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Javier Guevara: “Es muy doloroso ver esta gran regresión, esta barbarie”

ACTUALIDAD ENTREVISTA

POR Hugo Prieto

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Entrevista

Javier Guevara: “Es muy doloroso ver esta gran regresión, esta barbarie”
Por Hugo Prieto

21/01/2018

Diríase que apenas está comenzando el año y los síntomas de una crisis imparable irrumpen como una ofensiva sin cuartel, luego de la tregua navideña. Una ola indetenible de saqueos a camiones y establecimientos y la ejecución extrajudicial de Óscar Pérez, el policía que se alzó en armas contra el gobierno de Nicolás Maduro. Hambre y sangre.

No hemos tocado fondo, sencillamente porque mañana habrá de ocurrir algo peor. Dentro de los saqueos, por ejemplo, puede inscribirse un episodio realmente espeluznante. A un vendedor de plátanos, la turba lo despoja de su quehacer diario, lo despoja de su condición humana. Venezuela es un pandemónium. Un estado de locura colectiva. Quien va hablar de estos temas es Javier Guevara, psiquiatra y psicoanalista jungiano.

¿Qué evaluación haría de la psiquis del venezolano? ¿Hay elementos patológicos preocupantes?

Individualmente, yo diría que en la psiquis del venezolano hay una combinación de depresión y de ansiedad. Depresión porque siente que no existen espacios y ansiedad porque tiene que moverse, tiene que buscar esos espacios donde sea, porque esto ya es sobrevivencia. Están esos dos polos. Pero también hay algo que me llama la atención: La psiquis del venezolano es como muy diversa, tú agarras un colectivo y adviertes que están saqueando, saquean, saquean y saquean. Estamos viviendo de horror en horror y ahí se está dando otro tipo de cosas, otro tipo de psiquis. Es como si el colectivo es capaz de meterse en el individuo y decir: ¿Dónde estoy? Es una postura de reflexión, de ensimismamiento, de tristeza ante el horror y aquella otra gente que no tiene esa capacidad de reflexión, digamos, porque la vida no se lo ha permitido, es una cosa de barbarie.

En medio de la ola de saqueos a este vendedor de plátanos la turba lo despoja, lo asalta, lo agrede, ¿adónde hemos llegado? Es algo tan precario, un puesto ambulante, un individuo. ¿Qué es esto? ¿Qué es lo que estamos haciendo?

Uno de los mitos de los orígenes dice que lo que es arriba es abajo. Yo creo que está pasando un poco eso. Obviamente, hay un estado regresivo en la psicología del venezolano; hay una regresión de todas las formas y de todas las estructuras sociales, institucionales y emocionales de la psiquis colectiva venezolana. Es una regresión brutal, hemos ido a parar a la época de lo titánico, en un momento donde no hay ley, no hay orden, no hay límites. Somos hordas de personas que vamos comportándonos de la misma manera, sin juicio crítico en nuestros actos. Cuando llegamos a eso, hemos perdido todo el carácter de ciudadanía o de ciudadanos para convertirnos en masa.

Cuando dice “arriba y abajo” uno piensa, por un lado, en la superestructura, en la institucionalidad, en la cultura, en el acervo que alguna vez identificó lo que alguna vez fue la venezolanidad, por decirlo de alguna manera, pero eso fue trastocado y barrido, entonces, arriba no hay nada… y abajo tampoco. Uno podría pensar, cínicamente, que aquí no está pasando nada, sino la síntesis de esas dos cosas. 

Cuando se rompe el hilo de algo deja un vacío y ahí entran en juego otras lógicas. Un ejemplo dramático es lo que le ocurrió a este señor, a quien la turba, que venía saqueando, lo despoja de los plátanos. El primer principio del respeto ciudadano es la simetría. Es decir, cuando uno ve a un semejante, a gente como uno, hay un respeto hacia esa persona, porque seguramente está trabajando o haciendo algo que, de alguna manera, se parece a lo que uno está haciendo en ese momento. Pero en el instante en que despojan a este señor de los plátanos, no hay ningún tipo de simetría. Estos hombres, que venían asaltando, llevándose cosas, en ese acto que podríamos llamar, como lo hizo López Pedraza, homo hooliganense, el supuesto hombre nuevo actual, que se ha vuelto casi un “hooligan”, un bárbaro, perdió todo respeto por las formas, por las maneras. Digo las formas, porque este señor había comprado estos plátanos, los había llevado en un carrito hasta su puesto ambulante, para comerciar y ganarse el sustento, y eso es, precisamente, lo que desprecia la turba, que además considera a este señor un ser inferior, un ser que no debería existir, por eso arremete contra él y termina acabando con sus formas, porque a la turba, a la barbarie, lo único que le interesa es acabar con las tradiciones, con lo cultural, con las instituciones, con los derechos y deberes que tenemos los ciudadanos.

¿Acabar con la civilidad?

Absolutamente, eso es lo único que le interesa a la turba.

¿Nosotros estamos, citando uno de sus artículos, en el paleolítico superior?

Más o menos. Incluso, podría decir un poco más atrás, porque en el paleolítico superior, la gente eran especialistas. Unos eran cazadores, otros eran chamanes, cada quien tenía un lugar en “la tribu”, aquí eso no existe. Hoy limpio carros, mañana soy bachaquero, pasado mañana le caigo a palos a alguien para robarlo o me dan una pistola y hago otra cosa por ahí, así me voy haciendo unos reales. Es un cambio constante, a la vez que un aprovechamiento, sin límites y en extremos.

¿No es el Estado el que está obligado a imponer límites, digamos, desde una multa de tránsito a una condena judicial? Solamente para hablar del ámbito de la justicia, porque en otras áreas también actúa el Estado. Uno pudiera pensar, si aquí no hay límites, es porque no hay valores, si no hay valores es porque no hay moral. Ya no se trata de que “estás por tu cuenta”, ahora estamos en el “sálvese quien pueda”.

Sí, ¿pero cuál es el ejemplo del Estado? Esa es la pregunta que uno se hace. Y, por supuesto, ¿cómo van a actuar quienes están bajo la tutela del Estado? Exactamente cómo actúa el Estado, porque lo que es arriba es abajo. Si arriba la probidad, las instituciones, la cultura, se respetasen, quizás también abajo sería así. Es decir, de los ciudadanos que tenemos deberes y derechos y que somos individuos que formamos parte de una colectividad. Pero ya sabemos cuáles son los ejemplos. Entonces, es un momento muy doloroso para los ciudadanos ver esta gran regresión y esta barbarie.

Lo escucho y pienso en el acto inaugural, en el acto fundacional, de la presidencia de Hugo Chávez en Los Próceres en el que mandó a robar, “si viese a mi hija a punto de morir de hambre”.

Ahí tienes un ejemplo de lo que es arriba es abajo, entonces, todo el mundo a robar. Bueno, la psiquis del colectivo. Si yo soy el rector de la nación…

…eso que llaman el primer magistrado.

…Si el rector de la nación, el primer magistrado, es capaz de decir algo así, por supuesto que para los ciudadanos está permitido muchas cosas.

Se abre una puerta y llegamos al episodio de los plátanos.

Exactamente. Hay una cosa que me llama mucho la atención: la psicología del absurdo, psíquicamente sé que está en todos nosotros. A veces me ha dado por pensar que toda regresión comienza por un absurdo y el absurdo no es sino la ruptura de la lógica de lo racional para entrar en la lógica de lo irracional como diría el pintor William Kentridge. Ahí, precisamente, es donde estamos nosotros: en una lógica irracional. ¿Qué cosa más absurda que tú tengas que ir al banco, sacar unos billetes para pagar un estacionamiento o que no puedas pagarlo, dejes el carro botado por ahí y te tengas que ir a pie? Vivimos un completo absurdo. Es como si el absurdo nos hubiera envuelto y no sabemos por dónde meternos, porque cada vez que se nos presenta algo aparece el absurdo.

El absurdo también es una gran elaboración, tanto en la literatura como en el teatro. El teatro del absurdo. El absurdo es, también, una respuesta humana frente a ciertas circunstancias. A veces, una respuesta necesaria y vital. Pero eso no lo hemos visto todavía en Venezuela.

En la literatura, el absurdo es la sublimación de estas cosas. Es una respuesta muy vital, pero lo que está detrás del absurdo es esto que estamos viendo. Los grandes escritores del siglo XX y del siglo XIX vieron el absurdo y advirtieron que era una condición psicológica, crearon obras acerca del absurdo, para que viéramos nosotros que eso existía, que eso era una condición psíquica del ser humano frente a la realidad, pero lo que ellos vieron era esto, estas locuras, estas cosas, llega un tipo y se lleva toda la harina PAN, no hay medicinas, todo es como un sistema creado para que uno entre en una casi catatonia emocional. 

Lo absurdo, por ejemplo, de que un servicio público para un medicamento sirva para conectar a un “bachaquero” con una persona que está urgida. Hasta eso tiene una expresión colectiva y comunicacional.

Sí, es en todo. Me cuenta una amiga que al buscar el carro en la mañana, se dio cuenta de que le habían quitado el aceite; se había metido por debajo y le quitaron el aceite del motor. Se encontró con esa sorpresa en la mañana, ya no es la batería, ya no es el caucho, es el aceite… entonces empiezan a haber expresiones cada vez más absurdas de este momento, de estas circunstancias en que nos encontramos, que a uno como estudioso de la conducta le llama mucho la atención.

Al episodio de los plátanos le sigue la ejecución extrajudicial que tuvo lugar en El Junquito. Una operación violatoria del derecho a la vida, violatoria de la Constitución Nacional, violatoria de los tratados internacionales que, supuestamente, están vigentes en Venezuela, violatoria de los derechos humanos. Eso forma parte de “lo de arriba”, ¿no? De lo que tenemos ante nosotros. ¿Cómo vivimos con eso?

Yo creo que la respuesta que ha tenido el venezolano ha sido la más coherente, porque hay una depresión muy fuerte. El lunes y el martes las calles estaban solas y donde se hablaba de esta cuestión había llanto… hasta dónde hemos llegado, hasta qué grado de deshumanización tan impresionante hemos tocado, hasta qué fondo, hasta qué hueco nos fuimos a meter. ¿Cómo vivimos con eso? Sabiendo que nosotros tenemos una gran sombra, todos los venezolanos. Antes se creía que no teníamos sombra, que todo era chévere (López Pedraza habló del “cheverismo”), que nuestra psicología era muy superficial, no quiero utilizar peyorativamente el término superficial porque no es la idea…

…Todo era prístino.

Sí, todo era prístino, todo era precioso. Había dinero para todo y todo se solucionaba con el dinero. Todo era muy de merienda, muy de piñata, de fiestas, sin saber que teníamos una sombra inmensa.

De esa sombra, por ejemplo, habló el gran ensayista venezolano, Mariano Picón Salas.

Claro.

Entonces, esa sombra siempre existió. Y de ella también habló Herrera Luque.

Y Gallegos.

¿Entonces? ¿A cuenta de qué nos vamos a sorprender? Y más aún, a cuenta de qué vamos a decir: ¡Ay, apareció la sombra!

¿A cuenta de qué? Porque la sombra siempre hay que tenerla afuera, siempre hay que tenerla afuera para poderla ver y nosotros la escondimos. Esa es mi reflexión con respecto a eso. Nosotros la escondimos, de repente a punta de billete, a punta de jolgorio, a punta de whisky, no tengo nada en contra del jolgorio y del whisky, pero escondimos nuestra sombra y resulta que cuando apareció lo hizo con toda su expresión.

