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Omar Zambrano sobre la hiperinflación en Venezuela

ECONOMÍAENTREVISTA

2017-12-04 18_14_46-Omar Zambrano sobre la hiperinflación en Venezuela – Prodavinci

POR Víctor Salmerón

Fotografías de Andrés Kerese

04/12/2017

En 2005 la mayoría de los venezolanos se sentía optimista por el comienzo del mayor boom petrolero de la historia y la dosis de fe que inyectó el incesante relato de Hugo Chávez, que dibujó un futuro de progreso y prosperidad. Sin embargo, por aquellos días se sembró la semilla del descontrol monetario que hoy tiene a Venezuela en el túnel de la hiperinflación.

Omar Zambrano, quien formó parte de la Gerencia de Investigaciones del Banco Central de Venezuela y se ha desempeñado como economista principal del Banco Interamericano de Desarrollo en Bolivia, Perú y República Dominicana, analiza cómo una serie de decisiones tomadas durante el gobierno de Hugo Chávez impactan hoy al país. Opina que quienes afirmaron que Venezuela no caería en hiperinflación por tener una economía petrolera divulgaron una noción sin respaldo teórico y que no admite contraste empírico.

“Este brote hiperinflacionario es producto directo de la destrucción total de la institucionalidad monetaria, cuya demolición comenzó en 2005 con la primera reforma de la Ley del Banco Central de Venezuela, que dio pie a modificaciones posteriores que ampliaron los males. Las reformas introdujeron tres factores que causaron el descontrol total de la cantidad de dinero que circula en la economía y en gran medida la inflación es un fenómeno de naturaleza monetaria”, dice Omar Zambrano.

“El primer factor es que el Banco Central dejó de ser el organismo que recibía todas las divisas que ingresaban a la economía, una condición que le permitía tener cierto control sobre la cantidad de bolívares mediante la compra y venta de dólares. Esto se perdió y PDVSA pasó a tener control sobre gran parte de los fondos en dólares y al final PDVSA se convirtió en una empresa politizada y poco transparente”.

“La segunda reforma legal permitió que el Banco Central financiara a empresas públicas, en particular a PDVSA. Por esta vía el Banco Central financia monetariamente el déficit fiscal, una de las cosas que viola uno de las prácticas fundamentales de la banca central”, explica Zambrano.

Como tercer punto refiere el nivel óptimo de reservas. “Bajo ese mecanismo el Banco Central creó un supuesto nivel óptimo de reservas internacionales y los dólares que superaban este nivel pasaron a manos del Gobierno. Esto le permitió al Gobierno crear fondos de desarrollo en dólares, en especial el Fonden, que resultaron un agujero negro. De esta forma se le impidió al Banco Central acumular reservas internacionales durante el boom petrolero, reservas que hoy hacen una falta enorme”.

“Estas tres cosas mataron la función del Banco Central, que básicamente es la preservación del valor de la moneda. Con el primer mecanismo se le ataron las manos porque perdió el control sobre la cantidad de dinero. Con el segundo comenzó a expandir de manera muy descontrolada la cantidad de dinero financiando un déficit fiscal cada vez más alto y con el tercero se le imposibilitó acumular reservas internacionales”, resume.

Los desequilibrios se han acentuado de manera notoria y el país sufre una veloz escalada de los precios. ¿Se puede afirmar abiertamente que estamos ante una hiperinflación?

Sin duda Venezuela entró en una hiperinflación, la primera en el hemisferio occidental desde el colapso de la antigua Yugoslavia. La anatomía del proceso ha sido la que se conoce de estos episodios: cada día la gente reconoce que los bolívares ya no les sirven para nada, ocurre lo que técnicamente se conoce como un colapso en la demanda de dinero, que es lo que da pie a la hiperinflación. Estos episodios se caracterizan por una inestabilidad extrema, la inflación puede alcanzar cifras de cinco mil, diez mil por ciento, en realidad cualquier cifra es posible, porque no existe nada que ancle los precios, no hay límite.

¿Hay un peligro real de llegar al momento en que la gente ya no quiera para nada los bolívares y sienta la necesidad de salir de ellos lo antes posible?

Sí. No solo estamos en riesgo de que eso pase, sino que ya está ocurriendo. El dinero tiene motivaciones para que la gente quiera tenerlo: que sirva para transacciones, que sirva para ahorrar o para guardarlo para casos de emergencia. Estas motivaciones se debilitan cada día. En Venezuela hay factores que sirven de contención a la posibilidad de que la demanda de dinero caiga completamente como las limitaciones para que la gente pueda cambiarse libremente de moneda e impedimentos para que los bancos otorguen financiamiento, pero en general, los controles nunca han sido suficientes para evitar que se desate un proceso hiperinflacionario. Es más, la mayoría de las hiperinflaciones modernas han sucedido en economías con controles de cambio, de precios y restricciones al crédito.

¿La inflación se acelera en esa dirección?

La inflación medida por la mayoría de las fuentes privadas indica que entre octubre y noviembre de 2017 se traspasó el umbral clásico de 50% mensual que indica el inicio de la hiperinflación venezolana. Lo más preocupante es que este proceso no es lineal y la inflación puede seguir acelerándose sin límite. Es posible ver inflaciones de 100%, 200% o 500% al mes.

Algunos economistas han afirmado que Venezuela por ser una economía petrolera está exenta de sufrir una hiperinflación. ¿Qué opina?

Lamentablemente ha habido colegas, tanto del gobierno como de la oposición, que han enturbiado este debate introduciendo exóticos conceptos que nada tienen que ver con lo que uno aprende en esta profesión. Hasta hace muy poco había analistas que afirmaban que en Venezuela no habría una hiperinflación, que Venezuela era distinta por ser una economía petrolera. Esta noción no tiene respaldo teórico, ni admite contraste empírico posible. Ha habido hiperinflaciones en países con una estructura económica parecida a la nuestra. Por ejemplo, Bolivia era una economía altamente dependiente de un commodity, un país cuyo fisco y su balance externo dependía de ese commodity, y en Bolivia se desató una fuerte hiperinflación en los años ochenta.

¿Para enfrentar la hiperinflación es necesario un cambio político?

Es virtualmente imposible que un gobierno como el de Nicolás Maduro pueda lograr un nivel de credibilidad donde las medidas que anuncie sean vistas como un cambio de rumbo sincero. El riesgo con este tipo de gobiernos es que mañana podría anunciar un conjunto de medidas económicas que suenen bastante racionales y aun así podrían no tener éxito porque nadie las creería. Son las mismas caras, los mismos conductores, que han producido esta debacle. La teoría indica que estos procesos se pueden detener de una manera relativamente rápida pero casi siempre esto ha sucedido en medio de un cambio de rumbo que incluye un cambio no solo de políticas, sino de actores.

¿La credibilidad es el ancla para el ajuste?

Sin credibilidad es muy poco probable que un programa, aunque esté más o menos bien diseñado, tenga éxito. Es por eso que es necesario abordar el tema de la credibilidad, no solamente son las medidas sino todo el empaque.  Es vital enviar señales claras, solo un cambio de rumbo dramático, con un plan coherente, comprensivo y con fuerte respaldo del financiamiento multilateral y bilateral, puede enviar a los mercados las señales correctas para tener éxito.

¿El tema de fondo en la hiperinflación que sufre Venezuela es fiscal?

En Venezuela el problema de fondo es fiscal. La dinámica de tener un fisco insaciable, sin opciones legítimas de financiamiento es la raíz del problema. La decisión del BCV de alimentar esta dinámica es la que ha creado el tsunami monetario que nos metió en la hiperinflación. Venezuela necesita reformas profundas en el plano fiscal, complementadas con reformas que conviertan nuevamente al Banco Central en un actor sano para la economía.

¿Cómo abordar el tema de la gradualidad o shock en un eventual ajuste que busque frenar el deterioro de la economía?

Pienso que la discusión sobre la gradualidad o shock ya dejó de ser en cuánto tiempo eliminas el control de cambio o de precios. Deben ser eliminados inmediatamente como parte integral de cualquier intento de estabilización. La discusión sobre gradualidad pasa a ser en cuánto tiempo puedes levantar el financiamiento monetario del déficit fiscal. Esto dependerá de en cuánto tiempo consigues opciones legítimas de financiamiento. ¿Cuál puede ser la magnitud del ajuste fiscal en una economía que está en el cuarto año de recesión y que hay que ponerla a crecer lo antes posible para que el mercado de trabajo comience a funcionar y genere algo de recuperación en los salarios?  Ese es el debate.

¿Argentina podría servir de modelo en este sentido?

Argentina tenía una situación similar a la de Venezuela y eliminó gradualmente el financiamiento monetario, no lo hizo de la noche a la mañana. Lo hizo a medida que fue contando con fuentes de financiamiento no inflacionarias. Ese es el tipo de gradualidad que creo que hay que discutir.

¿No sería contradictorio tratar de frenar la inflación y a la vez intentar estimular el consumo en la primera fase de un plan para rescatar la economía?

Una estabilización en Venezuela no está exenta de riesgos. Con los servicios públicos colapsados y la red de protección social desmantelada, es difícil imaginarse un ajuste fiscal draconiano del lado del gasto. Si logras un acuerdo voluntario con los acreedores para reestructurar la deuda externa y salir del default, si obtienes apoyo de organismos multilaterales y financiamiento, puedes crear espacio para mejorar la situación fiscal primaria, al mismo tiempo que articulas un plan de emergencia para tratar de recuperar el nivel material de vida de los venezolanos más vulnerables. Pero hay que tener presente que al fisco venezolano le hace falta una reforma profunda no solo de ingresos, sino también de gastos que pasa por eliminar los subsidios ineficientes y regresivos. Del lado de la inflación, se discuten varias opciones dada la gravedad del proceso hiperinflacionario. En general, la eliminación del control cambiario permitiría sincerar las cuentas fiscales y eliminar parcialmente la presión que existe para la monetización del déficit operativo de PDVSA y parar la generación de dinero inorgánico. Al mismo tiempo, hacer una reforma legal para que el Banco Central recupere sus atribuciones, reforzar su carácter técnico y su credibilidad. Esto contribuiría a estabilizar el tema de inflación de una forma relativamente rápida.


