Permanente de Economía de la Asamblea Nacional, rechazó el lanzamiento y colocación del Petro, por cuanto no va a resolver los problemas de los venezolanos, aseguró su presidente, Rafael Guzmán, quien recordó que la Constitución establece que la moneda de curso legal es el bolívar.

Señaló que esta es una emisión hecha por el Gobierno venezolano, que se pretende utilizar como medio de pago, indicando que el gobierno pretende con esto dos cosas: primero ver si consigue dinero frente al poco flujo de caja que tiene el gobierno venezolano, por la baja producción petrolera que está en el piso, afirmando que de los 100 millones de petros, que serán vendidos a descuento, con un precio muy por debajo de su valor.

-Es decir que no solo van a guisar a los venezolanos, sino que van a endeudar en forma irrita a la Nación, sino que los van a vender muy por debajo del precio que supuestamente tiene, para que sea atractivo a los inversionistas, quienes pretenderán comprar a precio de gallina flaca, pero se van a encontrar con un problema que son las restricciones internacionales, lo que obligara a los bancos a actuar con cautela y negar financiamiento, así que no lo podrán hacer, pero entonces van a obligar a las empresas a recibir esos petros por las deudas que tienen, diciéndoles que los podrán incluir en las cuentas de sus empresas, e incluso a los trabajadores les quieren pagar las deudas de sus pasivos laborales en petros-.

Asimismo  advirtió que con el Petro no se va a normalizar la comercialización de bienes y servicios en el país, porque con el Petro no se podrá comprar harina Pan, tampoco la carne, ni el pollo, el aceite, o el lavaplatos, no va a mejorar el servicio eléctrico, tampoco el transporte público, no van a parecer los repuestos de los autobuses.

-Con el Petro va a aparecer más corrupción, se acelerará la inflación, lo que a su vez se traduce en más escasez y desabastecimiento-.

Señala Guzmán que para mejorar la compleja situación económica que enfrenta el país, es necesario un ajuste monetario, levantar el control cambiario y devolver la autonomía al Banco Central de Venezuela.

Nace el petro, la criptomoneda de Venezuela respaldada por el petróleo y oro del país

RedacciónBBC Mundo

  • 4 horas

Un hombre pasa delante de unos carteles de los billetes venezolanos.Derechos de autor de la imagenAFPImage captionVenezuela está enfrentando una galopante depreciación de su moneda.

El petro ya ha nacido. El gobierno venezolano inició la madrugada de este martes las operaciones de preventa de su criptomoneda.

“Ha nacido el petro. Hoy se inicia formal y oficialmente la preventa del petro venezolano. Venezuela se coloca en la vanguardia de los tiempos futuros. Hoy pasará a ser un día de historia. Es el primer Estado, la primera nación que lanza su criptomoneda, respaldada en sus reservas y riquezas naturales”, dijo el vicepresidente de la república, Tareck El Aissami.

A diferencia de la mayoría de criptomonedas que hay en el mercado (como bitcoin o ether), el petro cuenta con un respaldo físico: las reservas nacionales de oro, petróleo, gas y diamantes.

El gobierno aceptará la criptomoneda como pago para transacciones oficiales, como el pago de impuestos.

El ministro de Ciencia, Tecnología y Educación Universitaria de Venezuela, Hugbel Roa, sostiene el documento con la propuesta financiera del petro.Derechos de autor de la imagenAFPImage captionEl ministro de Ciencia, Tecnología y Educación Universitaria de Venezuela, Hugbel Roa, sostiene el documento con la propuesta financiera del petro.

Venezuela está enfrentando una galopante depreciación de su moneda. Además, las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos están dificultando los pagos y la financiación de un país en crisis.

Al anunciar la creación de la criptomoneda, Maduro aseguró que esta permitirá “avanzar en el tema de la soberanía monetaria, para las transacciones financieras, para vencer el bloqueo financiero“.

“Nos va a permitir nuevas formas de financiamiento internacional para el desarrollo económico y social del país”, afirmó el presidente, asegurando que la moneda estará respaldada “en las reservas de la riqueza de Venezuela”.

Los cuatro recursos que respaldan la criptomoneda —oro, petróleo, gas y diamantes— son abundantes en el territorio.

Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de petróleo en todo el mundo.

BBC

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