Con toda la crueldad con la que apareció en El Junquito.

Sí, y además con lo que hablamos al principio, con un titanismo extraordinario. La falta de límites, falta de humanidad, bueno, como son los titanes, sin regla alguna.

Hay gente que dice que nosotros no nos merecíamos esto; yo no estoy tan convencido. Por más doloroso, por más jodido —y me disculpan la expresión—, ya no podemos pensar que éramos unos inocentes, unos cogidos a lazo y por eso nos metieron este paquete. No ayuda el papel de víctima. Esto hay que enfrentarlo de alguna manera.

Como la historia es tan inmensa y la vida nuestra es tan corta… Pero históricamente, si es que se puede aplicar eso así, nosotros teníamos que pasar por esto. Era un aprendizaje. Yo siento que todos los días aprendo más de la situación que estamos viviendo. Tenemos que aprender de esto para que la sociedad —quizás no lo veamos nosotros, pero sí nuestros hijos— se forme en los valores ciudadanos y en el respeto al hombre y a la humanidad como tal y a las emociones del hombre. Una sociedad de ciudadanos. Todo este largo trayecto que hemos transitado y que seguiremos transitando —parece que esto todavía tiene su rueda— pudiera servir, no lo sabemos, porque hay indicadores muy terribles, uno de ellos es la desnutrición, como aprendizaje. Uno, como ser humano, intuye que tiene el aguijón de que sí, si vamos a aprender de esto y ojalá sea así, que podamos aprender de dónde venimos, pero teníamos que pasar por aquí para ser una sociedad totalmente diferente, no como la que se quiere implantar hoy, sino una sociedad realmente justa, donde exista el respeto por el otro, por el ciudadano, no importa de donde venga.

HUGO PRIETO
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31/12/2017

Cuidado con lo que pides, que te lo pueden dar. Le he pedido a Fabio Fuenmayor, medico formado en la Universidad Central de Venezuela, quien además tiene dos especialidades: anestesiología y cuidados paliativos, que refiera parte de su experiencia en esta hora menguada de la salud de los venezolanos.

Basta saber que, en el mismo momento en que usted —lector de Prodavinci—, lee esta entrevista, hay un paciente en fase terminal, ya sea por causas naturales o por falta de tratamiento, que no encuentra los fármacos ni los medicamentos que alivien su sufrimiento y su dolor.

Una condena a muerte anticipada es lo que está ocurriendo en muchos casos. ¿No es el Estado el garante de que su cumpla el derecho a la vida en Venezuela? Hiela la sangre que algo tan fundamental como la vida humana esté en discusión.

¿Podría decir cuando comenzó la crisis de la medicina paliativa en Venezuela?

Esto comenzó como el cuento del sapo metido en la olla, se fue deteriorando lentamente. No es producto, como la gente cree, de la caída del precio del petróleo o de la “guerra económica”. No, no. Esto es una edificación bien montada por la revolución chavista cuando llegó al poder. Recuerdo que leí, en una revista interna del Ministerio de Salud, que la entonces ministra, María Lourdes Urbaneja (2003), planteó que había que acabar con la industria farmacéutica, porque era “capitalista”. Desde el punto de vista ideológico eso estuvo allí y nadie lo vio. Como esto es una economía de puertos, todo se importaba, absolutamente todo, se empacaba en Venezuela y existían medicinas. Otro de los planteamientos que hizo la exministra Urbaneja es que había que regresar a la medicina tradicional. Nosotros estamos viviendo en El Planeta de los Simios, no me estoy refiriendo a la película, que tiene connotaciones racistas, sino a la hipótesis que planeó Aldous Huxley (la reversión del ser humano en un híbrido humano-simio producto de una apocalíptica guerra nuclear). Nosotros fuimos colonizados por ese híbrido humano-simio, que se cree superior a todos y piensa que puede hacer lo que le dé la gana.

¿Hay un hito, digamos cronológicamente, que marque un punto de quiebre?

Febrero de 2016. Ese año, el gobierno saca la carta marcada más insigne de la irracionalidad que lo caracteriza. El 0-800 Salud. Ahí, el gobierno dio por finiquitada la industria farmacéutica, a la comercialización de las medicinas en las farmacias y a la prestación del servicio de salud del pueblo venezolano. A partir de ese momento, los médicos comenzamos a evidenciar lo que ya veníamos arrastrando. Como te digo, lo del cuento del sapito que se va achicharrando dentro de la olla. Mi problema, como médico paliativo, no es el mismo que el del cardiólogo que trata la hipertensión. Aunque tenemos algo en común, el problema, en ambos casos es más grande. ¿Por qué? Porque ahora yo tengo como enfermos incurables a pacientes que eran crónicos, perfectamente estables. Por ejemplo, los hipertensos, los pacientes glaucomatosos que se están quedando ciegos, los pacientes reumáticos, que pudieran haberse mantenido, bajo un esquema de tratamiento, medianamente bien. Ahora en mi consulta tengo el 70% de pacientes oncológicos y no es porque el otro 30% se haya reducido, no. Simplemente no tiene acceso a un diagnóstico.

Cuando dice que es una “edificación bien montada”, pareciera que detrás hay una mente diabólica, una mente maligna. ¿De eso se trata?

Si la irracionalidad es lo que caracteriza al fascismo, hay tienes una evidencia. Yo soy el que tiene la razón… el único capaz de dirigir a la sociedad. Sí las cosas no salen bien es porque hay una cuerda de imbéciles que son incapaces de adaptarse al modelo que yo les estoy marcando. Ese es el pensamiento supremo de quienes han llevado adelante esta revolución. No voy a juzgar entre el bien y el mal, me parece que sería una condición casi teológica. El punto es que ellos creen que pueden dirigir a toda una nación hasta el lugar donde ellos, voluntariosamente, se propusieron llevarla. Para eso necesitaban un esquema y el esquema existía. No es que ellos eran malos y querían regresar a la medicina indígena. Es que ellos consideran que la medicina tradicional indígena es mejor que la medicina occidental. Así de sencillo. Cuando alguien te dice que para que vas a comer pan, si puedes comer yuca y que te trates la hipertensión con remedios que no sean producto de la industria farmacéutica, que lo único que persigue es el capital… Ese es su pensamiento. Es un problema ideológico que, a mi modo de ver, llega a la sicopatía o a la sociopatía.

¿A partir del 0-800 Salud, y con relación a su trabajo, por ejemplo, al diagnóstico, a los pacientes, qué es lo que ha visto?

Primero hubo un ataque a la industria farmacéutica. Segundo, una apropiación del producto que se importaba, en una cosa que se llama el Sefar (Servicio Autónomo de Elaboraciones Farmacéuticas), donde todo el mundo tenía que ir para que les suministraran los medicamentos. Una vez que advirtieron que los medicamentos en existencia eran insuficientes, inventaron el 0-800 Salud, que no es otra cosa que poner a la gente a hacer cola, no ya en el Sefar, sino a través de un número de teléfono. Eso es lo que ha ido marcando el nivel de desabastecimiento de cualquier tipo de fármacos, desde los más prioritarios hasta los más complejos. En el momento en que se activa el 0-800 Salud, en Venezuela se dio por finiquitada la importación de opioides, lo único que se importa es morfina, en cantidades muy limitadas. Aclaro, cuando uno dice que se acabó la morfina, es porque anteriormente la podías sustituir por otros medicamentos similares. Pero todo eso ha ido desapareciendo. No sólo eso, hay ciertas propiedades, entre unos y otros, que se van perdiendo, entre otras: la disponibilidad y el modo de administración. Eso le va haciendo la vida a la gente cada vez más difícil. Y al médico la imposibilidad de hacer el tratamiento y cómo se debe hacer.

¿Qué ocurre cuando se llega a un diagnóstico?

Sencillamente, en el caso de la medicina paliativa, tú sabes cuál es el tipo de dolor que tiene el paciente, qué medicamento se necesita para aliviar el dolor, pero no tienes cómo hacer el tratamiento. No tiene ni los medicamentos, ni las dosis adecuadas para hacerlo.

¿Cuál es el impacto que eso tiene en un paciente que tenga, por ejemplo, una enfermedad catastrófica o terminal?

Un sufrimiento brutal. Si tienes un paciente que tiene una metástasis en el hueso, al que tienen que aplicarle quimioterapia, pero antes deben colocarle un marcapasos, un marcapasos que cuesta 300 millones de bolívares, que esa metástasis crece cada vez más y con ella el dolor y la disponibilidad que tengo de ese medicamento no alcanza para tratar ese dolor, ¿qué haces sino ver el sufrimiento de la gente en su cara? No hay manera de que puedas aliviarle el dolor, entre otras cosas, porque no dispones de los coadyuvantes para tratar las diferentes condiciones que tiene el dolor y eso no existe, la gente tiene que soportar los calambres, la sensación de hormigueo o de corrientazos, porque eso no se quita ni con aspirinas ni con morfina tampoco.

¿Cuándo la gente llama al 0-800 Salud consigue los medicamentos?

Ninguno de mis pacientes ha tenido disponibilidad de medicamentos a través del 0-800 Salud. Lo que ellos me han dicho, después que han marcado ese número, es que les van a devolver la llamada para decirles en dónde están disponibles los medicamentos y más recientemente les preguntan si tienen el carnet de la patria. No sé cuál es la disponibilidad del carnet de la patria, unos pacientes me han dicho que no lo han sacado y otros que no lo han podido sacar.

¿Cómo viven este drama los familiares de los pacientes enfermos?

Aquí han sucedido dos cosas que realmente constituyen una desgracia. Una de las normas que estableció el gobierno es que tú no puedes enviar un medicamento a través de un servicio de encomienda, porque según ellos, a través de ese servicio, los medicamos “se bachaquean”. Si tú tienes un familiar en Margarita, en estos días de diciembre, que no encuentra como salir de la isla, ni por aire ni por mar, y tampoco puedes ir tú, no le puedes hacer llegar un medicamento desde Caracas. Imagínate la desesperación de los familiares cuando les dicen que el medicamento está disponible en una farmacia ubicada en Maracay, el desgaste físico, emocional, que eso representa, en el caso de los pacientes de hipertensión, de diabetes o de cáncer, que saben que van a morir porque no están recibiendo el tratamiento para la tensión o para el azúcar. La angustia, mientras viajo en carro a Maracay, y no sé si la crisis hipertensiva va a matar a mi familiar que lo he dejado en la casa.

¿No tiene posibilidad alguna de administrar un tratamiento?

Cuando los pacientes se mueren, los familiares me donan los analgésicos que les quedaban, probablemente porque esos pacientes recibieron analgésicos que, a su vez, a mí me habían donado. A través de ese “sistema”, por llamarlo de algún modo, tú logras atender a cierto número pacientes. Pero eso te coloca en la difícil situación de tener que decidir a quién le doy y a quién no le doy. ¿Por qué? Porque si tengo 20 pacientes quizás con ese “sistema” pueda tratar a cinco y mantenerlos confortables, pero lo que no puedo hacer es maltratar a los 20, porque los estaría engañando. A los demás los tengo que mandar a la calle, a buscar sus medicamentos. Y no hay opción de comprarlos en el exterior, entre otras cosas, porque cuando haces el cambio a dólares, resulta que no los puedes comprar, porque el bolívar es una moneda que no tiene valor alguno. Una población que está viviendo con ingresos de uno o dos dólares diarios, ¿de cuánto puede disponer para comprar un medicamento? El costo de una terapia curativa —para casos oncológicos— puede pasar de 2.000 dólares y en el caso de los analgésicos, entre 20 y 30 dólares.