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Candente entrevista de César Miguel Rondón: Maduro fue a bajarse los pantalones en Rusia

@DolarToday / Oct 5, 2017 @ 7:00 am

Candente entrevista de César Miguel Rondón: Maduro fue a bajarse los pantalones en Rusia

El economista Richard Obuchi, profesor del IESA, explicó este miércoles que el dinero ruso “nos ha salido sumamente costoso”. En su opinión, las posibilidades de que Venezuela consiga más dinero “son limitadas”.

“¿Qué podemos esperar de este viaje de Maduro a Rusia?”, preguntó César Miguel Rondón durante su programa radial por Circuito Éxitos.

“Justamente esa llegada de Maduro a Moscú en un avión prestado es una metáfora bastante clara de la situación en la que estamos. ¿Por qué el presidente tiene que viajar la mitad del mundo a Rusia sin una agenda clara y explícita, y en un avión prestado? (…) Estamos en un gobierno que está desesperado por dinero y está tratando de conseguirlo en algunos de los pocos sitios donde lo ha obtenido últimamente (…) Las finanzas públicas están en niveles récord de deterioro (…), nos podremos imaginar las condiciones que podremos obtener si obtenemos algo nuevo en este viaje”, explicó.

Agregó que “ya en un par de momentos el dinero ruso ha ayudado a que Venezuela pueda hacer frente a algunos de los pagos, dinero que nos ha salido sumamente costoso. Las petroleras rusas en Venezuela han incrementado notablemente su participación, no son préstamos amables, generosos ni algo que se pueda llamar cooperación, sino que es un endeudamiento que le cuesta al país comprometer sus recursos”.

Rondón preguntó: “¿Qué va a discutir? ¿Lo que le debemos por las armas o quiere más armas?”.

“Yo pensaría que el interés del Gobierno ruso es preguntarle el destino de las deudas (…) Es muy preocupante las condiciones en las que se están llevando a cabo estas operaciones (…) No sabemos los detalles (…) Las posibilidades de que consigamos dinero nuevo son limitadas porque casi no queda ninguna garantía que sea atractiva, es una operación comercial para estos países”, comentó Obuchi.

Rondón destacó: “Cuando uno debe a uno lo llaman, por ejemplo, el banco (…) Dado que esa es la situación en este momento entre el Gobierno venezolano y el Gobierno ruso, este viaje relámpago, ¿es iniciativa de quién? ¿Llamaron los rusos a Maduro o Maduro fue el que solicitó ‘déjenme pedir un poquito más’?”.

“Es un poco las dos cosas. El Gobierno está desesperado por conseguir algo de recursos en esta coyuntura económica (…) que es totalmente generada por las malas decisiones tomadas en estos años (…) Estos países, ante el desespero que muestra el Gobierno venezolano, lo que buscan es conseguir mejores condiciones, que las deudas anteriores sigan siendo prioritarias para el Gobierno venezolano, quizás ofrecer alguna zanahoria o algún caramelo para entusiasmar y que se consigan más cosas para los intereses de las empresas de esos países, pero termina siendo muy negativo para nuestro país”, aseveró el economista.

Noticiero Digital

Heinz Dieterich: “Venezuela está a un paso del abismo, va hacia un desenlace trágico” (entrevista)

Recuerdo. El sociólogo alemán Heinz Dieterich todavía conserva una boina que le regaló el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez. /DPA

 

El sociólogo alemán, ex asesor de Hugo Chávez, señala que el gobierno de Nicolás Maduro es hoy una dictadura socialdemócrata. Pero que se está acercando a una dictadura militar.

Por Andrea Sosa Cabrios y Denis Düttmann en Clarín (Argentina)

El sociólogo alemán Heinz Dieterich conserva una boina roja que le regaló Hugo Chávez en 1999. Eran tiempos de cercanía entre el impulsor del “socialismo del siglo XXI” y el entonces presidente venezolano, que adoptó esa idea como impronta. La boina dedicada a Mirna, su pareja, luce intacta en su departamento de Ciudad de México, donde vive desde 1976. La amistad con Chávez, en cambio, se resquebrajó a partir de 2005, cuando Dieterich dijo que en Venezuela en realidad no había socialismo en el sentido histórico del término. A Chávez le molestó. Hoy Dieterich, de 74 años, es duro crítico del presidente Nicolás Maduro, al que considera una “mala imitación” de Chávez, y vaticina para el país un “desenlace catastrófico”.

– ¿Cómo describe lo que está pasando ahora en Venezuela?

-Con la decisión de estrangulamiento financiero de Donald Trump, la situación se acerca a un desenlace catastrófico. Siendo Estados Unidos el centro financiero del mundo, la medida de Trump tiene impactos mucho más allá de la simple posibilidad de contraer nueva deuda vía nuevos bonos. Todas las corporaciones privadas se orientan en lo que hace no sólo Wall Street sino el Tesoro de Estados Unidos. Ni China ni Rusia tienen una logística mundial comparable. Esto es un regreso a los años 60, a la Guerra Fría. Es lo que pasó con el bloqueo de Cuba: o estás con nosotros o eres nuestro enemigo. Maduro y su tropa no entendieron que tenían que buscar la solución negociada.

-¿Qué sigue?

-A mi juicio, esa medida financiera, junto con algunas otras medidas que vemos en la reconquista conservadora proestadounidense de América Latina, inician esa espiral de violencia en la cual a Maduro no le va a salvar que trate de equilibrar geopolíticamente con China y Rusia lo que Washington no le va a dar. No entendieron que si bien iban a perder una elección, podían negociar con el futuro gobierno el control de la fuerza armada y la policía, que quedara en sus manos para que no hubiese violencia. Esa fue la solución en Nicaragua cuando los sandinistas perdieron las elecciones. Esa era la única posibilidad de que la cosa en Venezuela no se convierta en una guerra civil o de paramilitares, como los “contras” en Nicaragua. Y ahora están a un paso del abismo.

-¿Qué es el abismo?

-Es la repetición de Nicaragua. Fuerzas paramilitares organizadas en Colombia, en sectores de la Amazonia de Perú y Brasil, que empiezan a destruir la infraestructura. Y eso lleva entonces a una situación más represiva todavía. Ya está prácticamente cerrada la Asamblea Nacional y la involución democrática interna en Venezuela se enfoca cada vez más hacia un desenlace trágico, sangriento. Y con las medidas de Trump ahora pienso que hemos pasado el rubicón y no veo cómo se pueda arreglar esto pacíficamente. Se podría todavía, pero eso implicaría un cambio de software del grupo en el poder. Y no hay ningún indicio de que estén dispuestos a reconsiderar la situación.

¿El objetivo de las sanciones financieras de Estados Unidos cuál es?

-El objetivo de la política de Washington en Venezuela es romper la unidad monolítica de los militares, porque como el gobierno sólo se sostiene por los militares, si logras dividir esto, el gobierno cae de inmediato. Todos los factores se enfocan en los militares: el gobierno tiene que mantener la unidad, la oposición tiene que lograr la división de los militares, Washington también. Es el centro del poder del sistema.

-¿No ve otra alternativa?

-Cuando tú analizas científicamente una sociedad, en el centro del poder está el Estado. Y el Estado es como una cebolla, que tiene diferentes estratos, pero en el núcleo está la fuerza armada. Por eso, una revolución nunca ha terminado mientras no se destruya al Ejército del enemigo. Y eso vale en tiempos de paz. El último criterio del éxito es la fuerza armada. En Venezuela eso es muy característico porque el Gobierno está ya con las manos vacías. Hay diferentes formas de poder en una sociedad: las masas, los medios de comunicación, el carisma, los dólares. ¿Pero con 20 por ciento de apoyo, a Maduro qué le queda? Sólo los militares. Todo intento de cambiar al sistema, desde la izquierda, desde la derecha, se dirige a ese punto.

-¿Hay alguien que esté asesorando a Maduro?

-A mi juicio él no tiene un equipo de calidad. Cuando encabezas una empresa o un gobierno lo que puedes hacer depende de la calidad de tu equipo. El que realmente tiene el poder es Diosdado Cabello (número dos del chavismo), que en el levantamiento de 1992 era un teniente de la fuerza armada ideológicamente derechista. Pero luego se convirtió en la eminencia gris, a través de sus dossiers que comprometían, porque cuando era ministro del Interior espiaba a otros ministros. Es un mago de la guerra sucia palaciega. Maduro ha sido la fachada cómica de la política que Diosdado Cabello manda. Él tiene toda la información para comprometer a gente, es magistral en intrigas. Un Montesinos, para usar el ejemplo peruano.

-Hace unos meses usted escribió que si la crisis se agravaba el próximo paso sería la dictadura militar. ¿Ve a Venezuela en esa ruta?

-A mí me parece que Venezuela es una dictadura socialdemócrata. No es una dictadura fascista, pero se justifica hablar de dictadura porque la voluntad de la mayoría es absolutamente clara: que quiere un cambio en la política y un cambio de gobierno. El gobierno ha bloqueado y saboteado sistemáticamente todas las fechas de elecciones, ha bloqueado al Parlamento con mayoría opositora. Esto para mí es una dictadura basada en las bayonetas. El paso a una dictadura militar abierta es muy corto.

-¿Y qué pasaría entonces?

-Los militares son muy pragmáticos. Cuando vean que esto no tiene más futuro, entonces ellos mismos van a dar el golpe. Es lógico porque ellos van a ser los salvadores de la Patria. Toman el poder, convocan a elecciones y salvan el pellejo porque van a decir: nosotros les devolvemos la democracia formal con la condición de que nadie de nosotros va a la cárcel. Y Maduro va al exilio. Cuando la solución se vuelva desesperada es el paso que van a dar, pero ese momento no ha llegado todavía.

-Un golpe militar, pero no para instalarse en el poder.

