Diosdado me llamó el 28 de diciembre para decirme que Chávez había muerto

NACIONALES   Luisa Ortega entrevistada por Sebatiana Barraez (Punto de Corte)

 12 de Julio de 2018 |  2 comentarios |  788 visitas |  Ver imagen original A+
Diosdado me llamó el 28 de diciembre para decirme que Chávez había muertoLuisa Ortega Díaz, Fiscal General de Venezuela, reveló que Diosdado Cabello, presidente de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, la llamó el 28 de diciembre de 2012 para decirle que el ex presidente Hugo Chávez había fallecido, aunque luego se retractó. Oficialmente, Chávez murió el 5 de marzo del 2013, pero se rumora que realmente sucedió a finales de diciembre. Nunca se ha visto el acta de defunción.

Entrevistada por la periodista Sebastiana Barraez para el portal de noticias venezolano Punto De Corte, Ortega reveló detalles de su relación con el régimen de Nicolás Maduro, y hasta con el de Chávez. Entre otras cosas, puso sobre la mesa la conocida pugna entre el dictador y Cabello, quien le habría dicho a la Fiscal que él iba a ser el candidato del madurismo en las últimas elecciones presidenciales, lo cual no sucedió.

¿Existe realmente el poder de Diosdado en el Gobierno?, le preguntó Barraez.

“Existe un conflicto entre Diosdado y Maduro. Diosdado me dijo que él  iba a ser el próximo candidato y yo no sé qué pasó ahí. Pero Diosdado estaba convencido que en las elecciones, que debieron ser en diciembre de este año, él  sería el candidato. Ahí indudablemente hubo un conflicto de poder. Ellos se ponen de acuerdo porque lo que están defendiendo es ese grupo delincuencial y como todo delincuente tienen códigos y saben que deben permanecer unidos si no los van a derrotar y a enjuiciar. Yo no puedo tutelar los conflictos y los complejos que tenga Diosdado. Sus complejos, frustraciones y sus incapacidades yo no se las puedo resolver”, respondió Ortega Díaz.

“¿Por qué, así como el TSJ, también el Ministerio Público, guardó silencio ante la enfermedad y muerte del presidente Chávez? A estas alturas no se sabe si de verdad murió de cáncer o si lo mataron, si fue en la fecha que se dijo y menos aún si quien estaba en la urna era él”, fue otros de los temas planteados por la periodista.

“Si yo hubiese participado de las decisiones que tomaron en ese momento, lo diría. Lo que sí te puedo decir, es que yo estaba fuera del país el día 28 de diciembre (2012) y me llama Diosdado: ´vente que Chávez se murió´. Nosotros comprando pasajes para regresar a Venezuela, pero después me llama para decirme que no se murió. Te cuento lo que ocurrió, tal cual. Siempre pedí el acta de defunción de Chávez, el tema de las hijas, de las otras hijas que tenía, todas esas cosas, incluso tenemos una investigación sobre ese caso”, reveló la Fiscal General.

Puede la leer la entrevista completa en Punto De Corte pulsando aquí.

Fecha de la Noticia: 12 de Julio de 2018
Hora: 07:36:42
Fuente: NUEVO PAIS PUNTO DE CORTE
Publicado Por: RC

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María Corina Machado: “La primera prioridad es sacar a Maduro”

En una larga conversación con Panam Post, la coordinadora de Vente Venezuela dijo que “lo que está buscando Venezuela es consistencia ética y carácter”

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María Corina Machado habló con PanAm Post sobre su intención de ser presidenta, el respaldo teórico e ideológico de Vente Venezuela, su riqueza y valores. (Alejo Reyna)

Mientras la mayoría de los dirigentes de la oposición, otrora grandes caras de la contienda contra Maduro, se han ido desmoronando, María Corina Machado se ha mantenido como una figura sólida e inamovible. Ello la ha perfilado como la principal representante política para una parte de la sociedad que se opone a la dictadura de Nicolás Maduro. Y es una consideración que también comparten importantes actores de la comunidad internacional, que en las últimas semanas han demostrado un robusto respaldo a la coordinadora del partido Vente Venezuela y cofundadora de la alianza Soy Venezuela.

Hasta hace no mucho fue una figura que polarizó incluso a la oposición. Disruptiva y audaz. También incómoda. Pero pese al rechazo que le pudiera guardar cualquier disidente, solo un insensato intentaría negar sus valores más explícitos: el coraje y la coherencia; sobre todo, de quien se define como “centro-liberal” y afirma que “los empresarios no son los enemigos”.

Por la intrepidez de llamar, desde hace bastante, «narcodictadura» al régimen chavista, ha recibido angustiosas amenazas y persecuciones. Ahora la están intentando vincular con un presunto plan de magnicidio, lo que convierte a la tesitura actual en la más sensible de toda su carrera política. De todo ello habló María Corina Machado con el PanAm Post.

Fue una amplia entrevista en la sede de su partido, Vente, ubicada en el corazón del este de Caracas, donde una clase media y alta, magullada por supuesto, aún vive. María Corina Machado habló de los riesgos que asume, de sus aspiraciones presidenciales y del soporte teórico de su fuerza política. También se definió ideológicamente, respondió al odioso “¿y tú qué propones?”; y se explayó sobre su “riqueza” y su familia.

Este podría ser el momento más delicado de toda su carrera política. Hemos visto las amenazas, el acoso, como el que se viralizó ayer, que sin duda deberían generar nerviosismo. Son amenazas serias. Se habla de que su vida pudiera estar en peligro. ¿No siente miedo?

No tengo duda de que este es el momento de mayor riesgo y de mayor responsabilidad. Y, consciente como estoy de que este régimen es capaz de neutralizar o aniquilar a cualquier persona, ya que no hay estado de derecho ni justicia en Venezuela; la amenaza para el país es tan grande que el único miedo que debemos tener es la permanencia del régimen en el poder. Punto. Ese es el miedo superior. Lo que pueda ocurrir si Maduro o las mafias continúan.