¿No había un centro de despacho de medicamentos de alto costo adscrito al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales?

Eso es un cascarón vacío. Mi esposa tiene seis meses buscando el medicamento para el cáncer de mama y no se lo dan. Pacientes como ella, que no los están recibiendo desde hace seis meses, van a hacer la recaída el próximo año, con metástasis en los huesos y dolores terribles.

¿Esto es una cadena de la cual sólo hemos visto parte de su evolución?

Esto es como un alud que cae sobre un poblado donde todo el mundo tiene su casa sellada. Nadie se da cuenta hasta que el lodo arrasa con sus casas, digamos, en tiempo real. Aquí a las mujeres —los médicos—, las estamos mutilando —el país ha regresado a prácticas médicas de hace 30 años—, esa la única manera de garantizarles una sobrevida, entre otras cosas, porque los tratamientos lógicos, normales, convencionales, de quimioterapia y radioterapia no se pueden aplicar con los sistemas adecuados. Entonces, un cirujano oncólogo opta por extirpar el seno para evitar que la mujer muera en una recaída. Pero como no es la teta de un enchufado, no importa. Sin contar los problemas de diagnóstico. ¿En qué hospital público de este país se está haciendo despistaje de carcinoma de cuello uterino? Creo que en ninguna parte.

¿Esa no es la primera causa de muerte entre las mujeres que padecen cáncer?

Es la segunda, la primera es cáncer de mama. Pero es la primera entre las mujeres de bajos recursos. No hay diagnóstico precoz y si no hay despistaje en el cáncer de cuello uterino, que es uno de los más fáciles de detectar, vas a tener una mortalidad no solamente altísima, sino brutal. Dolorosísima, sumamente dolorosa. Porque el cáncer de cuello uterino, antes de matar, destruye a la mujer. Eso es responsabilidad exclusiva del Estado.

¿Cuándo usted habla con los familiares de estos pacientes, qué mecanismos se activan para tratar de ayudar a la persona que está en esa situación?

El mecanismo es buscar donaciones disponibles en el país o que vengan de fuera. Que se puedan administrar lo mejor posible. Pero, como ya lo dije, es algo que se va complicando cada vez más. Lo que le ocurre al médico tratante repercute directamente en la parte de cuidados paliativos. Actualmente, no tengo pacientes que se están curando sino que se están muriendo. Está aumentando el número de pacientes que acude a mi consulta y eso no es lo que debería ocurrir. La medicina tiene cuatro objetivos básicos. Dos de ellas son: evitar la muerte prematura, que es lo que comúnmente se conoce como medicina curativa —curar a los enfermos que sean curables— y la otra es aliviar el sufrimiento y el dolor, que es lo que comúnmente hace la medicina paliativa. Obviamente, si no hay medicina curativa, van a aumentar los casos de pacientes a los que hay que aliviarles el dolor. Tampoco se están cumpliendo los otros dos objetivos. Aquí no se está haciendo medicina preventiva, ni se están corrigiendo las dolencias, por ejemplo, los accidentes de tránsito, y rehabilitar en ese sentido.

¿De qué hablamos cuando hablamos de crisis humanitaria en el tema de los medicamentos?

Lo malo del término “crisis humanitaria” es que si bien eso se puede manejar desde el punto de vista técnico diplomático o técnico político o técnico sociológico, el problema es que eso queda como un clisé que no le dice nada a nadie. En Venezuela la gente se está muriendo en las calles como en el siglo XVIII, por enfermedades infecciosas, por contaminación (en los hospitales), por falta de prevención, por falta de tratamientos curativos y por falta de tratamientos paliativos. Sí, la gente está muriendo de mengua en las calles. ¿Qué puedes esperar, si la gente está comiendo de la basura? Claro, es más elegante hablar de crisis humanitaria. Es menos soez.

Es políticamente correcto.

Absolutamente. Es más, es tan políticamente correcto que le permite al gobierno decir que es mentira; es tan políticamente correcto que hasta se puede discutir.

Un médico, que disponga de los medicamentos y las tecnologías adecuadas, eventualmente podría calcular el lapso de sobrevivencia de una persona, tomando en cuenta el tipo de cáncer y su estadio de avance. ¿Eso es posible en Venezuela?

No es posible, porque no se está haciendo prevención y eso significa que la mayoría de los diagnósticos son tardíos. Te tienes que acordar de ese lema que quedó alojado como una verdad absoluta. “El cáncer es curable sólo si se diagnostica a tiempo”. Eso del todo no era cierto, pero como campaña publicitaria era muy eficaz, porque en la medida en que hacías mayor prevención, ibas a tener mayor curación. ¿Qué ocurre actualmente? Uno: si el cáncer está presente en el momento en que se hizo el diagnóstico, tú puedes reducir la mortalidad, siempre y cuando dispongas de los recursos adecuados. Dos: si el paciente necesita recibir tratamiento, actualmente no tienes la certeza de que lo vaya a recibir o de que vas a administrar como tratamiento sea lo adecuado. Porque pueden faltar medicamentos coadyuvantes o porque los medicamentos no son sometidos al control necesario. Porque hasta eso se convirtió en un negocio. Lo relevante, cuando se hacían las importaciones, no era el control de los medicamentos, sino la comisión. El Instituto Nacional de Higiene quedó en un segundo plano para saber si un medicamento era apto o no apto. Todo eso se perdió, todo eso se mandó a la porra. Entonces, tú no sabes con qué estás trabajando.

¿Por qué no hay una contabilidad de las muertes causadas por la falta de medicamentos?

Por varias razones. Los certificados de defunción, por ejemplo, no son más que un papel para mortificarles la vida a los familiares que tienen el cuerpo en su casa, para después llevarlo a enterrar. No importa si el certificado de defunción está bien hecho o mal hecho, si está bien indicado o mal indicado, si suministró. Eso no lo revisa nadie. Pero en honor a la verdad, habría que decir que eso no es de ahora, es de toda la vida. Dos, esa estadística no se lleva, porque al gobierno no le interesa de qué se va a morir la gente. Tres: si en Venezuela es difícil contar los muertos por la violencia (homicidios), ¿vamos a contar los muertos por causas no violentas? Es muy difícil.

¿Cuál es el comportamiento de un familiar ante la muerte de un hermano, una esposa, un hijo?

En el caso particular de mis pacientes, que son muertes lentas y muy dolorosas y con una elevadísima carga de incertidumbre, desasosiego y preocupación, gente que pasa meses tratando de que le hagan un diagnóstico, de que le hagan un tratamiento, años en el tratamiento, yo creo que el desgaste es tan grande que el sentimiento que debería generar, a mi modo de ver, que es el de la rabia, queda totalmente opacado por la frustración y el cansancio. ¿Ya para qué? ¿Después de tanta adversidad me voy a poner a pelear con un gobierno que es más violento que yo?

Omar Zambrano sobre la hiperinflación en Venezuela

ECONOMÍAENTREVISTA

2017-12-04 18_14_46-Omar Zambrano sobre la hiperinflación en Venezuela – Prodavinci

POR Víctor Salmerón

Fotografías de Andrés Kerese

04/12/2017

En 2005 la mayoría de los venezolanos se sentía optimista por el comienzo del mayor boom petrolero de la historia y la dosis de fe que inyectó el incesante relato de Hugo Chávez, que dibujó un futuro de progreso y prosperidad. Sin embargo, por aquellos días se sembró la semilla del descontrol monetario que hoy tiene a Venezuela en el túnel de la hiperinflación.

Omar Zambrano, quien formó parte de la Gerencia de Investigaciones del Banco Central de Venezuela y se ha desempeñado como economista principal del Banco Interamericano de Desarrollo en Bolivia, Perú y República Dominicana, analiza cómo una serie de decisiones tomadas durante el gobierno de Hugo Chávez impactan hoy al país. Opina que quienes afirmaron que Venezuela no caería en hiperinflación por tener una economía petrolera divulgaron una noción sin respaldo teórico y que no admite contraste empírico.

“Este brote hiperinflacionario es producto directo de la destrucción total de la institucionalidad monetaria, cuya demolición comenzó en 2005 con la primera reforma de la Ley del Banco Central de Venezuela, que dio pie a modificaciones posteriores que ampliaron los males. Las reformas introdujeron tres factores que causaron el descontrol total de la cantidad de dinero que circula en la economía y en gran medida la inflación es un fenómeno de naturaleza monetaria”, dice Omar Zambrano.

“El primer factor es que el Banco Central dejó de ser el organismo que recibía todas las divisas que ingresaban a la economía, una condición que le permitía tener cierto control sobre la cantidad de bolívares mediante la compra y venta de dólares. Esto se perdió y PDVSA pasó a tener control sobre gran parte de los fondos en dólares y al final PDVSA se convirtió en una empresa politizada y poco transparente”.

“La segunda reforma legal permitió que el Banco Central financiara a empresas públicas, en particular a PDVSA. Por esta vía el Banco Central financia monetariamente el déficit fiscal, una de las cosas que viola uno de las prácticas fundamentales de la banca central”, explica Zambrano.

Como tercer punto refiere el nivel óptimo de reservas. “Bajo ese mecanismo el Banco Central creó un supuesto nivel óptimo de reservas internacionales y los dólares que superaban este nivel pasaron a manos del Gobierno. Esto le permitió al Gobierno crear fondos de desarrollo en dólares, en especial el Fonden, que resultaron un agujero negro. De esta forma se le impidió al Banco Central acumular reservas internacionales durante el boom petrolero, reservas que hoy hacen una falta enorme”.

“Estas tres cosas mataron la función del Banco Central, que básicamente es la preservación del valor de la moneda. Con el primer mecanismo se le ataron las manos porque perdió el control sobre la cantidad de dinero. Con el segundo comenzó a expandir de manera muy descontrolada la cantidad de dinero financiando un déficit fiscal cada vez más alto y con el tercero se le imposibilitó acumular reservas internacionales”, resume.

Los desequilibrios se han acentuado de manera notoria y el país sufre una veloz escalada de los precios. ¿Se puede afirmar abiertamente que estamos ante una hiperinflación?

Sin duda Venezuela entró en una hiperinflación, la primera en el hemisferio occidental desde el colapso de la antigua Yugoslavia. La anatomía del proceso ha sido la que se conoce de estos episodios: cada día la gente reconoce que los bolívares ya no les sirven para nada, ocurre lo que técnicamente se conoce como un colapso en la demanda de dinero, que es lo que da pie a la hiperinflación. Estos episodios se caracterizan por una inestabilidad extrema, la inflación puede alcanzar cifras de cinco mil, diez mil por ciento, en realidad cualquier cifra es posible, porque no existe nada que ancle los precios, no hay límite.

¿Hay un peligro real de llegar al momento en que la gente ya no quiera para nada los bolívares y sienta la necesidad de salir de ellos lo antes posible?

Sí. No solo estamos en riesgo de que eso pase, sino que ya está ocurriendo. El dinero tiene motivaciones para que la gente quiera tenerlo: que sirva para transacciones, que sirva para ahorrar o para guardarlo para casos de emergencia. Estas motivaciones se debilitan cada día. En Venezuela hay factores que sirven de contención a la posibilidad de que la demanda de dinero caiga completamente como las limitaciones para que la gente pueda cambiarse libremente de moneda e impedimentos para que los bancos otorguen financiamiento, pero en general, los controles nunca han sido suficientes para evitar que se desate un proceso hiperinflacionario. Es más, la mayoría de las hiperinflaciones modernas han sucedido en economías con controles de cambio, de precios y restricciones al crédito.