-La idea de una dictadura militar estable sería absolutamente descabellada. Los militares sólo pueden gobernar en determinadas condiciones y en Venezuela no hay condiciones. Ellos saben que una prolongación de un régimen de facto no tendría posibilidad de consolidarse porque el gran problema es la economía. ¿Qué saben los militares de economía? Nada. No lo pueden arreglar. ¿De dónde consiguen el dinero? Ellos no pueden resolver el problema de fondo, pero podrían ser el puente hacia el regreso a la normalidad de la democracia burguesa.

-¿Eso es bueno o malo?

-Sería mejor la presión de China, Rusia y Cuba para que se negociara la “solución sandinista” de 1990 cuando fueron las elecciones. Eso sería la solución óptima, pero si no, la segunda, muy arriesgada y con desenlace poco previsible, es la división de los militares y un golpe militar de una fracción. Al inicio, habrá muertos.

-Una “solución sandinista” para Venezuela. ¿Qué significa?

-Cuando los sandinistas pierden las elecciones, hay dos fracciones. Una que dice “nosotros no entregamos el poder” y otra fracción, la de Daniel Ortega, que dice “eso no tiene futuro, vamos a quedar aislados”. Ortega va con Violeta Chamorro y le dice: “Ustedes, después de esta guerra criminal de agresión, ganaron. Pueden tener el gobierno, pero nosotros controlamos la fuerza armada y la policía por un tiempo”. Los contras tuvieron que aceptar porque los “gringos” aceptaron. Y eso funcionó y no hubo más sangre. Ni de un lado ni de otro lado corre la sangre. Es la única solución razonable en esta situación. En la medida que pase el tiempo, en la medida que Washington se mete más, ya no puedes hacer esto porque el próximo paso son los paramilitares.

-¿Qué opina del papel de la oposición reunida en la MUD (Mesa de la Unidad Democrática)?

-La oposición está fragmentada. Es un conglomerado heterogéneo, unido por un solo interés de sustituir el gobierno de Maduro y quedarse ellos. Cuando ganan las elecciones en 2015, piensan que lograron lo que querían. Subestimaron al grupo de Maduro. Han perdido la iniciativa estratégica. Maduro y su grupo, a su vez, la han tomado al inventarse la Asamblea Constituyente. Cuando Washington ve que va a ganar Maduro arma una estrategia hemisférica para Venezuela a través de Brasil, Argentina, México y algunos otros, para aislarlo políticamente y, cuando esto no es suficiente, decide el estrangulamiento financiero.

-¿Se mantendría unida la Mesa de Unidad Democrática en caso de llegar al poder?

-Eso depende de quién se imponga. Si esa coalición ganara elecciones entonces tendría que negociar internamente quién ocupa las posiciones de poder real. Lo demás es secundario. No sabemos cuáles serían realmente las fuerzas decisivas dentro de la coalición y no sabríamos cómo sería la correlación de fuerzas en Estados Unidos, porque a Trump le importa un carajo Venezuela. Yo dudo inclusive que sepa dónde queda, pero tienes una fuerza en el Congreso que es extremadamente reaccionaria, fuerte y violenta, como Ted Cruz de Texas, Marco Rubio en Florida. Eso va a decidir si esa transición puede ser medianamente pacífica o no.

-¿Hay espacio todavía para una salida negociada?

-La gente solo negocia cuando piensa que no puede ganar por otra vía, pero el gobierno de Maduro no ha llegado todavía a la convicción de que su estrategia lo va a llevar al abismo. Lo hemos visto en Colombia: 50 años de guerra hasta que todo el mundo aceptó que militarmente nadie podía ganar. Y cuando llegan a esa conclusión, entonces negocian. Los que podrían hacérselo entender serían los chinos y los rusos. Pero China no está todavía con el software de una potencia mundial de ese tipo, Rusia lo tiene, pero no tiene el poder que tiene China. A uno le falta el poder, al otro le falta el software.

Continúe leyendo la entrevista en Clarín

Denuncian que lubricantes importados por Pdvsa son desviados a Cuba

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Hasta 60.000 bolívares cuesta un pote de aceite automotor. La escasez ha impactado en el aumento de precios, aseguró el sindicalista Iván Freites

Pdvsa

Por ANA DÍAZ

05 DE SEPTIEMBRE DE 2017 01:01 AM | ACTUALIZADO EL 05 DE SEPTIEMBRE DE 2017 07:11 AM

A los problemas del suministro intermitente de gasolina, diesel y gas licuado de petróleo de bombonas para el mercado interno se suma la escasez de los aceites y grasas lubricantes. Así lo aseguró Iván Freites, directivo de la Federación Única de Trabajadores Petroleros de Venezuela, quien denunció: “Los lubricantes se están importando, pero son desviados a Cuba”.

El representante de la Futpv precisó que la semana pasada llegó al puerto de la Refinería Cardón, estado Falcón, un cargamento con 70.000 barriles de lubricantes procedentes de Holanda en el buque Barleikaf. “Sin embargo, 22.000 toneladas de esa carga fueron trasvasadas inmediatamente al buque Carlota con destino a Cuba. No es la primera vez que eso pasa”.

Freites, quien es operador del complejo de lubricantes de Cardón, el único que manufactura en el país las bases para los aceites y grasas lubricantes, explicó que esa instalación está operativa luego de las reparaciones que se le hicieron con motivo del incendio del año pasado.

El dirigente indicó que el Complejo Cardón no puede producir actualmente por la falta de tolueno y metiletilcetona, componentes importados que se utilizan para desprender la parafina (cera) del crudo y dar la viscosidad al aceite.

El sindicalista señaló que Cardón puede procesar mensualmente entre 18.000 y 20.000 toneladas métricas de bases lubricantes, que alcanzan para cubrir el consumo interno de 8.000 toneladas mensuales y el resto se destina a la exportación.

El Complejo Cardón fue sometido en 2009 a un proceso de remodelación y modernización, proyecto que debía ejecutarse en seis meses, pero se demoró hasta 2013. Un incendio en la planta de tolueno en octubre de 2017 paralizó una vez más las operaciones, lo cual llevó a Pdvsa a importar las bases lubricantes desde la refinería Isla de Curazao; no obstante, tampoco las provee porque desde el incendio ocurrido el 21 de mayo de 2017 está paralizada. Las bases se importan de Europa y Estados Unidos.

De las 8.000 toneladas mensuales de la demanda interna, 5.000 toneladas al mes son absorbidas por el parque automotor, mientras que las 3.000 restantes van hacia los comercios y las industrias para el funcionamiento de sus maquinarias. “La escasez se siente en todos los sectores del país y repercute en el aumento de los precios de los productos”, alertó Freites.

Esta situación, agregó, ocasiona que un pote de 900 mililitros de aceite para el carro se venda al detal entre 20.000 y 60.000 bolívares. “Esto lleva a muchos conductores a recurrir al aceite reciclado que cuesta 10.000 bolívares el pote”, precisó. El precio regulado del pote de aceite automotor marca PDV es 4.000 bolívares la unidad.

La Cifra

4.000 bolívares es el precio regulado del pote de aceite automotor, pero por la escasez lo venden entre 20.000 y 60.000 bolívares.

“Comparto preocupación sobre un diálogo”: María Corina Machado cuestiona acuerdo de gobernabilidad

Entrevista  María Corina Machado

BY: ORLANDO AVENDAÑO @ORLVNDOA – JUL 20, 2017, 6:05 PM

(Foto: @GaboBracho)“No vamos a tolerar que una transición se convierta en transacción”, asegura con firmeza la dirigente María Corina Machado. (Foto: @GaboBracho)

Son horas cruciales en Venezuela. En diez días, probablemente, la República podría ser derogada. Pero la dirigencia opositora no está dispuesta a permitirlo —o al menos eso aseguran—. Recientemente han presentado toda una agenda para lograr, aparentemente, la salida de Nicolás Maduro. No obstante, esta ruta parece insuficiente.

Luego de la contundente victoria de la consulta popular llevada a cabo el pasado dieciséis de julio, imperó sobre Venezuela un agrio bienestar. Sea cual hubiese sido la cifra resultante del plebiscito, lo importante sería lo que viniese después; pero ahí surgió el escepticismo.

La dirigencia opositora oficial, representada en la Mesa de la Unidad Democrática, ofreció al país una agenda que respondía, supuestamente, a los resultados del domingo. Se convocó a un paro cívico general para este jueves 20 de julio y se estableció que el viernes, 21, se nombrarían los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia. Sin embargo, ayer, miércoles, la Unidad, con el diputado Henry Ramos Allup como vocero, presentó un «plan de gobernabilidad» inconsistente con el mandato expedido el dieciséis.

No se presentó ninguna propuesta de transición y se habló, incluso, de unas supuestas elecciones primarias para elegir a un candidato de la oposición para unas hipotéticas elecciones— todo ello sugiere que parte de la dirigencia le apuesta a prolongar la agonía de los venezolanos—.

En medio de toda esta coyuntura, una dirigente se ha mantenido firme. María Corina Machado, coordinadora del movimiento Vente Venezuela, ha sido siempre congruente con sus planteamientos y percepciones sobre la crisis del país y cómo resolverla. Jamás ha avalado una negociación a espaldas de la sociedad civil y ha empuñado la entereza frente a ello. Señala constantemente que el régimen venezolano es dictatorial y, por lo tanto, solo la verdadera presión logrará su desmoronamiento.

PanAm Post la entrevistó para saber su percepción sobre lo presentado por la Mesa de la Unidad Democrática —un documento que, aparentemente, no firmó. Aquí, María Corina expone, además, sus preocupaciones y, a la vez, su serenidad por la confianza que tiene en una sociedad que no está dispuesta a claudicar.

Nos llegó ayer la información de que Vente no había firmado ese “acuerdo de gobernabilidad”, a pesar de que Ramos Allup dijo que sí, ¿mintió Ramos Allup? ¿Si firmaron?

Mira Orlando, nosotros creemos en la unidad y todos hemos hecho concesiones en algunas posturas. Nosotros tenemos objeciones importantes de forma y fondo que creemos que deben incorporarse a ese documento. Entonces nosotros hemos planteado que, tan pronto sean incorporadas esas observaciones, pasaríamos a firmar.

¿Pero entonces Ramos Allup mintió?

No, no diría eso. No necesariamente tenía por qué saber. Probablemente tenía otra información.