Y al lado de ese riesgo, de ese terror, todo lo demás es secundario. Y creo que es el mismo espíritu de la sociedad venezolana, que se constató el 20 de mayo. Una ciudadanía, amas de casa, mujeres, que las amenazaron con quedarse sin comida, si no participaban en esa farsa, y se rebelaron. Es decir: el chantaje del miedo en Venezuela se quebró.

Y, con respecto a esto, porque voy a hacer una pregunta que pudiera ser un poco ingenua: suponiendo que dentro de la oposición oficial no todo fuera complicidad; que hubiera gente realmente buena, con buenas intenciones —que probablemente sí las hay— pero, yo creo que pudiéramos argumentar que el miedo: el terror racional a estos tipos que no tienen escrúpulos; les pudiera impedir hacer cosas que usted sí ha tenido la valentía de hacer… ¿Por qué cree que pudiera ocurrir esto? ¿Qué sabe usted que los otros no? ¿Qué la respalda? 

Yo no puedo hablar por otros, Orlando. Y nunca he especulado, ni lo voy a hacer hoy, acerca de las razones de unas u otras actitudes. Si te puedo decir que la persecución de este régimen es brutal y lo más horrible que ellos hacen, lo más cruel, no es obvio ni es público. La forma como ellos chantajean, amenazan y persiguen por detrás, es típicamente cubana. Y los cubanos a su vez lo aprendieron de la Stasi.

Es demoledor. Y, si es miedo, si es chantaje o extorsión o intereses, al final lo que importa son los resultados. Y los resultados son que cada día que Maduro está en el poder se miden en muertos. Por lo tanto, los errores que se han cometido en la dirección política, se traducen en muertos y miseria para el país.

Con esto digo que hay muchísimos venezolanos que se han ido del país porque han sido perseguidos de una manera brutal. Y yo los respeto y los valoro. No los descalifico. Mi determinación de estar aquí se debe a que yo sí confío en las fuerzas que hay dentro del país. En todos los sectores: sociedad civil, partidos políticos… ¡Civiles y militares! Para enfrentar y quebrar esta tiranía. Y porque sé que hoy tenemos el respaldo y la acción decidida de la comunidad internacional para lograr la transición sin demora.

De alguna manera estos valores… La exposición de ayer, en la que usted le “reviró” a unos sicarios del régimen, a los que cualquiera pudiera temerle, la perfilan de alguna manera como una líder sólida dentro de la oposición venezolana. Eso le ha dado un piso político importante al que pudieras sacarle provecho. ¿Tiene aspiraciones presidenciales? ¿Quisiera ser presidenta?

Yo eso lo he dejado muy claro y la respuesta es absolutamente sí. Pero eso lo tengo tan claro como el hecho de que en este momento no hay elección de nada mientras Maduro esté en el poder. Y el que esté pensando en eso no entiende nada. La única prioridad que debemos tener todos los venezolanos es lograr que Maduro y sus mafias salgan del poder lo antes posible para iniciar un proceso de transición que va a ser muy delicado y muy complejo; pero también apasionante.

Yo quiero dejar algo muy claro: en Venezuela hay talento, conocimiento, experiencia y ganas para hacer esa transición. Y para hacerla bien. Nosotros sabemos lo que hay que hacer en la transición para: uno, atender la crisis humanitaria. Dos, estabilizar la economía. Tres, resolver la crisis de seguridad interna. Cuatro, ejercer la soberanía en el territorio nacional. Cinco, abordar la infraestructura y los servicios de manera inmediata. Seis, reinstitucionalizar los poderes públicos. Esa es la agenda de la transición y está clarísimo lo que tenemos que hacer.

Pero lo prioritario es: primero se saca a Maduro. Dos, se estabiliza el país. Y tres, vendrá una elección para la cual, ya se verá quienes competirán.

Y en el caso de que se den unas elecciones libres, ¿se candidatearía de inmediato?

Todo depende del rol que yo juegue de aquí a allá para lograr la recuperación del país. Pero te repito: yo sí quiero poder servir a mi país desde la presidencia de la República.

Tiene vocación de poder. 

Y eso tiende a verse de una manera negativa. Y es todo lo contrario.

Es elemental.

Un político que no tenga aspiración de llegar al poder para servir, entonces no ha entendido la dinámica de esta profesión. Ahora, eso no es suficiente. El país hoy sí quiere ver la aspiración del poder porque asociado a ello está el asumir riesgos, desafíos… Un trabajo incansable. Un sacrificio en muchos otros planos de la vida… Hasta en la salud. Pero eso no es suficiente.

Yo creo que lo más importante, hoy, que está buscando Venezuela, es la consistencia ética. El carácter. Porque sobre ello se basa la capacidad de construir confianza. Y eso es hoy lo más necesario para canalizar toda la indignación hacia una dirección constructiva y propositiva. Porque no es solo el repudio a este sistema lo que nos debe mover; tiene que ser la convicción de que podemos hacer las cosas muy distintas.

¿Coincide en que eso la pudiera diferenciar de otra parte del liderazgo, que quizá no tiene esa vocación de poder? ¿O pudiéramos coincidir en que todos los grandes hombres de Venezuela, que formaron los que en su momento fueron los grandes partidos…?

¡Y mujeres!

Cierto, es importante señalarlo. ¿Pero coincide en que ellos han tenido esa vocación de poder, esencial en todo político? 

Te repito: yo no quiero interpretar a ningún otro dirigente político o de otro sector en el país. Yo creo que al final uno rinde cuentas a la historia. Y creo que además la historia será implacable con este período de lucha… Bueno, como lo está siendo la opinión pública hoy, por cierto.