¿La inflación se acelera en esa dirección?

La inflación medida por la mayoría de las fuentes privadas indica que entre octubre y noviembre de 2017 se traspasó el umbral clásico de 50% mensual que indica el inicio de la hiperinflación venezolana. Lo más preocupante es que este proceso no es lineal y la inflación puede seguir acelerándose sin límite. Es posible ver inflaciones de 100%, 200% o 500% al mes.

Algunos economistas han afirmado que Venezuela por ser una economía petrolera está exenta de sufrir una hiperinflación. ¿Qué opina?

Lamentablemente ha habido colegas, tanto del gobierno como de la oposición, que han enturbiado este debate introduciendo exóticos conceptos que nada tienen que ver con lo que uno aprende en esta profesión. Hasta hace muy poco había analistas que afirmaban que en Venezuela no habría una hiperinflación, que Venezuela era distinta por ser una economía petrolera. Esta noción no tiene respaldo teórico, ni admite contraste empírico posible. Ha habido hiperinflaciones en países con una estructura económica parecida a la nuestra. Por ejemplo, Bolivia era una economía altamente dependiente de un commodity, un país cuyo fisco y su balance externo dependía de ese commodity, y en Bolivia se desató una fuerte hiperinflación en los años ochenta.

¿Para enfrentar la hiperinflación es necesario un cambio político?

Es virtualmente imposible que un gobierno como el de Nicolás Maduro pueda lograr un nivel de credibilidad donde las medidas que anuncie sean vistas como un cambio de rumbo sincero. El riesgo con este tipo de gobiernos es que mañana podría anunciar un conjunto de medidas económicas que suenen bastante racionales y aun así podrían no tener éxito porque nadie las creería. Son las mismas caras, los mismos conductores, que han producido esta debacle. La teoría indica que estos procesos se pueden detener de una manera relativamente rápida pero casi siempre esto ha sucedido en medio de un cambio de rumbo que incluye un cambio no solo de políticas, sino de actores.

¿La credibilidad es el ancla para el ajuste?

Sin credibilidad es muy poco probable que un programa, aunque esté más o menos bien diseñado, tenga éxito. Es por eso que es necesario abordar el tema de la credibilidad, no solamente son las medidas sino todo el empaque.  Es vital enviar señales claras, solo un cambio de rumbo dramático, con un plan coherente, comprensivo y con fuerte respaldo del financiamiento multilateral y bilateral, puede enviar a los mercados las señales correctas para tener éxito.

¿El tema de fondo en la hiperinflación que sufre Venezuela es fiscal?

En Venezuela el problema de fondo es fiscal. La dinámica de tener un fisco insaciable, sin opciones legítimas de financiamiento es la raíz del problema. La decisión del BCV de alimentar esta dinámica es la que ha creado el tsunami monetario que nos metió en la hiperinflación. Venezuela necesita reformas profundas en el plano fiscal, complementadas con reformas que conviertan nuevamente al Banco Central en un actor sano para la economía.

¿Cómo abordar el tema de la gradualidad o shock en un eventual ajuste que busque frenar el deterioro de la economía?

Pienso que la discusión sobre la gradualidad o shock ya dejó de ser en cuánto tiempo eliminas el control de cambio o de precios. Deben ser eliminados inmediatamente como parte integral de cualquier intento de estabilización. La discusión sobre gradualidad pasa a ser en cuánto tiempo puedes levantar el financiamiento monetario del déficit fiscal. Esto dependerá de en cuánto tiempo consigues opciones legítimas de financiamiento. ¿Cuál puede ser la magnitud del ajuste fiscal en una economía que está en el cuarto año de recesión y que hay que ponerla a crecer lo antes posible para que el mercado de trabajo comience a funcionar y genere algo de recuperación en los salarios?  Ese es el debate.

¿Argentina podría servir de modelo en este sentido?

Argentina tenía una situación similar a la de Venezuela y eliminó gradualmente el financiamiento monetario, no lo hizo de la noche a la mañana. Lo hizo a medida que fue contando con fuentes de financiamiento no inflacionarias. Ese es el tipo de gradualidad que creo que hay que discutir.

¿No sería contradictorio tratar de frenar la inflación y a la vez intentar estimular el consumo en la primera fase de un plan para rescatar la economía?

Una estabilización en Venezuela no está exenta de riesgos. Con los servicios públicos colapsados y la red de protección social desmantelada, es difícil imaginarse un ajuste fiscal draconiano del lado del gasto. Si logras un acuerdo voluntario con los acreedores para reestructurar la deuda externa y salir del default, si obtienes apoyo de organismos multilaterales y financiamiento, puedes crear espacio para mejorar la situación fiscal primaria, al mismo tiempo que articulas un plan de emergencia para tratar de recuperar el nivel material de vida de los venezolanos más vulnerables. Pero hay que tener presente que al fisco venezolano le hace falta una reforma profunda no solo de ingresos, sino también de gastos que pasa por eliminar los subsidios ineficientes y regresivos. Del lado de la inflación, se discuten varias opciones dada la gravedad del proceso hiperinflacionario. En general, la eliminación del control cambiario permitiría sincerar las cuentas fiscales y eliminar parcialmente la presión que existe para la monetización del déficit operativo de PDVSA y parar la generación de dinero inorgánico. Al mismo tiempo, hacer una reforma legal para que el Banco Central recupere sus atribuciones, reforzar su carácter técnico y su credibilidad. Esto contribuiría a estabilizar el tema de inflación de una forma relativamente rápida.


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Candente entrevista de César Miguel Rondón: Maduro fue a bajarse los pantalones en Rusia

@DolarToday / Oct 5, 2017 @ 7:00 am

Candente entrevista de César Miguel Rondón: Maduro fue a bajarse los pantalones en Rusia

El economista Richard Obuchi, profesor del IESA, explicó este miércoles que el dinero ruso “nos ha salido sumamente costoso”. En su opinión, las posibilidades de que Venezuela consiga más dinero “son limitadas”.

“¿Qué podemos esperar de este viaje de Maduro a Rusia?”, preguntó César Miguel Rondón durante su programa radial por Circuito Éxitos.

“Justamente esa llegada de Maduro a Moscú en un avión prestado es una metáfora bastante clara de la situación en la que estamos. ¿Por qué el presidente tiene que viajar la mitad del mundo a Rusia sin una agenda clara y explícita, y en un avión prestado? (…) Estamos en un gobierno que está desesperado por dinero y está tratando de conseguirlo en algunos de los pocos sitios donde lo ha obtenido últimamente (…) Las finanzas públicas están en niveles récord de deterioro (…), nos podremos imaginar las condiciones que podremos obtener si obtenemos algo nuevo en este viaje”, explicó.

Agregó que “ya en un par de momentos el dinero ruso ha ayudado a que Venezuela pueda hacer frente a algunos de los pagos, dinero que nos ha salido sumamente costoso. Las petroleras rusas en Venezuela han incrementado notablemente su participación, no son préstamos amables, generosos ni algo que se pueda llamar cooperación, sino que es un endeudamiento que le cuesta al país comprometer sus recursos”.

Rondón preguntó: “¿Qué va a discutir? ¿Lo que le debemos por las armas o quiere más armas?”.

“Yo pensaría que el interés del Gobierno ruso es preguntarle el destino de las deudas (…) Es muy preocupante las condiciones en las que se están llevando a cabo estas operaciones (…) No sabemos los detalles (…) Las posibilidades de que consigamos dinero nuevo son limitadas porque casi no queda ninguna garantía que sea atractiva, es una operación comercial para estos países”, comentó Obuchi.

Rondón destacó: “Cuando uno debe a uno lo llaman, por ejemplo, el banco (…) Dado que esa es la situación en este momento entre el Gobierno venezolano y el Gobierno ruso, este viaje relámpago, ¿es iniciativa de quién? ¿Llamaron los rusos a Maduro o Maduro fue el que solicitó ‘déjenme pedir un poquito más’?”.

“Es un poco las dos cosas. El Gobierno está desesperado por conseguir algo de recursos en esta coyuntura económica (…) que es totalmente generada por las malas decisiones tomadas en estos años (…) Estos países, ante el desespero que muestra el Gobierno venezolano, lo que buscan es conseguir mejores condiciones, que las deudas anteriores sigan siendo prioritarias para el Gobierno venezolano, quizás ofrecer alguna zanahoria o algún caramelo para entusiasmar y que se consigan más cosas para los intereses de las empresas de esos países, pero termina siendo muy negativo para nuestro país”, aseveró el economista.

Noticiero Digital

Heinz Dieterich: “Venezuela está a un paso del abismo, va hacia un desenlace trágico” (entrevista)

Recuerdo. El sociólogo alemán Heinz Dieterich todavía conserva una boina que le regaló el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez. /DPA

 

El sociólogo alemán, ex asesor de Hugo Chávez, señala que el gobierno de Nicolás Maduro es hoy una dictadura socialdemócrata. Pero que se está acercando a una dictadura militar.

Por Andrea Sosa Cabrios y Denis Düttmann en Clarín (Argentina)

El sociólogo alemán Heinz Dieterich conserva una boina roja que le regaló Hugo Chávez en 1999. Eran tiempos de cercanía entre el impulsor del “socialismo del siglo XXI” y el entonces presidente venezolano, que adoptó esa idea como impronta. La boina dedicada a Mirna, su pareja, luce intacta en su departamento de Ciudad de México, donde vive desde 1976. La amistad con Chávez, en cambio, se resquebrajó a partir de 2005, cuando Dieterich dijo que en Venezuela en realidad no había socialismo en el sentido histórico del término. A Chávez le molestó. Hoy Dieterich, de 74 años, es duro crítico del presidente Nicolás Maduro, al que considera una “mala imitación” de Chávez, y vaticina para el país un “desenlace catastrófico”.

– ¿Cómo describe lo que está pasando ahora en Venezuela?

-Con la decisión de estrangulamiento financiero de Donald Trump, la situación se acerca a un desenlace catastrófico. Siendo Estados Unidos el centro financiero del mundo, la medida de Trump tiene impactos mucho más allá de la simple posibilidad de contraer nueva deuda vía nuevos bonos. Todas las corporaciones privadas se orientan en lo que hace no sólo Wall Street sino el Tesoro de Estados Unidos. Ni China ni Rusia tienen una logística mundial comparable. Esto es un regreso a los años 60, a la Guerra Fría. Es lo que pasó con el bloqueo de Cuba: o estás con nosotros o eres nuestro enemigo. Maduro y su tropa no entendieron que tenían que buscar la solución negociada.

-¿Qué sigue?

-A mi juicio, esa medida financiera, junto con algunas otras medidas que vemos en la reconquista conservadora proestadounidense de América Latina, inician esa espiral de violencia en la cual a Maduro no le va a salvar que trate de equilibrar geopolíticamente con China y Rusia lo que Washington no le va a dar. No entendieron que si bien iban a perder una elección, podían negociar con el futuro gobierno el control de la fuerza armada y la policía, que quedara en sus manos para que no hubiese violencia. Esa fue la solución en Nicaragua cuando los sandinistas perdieron las elecciones. Esa era la única posibilidad de que la cosa en Venezuela no se convierta en una guerra civil o de paramilitares, como los “contras” en Nicaragua. Y ahora están a un paso del abismo.

-¿Qué es el abismo?