Pero cuando él presentó el documento ya habían recibido las observaciones por parte de Vente Venezuela, ¿cierto?

Sí, ellos tenían esas observaciones ya. Hace dos semanas se habían dado esas discusiones. En su momento nosotros presentamos las objeciones.

Mira, aquí lo importante es que el dieciséis de julio se dio un mensaje. Y fue un mensaje a la Asamblea Nacional. Pero primero a Maduro. Claramente se ordenó que retire la Constituyente. Y luego a las Fuerzas Armadas. Pero entonces vemos una falta de respeto.

¿Cómo se le ocurre a Vladimir Padrino faltarle el respeto a los venezolanos ayer? ¿Qué parte no le quedó claro de lo que se dio el 16 de julio? Aquí lo que viene es elevar la presión. Punto.

Pero ya va, ¿qué está ocurriendo María Corina? Porque cuando yo la vi el domingo, le pregunté sobre si el Parlamento asumiría el mandato del plebiscito. Parece que distorsionaron todo, y ahora, evidentemente, no están dispuestos. Están dilatando todo. ¿Realmente el Parlamento asumirá el mandato?

Para mañana la Asamblea está designando los nuevos magistrados. Y no hay duda de que la próxima semana debe proseguir a elegir los rectores del Consejo Nacional Electoral. Ese fue el mandato. Es claro. Fue el compromiso. Pero es verdad, hace falta todavía que se forme un Gobierno de transición. Pero eso es lo que viene.

Mira, el 16 de julio fue un mensaje también a toda la comunidad internacional, a todos aquellos que tienen preocupación e intereses particulares en Venezuela. Fue un mensaje para todos aquellos que vienen hablando, desde el exterior, sobre una negociación.

Nosotros los venezolanos emprendimos una lucha contra un régimen que tiene apoyo de grupos oscuros y criminales internacionales. Pero se debe entender que la única negociación que Venezuela aceptará es la que establezca los términos y las garantías de la salida de Maduro y del régimen sin ninguna demora. Nosotros no vamos a tolerar que se convierta la transición en una transacción.

Y te digo algo que creo que no ha sido lo suficientemente resaltado: son 112 países que han reconocido la legitimidad del plebiscito. Más de siete millones de venezolanos alrededor del mundo emitimos un veredicto. Eso es algo completamente inédito. Y, como te dije, es un mensaje claro.

Pero, si uno escucha a Ramos Allup, hablando sobre primarias, parece que le apostaran a que Maduro termine el mandato. Y el mismo Ramos Allup lo ha sugerido en varias ocasiones. Pienso que María Corina se ha hecho un espacio importante, por su firmeza, ¿seguirá firme?

Yo tengo un compromiso y yo sí asumo el mandato del dieciséis de julio por muchas razones. La primera y principal es que es una razón de orden ético. Cada vez que Maduro sigue en el poder. Cada día que pasa, venezolanos mueren. Mueren de hambre, por la violencia, por la falta de medicinas en los hospitales. Hay una urgencia ética y eso nos atañe a una responsabilidad. Debemos parar esto lo antes posible.

En segundo lugar: esto es un régimen criminal. Tenemos el deber histórico de sacar al Estado mafioso del poder. Ahí no hay otra opción. Pero ahora agrégale a todo lo que te he mencionado el mandato del dieciséis de julio y estos 111 días de rebelión popular.

Nosotros salimos a la calle hace 111 días cuando Maduro terminó de cerrar todas las vías institucionales y democráticas para lograr su salida. Nos dejó como única alternativa la rebelión popular. Pero fue después cuando vino con la locura demencial de la Asamblea Nacional Constituyente. Por lo que se debe comprender bien: aquí no se trata solo de parar la Constituyente. Desde luego es un acto criminal contra la República. Pero nosotros salimos antes a la calle. Y este sacrificio de los asesinados, los miles de heridos y detenidos, no puede ser en vano.

Tiene una posición muy clara, ¿hay otros con lo que coincida? Porque, por ejemplo, en estas últimas semanas la oposición ha tratado de presentarse como un bloque unido, pero no nos caigamos a mentiras, no lo es. Es evidente que hay diferencias importantes. Y yo veo, ahora que un dirigente como Capriles coincide más con usted…

…Siete millones y medio coinciden conmigo. Pero además te digo: 30 millones de venezolanos también coinciden, y coincidimos todos. Este solo es un grupúsculo apegado al poder, y nosotros lo que queremos es salvar al país.

Mira, hoy hay que reconocer algo. Si algo ha ocurrido es que finalmente las distintas posiciones se han aglutinado. Jamás la sociedad venezolana había estado tan unida como hoy. Ciertamente, hay diferencias. Yo respeto la pluralidad. Yo, en lo personal, he tenido que hacer muchas concesiones. Jamás en principios, pero si en ideas o estrategias con el fin de mantener a la Unidad cohesionada porque eso es precisamente lo que se necesita hoy. Lo que necesitan hoy los venezolanos.

Ok, bien, pero en menos de dos semanas la República podría ser derogada. Es decir, ayer se presentó un acuerdo de gobernabilidad, pero evidentemente eso no es lo que necesita hoy el país. Se habla de que se tiene que activar la transición, y yo pienso que es lo pertinente, ¿no?

Estoy de acuerdo contigo y pienso que faltan cosas todavía. Pienso que un acuerdo de gobernabilidad no debe ser solo de la Asamblea Nacional, sino de toda la sociedad venezolana. Y eso desde luego implica a los partidos políticos. Pero además tenemos al sector laboral, que hoy se han sumado al llamado al paro cívico y están dispuestos a llamar a una huelga general. Se necesitan a las academias, a las organizaciones, a toda la sociedad civil. Recordemos que el dieciséis de julio fue convocado por toda la sociedad venezolana.

Pero falta precisar con mayor claridad cómo vemos esta posición, y además se deben incorpora distintas posturas.

Volviendo al diálogo y a la negociación. Usted ha dicho muy claramente que no participará. Ha asegurado que aquí nadie negociará a espaldas de la sociedad. Pero soy incisivo, María Corina, porque hay mucho escepticismo. Hay mucha desconfianza sobre esto. ¿Cuando asegura eso lo hace en nombre de toda la Unidad? ¿Podemos confiar plenamente en que aquí nadie acordará nada que prolongue la permanencia del régimen?

Orlando, tú sabes muy bien que esa pregunta yo solo puedo contestártela a nivel personal. No te puedo dar la seguridad de que otra persona esté o no esté haciendo otra cosa. Sé que existe esa preocupación y obviamente yo también la comparto, y sobre todo por los precedentes que hay. En economía se habla de riesgo. Bueno, aquí ciertamente existe un riesgo moral con respecto al diálogo.

Ya tenemos precedentes, en el que el diálogo ha terminado siendo un fraude. Vimos el año pasado cuando el régimen nos utilizó para ganar tiempo. Incluso parte de la iglesia sugirió, en su momento, que el mismo papa había sido utilizado. Pero desde luego, la sociedad venezolana tiene más razones para estar alerta y preocupada.

Mira, eso se combate con una sociedad alerta, de pie, en la calle. Es evidente que cada vez que Maduro siente que tiene el agua al cuello, que está a punto de darse su salida, llama al diálogo. Es una señal, y es claro que ese es su propósito: ganar tiempo con una falsa negociación para, luego, radicalizarse aún más.

Ya aprendimos los venezolanos y eso no lo vamos a permitir. Aquí surgió una rebelión popular en la calle. No vamos a permitir que esto sea en vano.

Por último, María Corina, ¿qué falta? ¿Cuál es su propuesta para lograr efectivamente la salida de Maduro? ¿Cuál debería ser la agenda? Porque esta semana es crucial, y se debería activar todo para generar un desenlace…

La hora cero ya comenzó el diecisiete de julio, y tiene acciones y ofensivas en varios planos. Vemos las reacciones del mundo entero en, primero, el plano internacional. Tanto el reconocimiento del plebiscito, y su mandato, como el contundente rechazo a la Asamblea Nacional Constituyente, y anunciando las recientes sanciones para el régimen de Maduro.

Yo espero que vengan posiciones más firmes y sean más unidas. Que se sumen más países. Y, en segundo lugar, en el plano institucional: vienen nombramientos de magistrados y de rectores del Consejo Nacional Electoral.

Y, en tercer lugar, nosotros los venezolanos estamos hoy viendo un paro total. Es impresionante. Eso tiene enormes implicaciones. Esto es una preparación a lo que ya han venido anunciando los sectores del país: viene una huelga general. Mira, esto va en escalada. Cada día se acentuará más.

Por último, a los venezolanos un mensaje de mucha fuerza serenidad, fuerza y consciencia. Nos estamos jugado la República, como tú mismo has dicho. Yo confío en Venezuela Orlando. En ti, en cada uno de los que nos hemos levantado con un valor que nos impulsa. Nos impactó escucharlo el pasado domingo. Escuchamos a toda una sociedad hablar. Y lo más importante: es dignidad.

La dignidad derrota a la tiranía. Dignidad individual que cada ciudadano lo asume al costo que sea. La dignidad de una nación que recupera su orgullo y tiene el destino en sus manos.

Orlando AvendañoOrlando Avendaño

Orlando Avendaño reside en Caracas, Venezuela, y estudia Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello. Síguelo @OrlvndoA.

“Si algo no debemos al régimen de Venezuela es silencio”

LUIS ALMAGRO | SECRETARIO GENERAL DE LA OEA

En entrevista con EL PAÍS, Luis Almagro, secretario general de la OEA, habla sobre la última reunión del organismo en México

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JAVIER LAFUENTE

JACOBO GARCÍA

Cancún 22 JUN 2017 – 20:41 CEST

Luis Almagro durante la XLVII Asamblea General de la OEA.Luis Almagro durante la XLVII Asamblea General de la OEA. ELIZABETH RUIZ CUARTOSCURO

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Luis Almagro (Paysandú, 1963) se ha convertido en uno de los mayores azotes políticos en América Latina contra Venezuela. Desde que alcanzó la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA) no ha cesado de denunciar la deriva autoritaria del Gobierno de Nicolás Maduro. No obstante, y pese a los continuos llamados a incrementar la presión sobre el chavismo, en la Asamblea General celebrada estos días en Cancún no se logró sacar adelante una resolución sobre la crisis del país caribeño. Lejos de considerarlo un fracaso, Almagro, que recibe a EL PAÍS pocas horas después de haber terminado la cumbre, considera que sigue habiendo margen para lograr una condena al Gobierno chavista.