Pero yo sí te diría que ha habido diferencias en nuestras posturas. Y que a su vez son sanas. Yo creo que pretender la unanimidad en las posiciones, dentro de las fuerzas que se han llamado oposición, es profundamente dañino. Tiene que haber debate. Tiene que haber diferencias y contraste. Ahora, ¿dónde tiene que haber coordinación? En el propósito y en la urgencia para salir de la tiranía.

Hace poco estaba hablando con un profesor querido y valioso, que tuvo una crianza de izquierda. Él me comentó algo que creo que es muy importante señalar y él lo ve como algo muy positivo: que es que usted —y este pudiera ser uno de los valores más grandes inherentes a este movimiento que usted ha generado—, le ha dado, de alguna manera, una voz sólida a la derecha venezolana… ¿Qué opina de esto? 

Bueno, en primer lugar: que las categorías de izquierda o derecha las inventó el marxismo y están completamente superadas. En segundo lugar, que para la izquierda solo existe: la izquierda con sus matices y la ultraderecha. Y resulta que hay una postura, que es el centro… El centro-liberal. Vente es un partido centro-liberal; y que tiene diferencias profundas, con posiciones conservadoras o de derecha… Y las respeto. Las respeto. Las que se asocian a ese marco de izquierda o derecha.

Al final, ¿qué pienso yo? Aquí hay ideas que funcionan e ideas que no funcionan. Y el Estado que interviene en la economía, en la planificación industrial, en la planificación familiar, simplemente no funciona. Yo creo que el ser humano puede tomar mejores decisiones, sobre su vida y sobre su futuro, que el Estado.

Eso sí: desde luego requiere una sociedad que haya tenido un acceso a la educación, al conocimiento, a la innovación y que sea responsable. Si algo hemos tenido en exceso en estas décadas ha sido un control del Estado sobre la sociedad. Al punto de subordinar la sociedad al Estado. Y , desde luego, haber tenido una enorme renta petrolera favorecía ese Estado que lo decidía todo.

Paradójicamente, la destrucción total de PDVSA —y los desafíos que tenemos por delante de construir una sociedad diversificada y productiva— creo que permite las condiciones óptimas para que surja una sociedad de propietarios, de emprendedores, de ciudadanos responsables. Y que el Estado esté al servicio de estos ciudadanos y que además les rinda cuentas.

Para mí esa sí es la voz del ciudadano libre e igual. E insisto: libres e iguales. Nunca ha habido, hay que decirlo, un partido liberal en Venezuela. En la Venezuela moderna.

Ok. Entiendo lo de centroliberalismo, pero… Esto suena abstracto. Es como, ¿qué es eso? ¿Liberal de centro? 

¿Pero cómo va a sonar abstracto? Todo lo contrario. Es lo más aterrizado que hay.

Mira: yo creo en el libre mercado, creo en las instituciones sólidas, creo en la responsabilidad individual. En los derechos de las minorías. En un Estado sólido, pero reducido a la prestación de bienes públicos, no interviniendo directamente en la producción de bienes privados; pero con una capacidad de garantizar el cumplimiento de las leyes; de manera que todos los venezolanos seamos ciudadanos iguales ante la ley, sin privilegios. Eso no excluye una dimensión que a veces algunos voceros de izquierda tratan de capitalizar, que es la solidaridad indispensable para que una sociedad pueda surgir.

Yo creo, y lo veo como uno de los valores fundamentales en una nación del futuro, en la capacidad de cooperación. Y en la riqueza entendida como algo mucho más allá del ingreso material.

Y esta es una de las cosas que tenemos que demoler: que Venezuela es un país rico porque tiene petróleo bajo tierra. El petróleo bajo tierra vale cero. ¡Cero!  Y nosotros estamos a punto de padecerlo, si no hacemos algo pronto.

¿Dónde está la riqueza de una nación? En la educación, en sus instituciones y en la vigencia y las garantías de las libertades individuales. Esos son los indicadores de riqueza en una nación. Y en ese sentido, es verdad, es una ruptura con lo que nosotros hemos venido viviendo. O, digamos, con lo que crecimos. Sí es una ruptura: es dejar atrás ideas socialistas que no funcionan. Ni aquí ni en ninguna parte del mundo. Nosotros estamos planteando ideas que sí funcionan.

Eso no quiere decir que yo no tenga plena consciencia de que estamos arrancando, con un país que tiene el 87% de la sociedad en pobreza. Donde tú tienes una fragilidad a nivel del núcleo familiar, que es brutal. Donde tienes instituciones que están en las ruinas. Entonces, en función de eso, obviamente hay que hacer una primera inversión. Un esfuerzo monumental para atender la emergencia y traer a ese sector amplísimo de la sociedad, que ha estado excluido (de la educación, de la salud, del mercado laboral) para que puedan ser autónomos por sí mismos.

Y si debemos quebrar con algo, es con el populismo, con el clientelismo… Y con el sistema de privilegios. Y desde luego con el estatismo.

(Alejo Reyna)

Cierto. Estamos hablando de una ruptura. Aquí nunca se ha ensayado el libre mercado propiamente; porque, bueno, el tema de la renta, etcétera; pero, también es una tradición izquierdista. ¿Esa ruptura no necesariamente implica abrazar la derecha?

En lo absoluto. Y te lo vuelvo a repetir: yo creo que ese espectro de izquierda o derecha ya es arcaico…

…¿Por qué no es usted de derecha? ¿Por qué me puede decir: “No soy de derecha”? 

En primer lugar: yo no creo que sean los preceptos tradicionales o religiosos los que deban imperar sobre la libertad y la conciencia individual, fundamentalmente. Y porque yo considero que todos los ciudadanos son libres e iguales, al margen de sus preferencias, digamos, religiosas, ideológicas, sexuales o raciales.

Yo creo que cada individuo es único en sí mismo y es libre e igual al otro.

O sea, ¿no simpatiza con el conservadurismo? 

No. De hecho yo creo que no hay nada más conservador que el comunismo.