-Es la repetición de Nicaragua. Fuerzas paramilitares organizadas en Colombia, en sectores de la Amazonia de Perú y Brasil, que empiezan a destruir la infraestructura. Y eso lleva entonces a una situación más represiva todavía. Ya está prácticamente cerrada la Asamblea Nacional y la involución democrática interna en Venezuela se enfoca cada vez más hacia un desenlace trágico, sangriento. Y con las medidas de Trump ahora pienso que hemos pasado el rubicón y no veo cómo se pueda arreglar esto pacíficamente. Se podría todavía, pero eso implicaría un cambio de software del grupo en el poder. Y no hay ningún indicio de que estén dispuestos a reconsiderar la situación.

¿El objetivo de las sanciones financieras de Estados Unidos cuál es?

-El objetivo de la política de Washington en Venezuela es romper la unidad monolítica de los militares, porque como el gobierno sólo se sostiene por los militares, si logras dividir esto, el gobierno cae de inmediato. Todos los factores se enfocan en los militares: el gobierno tiene que mantener la unidad, la oposición tiene que lograr la división de los militares, Washington también. Es el centro del poder del sistema.

-¿No ve otra alternativa?

-Cuando tú analizas científicamente una sociedad, en el centro del poder está el Estado. Y el Estado es como una cebolla, que tiene diferentes estratos, pero en el núcleo está la fuerza armada. Por eso, una revolución nunca ha terminado mientras no se destruya al Ejército del enemigo. Y eso vale en tiempos de paz. El último criterio del éxito es la fuerza armada. En Venezuela eso es muy característico porque el Gobierno está ya con las manos vacías. Hay diferentes formas de poder en una sociedad: las masas, los medios de comunicación, el carisma, los dólares. ¿Pero con 20 por ciento de apoyo, a Maduro qué le queda? Sólo los militares. Todo intento de cambiar al sistema, desde la izquierda, desde la derecha, se dirige a ese punto.

-¿Hay alguien que esté asesorando a Maduro?

-A mi juicio él no tiene un equipo de calidad. Cuando encabezas una empresa o un gobierno lo que puedes hacer depende de la calidad de tu equipo. El que realmente tiene el poder es Diosdado Cabello (número dos del chavismo), que en el levantamiento de 1992 era un teniente de la fuerza armada ideológicamente derechista. Pero luego se convirtió en la eminencia gris, a través de sus dossiers que comprometían, porque cuando era ministro del Interior espiaba a otros ministros. Es un mago de la guerra sucia palaciega. Maduro ha sido la fachada cómica de la política que Diosdado Cabello manda. Él tiene toda la información para comprometer a gente, es magistral en intrigas. Un Montesinos, para usar el ejemplo peruano.

-Hace unos meses usted escribió que si la crisis se agravaba el próximo paso sería la dictadura militar. ¿Ve a Venezuela en esa ruta?

-A mí me parece que Venezuela es una dictadura socialdemócrata. No es una dictadura fascista, pero se justifica hablar de dictadura porque la voluntad de la mayoría es absolutamente clara: que quiere un cambio en la política y un cambio de gobierno. El gobierno ha bloqueado y saboteado sistemáticamente todas las fechas de elecciones, ha bloqueado al Parlamento con mayoría opositora. Esto para mí es una dictadura basada en las bayonetas. El paso a una dictadura militar abierta es muy corto.

-¿Y qué pasaría entonces?

-Los militares son muy pragmáticos. Cuando vean que esto no tiene más futuro, entonces ellos mismos van a dar el golpe. Es lógico porque ellos van a ser los salvadores de la Patria. Toman el poder, convocan a elecciones y salvan el pellejo porque van a decir: nosotros les devolvemos la democracia formal con la condición de que nadie de nosotros va a la cárcel. Y Maduro va al exilio. Cuando la solución se vuelva desesperada es el paso que van a dar, pero ese momento no ha llegado todavía.

-Un golpe militar, pero no para instalarse en el poder.

-La idea de una dictadura militar estable sería absolutamente descabellada. Los militares sólo pueden gobernar en determinadas condiciones y en Venezuela no hay condiciones. Ellos saben que una prolongación de un régimen de facto no tendría posibilidad de consolidarse porque el gran problema es la economía. ¿Qué saben los militares de economía? Nada. No lo pueden arreglar. ¿De dónde consiguen el dinero? Ellos no pueden resolver el problema de fondo, pero podrían ser el puente hacia el regreso a la normalidad de la democracia burguesa.

-¿Eso es bueno o malo?

-Sería mejor la presión de China, Rusia y Cuba para que se negociara la “solución sandinista” de 1990 cuando fueron las elecciones. Eso sería la solución óptima, pero si no, la segunda, muy arriesgada y con desenlace poco previsible, es la división de los militares y un golpe militar de una fracción. Al inicio, habrá muertos.

-Una “solución sandinista” para Venezuela. ¿Qué significa?

-Cuando los sandinistas pierden las elecciones, hay dos fracciones. Una que dice “nosotros no entregamos el poder” y otra fracción, la de Daniel Ortega, que dice “eso no tiene futuro, vamos a quedar aislados”. Ortega va con Violeta Chamorro y le dice: “Ustedes, después de esta guerra criminal de agresión, ganaron. Pueden tener el gobierno, pero nosotros controlamos la fuerza armada y la policía por un tiempo”. Los contras tuvieron que aceptar porque los “gringos” aceptaron. Y eso funcionó y no hubo más sangre. Ni de un lado ni de otro lado corre la sangre. Es la única solución razonable en esta situación. En la medida que pase el tiempo, en la medida que Washington se mete más, ya no puedes hacer esto porque el próximo paso son los paramilitares.

-¿Qué opina del papel de la oposición reunida en la MUD (Mesa de la Unidad Democrática)?

-La oposición está fragmentada. Es un conglomerado heterogéneo, unido por un solo interés de sustituir el gobierno de Maduro y quedarse ellos. Cuando ganan las elecciones en 2015, piensan que lograron lo que querían. Subestimaron al grupo de Maduro. Han perdido la iniciativa estratégica. Maduro y su grupo, a su vez, la han tomado al inventarse la Asamblea Constituyente. Cuando Washington ve que va a ganar Maduro arma una estrategia hemisférica para Venezuela a través de Brasil, Argentina, México y algunos otros, para aislarlo políticamente y, cuando esto no es suficiente, decide el estrangulamiento financiero.

-¿Se mantendría unida la Mesa de Unidad Democrática en caso de llegar al poder?

-Eso depende de quién se imponga. Si esa coalición ganara elecciones entonces tendría que negociar internamente quién ocupa las posiciones de poder real. Lo demás es secundario. No sabemos cuáles serían realmente las fuerzas decisivas dentro de la coalición y no sabríamos cómo sería la correlación de fuerzas en Estados Unidos, porque a Trump le importa un carajo Venezuela. Yo dudo inclusive que sepa dónde queda, pero tienes una fuerza en el Congreso que es extremadamente reaccionaria, fuerte y violenta, como Ted Cruz de Texas, Marco Rubio en Florida. Eso va a decidir si esa transición puede ser medianamente pacífica o no.

-¿Hay espacio todavía para una salida negociada?

-La gente solo negocia cuando piensa que no puede ganar por otra vía, pero el gobierno de Maduro no ha llegado todavía a la convicción de que su estrategia lo va a llevar al abismo. Lo hemos visto en Colombia: 50 años de guerra hasta que todo el mundo aceptó que militarmente nadie podía ganar. Y cuando llegan a esa conclusión, entonces negocian. Los que podrían hacérselo entender serían los chinos y los rusos. Pero China no está todavía con el software de una potencia mundial de ese tipo, Rusia lo tiene, pero no tiene el poder que tiene China. A uno le falta el poder, al otro le falta el software.

Continúe leyendo la entrevista en Clarín

Denuncian que lubricantes importados por Pdvsa son desviados a Cuba

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Hasta 60.000 bolívares cuesta un pote de aceite automotor. La escasez ha impactado en el aumento de precios, aseguró el sindicalista Iván Freites

Pdvsa

Por ANA DÍAZ

05 DE SEPTIEMBRE DE 2017 01:01 AM | ACTUALIZADO EL 05 DE SEPTIEMBRE DE 2017 07:11 AM

A los problemas del suministro intermitente de gasolina, diesel y gas licuado de petróleo de bombonas para el mercado interno se suma la escasez de los aceites y grasas lubricantes. Así lo aseguró Iván Freites, directivo de la Federación Única de Trabajadores Petroleros de Venezuela, quien denunció: “Los lubricantes se están importando, pero son desviados a Cuba”.

El representante de la Futpv precisó que la semana pasada llegó al puerto de la Refinería Cardón, estado Falcón, un cargamento con 70.000 barriles de lubricantes procedentes de Holanda en el buque Barleikaf. “Sin embargo, 22.000 toneladas de esa carga fueron trasvasadas inmediatamente al buque Carlota con destino a Cuba. No es la primera vez que eso pasa”.

Freites, quien es operador del complejo de lubricantes de Cardón, el único que manufactura en el país las bases para los aceites y grasas lubricantes, explicó que esa instalación está operativa luego de las reparaciones que se le hicieron con motivo del incendio del año pasado.

El dirigente indicó que el Complejo Cardón no puede producir actualmente por la falta de tolueno y metiletilcetona, componentes importados que se utilizan para desprender la parafina (cera) del crudo y dar la viscosidad al aceite.

El sindicalista señaló que Cardón puede procesar mensualmente entre 18.000 y 20.000 toneladas métricas de bases lubricantes, que alcanzan para cubrir el consumo interno de 8.000 toneladas mensuales y el resto se destina a la exportación.

El Complejo Cardón fue sometido en 2009 a un proceso de remodelación y modernización, proyecto que debía ejecutarse en seis meses, pero se demoró hasta 2013. Un incendio en la planta de tolueno en octubre de 2017 paralizó una vez más las operaciones, lo cual llevó a Pdvsa a importar las bases lubricantes desde la refinería Isla de Curazao; no obstante, tampoco las provee porque desde el incendio ocurrido el 21 de mayo de 2017 está paralizada. Las bases se importan de Europa y Estados Unidos.

De las 8.000 toneladas mensuales de la demanda interna, 5.000 toneladas al mes son absorbidas por el parque automotor, mientras que las 3.000 restantes van hacia los comercios y las industrias para el funcionamiento de sus maquinarias. “La escasez se siente en todos los sectores del país y repercute en el aumento de los precios de los productos”, alertó Freites.

Esta situación, agregó, ocasiona que un pote de 900 mililitros de aceite para el carro se venda al detal entre 20.000 y 60.000 bolívares. “Esto lleva a muchos conductores a recurrir al aceite reciclado que cuesta 10.000 bolívares el pote”, precisó. El precio regulado del pote de aceite automotor marca PDV es 4.000 bolívares la unidad.

La Cifra

4.000 bolívares es el precio regulado del pote de aceite automotor, pero por la escasez lo venden entre 20.000 y 60.000 bolívares.

“Comparto preocupación sobre un diálogo”: María Corina Machado cuestiona acuerdo de gobernabilidad

Entrevista  María Corina Machado

BY: ORLANDO AVENDAÑO @ORLVNDOA – JUL 20, 2017, 6:05 PM

(Foto: @GaboBracho)“No vamos a tolerar que una transición se convierta en transacción”, asegura con firmeza la dirigente María Corina Machado. (Foto: @GaboBracho)

Son horas cruciales en Venezuela. En diez días, probablemente, la República podría ser derogada. Pero la dirigencia opositora no está dispuesta a permitirlo —o al menos eso aseguran—. Recientemente han presentado toda una agenda para lograr, aparentemente, la salida de Nicolás Maduro. No obstante, esta ruta parece insuficiente.