Pregunta. ¿Qué balance hace de esta Asamblea General?

Respuesta. En general es positivo. El hecho que la organización esté saneada era algo muy importante. Hemos logrado avances claros desde el punto de vista institucional, como duplicar el financiamiento de la Corte y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero ustedes obviamente no me lo preguntan por esto porque piensan que la OEA solo es Venezuela. Y es cierto que es la peor crisis que la organización ha enfrentado en décadas, desde las dictaduras militares. Pienso que se ha avanzado en seguir presionando al régimen venezolano. Tener un compromiso de 20 países con un proyecto de resolución que hace un llamado a aspectos críticos como la detención de la violencia, de la asamblea constituyente, a lo que se añade el reconocimiento de la alteración del orden constitucional, es importante.

P. Fracaso, derrota, ¿cómo describiría lo que ha ocurrido?

R. La presión hemisférica sobre el régimen es más fuerte. Se consiguió el apoyo de 20 países y hay 8 que quizás no están de acuerdo con todos los puntos pero tampoco son tan indulgentes como para estar en contra. La presión está ahí. Además, hay una resolución estableciendo la alteración del orden constitucional, sanciones sobre autoridades del régimen. Hay que seguir fortificando la presión.

P. ¿Qué cree que llevo a ocho países a abstenerse?

R. Nunca juzgo los posicionamientos de los países. Pueden tomar sus propias decisiones, respetando su soberanía. Lo grave sería lo que denunció el canciller mexicano, Luis Videgaray, de que había un compromiso de algunos países y ese compromiso se rompió.

P. Usted se ha convertido en un diplomático activista. ¿Puede haber perjudicado su forma de actuar en alguna negociación?

R. Definitivamente, no. Si hay algo que es imprescindible es quitarle la impunidad a regímenes como el venezolano. Mi voz siempre ha sido la de denunciar. Denunciar el asesinato de cada manifestante es una obligación, como lo es denunciar el de un defensor de derechos humanos, activista o periodista. También, las sentencias del TSJ que terminaron de anular a la Asamblea Nacional, el antejuicio a la fiscal general o el llamado a la Asamblea Nacional Constituyente. Los que han tenido problemas con mis pronunciamientos deberían decir cuál de las denuncias debería levantar. Si algo no le debemos al régimen es silencio e impunidad. Mis problemas con el régimen son muy claros. Sabía que no iba a ser fácil desde el principio. Ese esquema de negación hace muy difícil lograr resultados. Pero en 2014 tenían impunidad, hoy no. El nivel de condena que recibió Venezuela fue absoluto. Lo que se ha avanzado en este tiempo ha sido mucho.

P. ¿Por qué no se ha tratado el cambio de relaciones entre Estados Unidos y Cuba?

R. Es que es un tema bilateral…

P. Pero afecta a la región

R. Sí, pero las variables son bilaterales. Específicamente las últimas medidas. Estábamos saliendo para acá cuando salieron, no he podido estudiarlas todas pero tengo un panorama de la situación y veo que se mantienen los elementos esenciales de la política de Obama hacia Cuba: el restablecimiento de relaciones diplomáticas, la política migratoria y se mantiene a Cuba fuera de la lista de países que apoyan el terrorismo. Si esto se hizo para afectar a las empresas del complejo militar cubano, que es el aparato represor dentro de cuba, no tendría un problema específico con esas medidas.

P. ¿Qué importancia tiene haber aumentado el presupuesto de la Corte y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos?

R. El paso es un indicativo de cómo estamos trabajando para dar solidez al sistema interamericano, lo deja con mejores herramientas, con capacidad para fortalecer proyectos. Es un mensaje de que este sistema, con el que a veces se ha sido crítico o se piensa que es insistente en la denuncia de algunos temas, es importante para la mejora de las políticas de derechos humanos. La estabilidad financiera da fuerza, independencia y autonomía a la OEA.

P. Esta semana se ha sabido que el Gobierno de México habría espiado periodistas, ¿Qué opina de ello?

R. No tenemos ninguna evidencia al respecto para atender el caso específico de la acusación. No tengo elementos para reafirmar esa declaración. El periodismo en este continente sufre, cada vez que un periodista investiga casos de corrupción, de medio ambiente, de derechos humanos, corre el riesgo de ser asesinado. En muchos casos son asesinados. Los mecanismos tienen que ser totalmente los contrarios, deben reafirmar el trabajo del periodista y garantizarles la vida. Hay que seguir buscando mecanismos que les permitan hacer su trabajo.

Entrevista a Luis Almagro: Venezuela, la OEA y la recuperación de la democracia; por Mariano de Alba

Actualidad

Por Mariano de Alba | 15 de junio, 2017

Departamento de Prensa de la OEA

Fotografía del Departamento de Prensa de la OEA

La gestión de Luis Almagro frente a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos ha buscado restituir la preeminencia de una organización internacional que a comienzos del año 2015 estaba en franco declive. Parte de la responsabilidad de esa determinación surge como consecuencia del rol que ha asumido frente a la crisis en Venezuela. En una organización que depende de los objetivos e intereses de sus países miembros, el Secretario General Almagro ha buscado rescatar el cumplimiento de las normas adoptadas por los Estados por encima de las conveniencias políticas.

Ese esfuerzo por tratar de poner sobre la mesa principios como la democracia y los derechos humanos antes que los intereses políticos ha tenido un costo ante muchos países que en algunos casos insisten en invocar una visión anacrónica del sistema internacional y en otros simplemente le reclaman más “diplomacia”. Pero el exembajador de Uruguay en China y posteriormente canciller durante el gobierno de José “Pepe” Mujica, ha permanecido firme en su agenda. Tan es así que manifiesta haber estado siempre consciente de que la intimidación es un mecanismo procedimental del régimen venezolano y que, al iniciar su gestión, tomó la decisión de no dejar que funcionara con él.

En esta entrevista, exclusiva para Prodavinci, hace una reflexión integral de lo que ha sido su gestión, las particularidades del caso venezolano y cuál podría ser el rol de los países que en la organización buscan ayudar a que se concrete una salida a la grave coyuntura en Venezuela.

Usted asume la Secretaría General de la OEA el 26 de mayo de 2015. Venezuela vivía ya una importante escasez de medicinas y alimentos. En el escenario político, el país se preparaba para las elecciones parlamentarias de diciembre. ¿En qué momento se da cuenta que hay que empezar a prestarle especial atención a la situación venezolana?

Mi primera visión de la situación la tuve en marzo de 2014 cuando siendo canciller de Uruguay, UNASUR decidió crear una comisión para el diálogo político en Venezuela. En esa oportunidad pudimos entablar contacto con miembros de la sociedad civil, con organizaciones de derechos humanos, la oposición y el gobierno. Pude constatar la dimensión de las dificultades y la falta de herramientas para resolverlas. Venezuela vivía una democracia ficticia, basada en el ejercicio electoral permanente, pero que no había construido variables de manejo democrático. Por eso al tener que enfrentar determinadas coyunturas, se resquebraja completamente.

A las dictaduras modernas le gustan las elecciones sólo cuando están en condiciones de ganarlas. Cuando pierden esa posibilidad entonces entran en la lógica de ignorar que el cuerpo electoral del país se ha revertido y es crítico a su posición. Venezuela es un país que, al perder la certeza de sus derechos electorales, profundizó su crisis institucional.

¿Y cuando asume como Secretario General de la OEA qué se encuentra?

En 2015, hay dos elementos que van a terminar marcando el fin de la democracia en Venezuela. Primero, la sentencia de primera instancia contra Leopoldo López. Hasta ese momento, en el continente no teníamos conciencia de que era un preso político. El gobierno había sido muy hábil y se pensaba que un gobierno tan omnipresente en temas de inteligencia tendría los elementos para probar la acusación. Pero la sentencia es dictada y se hace obvio que no existen fundamentos. Al contrario, se refuerza la tesis de que López era un preso de conciencia, porque precisamente la sentencia lo condenaba por sus opiniones políticas, por lo que había dicho.

Segundo, la victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias. El chavismo pierde uno de los poderes del Estado y se activan todos sus reflejos dictatoriales, como por ejemplo las decisiones que se toman en la transición entre diciembre y enero, eligiendo a nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, quienes se convierten en el brazo ejecutor del desconocimiento a la nueva Asamblea Nacional y de las demás violaciones a la Constitución sucedidas posteriormente.

Luego de su elección como Secretario General, trascendió que Venezuela fue uno de los 33 países que aprobaron su designación. De hecho, durante los primeros meses de su gestión estuvo planteada la posibilidad de que visitara Venezuela y se reuniera con el CNE, gobierno y oposición. Pero el viaje nunca se concretó. ¿En qué momento se rompió su relación de confianza con el gobierno de Nicolás Maduro?

Yo siempre estuve consciente que íbamos a tener diferencias porque éstas ya se habían manifestado. Por ejemplo, las hubo durante la reunión con UNASUR en marzo 2014 y más temprano en 2012 cuando Venezuela ingresó al MERCOSUR. Es esa oportunidad, yo tuve una posición contraria a que el ingreso venezolano se hiciera efectivo mientras Paraguay estaba suspendida. Luego, en mi discurso de asunción como Secretario General, incluso hice referencia a un mensaje que me había enviado Raúl Licausi, para ese entonces embajador de Venezuela ante los países del Caribe, donde me decía que ellos estaban seguros de que iba a haber diferencias, pero que confiaban en mi imparcialidad para seguir trabajando juntos y poder resolver los problemas. Así que ellos también estaban conscientes que habría desacuerdos.