Coincido. Y es muy paradójico. ¿Cuál es el soporte teórico de Vente? ¿Cuáles serían los valores fundamentales? 

Nosotros hemos llamado a nuestra doctrina: el libre desarrollo. Y parte de un conjunto de nuestros valores, son: la libertad individual, la dignidad humana, el derecho, la responsabilidad, el conocimiento, la primacía, la economía de mercado, la propiedad privada, el respeto al medio ambiente, la familia, la solidaridad, la sociedad abierta, el respeto y el mérito. Son algunos.

Creo que uno de los mayores valores que quizá pudiera tener Vente, y uno tuviera que reconocerlo así no simpatice con el partido, es que es una fuerza política que forma a su militancia. Veo que existe un aporte teórico importante a la militancia. ¿Cuál cree usted que serían las influencias principales de Vente en cuanto a un soporte ideológico o teórico? ¿En qué andamiaje teórico se soporta el partido?

A mí me resulta muy satisfactorio hoy, cuando hemos tenido varios años, como tú dices: invirtiendo en formación, con los recursos super escasos; y entonces tú ves a los muchachos diciéndonos: “Necesitamos camisas, necesitamos gorras o banderas”. Y nosotros les mandamos un curso de debate sobre sistemas de Gobierno o economía política o filosofía política. Entonces te podrás imaginar: al principio era un poco frustrante y sorpresivo. Porque al principio ellos: “Que necesitamos la camisa o la gorra”. Y, oye, no hay para los dos. O formación o gorras.

Y para mí también era frustrante. Porque íbamos a una marcha o una concentración y estaban todos los chamos y ninguno tenía su camisa… Y yo entiendo la importancia, porque al fin y al cabo eso te da identidad. Y eso es bellísimo. Pero hoy, cuando voy por distintas partes del país, uno detecta y diferencia cuando un chamo es de Vente. Tú ves la elocuencia, la pasión y también la solidez de los argumentos con que defienden sus ideas. Para mí eso es muy grato y satisfactoria porque, bueno, ha sido en poco tiempo. Vente es un partido muy joven. Y de muchos jóvenes, además.

Pero le hemos metido muy duro en este tema. Además de nuestro coordinador de formación, que es Pedro Urruchurtu, que también es un chamo joven pero muy destacado, tenemos una coordinación de promoción de valores, donde está el profesor Carlos Leañez. Y es en nuestra dirección nacional. Hasta donde sabemos esto es inédito en un partido en Venezuela.

Y eso te demuestra cuánta importancia le damos a asegurarnos que somos coherentes en nuestros valores. En lo que hacemos y decimos. Pero también sobre cómo actuamos en lo interno.

Nosotros tenemos unos estatutos, que de verdad fue un trabajo arduo y detallado. Estudiamos los estatutos de todos los partidos políticos que ha habido en Venezuela. Y estudiamos partidos políticos que han surgido en el mundo y son vanguardia hoy. Construimos unos estatutos en el cual tenemos claridad y justicia. Todos entendemos cómo interactuamos acá. Cómo se toman las decisiones. Que exista mérito y estímulo a la iniciativa y a la creatividad. Y también a la disciplina.

Eso es muy bueno, pero quiero volver a la pregunta: ¿qué referencias tiene Vente para elaborar toda esta propuesta? ¿Qué soporte teórico e ideológico? ¿En quiénes se pudieran basar? 

Mira, nosotros hemos estado acá estudiando desde el liberalismo clásico hasta sus versiones más recientes. Y, si algo yo siento que hemos intentado, es aplicar —y por eso lo llamamos libre desarrollo— nuestra visión, de este conjunto de ideas. Cómo se convierten en una ruta de conducción, con estos valores, para la Venezuela y el momento actual.

Nosotros tenemos miembros de la organización que vienen de Bandera Roja. Y hay personas que vienen del socialcristianismo. Y personas que vienen de Acción Democrática. Pero que acá hemos ido construyendo un conjunto de valores y propuestas, suficientemente amplios para que pueda existir el debate interno.

Hay quienes dicen: “Bueno, ¿es liberalismo clásico?”. No solo. Es decir: hay pensadores, economistas y filósofos políticos, mucho más modernos, que se toman en cuenta. Aquí los chamos estudian desde Stuart Mill, Hayek o Friedman hasta Amartya Sen. Es amplio. Nuestra concepción del desarrollo y el individuo en una sociedad que les ofrece las oportunidades y las garantías para poder insertarse, de tal manera que pueda desarrollar su talento y su potencial, sin importar en qué familia haya nacido.

Hay algo que quiero agregar: que es que la gente suele confundir el liberalismo, o la visión liberal, con una propuesta exclusivamente económica. Nosotros lo concebimos como una forma de vida. Es como una forma de concebir la vida. De concebir al individuo. Esto trasciende, incluso, una propuesta restringida a una doctrina política.

¿Se podría decir que Vente no solo tiene vocación de poder y la voluntad de que haya un cambio de régimen, a una sociedad libre, sino que existe un verdadero interés de transformar a una sociedad? ¿La idea es integrar a una ciudadanía a una nueva dinámica que pueda generar prosperidad? 

Desde luego existe un interés inmediato. Una visión. Si nosotros no sacamos a Maduro o al régimen del poder, pronto no va a haber nación. Estos tipos están promoviendo la disolución de la nación. Porque no es un mal Gobierno y ni siquiera es una mala dictadura. Esto es otra cosa y hay que asumirlo. Esto es el crimen organizado en el poder.

Yo recuerdo que te lo decía hace un tiempo y la gente se escandalizaba. Y resulta que nos quedamos cortos, Orlando. Con lo que dijimos y lo que está ocurriendo. Lo que ocurre es la disolución de la nación. En sus tres dimensiones esenciales: población, territorio e instituciones. La disolución de Venezuela. Entonces obviamente esa debe ser la prioridad para todos. Y ahí podemos converger personas que tenemos distintas ideologías, a todo lo largo del espectro. Porque existe un objetivo superior que es la reinstitución de la República.