Luego de la contundente victoria de la consulta popular llevada a cabo el pasado dieciséis de julio, imperó sobre Venezuela un agrio bienestar. Sea cual hubiese sido la cifra resultante del plebiscito, lo importante sería lo que viniese después; pero ahí surgió el escepticismo.

La dirigencia opositora oficial, representada en la Mesa de la Unidad Democrática, ofreció al país una agenda que respondía, supuestamente, a los resultados del domingo. Se convocó a un paro cívico general para este jueves 20 de julio y se estableció que el viernes, 21, se nombrarían los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia. Sin embargo, ayer, miércoles, la Unidad, con el diputado Henry Ramos Allup como vocero, presentó un «plan de gobernabilidad» inconsistente con el mandato expedido el dieciséis.

No se presentó ninguna propuesta de transición y se habló, incluso, de unas supuestas elecciones primarias para elegir a un candidato de la oposición para unas hipotéticas elecciones— todo ello sugiere que parte de la dirigencia le apuesta a prolongar la agonía de los venezolanos—.

En medio de toda esta coyuntura, una dirigente se ha mantenido firme. María Corina Machado, coordinadora del movimiento Vente Venezuela, ha sido siempre congruente con sus planteamientos y percepciones sobre la crisis del país y cómo resolverla. Jamás ha avalado una negociación a espaldas de la sociedad civil y ha empuñado la entereza frente a ello. Señala constantemente que el régimen venezolano es dictatorial y, por lo tanto, solo la verdadera presión logrará su desmoronamiento.

PanAm Post la entrevistó para saber su percepción sobre lo presentado por la Mesa de la Unidad Democrática —un documento que, aparentemente, no firmó. Aquí, María Corina expone, además, sus preocupaciones y, a la vez, su serenidad por la confianza que tiene en una sociedad que no está dispuesta a claudicar.

Nos llegó ayer la información de que Vente no había firmado ese “acuerdo de gobernabilidad”, a pesar de que Ramos Allup dijo que sí, ¿mintió Ramos Allup? ¿Si firmaron?

Mira Orlando, nosotros creemos en la unidad y todos hemos hecho concesiones en algunas posturas. Nosotros tenemos objeciones importantes de forma y fondo que creemos que deben incorporarse a ese documento. Entonces nosotros hemos planteado que, tan pronto sean incorporadas esas observaciones, pasaríamos a firmar.

¿Pero entonces Ramos Allup mintió?

No, no diría eso. No necesariamente tenía por qué saber. Probablemente tenía otra información.

Pero cuando él presentó el documento ya habían recibido las observaciones por parte de Vente Venezuela, ¿cierto?

Sí, ellos tenían esas observaciones ya. Hace dos semanas se habían dado esas discusiones. En su momento nosotros presentamos las objeciones.

Mira, aquí lo importante es que el dieciséis de julio se dio un mensaje. Y fue un mensaje a la Asamblea Nacional. Pero primero a Maduro. Claramente se ordenó que retire la Constituyente. Y luego a las Fuerzas Armadas. Pero entonces vemos una falta de respeto.

¿Cómo se le ocurre a Vladimir Padrino faltarle el respeto a los venezolanos ayer? ¿Qué parte no le quedó claro de lo que se dio el 16 de julio? Aquí lo que viene es elevar la presión. Punto.

Pero ya va, ¿qué está ocurriendo María Corina? Porque cuando yo la vi el domingo, le pregunté sobre si el Parlamento asumiría el mandato del plebiscito. Parece que distorsionaron todo, y ahora, evidentemente, no están dispuestos. Están dilatando todo. ¿Realmente el Parlamento asumirá el mandato?

Para mañana la Asamblea está designando los nuevos magistrados. Y no hay duda de que la próxima semana debe proseguir a elegir los rectores del Consejo Nacional Electoral. Ese fue el mandato. Es claro. Fue el compromiso. Pero es verdad, hace falta todavía que se forme un Gobierno de transición. Pero eso es lo que viene.

Mira, el 16 de julio fue un mensaje también a toda la comunidad internacional, a todos aquellos que tienen preocupación e intereses particulares en Venezuela. Fue un mensaje para todos aquellos que vienen hablando, desde el exterior, sobre una negociación.

Nosotros los venezolanos emprendimos una lucha contra un régimen que tiene apoyo de grupos oscuros y criminales internacionales. Pero se debe entender que la única negociación que Venezuela aceptará es la que establezca los términos y las garantías de la salida de Maduro y del régimen sin ninguna demora. Nosotros no vamos a tolerar que se convierta la transición en una transacción.

Y te digo algo que creo que no ha sido lo suficientemente resaltado: son 112 países que han reconocido la legitimidad del plebiscito. Más de siete millones de venezolanos alrededor del mundo emitimos un veredicto. Eso es algo completamente inédito. Y, como te dije, es un mensaje claro.

Pero, si uno escucha a Ramos Allup, hablando sobre primarias, parece que le apostaran a que Maduro termine el mandato. Y el mismo Ramos Allup lo ha sugerido en varias ocasiones. Pienso que María Corina se ha hecho un espacio importante, por su firmeza, ¿seguirá firme?

Yo tengo un compromiso y yo sí asumo el mandato del dieciséis de julio por muchas razones. La primera y principal es que es una razón de orden ético. Cada vez que Maduro sigue en el poder. Cada día que pasa, venezolanos mueren. Mueren de hambre, por la violencia, por la falta de medicinas en los hospitales. Hay una urgencia ética y eso nos atañe a una responsabilidad. Debemos parar esto lo antes posible.

En segundo lugar: esto es un régimen criminal. Tenemos el deber histórico de sacar al Estado mafioso del poder. Ahí no hay otra opción. Pero ahora agrégale a todo lo que te he mencionado el mandato del dieciséis de julio y estos 111 días de rebelión popular.

Nosotros salimos a la calle hace 111 días cuando Maduro terminó de cerrar todas las vías institucionales y democráticas para lograr su salida. Nos dejó como única alternativa la rebelión popular. Pero fue después cuando vino con la locura demencial de la Asamblea Nacional Constituyente. Por lo que se debe comprender bien: aquí no se trata solo de parar la Constituyente. Desde luego es un acto criminal contra la República. Pero nosotros salimos antes a la calle. Y este sacrificio de los asesinados, los miles de heridos y detenidos, no puede ser en vano.

Tiene una posición muy clara, ¿hay otros con lo que coincida? Porque, por ejemplo, en estas últimas semanas la oposición ha tratado de presentarse como un bloque unido, pero no nos caigamos a mentiras, no lo es. Es evidente que hay diferencias importantes. Y yo veo, ahora que un dirigente como Capriles coincide más con usted…

…Siete millones y medio coinciden conmigo. Pero además te digo: 30 millones de venezolanos también coinciden, y coincidimos todos. Este solo es un grupúsculo apegado al poder, y nosotros lo que queremos es salvar al país.

Mira, hoy hay que reconocer algo. Si algo ha ocurrido es que finalmente las distintas posiciones se han aglutinado. Jamás la sociedad venezolana había estado tan unida como hoy. Ciertamente, hay diferencias. Yo respeto la pluralidad. Yo, en lo personal, he tenido que hacer muchas concesiones. Jamás en principios, pero si en ideas o estrategias con el fin de mantener a la Unidad cohesionada porque eso es precisamente lo que se necesita hoy. Lo que necesitan hoy los venezolanos.

Ok, bien, pero en menos de dos semanas la República podría ser derogada. Es decir, ayer se presentó un acuerdo de gobernabilidad, pero evidentemente eso no es lo que necesita hoy el país. Se habla de que se tiene que activar la transición, y yo pienso que es lo pertinente, ¿no?

Estoy de acuerdo contigo y pienso que faltan cosas todavía. Pienso que un acuerdo de gobernabilidad no debe ser solo de la Asamblea Nacional, sino de toda la sociedad venezolana. Y eso desde luego implica a los partidos políticos. Pero además tenemos al sector laboral, que hoy se han sumado al llamado al paro cívico y están dispuestos a llamar a una huelga general. Se necesitan a las academias, a las organizaciones, a toda la sociedad civil. Recordemos que el dieciséis de julio fue convocado por toda la sociedad venezolana.

Pero falta precisar con mayor claridad cómo vemos esta posición, y además se deben incorpora distintas posturas.

Volviendo al diálogo y a la negociación. Usted ha dicho muy claramente que no participará. Ha asegurado que aquí nadie negociará a espaldas de la sociedad. Pero soy incisivo, María Corina, porque hay mucho escepticismo. Hay mucha desconfianza sobre esto. ¿Cuando asegura eso lo hace en nombre de toda la Unidad? ¿Podemos confiar plenamente en que aquí nadie acordará nada que prolongue la permanencia del régimen?

Orlando, tú sabes muy bien que esa pregunta yo solo puedo contestártela a nivel personal. No te puedo dar la seguridad de que otra persona esté o no esté haciendo otra cosa. Sé que existe esa preocupación y obviamente yo también la comparto, y sobre todo por los precedentes que hay. En economía se habla de riesgo. Bueno, aquí ciertamente existe un riesgo moral con respecto al diálogo.

Ya tenemos precedentes, en el que el diálogo ha terminado siendo un fraude. Vimos el año pasado cuando el régimen nos utilizó para ganar tiempo. Incluso parte de la iglesia sugirió, en su momento, que el mismo papa había sido utilizado. Pero desde luego, la sociedad venezolana tiene más razones para estar alerta y preocupada.

Mira, eso se combate con una sociedad alerta, de pie, en la calle. Es evidente que cada vez que Maduro siente que tiene el agua al cuello, que está a punto de darse su salida, llama al diálogo. Es una señal, y es claro que ese es su propósito: ganar tiempo con una falsa negociación para, luego, radicalizarse aún más.

Ya aprendimos los venezolanos y eso no lo vamos a permitir. Aquí surgió una rebelión popular en la calle. No vamos a permitir que esto sea en vano.

Por último, María Corina, ¿qué falta? ¿Cuál es su propuesta para lograr efectivamente la salida de Maduro? ¿Cuál debería ser la agenda? Porque esta semana es crucial, y se debería activar todo para generar un desenlace…

La hora cero ya comenzó el diecisiete de julio, y tiene acciones y ofensivas en varios planos. Vemos las reacciones del mundo entero en, primero, el plano internacional. Tanto el reconocimiento del plebiscito, y su mandato, como el contundente rechazo a la Asamblea Nacional Constituyente, y anunciando las recientes sanciones para el régimen de Maduro.

Yo espero que vengan posiciones más firmes y sean más unidas. Que se sumen más países. Y, en segundo lugar, en el plano institucional: vienen nombramientos de magistrados y de rectores del Consejo Nacional Electoral.

Y, en tercer lugar, nosotros los venezolanos estamos hoy viendo un paro total. Es impresionante. Eso tiene enormes implicaciones. Esto es una preparación a lo que ya han venido anunciando los sectores del país: viene una huelga general. Mira, esto va en escalada. Cada día se acentuará más.

Por último, a los venezolanos un mensaje de mucha fuerza serenidad, fuerza y consciencia. Nos estamos jugado la República, como tú mismo has dicho. Yo confío en Venezuela Orlando. En ti, en cada uno de los que nos hemos levantado con un valor que nos impulsa. Nos impactó escucharlo el pasado domingo. Escuchamos a toda una sociedad hablar. Y lo más importante: es dignidad.