Por eso cuando asumí como Secretario, tenía confianza de que, a pesar de esas diferencias, íbamos a poder trabajar y resolver nuestras discrepancias a través de los canales institucionales y con el respeto adecuado. Pero ya en el primer mes, cuando previo a las parlamentarias hago referencia a que las inhabilitaciones políticas sólo debe hacerlas el pueblo cuando vota o en todo caso tribunales penales luego de un juicio, surge un primer altercado. La crisis determinante llega cuando voy en misión a la frontera entre Colombia y Venezuela visto que más de mil colombianos habían sido deportados desde territorio venezolano. Finalmente, se produjo una nueva polémica cuando envié una carta a la rectora del CNE, Tibisay Lucena, para que otorgara las debidas garantías para que las elecciones parlamentarias fueran transparentes.

¿Y después de esos episodios se mantuvo abierto algún canal de comunicación?

De mi parte el diálogo con el gobierno venezolano siempre ha sido muy franco. Luego de esos episodios hubo comunicación directamente a través de las vías diplomáticas, pero ellos no estaban preparados para los planteamientos que formulamos. Hace algunos meses me reuní con Leonel Fernández en República Dominicana e intercambiamos impresiones. Presentamos nuestro punto de vista a través del expresidente dominicano y luego hemos seguido en contacto con él procurando un acercamiento de posiciones.

Yo siempre voy a estar abierto a buscar un camino que concrete una salida institucional para Venezuela, pero respetando su agenda política. Venezuela tiene una crisis y su mayor problema es que necesita tener un gobierno legítimo. Eso se resuelve con elecciones. De ahí mi insistencia el año pasado en el referéndum revocatorio, el cual hubiese salvado ya más de setenta vidas.

Sus declaraciones sobre Venezuela le han valido muchas críticas. Quizás la más sorprendente fue la que recibió del expresidente uruguayo Pepe Mujica, habiendo sido usted su canciller. ¿Cómo se tomó esa carta titulada “Adiós” a propósito de su fuerte reproche al gobierno venezolano por la expulsión de miles de ciudadanos colombianos de Venezuela?

La tomé con absoluta naturalidad porque conozco su preocupación por Venezuela y por los temas de democracia y derechos humanos. De alguna manera desde entonces él ha ido soltando también su visión. Por ejemplo, se manifestó en contra de la existencia de los presos políticos.

Del expresidente Mujica me consta que siempre tuvo buenos consejos para tratar de ayudar a que el gobierno venezolano resolviera los principales aspectos de las crisis que estaban afectando al país y que, como se ha demostrado, lo iban a afectar en el futuro. Cuando escribió esa carta, él sabía que como presidente se había aburrido de aconsejar al gobierno venezolano sin tener éxito.

Yo consideré que los consejos ya no estaban resultando con Venezuela y por ende había que denunciar en términos muy claros lo que estaba ocurriendo. El mismo día que realizamos la denuncia comenzaron a bajar los niveles de migración inducida. Así que, en parte, lo que Mujica no había logrado con buenos consejos en cinco años, se logró con una fuerte denuncia, negándole la impunidad al régimen al realizar esas acciones violatorias de los derechos humanos.

Fotografía del Departmento de Prensa de la OEA

Fotografía del Departamento de Prensa de la OEA

Poco después de que usted presentara su primer informe sobre la situación en Venezuela, hace poco más de un año, se hizo evidente que no todos los países estaban dispuestos a acompañarlo en sus recomendaciones. ¿Es el papel del Secretario General tratar de marcar el camino que deben tomar los países?

Quizás los tiempos no coinciden, pero la agenda sí. Una mayoría de países aprobó el pasado 3 de abril de 2017 que en Venezuela hay una alteración del orden constitucional. Ese es el paso más determinante que se ha dado en este continente y en el resto del mundo para abordar el caso venezolano. Esa resolución tiene un peso específico y utiliza la terminología de la Carta Democrática Interamericana.

Por otro lado, creo que ha sido un proceso acumulativo. No todo el mundo arrancó en cuarta y en bajada. Hoy, que todos los países hayan acudido a una reunión extraordinaria de consulta para abordar la crisis a nivel de cancilleres y que estén dispuestos a dar pasos para buscar un consenso para abordar la situación en Venezuela es muy significativo.

Pareciera que el gobierno está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para retener el poder. Usted conoció de manera muy cercana a Nicolás Maduro y otros miembros del gobierno cuando fue canciller de Uruguay. ¿Cree que en algún momento habrá disposición por parte de ellos a buscar una salida a la crisis?

El diálogo siempre es el camino, pero es el camino con gobiernos que tienen reflejos democráticos. El gobierno actual de Venezuela no tiene reflejos democráticos. Han aprovechado cada instancia de diálogo que hemos ofrecido desde la OEA y que han procurado otras organizaciones, para hacer prevalecer su posición de fuerza sobre el pueblo y la oposición.

En consecuencia, el rango de acción que tiene la comunidad internacional es la denuncia. Es lo que le quita impunidad al régimen al seguir desconociendo la Constitución y violando los derechos humanos, incluyendo las malas prácticas democráticas en una dictadura como la venezolana.

Al final, la salida de las dictaduras siempre son salidas negociadas. Así sucedió en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. Hay que bregar por una salida negociada, pero sin olvidar un componente: la denuncia y condena internacional. Es muy difícil que, en un contexto de negociación, la misma se haga con presencia de espectadores internacionales, ya que usualmente se plantean temas muy específicos y de extrema sensibilidad de la política interna del país. Por ende, la comunidad internacional lo que debe hacer es generar dinámicas de condena y repudio que permitan llegar a esa negociación.

Teniendo en cuenta que esa situación de condena internacional ya existe y ha llamado a que los venezolanos resuelvan sus diferencias de forma pacífica, ¿cuál prevé que podría ser el desenlace de esta crisis?

Esta es una dictadura que ha cumplido con todos los pasos necesarios para convertirse en eso: ha anulado al Poder Legislativo, ha cooptado el Poder Judicial, tiene presos políticos y los tortura y está eliminando el sufragio universal. Está claro que ninguna dictadura se largó hasta verse perdida. Al final, habrá un punto de quiebre. En Argentina fue la guerra de las Malvinas, en Perú fueron los videos de Montesinos y en Chile fue el plebiscito.

La gran pregunta es cuál es ese punto de quiebre en Venezuela. Yo pienso que es algo que va a surgir espontáneamente. Va a surgir primero de la enorme ineficacia del gobierno porque ha hundido a Venezuela en la peor crisis económica, social, financiera y productiva de su historia; y va a surgir de la manifestación de la gente por el menoscabo de sus derechos.

La razonabilidad política de las dictaduras es prevalecer por la fuerza. Pero esta dictadura tiene además otros componentes. La institucionalidad ha sido tomada por una lógica criminal y ese es uno de los problemas más específicos del caso venezolano.

Una de las recomendaciones que usted hizo en su segundo informe fue la implementación de sanciones hasta tanto no hubiera elecciones generales en Venezuela. Si la crisis continúa exacerbándose y no se avizora solución, ¿usted cree que los países de la región, más allá de Estados Unidos, tendrían ánimo de recurrir a esta vía? Es curioso que usted apoyó mucho el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba a finales de 2014, pero ahora considera que una política de sanciones sería adecuada, justamente algo que no funcionó en el caso cubano.

El escenario de sanciones puede recrudecer si la situación continúa deteriorándose. Nosotros hemos llamado a sanciones individuales. Es verdad que las sanciones por sí solas no resuelven el problema. Por ejemplo, en Sudáfrica, con el apartheid, las sanciones sirvieron, pero porque existía la presión interna para que el país se democratizara y cada ciudadano tuviera derecho a un voto. En Cuba, las sanciones sirvieron de excusa al régimen al no existir la presión interna que posibilitara la democratización del país.

Por ende, las sanciones, que es el paradigma más alto de la presión internacional, sirven en función de las acciones internas que el país tome para volver a la democracia. Pero por sí solas, no van a significar el elemento crucial de la redemocratización.

Por último, ¿cuál cree que podría ser el papel de la región en la resolución de la crisis?

Por cómo ha operado el régimen hasta ahora, todo indica que las propuestas para definir la salida de la crisis van a venir a través de los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Martín Torrijos y Leonel Fernández. Si vemos, todas las propuestas y comunicaciones se están concretando a través de esa vía. Tal fue el caso de mi reunión con Leonel Fernández o la conversación más reciente entre Zapatero y Leopoldo López. Es más probable que se concreten a través de ellos que por intermedio de algún país.

El tema es que la negociación real va a tener que ser entre gobierno y oposición. Con la menor participación internacional posible. El grupo de amigos, si se concreta, lo que hará es buscar acercar posiciones para que se concrete ese diálogo real en el país. Ese sería su propósito más loable y saludable.

Constituyente provoca serias grietas en la unidad chavista

Nacional

Diputado del Polo Patriótico señala que la propuesta de Maduro es “menos participativa y democrática” que la de Chávez

Antes que presentarse como un crítico de la Constituyente lanzada por el presidente Nicolás Maduro, Eustoquio Contreras prefiere identificarse como un defensor de la Carta Magna promovida por el difunto comandante Hugo Chávez. “Estoy a favor de la Constitución de 1999”, aclara el único diputado del Polo Patriótico que públicamente ha cuestionado la última iniciativa del Ejecutivo nacional.

El representante del estado Guárico considera que la propuesta de Maduro es “menos participativa y democrática” que la planteada por Chávez en los albores de la revolución bolivariana. “La Constitución de 1999 es un pacto social y no debería ser cambiada por la iniciativa unilateral de una de las partes. Como chavista, tampoco estoy de acuerdo con que la iniciativa la haya tomado un órgano del poder constituido”, expone Contreras en la más reciente edición del programa Tiene la Palabra Diputado.

El dirigente de Vanguardia Bicentenaria resalta que “no es cierto que se haya activado el poder constituyente originario”, pues no ha sido el pueblo sino el Jefe de Estado quien ha convocado la Constituyente. Igualmente, sostiene que la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) esconde su intención de modificar la Carta Magna porque “le teme al juicio” de la base chavista que se aferra al texto fundamental.