Ahora, una vez que estás en el poder, nosotros desde Vente sí aspiramos a hacer reformas tan profunda que pudieran tener consecuencias a larguísimo plazo. Y en ese sentido, ¿qué queremos? Pues garantizar que se comprenda que el centro de la sociedad es el ser humano. Con sus deberes y responsabilidades…

…El individuo.

¡Es el individuo! Y eso, según yo lo veo, cambia los incentivos y las lógicas que han promovido el populismo, la dependencia y los sectores de poder que se han beneficiado astronómicamente a costa de la pobreza de este país.

¿Qué ocurre con estos sistemas socialistas? Tú terminas teniendo unos sectores muy reducidos en el poder. Tremendamente opulentos y un pueblo cada día más pobre. Entonces cuando a ti te dicen: “Bueno, es que ahora es que hay cosas culturales”. ¿Qué cosas culturales? ¡No me vengan con esos cuentos! Mira el progreso que ha tenido Chile en los últimos años. O el mismo Perú. O tú puedes ver la comparación entre lo que fueron las dos Alemanias, cuando una estaba insertada en una economía abierta y la otra estaba bajo el yugo comunista… ¡Ahí tienes a Corea del Norte o Corea del Sur! Y no me vengas a decir que ahí tienes diferencias culturales. Es un sistema de incentivos, amparados en unas instituciones muy sólidas.

Entonces para mí lo más importante que nosotros quisiéramos dejar, como aporte al país, es la fortaleza institucional y una cultura ciudadana que promueva la cohesión, la cooperación; pero al mismo tiempo la conciencia democrática.

Cambiando un poco de tema: hay una oposición que es falsa. Cierto. Y, según usted misma ha dicho, una verdadera oposición. ¿Quién es esa verdadera oposición?

La que no convive, la que no es cómplice ni corrupta.

Está Soy Venezuela. Es una alianza que nació, pero yo siento que no ha trascendido y mucha gente siente que no ha trascendido…

¡Yo siento todo lo contrario! Y veo todo lo contrario. Soy Venezuela nace después del 16 de julio, cuando sentimos que la dirección política había desconocido ese mandato. Y que era necesario llamar a todos aquellos, y que pudiéramos coordinar con todos aquellos venezolanos, dentro y fuera del país, en la sociedad civil o en la política, dispuestos a hacer lo que tengamos que hacer para restituir la República. Y entendiendo que este régimen no está dispuesto a dejar el poder ni por la vía electoral ni por la vía del diálogo; sino que tiene que ser por la vía de la aplicación de toda la fuerza.

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Y quiero dejar algo claro antes de que me lo pregunten: fuerza no es violencia. Y eso es un chantaje, típicamente cubano. Fuerza es fuerza. Es presión. Crear todas las condiciones para que el costo para Maduro, de quedarse, sea mayor al costo de irse. Y eso es lo que ha hecho Soy Venezuela. Y en cuestión de unos meses, menos de un año, Soy Venezuela está en todos los estados del país y en más de cincuenta países alrededor del mundo. Soy Venezuela es un referente, para los venezolanos y para la comunidad internacional. Dime tú si eso es poca cosa. Y con recursos muy limitados, porque esto es un país que ha sido sometido a la ruina y porque nosotros no aceptamos ni un centavo de dinero que está comprometido con negocios oscuros de la dictadura.

Pero, ¿qué es Soy Venezuela que no sea Vente? 

Eso es una pregunta muy importante. Vente es un partido con una ideología clara: el libre desarrollo. Además, como tú bien has dicho: con un proyecto de llegar al poder para servir.

Soy Venezuela es una plataforma en la que pueden converger ideologías muy distintas. Alianza Bravo Pueblo es un partido socialdemócrata. Hay gente que viene de Convergencia, que es socialcristiano o Copei. Militantes de algunos de estos partidos… Y, desde el punto de vista de la sociedad, en Soy Venezuela hay curas, hay sindicalistas, hay activistas de derechos humanos, cantantes, deportistas. Hay estudiantes, amas de casa, que no quieren necesariamente formar parte de un partido. Entonces es una coalición ciudadana, global; y cuyo propósito es restituir la democracia.

Es coyuntural, ¿entonces? ¿Ese es su único propósito? 

Su propósito es lograr la salida del régimen y prepararnos para la transición.

Ahora que me dice eso… Y, entendiendo que usted es una de las caras más visibles de Soy Venezuela… Yo no quería hacerle esta detestable pregunta…

…Esas son las mejores preguntas.

Hay una inquietud, María Corina. Existe. Y esto, a pesar de que sé que usted lo ha dicho, lo ha respondido, lo ha explicado… Y es el aborrecible: “¿Y tú qué propones?” ¿Cuál es la ruta, concreta, que usted pudiera plantear? Que la gente deje de tener esa duda, esa inquietud de que su discurso es, de repente, abstracto.

El planteamiento nuestro es aterrizadísimo. Lo que pasa es que hay gente que le da miedo asumirlo. Y el planteamiento ha sido: este es un régimen que no va a salir por elecciones. Esta gente no va a respetar ningún diálogo. Esta gente solo entiende de fuerza. De fuerza ciudadana y de fuerza internacional. El país lo tiene clarísimo. Y a mí jamás me han preguntado eso en ninguna asamblea de ciudadanos que he hecho rodeada de gente.

Ayer estaba en Miguel Peña. La gente lo tiene clarísimo. Porque en este país, hace muy poco salimos de una dictadura, que fue la de Marcos Pérez Jiménez. Y fue eso: un gran movimiento ciudadano que incluye, desde luego, ciudadanos civiles y ciudadanos militares.