La dignidad derrota a la tiranía. Dignidad individual que cada ciudadano lo asume al costo que sea. La dignidad de una nación que recupera su orgullo y tiene el destino en sus manos.

Orlando AvendañoOrlando Avendaño

Orlando Avendaño reside en Caracas, Venezuela, y estudia Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello. Síguelo @OrlvndoA.

“Si algo no debemos al régimen de Venezuela es silencio”

LUIS ALMAGRO | SECRETARIO GENERAL DE LA OEA

En entrevista con EL PAÍS, Luis Almagro, secretario general de la OEA, habla sobre la última reunión del organismo en México

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JAVIER LAFUENTE

JACOBO GARCÍA

Cancún 22 JUN 2017 – 20:41 CEST

Luis Almagro durante la XLVII Asamblea General de la OEA.Luis Almagro durante la XLVII Asamblea General de la OEA. ELIZABETH RUIZ CUARTOSCURO

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Luis Almagro (Paysandú, 1963) se ha convertido en uno de los mayores azotes políticos en América Latina contra Venezuela. Desde que alcanzó la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA) no ha cesado de denunciar la deriva autoritaria del Gobierno de Nicolás Maduro. No obstante, y pese a los continuos llamados a incrementar la presión sobre el chavismo, en la Asamblea General celebrada estos días en Cancún no se logró sacar adelante una resolución sobre la crisis del país caribeño. Lejos de considerarlo un fracaso, Almagro, que recibe a EL PAÍS pocas horas después de haber terminado la cumbre, considera que sigue habiendo margen para lograr una condena al Gobierno chavista.

Pregunta. ¿Qué balance hace de esta Asamblea General?

Respuesta. En general es positivo. El hecho que la organización esté saneada era algo muy importante. Hemos logrado avances claros desde el punto de vista institucional, como duplicar el financiamiento de la Corte y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero ustedes obviamente no me lo preguntan por esto porque piensan que la OEA solo es Venezuela. Y es cierto que es la peor crisis que la organización ha enfrentado en décadas, desde las dictaduras militares. Pienso que se ha avanzado en seguir presionando al régimen venezolano. Tener un compromiso de 20 países con un proyecto de resolución que hace un llamado a aspectos críticos como la detención de la violencia, de la asamblea constituyente, a lo que se añade el reconocimiento de la alteración del orden constitucional, es importante.

P. Fracaso, derrota, ¿cómo describiría lo que ha ocurrido?

R. La presión hemisférica sobre el régimen es más fuerte. Se consiguió el apoyo de 20 países y hay 8 que quizás no están de acuerdo con todos los puntos pero tampoco son tan indulgentes como para estar en contra. La presión está ahí. Además, hay una resolución estableciendo la alteración del orden constitucional, sanciones sobre autoridades del régimen. Hay que seguir fortificando la presión.

P. ¿Qué cree que llevo a ocho países a abstenerse?

R. Nunca juzgo los posicionamientos de los países. Pueden tomar sus propias decisiones, respetando su soberanía. Lo grave sería lo que denunció el canciller mexicano, Luis Videgaray, de que había un compromiso de algunos países y ese compromiso se rompió.

P. Usted se ha convertido en un diplomático activista. ¿Puede haber perjudicado su forma de actuar en alguna negociación?

R. Definitivamente, no. Si hay algo que es imprescindible es quitarle la impunidad a regímenes como el venezolano. Mi voz siempre ha sido la de denunciar. Denunciar el asesinato de cada manifestante es una obligación, como lo es denunciar el de un defensor de derechos humanos, activista o periodista. También, las sentencias del TSJ que terminaron de anular a la Asamblea Nacional, el antejuicio a la fiscal general o el llamado a la Asamblea Nacional Constituyente. Los que han tenido problemas con mis pronunciamientos deberían decir cuál de las denuncias debería levantar. Si algo no le debemos al régimen es silencio e impunidad. Mis problemas con el régimen son muy claros. Sabía que no iba a ser fácil desde el principio. Ese esquema de negación hace muy difícil lograr resultados. Pero en 2014 tenían impunidad, hoy no. El nivel de condena que recibió Venezuela fue absoluto. Lo que se ha avanzado en este tiempo ha sido mucho.

P. ¿Por qué no se ha tratado el cambio de relaciones entre Estados Unidos y Cuba?

R. Es que es un tema bilateral…

P. Pero afecta a la región

R. Sí, pero las variables son bilaterales. Específicamente las últimas medidas. Estábamos saliendo para acá cuando salieron, no he podido estudiarlas todas pero tengo un panorama de la situación y veo que se mantienen los elementos esenciales de la política de Obama hacia Cuba: el restablecimiento de relaciones diplomáticas, la política migratoria y se mantiene a Cuba fuera de la lista de países que apoyan el terrorismo. Si esto se hizo para afectar a las empresas del complejo militar cubano, que es el aparato represor dentro de cuba, no tendría un problema específico con esas medidas.

P. ¿Qué importancia tiene haber aumentado el presupuesto de la Corte y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos?

R. El paso es un indicativo de cómo estamos trabajando para dar solidez al sistema interamericano, lo deja con mejores herramientas, con capacidad para fortalecer proyectos. Es un mensaje de que este sistema, con el que a veces se ha sido crítico o se piensa que es insistente en la denuncia de algunos temas, es importante para la mejora de las políticas de derechos humanos. La estabilidad financiera da fuerza, independencia y autonomía a la OEA.

P. Esta semana se ha sabido que el Gobierno de México habría espiado periodistas, ¿Qué opina de ello?

R. No tenemos ninguna evidencia al respecto para atender el caso específico de la acusación. No tengo elementos para reafirmar esa declaración. El periodismo en este continente sufre, cada vez que un periodista investiga casos de corrupción, de medio ambiente, de derechos humanos, corre el riesgo de ser asesinado. En muchos casos son asesinados. Los mecanismos tienen que ser totalmente los contrarios, deben reafirmar el trabajo del periodista y garantizarles la vida. Hay que seguir buscando mecanismos que les permitan hacer su trabajo.

Entrevista a Luis Almagro: Venezuela, la OEA y la recuperación de la democracia; por Mariano de Alba

Actualidad

Por Mariano de Alba | 15 de junio, 2017

Departamento de Prensa de la OEA

Fotografía del Departamento de Prensa de la OEA

La gestión de Luis Almagro frente a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos ha buscado restituir la preeminencia de una organización internacional que a comienzos del año 2015 estaba en franco declive. Parte de la responsabilidad de esa determinación surge como consecuencia del rol que ha asumido frente a la crisis en Venezuela. En una organización que depende de los objetivos e intereses de sus países miembros, el Secretario General Almagro ha buscado rescatar el cumplimiento de las normas adoptadas por los Estados por encima de las conveniencias políticas.

Ese esfuerzo por tratar de poner sobre la mesa principios como la democracia y los derechos humanos antes que los intereses políticos ha tenido un costo ante muchos países que en algunos casos insisten en invocar una visión anacrónica del sistema internacional y en otros simplemente le reclaman más “diplomacia”. Pero el exembajador de Uruguay en China y posteriormente canciller durante el gobierno de José “Pepe” Mujica, ha permanecido firme en su agenda. Tan es así que manifiesta haber estado siempre consciente de que la intimidación es un mecanismo procedimental del régimen venezolano y que, al iniciar su gestión, tomó la decisión de no dejar que funcionara con él.

En esta entrevista, exclusiva para Prodavinci, hace una reflexión integral de lo que ha sido su gestión, las particularidades del caso venezolano y cuál podría ser el rol de los países que en la organización buscan ayudar a que se concrete una salida a la grave coyuntura en Venezuela.

Usted asume la Secretaría General de la OEA el 26 de mayo de 2015. Venezuela vivía ya una importante escasez de medicinas y alimentos. En el escenario político, el país se preparaba para las elecciones parlamentarias de diciembre. ¿En qué momento se da cuenta que hay que empezar a prestarle especial atención a la situación venezolana?

Mi primera visión de la situación la tuve en marzo de 2014 cuando siendo canciller de Uruguay, UNASUR decidió crear una comisión para el diálogo político en Venezuela. En esa oportunidad pudimos entablar contacto con miembros de la sociedad civil, con organizaciones de derechos humanos, la oposición y el gobierno. Pude constatar la dimensión de las dificultades y la falta de herramientas para resolverlas. Venezuela vivía una democracia ficticia, basada en el ejercicio electoral permanente, pero que no había construido variables de manejo democrático. Por eso al tener que enfrentar determinadas coyunturas, se resquebraja completamente.

A las dictaduras modernas le gustan las elecciones sólo cuando están en condiciones de ganarlas. Cuando pierden esa posibilidad entonces entran en la lógica de ignorar que el cuerpo electoral del país se ha revertido y es crítico a su posición. Venezuela es un país que, al perder la certeza de sus derechos electorales, profundizó su crisis institucional.

¿Y cuando asume como Secretario General de la OEA qué se encuentra?

En 2015, hay dos elementos que van a terminar marcando el fin de la democracia en Venezuela. Primero, la sentencia de primera instancia contra Leopoldo López. Hasta ese momento, en el continente no teníamos conciencia de que era un preso político. El gobierno había sido muy hábil y se pensaba que un gobierno tan omnipresente en temas de inteligencia tendría los elementos para probar la acusación. Pero la sentencia es dictada y se hace obvio que no existen fundamentos. Al contrario, se refuerza la tesis de que López era un preso de conciencia, porque precisamente la sentencia lo condenaba por sus opiniones políticas, por lo que había dicho.

Segundo, la victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias. El chavismo pierde uno de los poderes del Estado y se activan todos sus reflejos dictatoriales, como por ejemplo las decisiones que se toman en la transición entre diciembre y enero, eligiendo a nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, quienes se convierten en el brazo ejecutor del desconocimiento a la nueva Asamblea Nacional y de las demás violaciones a la Constitución sucedidas posteriormente.

Luego de su elección como Secretario General, trascendió que Venezuela fue uno de los 33 países que aprobaron su designación. De hecho, durante los primeros meses de su gestión estuvo planteada la posibilidad de que visitara Venezuela y se reuniera con el CNE, gobierno y oposición. Pero el viaje nunca se concretó. ¿En qué momento se rompió su relación de confianza con el gobierno de Nicolás Maduro?

Yo siempre estuve consciente que íbamos a tener diferencias porque éstas ya se habían manifestado. Por ejemplo, las hubo durante la reunión con UNASUR en marzo 2014 y más temprano en 2012 cuando Venezuela ingresó al MERCOSUR. Es esa oportunidad, yo tuve una posición contraria a que el ingreso venezolano se hiciera efectivo mientras Paraguay estaba suspendida. Luego, en mi discurso de asunción como Secretario General, incluso hice referencia a un mensaje que me había enviado Raúl Licausi, para ese entonces embajador de Venezuela ante los países del Caribe, donde me decía que ellos estaban seguros de que iba a haber diferencias, pero que confiaban en mi imparcialidad para seguir trabajando juntos y poder resolver los problemas. Así que ellos también estaban conscientes que habría desacuerdos.