“La propuesta de Constituyente no es entendible en la explicación ni asumibles las bondades que se venden. Ha sido contraproducente políticamente”, observa Contreras, quien destaca que Maduro logró con su planteamiento unificar a la oposición, fortalecer la “matriz de opinión” internacional que condena la deriva autoritaria del régimen y, además, provocar “serias grietas en la unidad interna de las fuerzas bolivarianas”.

El mandatario venezolano, así como los principales voceros del PSUV, han ratificado que la “Constituyente va”, aunque sus adversarios políticos no participen en el proceso. El legislador del Polo Patriótico estima que en esas condiciones, este mecanismo no conquistará la paz que el régimen chavista dice querer alcanzar. “Cualquier iniciativa que no enganche a la oposición es ineficaz”, advierte quien formó parte de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999.

Contreras sostiene que “en el chavismo puede haber una amenaza de fragmentación organizativa”, y opina que Maduro comete un error al “responder a los requerimientos tácticos de una coyuntura con un instrumento estratégico” como la Constituyente.

Recordando los casos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México y de la revolución sandinista en Nicaragua, que tras pasar a la oposición volvieron al poder, el veterano parlamentario señala que “no es una fatalidad para un proyecto político serio, revolucionario y de largo aliento perder el gobierno en un momento de la historia”.

Contreras reconoció su preocupación por “el ambiente de descomposición política del país”, donde “no hay confrontación de ideas sino insultos personales y descalificaciones mutuas”, y llamó a los máximos responsables de los poderes públicos a dejar a un lado sus diferencias personales para trabajar por Venezuela

:Pedro Pablo Peñaloza/Notiminuto

5 junio, 2017

Alberto Arteaga: “Hay un uso criminal de la fuerza”; por Hugo Prieto

Actualidad

Por Hugo Prieto | 4 de junio, 2017

Alberto Arteaga retratado por Roberto Mata

Alberto Arteaga retratado por Roberto Mata

Los argumentos de Alberto Arteaga, abogado penalista de arraigado prestigio en Venezuela, profesor universitario y autor de varias obras jurídicas es una reflexión muy dolorosa que pone de manifiesto el declive y la destrucción de la justicia en Venezuela. Hemos regresado a las viejas prácticas autoritarias y más recientemente a la pretendida instauración del Estado totalitario, empaquetado en el fraude constituyente que, contra viento y marea, perpetra la dictadura de Nicolás Maduro.

El Código de Justicia Militar, cuya vigencia tiene 80 años en Venezuela, sin que se le haya modificado una coma, entre otras cosas, porque el tema militar es tabú, contradice disposiciones de la Constitución del 99 en materia penal, así como el capítulo referido a los Derechos Humanos. El conflicto de poderes tuvo como primera expresión una crisis política y más recientemente una crisis de gobernabilidad, cuyo desenlace es una verdadera incógnita.

Si por un milagro —la política es la única esfera donde los hombres pueden hacer milagros—, ocurre un cambio, no en el gobierno sino en la sociedad venezolana, las cosas tienen que ser muy diferentes, nunca como antes. “Si con pretendidos alegatos jurídicos se ha atentado contra la democracia, con la fuerza del derecho nosotros tenemos que pensar en el restablecimiento del sistema democrático. Es decir, en el pacto que a futuro debe darse entre todas las fuerzas vivas del país tiene que haber un compromiso mediante el cual la política saque sus manos del poder judicial. Ninguna persona pueda mantenerse en el poder utilizando y mediatizando el aparato de la justicia. El reto que tenemos nosotros es que tengamos en Venezuela un verdadero Poder Judicial autónomo e independiente”.

Hay una crisis institucional permanente en Venezuela. Primero fue el desconocimiento de la Asamblea Nacional y más recientemente de la Fiscalía General de la República. ¿Cuál es el estado de la justicia en Venezuela?

Me viene a la cabeza una frase de un gran pensador que es San Agustín: Si desaparece la justicia, los reinos —que eran los sistemas de gobierno de la época— se convierten en grandes latrocinios. Es una frase dura, pero realista. Expresa por igual el momento que estamos viviendo como la situación que hemos arrastrado en el país durante años. Esto es terrible de decir. Aquí no hay justicia. Y no se trata de una frase hecha o política. Pero cuando uno escuchaba a una madre o a un padre adolorido por la pérdida de un hijo en las puertas de la morgue de Bello Monte, responderle a la pregunta de un reportero. ¿Usted que espera? Yo lo que quiero es justicia. Uno, como abogado, al escuchar esas palabras, dichas desde lo más profundo de un ser humano, se preguntaba y se pregunta ahora, ante las muertes que han ocurrido en los últimos días, ¿habrá justicia? La respuesta es muy dudosa, porque nosotros en Venezuela, triste y lamentablemente, no hemos metabolizado el valor de la justicia.

2016 marcó el récord en homicidios: 28.400. Caracas aparece en los índices mundiales como la capital más violenta del mundo.

Esto es grave, gravísimo, pero como se ha dicho tantas veces, los índices de impunidad son más escandalosos: 90%. Es una violencia exacerbada, que cada vez se expresa con mayor crueldad y del otro lado, la impunidad. Sencillamente, no hay sanción. Entonces, cuando una madre pregunta. Yo lo que quiero es justicia. ¿De dónde va a salir esa justicia?

Cuando esa violencia la ejerce el Estado por dos vías; una, la represión desenfrenada, brutal, que afortunadamente uno advierte a través de las redes sociales y de los videos que la gente cuelga, por ejemplo, lo que ocurrió en la Universidad de Oriente (núcleo CiudadBolívar), donde estudiantes atendían a compañeros heridos de bala; y dos, por la propia inacción del Estado; es decir, por la impunidad. ¿Dónde estamos?

Esto refleja un cuadro muy grave. Yo no soy psicólogo social, pero todo entra dentro de lo que los especialistas en la materia llaman un estado de anomia, en el cual no hay normas. En el caso venezolano no es tanto porque no existan, sino por el hecho de que no se aplican. Esto también se relaciona con otro fenómeno que tenemos en el país, lo que se llama el fetichismo legal. El creer que con una nueva norma o una reforma legal se solucionan los problemas. Digamos, por ejemplo, que con el Código Orgánico Procesal Penal le garantizamos la vida a las personas o un castigo ejemplar a quien incurra en violaciones graves a los Derechos Humanos; o con esta otra que tengo a mano, Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional, se garantiza el uso de las armas y de armas con capacidad letal. Aquí se señala de manera clara y terminante (art. 73 ) que “El uso de la fuerza mortal sólo estará justificado para la defensa de la vida de la funcionaria o del funcionario o de un tercero”. Es decir, que yo no puedo hacer uso de las armas de cualquier manera, que yo no puedo hacer uso de un instrumento con capacidad letal, sino está en riesgo la propia vida.

Justamente eso es lo que se ha denunciado tanto en estos días, que ha habido un uso desproporcionado de la fuerza.

Yo esos términos no los comparto. Hay un uso desproporcionado de la fuerza cuando yo tengo necesidad de utilizarla, pero lo hago precisamente de forma desproporcionada. Pero si utilizo la fuerza cuando no es necesaria, lo que hay es un uso criminal de la fuerza. Y eso es lo que está ocurriendo entre nosotros. El problema no es el montón de leyes que tengo sobre el escritorio o cambiar la Constitución. Lo triste, lo lamentable, es que al pueblo se le engañe diciéndole que con un cambio de Constitución se le van a resolver sus problemas. La anomia no es porque no tengamos leyes, sino porque tenemos leyes que no se aplican y porque seguimos vendiendo la idea, utilizo esa expresión, y engañando al pueblo sobre la necesidad de transformar, de cambiar la ley, el fetichismo legal para resolver los problemas sociales. Fenómeno que no es nuevo, por otra parte.

Alberto Arteaga retratado por Roberto Mata

Alberto Arteaga retratado por Roberto Mata

El ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López, dijo que efectivamente se habían producido casos aislados del uso desproporcionado de la fuerza, pero cuando uno ve la cifras de personas asesinadas y de personas heridas, que se cuentan por millares, se pregunta: ¿Cómo es esto? ¿Casos aislados que se traducen en millares de personas heridas? ¿Cómo encaja la afirmación del ministro en esa realidad?

Ni el sentido común puede dar explicaciones de esa naturaleza. Es lo mismo que ha ocurrido y que ocurre, por ejemplo, con las muertes que se producen en los llamados enfrentamientos policiales. Pero las bajas no son de de la policía sino de quienes están enfrentados a la autoridad. Las llamadas OLP (Operaciones de Liberación del Pueblo) que son similares de un todo, agravados en su forma de llevarse a cabo y en sus consecuencias, a aquellos operativos de la ley de vagos y maleantes del pasado. Operativos que todos reprobábamos y reclamábamos, incluidos muchos de los que hoy están en el gobierno. Es decir, esto carece completamente de justificación, porque tenemos que pensar lo siguiente, aunque parezca una perogrullada, los órganos del Estado no están para reprimir sino para garantizar los derechos de la ciudadanía. Es decir, el Estado está para garantizar el derecho a la protesta y, por supuesto, el derecho a la manifestación pacífica. Pero aún en el caso de que haya expresiones de violencia en manifestaciones, eso no autoriza a las fuerzas policiales y militares para actuar sin limitación alguna. Lo que se impone en esos casos, bajo un sistema democrático, es entrar al diálogo y a la disuasión.

Se presenta a los detenidos no ante jueces civiles, sino ante tribunales militares, entre otras cosas porque ya no se confía en la Fiscal o porque ya no es obediente al poder Ejecutivo. Se viola la Constitución y también tratados internacionales que en Venezuela tienen rango constitucional. ¿Cómo poner este hecho en contexto, dentro de las cifras de personas asesinadas o heridas, o las declaraciones de Padrino López?