Es la desobediencia total, Orlando. ¿Las dictaduras en qué se sostienen? En la obediencia. Cuando la sociedad desobedece. Que desobedece el empleado público, el empleado de Corpoelec, el del Ministerio, el médico o la enfermera. La maestra, el fiscal, el empresario, el estudiante, el militar. Que desobedecemos todos… Las dictaduras caen y se van. Y hay distintas maneras en que esa desobediencia va cogiendo fuerza y forma.

¿O cómo llamas tú lo que están haciendo las enfermeras desde el 25 de junio? Que se les suman ahora los médicos, los profesores universitarios y los transportistas. ¡En Venezuela hay más de 80 protestas diarias! Y eso es desobediencia.

Y eso es una energía que va creciendo y que se va alineando. Y eso es parte de nuestro trabajo: alinear todos esos esfuerzos y expresiones en una sola dirección. Gente que hasta hace un tiempo te decía: “¡Quiero agua, quiero agua!”. Y le llega un camión de agua, y antes se callaba la boca, pero ahora dicen: “Quiero agua, quiero salud ¡y quiero que se vaya Maduro!”. Ya los venezolanos estamos clarísimos. El vínculo ineludible que hay entre el problema (no tengo agua, no tengo gas, no tengo comida ni medicina) y la solución: que todo pasa por la salida de Maduro.

¡Esa convergencia se ha dado! Eso yo lo veo en todas partes. “No, que y que hay que politizar la protesta…”. ¡Pero estos no han ido ni a una sola protesta! Porque yo que estoy recorriendo el país por carretera, como sabes, donde tú vas lo primero que te dicen es: “¡Fuera Maduro!” —aunque claro, le agregan una coletilla no apta para este horario—.

Es así. La gente está clarísima. “Y que se vaya ya”. Entonces, ¿cómo que qué propongo? Yo propongo esto: seguir elevando y articulando la presión, la demanda, la desobediencia, articulada, con la presión internacional. La comunidad internacional se ha articulado con nosotros para aplicarle toda la presión a Maduro para que entienda.

Y , por otra parte, otra fuerza que está aplicándose, y de manera implacable, es la de los mercados. Que es algo que yo no me explico por qué no se debate más. ¿Estamos conscientes de que hay 102 barcos, tanqueros, fondeados en la costa venezolana, que no pueden poner las narices en aguas internacionales. ¿Estamos conscientes de que este es un régimen que pretende robar USD $2000 millones a Conoco Phillips y que estas empresas decidieron actuar, como lo hacen los tenedores de bonos?

Porque todos ellos tienen el deber de cobrar. Ese es el deber que tienen las empresas privadas. Es su deber de cobrar. Tienen accionistas y tienen acreedores. Y este régimen tiene el deber de pagarles.

No solo es un régimen maula; sino sinvergüenza y ladrón, que cree que ellos van a poder hacerle lo mismo a estas empresas, parte de la comunidad internacional, que lo que nos hacen a nosotros. Eso se acabó. La tolerancia y las expectativas del mercado se quebraron. Y eso, déjame decirlo claramente: no tiene vuelta atrás. Punto. Maduro no puede hacer nada a estas alturas para recuperar esa confianza. Nada.

De modo que todos los que tienen inversiones en Venezuela… ¡Todos! Desde el que tiene un dólar en un bono de PDVSA o en la República, hasta el que tiene invertido un dólar en una empresa en los sectores, comunicaciones o minería. Ellos entienden que mientras Maduro esté aquí, sus inversiones valen cero. Y sus deudas valen cero.

Por lo tanto, hoy todo aquel que quiera invertir en Venezuela, o recuperar sus inversiones, al igual que tú o que yo, o la gente que estaba ayer en Miguel Peña muriéndose de hambre, estamos apostando a unas sola cosa: que Maduro y el régimen salga lo antes posible.

Entonces, ¿la ruta no pasaría por convocar manifestaciones nuevamente? En cambio, ¿permitir que la coyuntura vaya degradándose?

No, no. Eso suena a que tú estás cruzado de brazos, esperando que caiga el mango. ¡Para nada! Todo lo contrario. Cuando te digo desobedecer, es incrementar la presión. ¡La denuncia, la exigencia y la protesta! Es activo, no pasivo ni contemplativo. ¡Es protagonista! Porque esto hay que acelerarlo. Y yo no descarto que podamos tener nuevas concentraciones de gran magnitud, si es necesario llegar a ello.

Creo que en este momento se están articulando y creciendo, fuerzas y presiones, que nos van a llevar a un punto, insisto, en que Maduro, por su propio bien, optará por aceptar los términos que nosotros impongamos para su salida del poder.

Es decir: ¿esto es insostenible?

Esto es insostenible y esto hubiese terminado ya, hace mucho tiempo, si no estuviésemos enfrentado criminales, a quienes no les importa que la gente muera. Esto no es una dictadura más. Esto es el crimen organizado en el poder. Un Estado forajido. Que, como ha dicho el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, no tiene fronteras. Y ya tú ves lo que está pasando en Colombia y Brasil.

¿Cuánto tiempo no advertimos lo que iba a ocurrir? ¿Cuánto tiempo no lo advertimos? Y nos decían: “No vale, eso no va a pasar. Lo que ocurre es que ustedes son impulsivos o impacientes”. Mira, la respuesta es sí. Sí somos impacientes. Yo sí lo soy, ante el dolor y ante el hambre. Y esto que estamos viviendo se hubiera podido haber evitado.

¿Ves la inminencia de una transición? Hace falta un acontecimiento para que se produzca el cambio. ¿De dónde cree que vendrá ese acontecimiento? Hay varios actores: la comunidad internacional, los marines, los militares… ¿De dónde cree que podrá venir ese acontecimiento?