Por eso cuando asumí como Secretario, tenía confianza de que, a pesar de esas diferencias, íbamos a poder trabajar y resolver nuestras discrepancias a través de los canales institucionales y con el respeto adecuado. Pero ya en el primer mes, cuando previo a las parlamentarias hago referencia a que las inhabilitaciones políticas sólo debe hacerlas el pueblo cuando vota o en todo caso tribunales penales luego de un juicio, surge un primer altercado. La crisis determinante llega cuando voy en misión a la frontera entre Colombia y Venezuela visto que más de mil colombianos habían sido deportados desde territorio venezolano. Finalmente, se produjo una nueva polémica cuando envié una carta a la rectora del CNE, Tibisay Lucena, para que otorgara las debidas garantías para que las elecciones parlamentarias fueran transparentes.

¿Y después de esos episodios se mantuvo abierto algún canal de comunicación?

De mi parte el diálogo con el gobierno venezolano siempre ha sido muy franco. Luego de esos episodios hubo comunicación directamente a través de las vías diplomáticas, pero ellos no estaban preparados para los planteamientos que formulamos. Hace algunos meses me reuní con Leonel Fernández en República Dominicana e intercambiamos impresiones. Presentamos nuestro punto de vista a través del expresidente dominicano y luego hemos seguido en contacto con él procurando un acercamiento de posiciones.

Yo siempre voy a estar abierto a buscar un camino que concrete una salida institucional para Venezuela, pero respetando su agenda política. Venezuela tiene una crisis y su mayor problema es que necesita tener un gobierno legítimo. Eso se resuelve con elecciones. De ahí mi insistencia el año pasado en el referéndum revocatorio, el cual hubiese salvado ya más de setenta vidas.

Sus declaraciones sobre Venezuela le han valido muchas críticas. Quizás la más sorprendente fue la que recibió del expresidente uruguayo Pepe Mujica, habiendo sido usted su canciller. ¿Cómo se tomó esa carta titulada “Adiós” a propósito de su fuerte reproche al gobierno venezolano por la expulsión de miles de ciudadanos colombianos de Venezuela?

La tomé con absoluta naturalidad porque conozco su preocupación por Venezuela y por los temas de democracia y derechos humanos. De alguna manera desde entonces él ha ido soltando también su visión. Por ejemplo, se manifestó en contra de la existencia de los presos políticos.

Del expresidente Mujica me consta que siempre tuvo buenos consejos para tratar de ayudar a que el gobierno venezolano resolviera los principales aspectos de las crisis que estaban afectando al país y que, como se ha demostrado, lo iban a afectar en el futuro. Cuando escribió esa carta, él sabía que como presidente se había aburrido de aconsejar al gobierno venezolano sin tener éxito.

Yo consideré que los consejos ya no estaban resultando con Venezuela y por ende había que denunciar en términos muy claros lo que estaba ocurriendo. El mismo día que realizamos la denuncia comenzaron a bajar los niveles de migración inducida. Así que, en parte, lo que Mujica no había logrado con buenos consejos en cinco años, se logró con una fuerte denuncia, negándole la impunidad al régimen al realizar esas acciones violatorias de los derechos humanos.

Fotografía del Departmento de Prensa de la OEA

Fotografía del Departamento de Prensa de la OEA

Poco después de que usted presentara su primer informe sobre la situación en Venezuela, hace poco más de un año, se hizo evidente que no todos los países estaban dispuestos a acompañarlo en sus recomendaciones. ¿Es el papel del Secretario General tratar de marcar el camino que deben tomar los países?

Quizás los tiempos no coinciden, pero la agenda sí. Una mayoría de países aprobó el pasado 3 de abril de 2017 que en Venezuela hay una alteración del orden constitucional. Ese es el paso más determinante que se ha dado en este continente y en el resto del mundo para abordar el caso venezolano. Esa resolución tiene un peso específico y utiliza la terminología de la Carta Democrática Interamericana.

Por otro lado, creo que ha sido un proceso acumulativo. No todo el mundo arrancó en cuarta y en bajada. Hoy, que todos los países hayan acudido a una reunión extraordinaria de consulta para abordar la crisis a nivel de cancilleres y que estén dispuestos a dar pasos para buscar un consenso para abordar la situación en Venezuela es muy significativo.

Pareciera que el gobierno está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para retener el poder. Usted conoció de manera muy cercana a Nicolás Maduro y otros miembros del gobierno cuando fue canciller de Uruguay. ¿Cree que en algún momento habrá disposición por parte de ellos a buscar una salida a la crisis?

El diálogo siempre es el camino, pero es el camino con gobiernos que tienen reflejos democráticos. El gobierno actual de Venezuela no tiene reflejos democráticos. Han aprovechado cada instancia de diálogo que hemos ofrecido desde la OEA y que han procurado otras organizaciones, para hacer prevalecer su posición de fuerza sobre el pueblo y la oposición.

En consecuencia, el rango de acción que tiene la comunidad internacional es la denuncia. Es lo que le quita impunidad al régimen al seguir desconociendo la Constitución y violando los derechos humanos, incluyendo las malas prácticas democráticas en una dictadura como la venezolana.

Al final, la salida de las dictaduras siempre son salidas negociadas. Así sucedió en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. Hay que bregar por una salida negociada, pero sin olvidar un componente: la denuncia y condena internacional. Es muy difícil que, en un contexto de negociación, la misma se haga con presencia de espectadores internacionales, ya que usualmente se plantean temas muy específicos y de extrema sensibilidad de la política interna del país. Por ende, la comunidad internacional lo que debe hacer es generar dinámicas de condena y repudio que permitan llegar a esa negociación.

Teniendo en cuenta que esa situación de condena internacional ya existe y ha llamado a que los venezolanos resuelvan sus diferencias de forma pacífica, ¿cuál prevé que podría ser el desenlace de esta crisis?

Esta es una dictadura que ha cumplido con todos los pasos necesarios para convertirse en eso: ha anulado al Poder Legislativo, ha cooptado el Poder Judicial, tiene presos políticos y los tortura y está eliminando el sufragio universal. Está claro que ninguna dictadura se largó hasta verse perdida. Al final, habrá un punto de quiebre. En Argentina fue la guerra de las Malvinas, en Perú fueron los videos de Montesinos y en Chile fue el plebiscito.

La gran pregunta es cuál es ese punto de quiebre en Venezuela. Yo pienso que es algo que va a surgir espontáneamente. Va a surgir primero de la enorme ineficacia del gobierno porque ha hundido a Venezuela en la peor crisis económica, social, financiera y productiva de su historia; y va a surgir de la manifestación de la gente por el menoscabo de sus derechos.

La razonabilidad política de las dictaduras es prevalecer por la fuerza. Pero esta dictadura tiene además otros componentes. La institucionalidad ha sido tomada por una lógica criminal y ese es uno de los problemas más específicos del caso venezolano.

Una de las recomendaciones que usted hizo en su segundo informe fue la implementación de sanciones hasta tanto no hubiera elecciones generales en Venezuela. Si la crisis continúa exacerbándose y no se avizora solución, ¿usted cree que los países de la región, más allá de Estados Unidos, tendrían ánimo de recurrir a esta vía? Es curioso que usted apoyó mucho el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba a finales de 2014, pero ahora considera que una política de sanciones sería adecuada, justamente algo que no funcionó en el caso cubano.

El escenario de sanciones puede recrudecer si la situación continúa deteriorándose. Nosotros hemos llamado a sanciones individuales. Es verdad que las sanciones por sí solas no resuelven el problema. Por ejemplo, en Sudáfrica, con el apartheid, las sanciones sirvieron, pero porque existía la presión interna para que el país se democratizara y cada ciudadano tuviera derecho a un voto. En Cuba, las sanciones sirvieron de excusa al régimen al no existir la presión interna que posibilitara la democratización del país.

Por ende, las sanciones, que es el paradigma más alto de la presión internacional, sirven en función de las acciones internas que el país tome para volver a la democracia. Pero por sí solas, no van a significar el elemento crucial de la redemocratización.

Por último, ¿cuál cree que podría ser el papel de la región en la resolución de la crisis?

Por cómo ha operado el régimen hasta ahora, todo indica que las propuestas para definir la salida de la crisis van a venir a través de los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Martín Torrijos y Leonel Fernández. Si vemos, todas las propuestas y comunicaciones se están concretando a través de esa vía. Tal fue el caso de mi reunión con Leonel Fernández o la conversación más reciente entre Zapatero y Leopoldo López. Es más probable que se concreten a través de ellos que por intermedio de algún país.

El tema es que la negociación real va a tener que ser entre gobierno y oposición. Con la menor participación internacional posible. El grupo de amigos, si se concreta, lo que hará es buscar acercar posiciones para que se concrete ese diálogo real en el país. Ese sería su propósito más loable y saludable.

Constituyente provoca serias grietas en la unidad chavista

Nacional

Diputado del Polo Patriótico señala que la propuesta de Maduro es “menos participativa y democrática” que la de Chávez

Antes que presentarse como un crítico de la Constituyente lanzada por el presidente Nicolás Maduro, Eustoquio Contreras prefiere identificarse como un defensor de la Carta Magna promovida por el difunto comandante Hugo Chávez. “Estoy a favor de la Constitución de 1999”, aclara el único diputado del Polo Patriótico que públicamente ha cuestionado la última iniciativa del Ejecutivo nacional.

El representante del estado Guárico considera que la propuesta de Maduro es “menos participativa y democrática” que la planteada por Chávez en los albores de la revolución bolivariana. “La Constitución de 1999 es un pacto social y no debería ser cambiada por la iniciativa unilateral de una de las partes. Como chavista, tampoco estoy de acuerdo con que la iniciativa la haya tomado un órgano del poder constituido”, expone Contreras en la más reciente edición del programa Tiene la Palabra Diputado.

El dirigente de Vanguardia Bicentenaria resalta que “no es cierto que se haya activado el poder constituyente originario”, pues no ha sido el pueblo sino el Jefe de Estado quien ha convocado la Constituyente. Igualmente, sostiene que la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) esconde su intención de modificar la Carta Magna porque “le teme al juicio” de la base chavista que se aferra al texto fundamental.

“La propuesta de Constituyente no es entendible en la explicación ni asumibles las bondades que se venden. Ha sido contraproducente políticamente”, observa Contreras, quien destaca que Maduro logró con su planteamiento unificar a la oposición, fortalecer la “matriz de opinión” internacional que condena la deriva autoritaria del régimen y, además, provocar “serias grietas en la unidad interna de las fuerzas bolivarianas”.

El mandatario venezolano, así como los principales voceros del PSUV, han ratificado que la “Constituyente va”, aunque sus adversarios políticos no participen en el proceso. El legislador del Polo Patriótico estima que en esas condiciones, este mecanismo no conquistará la paz que el régimen chavista dice querer alcanzar. “Cualquier iniciativa que no enganche a la oposición es ineficaz”, advierte quien formó parte de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999.

Contreras sostiene que “en el chavismo puede haber una amenaza de fragmentación organizativa”, y opina que Maduro comete un error al “responder a los requerimientos tácticos de una coyuntura con un instrumento estratégico” como la Constituyente.

Recordando los casos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México y de la revolución sandinista en Nicaragua, que tras pasar a la oposición volvieron al poder, el veterano parlamentario señala que “no es una fatalidad para un proyecto político serio, revolucionario y de largo aliento perder el gobierno en un momento de la historia”.

Contreras reconoció su preocupación por “el ambiente de descomposición política del país”, donde “no hay confrontación de ideas sino insultos personales y descalificaciones mutuas”, y llamó a los máximos responsables de los poderes públicos a dejar a un lado sus diferencias personales para trabajar por Venezuela

:Pedro Pablo Peñaloza/Notiminuto

5 junio, 2017