Este tema es de extrema importancia. Yo creo que en materia de principios debe quedar clarificado, de manera que no dé lugar a dudas. Se ha abusado, triste y lamentablemente, en épocas de expresiones de autoritarismo de lo que se llama la justicia militar. Pondría lo de militar entre comillas, porque la justicia para ser justicia tiene que carecer de todo apelativo. La justicia, de acuerdo con el derecho romano y a la definición de (Dominicio) Ulpiano, es darle a cada quien lo que le corresponde. Esto es, lo que la ley prevé en relación al comportamiento, a la conducta, al hecho, al cual se aplica la ley. Antes de la Constitución del 99 hubo decisiones de la extinta Corte Suprema de Justicia, en las cuales se dejó muy claro que un civil no podía ir y ser juzgado ante la justicia militar. Recuerdo el caso de la periodista María Eugenia Díaz.

Caso emblemático que provocó grandes tensiones en el gobierno del ex presidente Luis Herrera.

Sí, pero también durante una etapa estelar de El Diario de Caracas. María Eugenia Díaz fue llevada a tribunales militares por pretendida violación de secretos militares, entre otras cosas, porque reseñó una actividad donde se llevaron a cabo estrategias, simulaciones, juegos militares. En ese caso, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casación Penal, dictaminó que Díaz no podía ser juzgada por tribunales militares, tratándose de una persona civil. Esto, digamos, que son precedentes en nuestra jurisprudencia queda clarísimo en la Constitución de 1999 (art. 261… La competencia de los tribunales militares se limita a delitos de naturaleza militar). Entonces, surge la pregunta ¿cuáles son los delitos de naturaleza militar? Aquellos constitutivos de infracciones a los deberes militares: obediencia, subordinación y disciplina. ¿Quiénes tiene la obligación de cumplir esos deberes? Los militares activos, lógicamente. Por lo tanto, solo los militares activos pueden ser sometidos a los tribunales militares.

La materia militar siempre ha sido tabú en la sociedad venezolana. Es un mundo del cual se desconoce casi todo y los conflictos con la jurisdicción militar han tenido como marca casos de tinte político.

El Código de Justicia Militar tiene más de 80 años, quizás por eso nunca se ha tocado. Pero de acuerdo al derecho, y esto es lo que enseñamos, si alguna norma entra en conflicto con la Constitución, se aplica la Constitución y se desaplica la ley. Un pretendido hecho que se le atribuya a un civil no puede ser conocido por la jurisdicción militar. Añadiría que ese código militar no sólo contradice la Constitución del 90 sino la del 61. Y no ha sido reformado.

A la periodista María Eugenia Díaz le abrieron juicio militar por develar un juego de guerra según la cual el Ejército venezolano no alcanzaba ciertos objetivos en un hipotético conflicto con Guyana. Sería, en todo caso, materia de seguridad nacional y aún así la Corte dictaminó lo que usted acaba de señalar. ¿Cómo es que a estos jóvenes que protestan los llevan a un tribunal militar? ¿Cómo queda ese principio de la ley que citó anteriormente?

Estamos al margen y enfrentados a la Constitución, enfrentados a los principios generales que rigen la materia de los Derechos Humanos, de conformidad con los estándares internacionales. Actualmente, y de acuerdo a esos principios, los países que todavía mantienen una justicia militar, tienen como orientación la derogatoria de los códigos de justicia militar, como ocurrió, entre otros casos, en Argentina (2009). Los hechos punibles que pudieran cometer los militares deben ser juzgados por los tribunales ordinarios. Los militares, y quiero decir esto con todo el respeto a la institución militar, antes que miembros de las Fuerzas Armadas son ciudadanos y si incurren en hechos punibles, al igual que cualquier ciudadano, deben ir a la jurisdicción ordinaria. Hay que ponerle fin, en algún momento, a esta llamada justicia militar. Salvo que limitemos esa justicia militar a un código de faltas administrativas, de naturaleza militar, que sean conocidas por quienes llamamos jueces militares. Un juez no puede estar subordinado a principios de subordinación, disciplina y obediencia. Esto carece de sentido en el mundo de hoy.

El Ejecutivo, cada vez que tiene un conflicto con otro de los poderes del Estado —Asamblea Nacional primero y luego la Fiscalía General de la República— apela o se inventa otras figuras. El parlamentarismo de calle, por ejemplo, para ver cómo sustituye a los diputados electos. O tribunales militares para eludir las investigaciones del Ministerio Púbico. ¿Cómo es esto?

Esto por lo demás no es nuevo. Lo que ocurre es que no había tenido las manifestaciones tan claras, tan evidentes, tan contundentes, tan apabulladoras, como las que tenemos en Venezuela en estos momentos de desconocimiento de las reglas mínimas y de la propia esencia del sistema democrático. Anteriormente, hay que recordarlo, porque son errores del pasado, ante circunstancias políticas muy distintas, me estoy refiriendo a los comienzos de esa gran experiencia de 40 años de democracia, también se recurrió a la justicia militar y se invocó una tesis que muchos habrán olvidado, la pretendida autonomía del delito militar para desconocer la inmunidad parlamentaria. Habría que recordarles a muchos personeros del gobierno que evidentemente criticaron, reprocharon y censuraron que no se reconociera esa inmunidad. Pero como parte de la evolución institucional en materia de administración de justicia, hubo una decisión (1976) mediante la cual se eliminó esa funesta tesis. Si un parlamentario era imputado de un delito, incluyendo un delito militar, esto no afectaba ni podía servir de expediente para desconocer la inmunidad parlamentaria. Pero tal como lo señalas, en forma recurrente se evade la ley, para la obtención de un beneficio político. Esto es además lo que hemos vivido como regla en los últimos años: El desconocimiento de los poderes para afirmar el poder total del Estado. El totalitarismo que se pretende instaurar. Bueno, acabas de señalar dos ejemplos concretos.

Alberto Arteaga retratado por Roberto Mata

Alberto Arteaga retratado por Roberto Mata

Como punto culminante de ese proceso tenemos este llamado a constituyente. Aunque no podemos decir que ha tomado al país por sorpresa, porque había una serie de decisiones que apuntaban en esa dirección.

Pensemos en las decisiones conocidas con los números 155 y 156 del Tribunal Supremo de Justicia, pero no son las únicas. De manera descarada, sin lugar a dudas, la Sala Constitucional se atribuye las competencias de la Asamblea, legítima representación del pueblo, que quedó marcada en las elecciones del año 2015. Además de eso, en esas decisiones pretende otorgarle al Ejecutivo la facultad de dictar normas en materia penal, reformar el código de enjuiciamiento, que son facultades, igualmente, de la Asamblea. Es decir, la Sala Constitucional se coloca en contra de la Constitución. Lo que en forma alguna fue remediado por unas tristemente célebres aclaratorias, que sólo pusieron de manifiesto dos cosas. Una, la ignorancia de estos magistrados de lo que significa una aclaratoria, porque una aclaratoria simplemente corrige errores materiales o cálculos numéricos. Pero una aclaratoria no puede revocar una decisión. El hecho se cometió. El desconocimiento de la Constitución se cometió. Dos. Estas aclaratorias, ante la exhortación de un llamado Consejo Nacional de la Defensa, órgano consultivo incompetente en esta materia, también pusieron de manifiesto la carencia total de independencia del Poder Judicial ante el Ejecutivo.

En Venezuela vivíamos una situación institucional precaria ahora agravada. ¿Pero que justicia puede esperar el ciudadano común, por ejemplo, esta madre a las puertas de la morgue de Bello Monte, si advierte que el TSJ, de un plumazo, se abroga las competencias de la Asamblea Nacional?

En particular, como abogado, como profesor universitario, pero fundamentalmente como ciudadano, yo creo que uno tiene que reaccionar y expresar el sentimiento que le produce a uno, el que un tribunal, como lo entiende cualquier persona, encargado de administrar justicia, se coloque de espaldas a la justicia y al estado de derecho, subvierta el orden jurídico y eso es lo que ha hecho la Sala Constitucional del TSJ con esas decisiones, y por eso, un grupo de abogados, entre los que me incluyo, concurrimos ante la Fiscalía para pedirle a la Fiscal que adelante actuaciones que tengan como fin revisar esas decisiones (155 y 156) para determinar si allí se han cometido o no hechos punibles.

¿Qué sustenta esa aseveración? ¿Cuáles serían esos hechos punibles?

Nosotros pensamos que hay elementos que indican que se han cometido hechos punibles que estarían a cargo de los autores y partícipes en esas decisiones. ¿A qué hechos me refiero? El Código Penal nuestro habla de un delito conocido con el nombre de conspiración. Por lo general, cuando hablamos de conspiración, siempre pensamos en actuaciones de grupos que con las armas pretenden subvertir el orden, atentar e insurgir contra el gobierno legalmente constituido. No. También hay golpes que podríamos llamar golpes de Estado judiciales, que se concretan en decisiones como estas, que desconocen, en este caso, al órgano que tiene la representación popular. Por otra parte, también hay violación a los tratados internacionales y eso también constituye un delito (art.155, numeral 3). El derecho a la democracia es un derecho humano y para que tenga vigencia tiene que existir separación e independencia de los poderes púbicos. Si eso no se garantiza, sencillamente, no hay Constitución. Yo creo que eso es fundamental, no es simplemente retórica. Que existan órganos independientes que administren justicia es una garantía para el ciudadano común y corriente.

Se ha criticado a la Fiscal, Luisa Ortega Díaz, con el pretendido argumento de que descubrió el agua tibia. Sin atender razones de que en Venezuela la situación puede ser mucho peor de la que estamos viviendo. Quizás falte capacidad para entender que lo que ha hecho la fiscal forma parte del cambio que la sociedad está buscando en las calles. ¿Cuál es su opinión?

En estos últimos tiempos, en estos últimos meses, se ha producido un cambio en la Fiscalía General de la República. Yo creo que ese cambio y esas declaraciones que ha dado la Fiscal tienen que ser recibidas, digamos, como se recibe una manifestación por el respeto que debe existir por uno de los órganos más importantes del sistema democrático, garante precisamente del equilibrio de los poderes, del sistema de contrapesos que debe funcionar. La Fiscal, en este caso, es uno de los funcionarios más importantes, garantes de la legalidad, garante de que se respeten los Derechos Humanos en los procesos que se llevan a cabo. Esas declaraciones, ajustadas al texto constitucional, deben convertirse en actuaciones concretas que hagan buenas esas afirmaciones.