Mira, primero: estoy convencida de que en Venezuela hay fuerzas, ciudadanas e institucionales, civiles y militares, para provocar suficiente presión para que el régimen entienda que esto no tiene vuelta atrás. Ahora, lo hemos dicho insistentemente durante muchos años: esto se convirtió en un conflicto transnacional. Y el régimen lo hizo así. Ellos metieron aquí a los cárteles de la droga. Metieron aquí a a la guerrilla colombiana, que ocupa más del 60% de nuestro territorio. Metieron a grupos terroristas islámicos. Metieron a las bandas del contrabando y a los grupos financieros más oscuros del planeta. Y son esas fuerzas a las que les conviene mantener el statu quo. Y son fuerzas poderosas.

Pero nosotros los venezolanos hemos resistido prácticamente solos hasta que —y yo tengo aquí que reivindicar a la rebelión del 2017, que quebró esa inacción internacional; por eso yo no puedo quedarme quieta cuando alguien dice: “Ah, es que fracasó”. ¿Cómo es que fracasó? Obviamente el objetivo era sacar a Maduro y estuvimos a un paso de lograrlo. Y no se concretó porque hubo una dirección política que sí se quebró. Y que sí se desvió. Pero nosotros logramos, con esos cuatro meses de lucha, con el sacrificio infinito que significa el asesinato de 146 venezolanos, que la comunidad internacional tomara la decisión de actuar y comenzar a hacerlo—.

Entonces, a mí no me vengan a decir que entonces las opciones que nosotros estamos planteando son: o no hacer nada, o la invasión militar internacional. Eso es banalizar la realidad de lo que nosotros estamos planteando en Venezuela. Hay muchas acciones que se están generando en el plano internacional que están funcionando, y otras adicionales que se deben tomar. Como por ejemplo: avanzar y apoyar toda la investigación por los delitos de lesa humanidad, en la Corte Penal Internacional; la aplicación de la Carta Democrática Interamericana; el reconocimiento del legítimo Tribunal Supremo de Justicia en el exilio; y, desde luego, la aplicación de más sanciones a los culpables de violaciones de derechos humanos, o a los testaferros de corruptos. Y esto último es importante, porque toda esta información debe ser revelada.

Y la comunidad internacional debe escalar en estas ofensivas.

(Alejo Reyna)

¿Qué opina de la propuesta del profesor Ricardo Hausmann, que en estos días ha cogido fuerza por una publicación de la AP, sobre la urgencia de una incursión militar en Venezuela para deponer al régimen de Maduro? 

Bueno, te acabo de contestar: yo creo que hay muchas otras cosas que deben hacerse. Y hacerse ya, al menos desde la comunidad internacional. Te repito: yo confío en que existen en Venezuela fuerzas institucionales, tanto en nuestras Fuerzas Armadas como en nuestros grupos de seguridad, civiles, que puedan poner un freno a la pretensión del régimen de aniquilar a esta sociedad.

Pero también creo que es muy importante enviar señales muy claras que faciliten que esos ciudadanos venezolanos, en estas distintas instituciones, actúen apegados a la Constitución, y que se manifiesten y desacaten órdenes criminales e inconstitucionales e ilegítimas de la dictadura.

Entonces sí creo que hay que insistir en enviar señales. Y de manera muy clara, efectiva e inequívoca; y creo que esta es la razón por la cual me persiguen.

Pero, ¿esa posibilidad de una incursión militar no le parece delirante? ¿Cree que es sensata esa alternativa? 

Te he dejado claro que yo considero que no hay que llegar a esa posibilidad. Por lo que te estoy diciendo: porque creo que hay fuerzas internas y porque hay muchas otras cosas que la comunidad internacional puede y debe hacer.

Ya para ir terminando: hemos visto en las últimas semanas que goza de un respaldo internacional muy importante. Eso ha quedado claro. Hemos visto cómo está teniendo un papel fundamental en encuestas que antes ni siquiera la tomaban en cuenta. ¿Por qué cree que se ha dado todo esto? 

Mira, yo creo que la sociedad venezolana está demandando un cambio profundo. Y no solamente en el régimen, sino también en la forma de la política alternativa. Yo creo que el país reclama y exige, con todo derecho, firmeza, transparencia y coherencia.

Yo he estado consciente de que muchas veces he adoptado posiciones que no son las más fáciles, que no es lo que la gente necesariamente quiere oír. Y eso tiene distintas consecuencias para un político. Una de ellas es que te cierran todos los medios de comunicación. Otra es que te expulsan a patadas de la Asamblea. Y otra, como tú bien dices, es que las encuestas te ignoran. Pero yo creo que este es un momento en el cual la sociedad le pasó por encima a todo eso. Le pasó por encima a las televisoras que, no solamente no me invitan, sino que tienen prohibido que yo pise sus instalaciones. ¡Honor que me hacen! Esta sociedad le ha pasado por encima. Y lo hace porque tú tienes los medios alternativos o las redes sociales, en los cuales ahora la gente confía. Y le ha pasado por encima a la manipulación de analistas que quieren imponer una narrativa o “dialéctica” del régimen. Y buscan encasillarte en posiciones para caer en esos falsos dilemas típicamente cubanos. Y yo creo que la gente tiene clarísimo quién es quién.

Aquí ha habido dos quiebres: el del 16 de julio y el del 20 de mayo. Fue un quiebre, con el régimen y con una forma de hacer política de la llamada oposición. Y hoy la sociedad está totalmente clara. Yo estoy dedicada a plantearle a todos los venezolanos, independientemente de sus posiciones ideológicas, un reencuentro para la lucha democrática. A través de una política que fue el mandato del 16 de julio, ratificada el 20 de mayo. Que fue una política de la fuerza moral, ciudadana y organizacional que tiene que existir en el país con una conducción política firme y confiable. Con eso estoy comprometida.

Estoy contactando y me están contactando compañeros de todos los sectores y partidos, con quienes incluso llegamos a tener diferencias muy importantes, pero con los que hoy guardamos coincidencias éticas y estratégicas. Y ese reencuentro, esa convergencia, tiene que producirse muy pronto para aprovechar una oportunidad que se acerca, que la estamos construyendo.

Pero esto se debe dar entre todos aquellos que estemos convencidos con este propósito. Aquellos que estén dispuestos a cooperar, a colaborar, a esperar… Para mí, eso no es oposición.

Por lo tanto, no es un tema ideológico. Hay compañeros con quienes tenemos diferencias ideológicas muy profundas, pero tenemos coincidencias éticas; y además, el propósito es sacar a esta dictadura lo antes posible. Y tenemos confianza en el pueblo venezolano y en su fuerza.

¿Cuál cree que es la percepción sobre usted? Entendido que quienes tratan de apartarla, dicen que usted es la dirigente sifrina, rica, mujer… Todos estos adjetivos, peyorativos para algunos idiotas.

Bueno, pero eso tienes que preguntárselo a la gente. Lo que yo sí te puedo decir es que a mí jamás, en un barrio de Venezuela, alguien me ha dicho sifrina.

¿Cree en la riqueza como valor real? 

Lo acabo de escribir. ¿Lo leíste? Ser rico es bueno. Creo en la riqueza…

…Disculpe que la interrumpa; pero, creo que es hasta subversivo que un político venezolano se atreva a decir algo así…

…Ya va, ¿pero viste la respuesta? ¿La viste? ¡Es maravillosa! ¡Ay, se escandalizan en el Country Club! Pero sube para Petare, o ve para la frontera o ve para Miguel Peña, y la gente dice: “¡Pero claro!”. Eso es lo que la gente quiere.

Aquí no ha nacido la primera mujer, la primera madre venezolana, que diga: “Yo quiero que mi hijo, cuando crezca, viva del Estado”. ¡Mentira! Te dicen: “Yo quiero que ese carricito se faje, y sea médico o empresario. Emprendedor. Técnico, músico o pelotero. ¡Pero que sea el mejor!”. Y para lograr eso, una madre se queda sin ir para el médico, sin comer o sin ir para la peluquería —y eso para la venezolana es bastante—.

Entonces no me vengan con ese cuentos. Yo estoy muy orgullosa, ¡honrada!, de mi familia y de mis antepasados. Me enseñaron a amar a este país; pero sobre todo me enseñaron el valor de la dignidad del trabajo. Y que las cosas en la vida hay que ganárselas. Y que tú respetas al otro; pero también me enseñaron que quien más ha recibido, más tiene que dar. Y esa es la esencia de la solidaridad.

Entonces, ¡claro que ser rico es bueno! ¡Es buenísimo! Pero la riqueza concebida no solamente con tener plata en el bolsillo —porque te la pueden quitar, te la roban; dímelo a mí—. Es la capacidad de generar riqueza, de generar bienestar. Y yo voy a decir algo más allá: ¿sabes qué? De disfrutar la vida. De disfrutar un atardecer o comerte un quesito guayamano de Clarines.

Es la riqueza cultural. Son las tradiciones…

…Inherente a una sociedad próspera.

Es la energía de una sociedad que valora y estimula al que invierte. Entonces, el empresario y el emprendedor, no es el enemigo, como lo decía Chávez; sino es un ejemplo para el más joven que está entrando en el colegio. Que diga: “Yo quiero ser así. Yo quiero generar bienestar, yo quiero generar empleo. Yo quiero tener responsabilidad social y ambiental”.

Yo no creo y no quiero que el ejemplo para los niños venezolanos sea el enchufado o el pran; sino el trabajador digno. El que hace, en su área (las artes, ciencia, la cultura, la tecnología o el campo); y lo hace bien. Y además lo hace con consciencia social.

(Alejo Reyna)

¿Tú eres rica, maría Corina? 

Sí, sí soy. Y no estoy hablando de la plata, obviamente.

Soy rica en el sentido de que yo valoro lo que tengo. Valoro una familia extraordinaria que me ha dado, sobre todo, ejemplo, confianza y respeto. Soy rica en el sentido de que tengo amigos entrañables.

Soy rica en el sentido de que tengo un equipo de trabajo del cual me honra formar parte. En el sentido de que estoy haciendo lo que me apasiona, que es luchar por Venezuela.

Ahora, tengo plena conciencia de cómo vivimos en un entorno de dolor, que a mí me ha permeado hasta la última molécula. Y algo que a mí me genera tristeza, es que yo sé que jamás podré borrar de mi alma las vivencias que he tenido en estos tiempos. Es decir: cargar un bebé, y que yo le pregunte a la mamá: ¿cuántos meses tiene? Y te conteste: “Tiene tres años”. Eso es algo que jamás voy a poder olvidar.

Por eso quiero complementar mi respuesta: porque ahí es cuando uno vive y valora lo que tiene. También, la profunda conciencia de lo que estamos viviendo, y de allí mi urgencia.

Yo no solo dedico mis días, créeme; yo dedico mis noches a parar esta tragedia que vivimos y reconstruir un país, donde no vamos a olvidar. ¡No podemos olvidar! Pero sí debemos corregir. Tendrá que haber justicia. ¡Mucho arrepentimiento y reconocimiento de los errores y los crímenes! Entonces habrá perdón.

Porque hay quienes se lo preguntan: ¿en qué trabaja? ¿cómo hace para sostener el partido? ¿de dónde viene el dinero? 

Es absolutamente legítima la inquietud. Cualquier político o cualquier partido político debe rendir cuentas. No solo sobre sus decisiones y posiciones, sino sobre sus financiamientos.

En mi caso, tengo una familia que ha trabajado durante muchas generaciones y que ha generado empresas, empleo y prosperidad —y hoy obviamente nos han atacado con todo—; pero sigue aquí. Y eso me permite a mí dedicar mi vida a un trabajo que es eminentemente voluntario.

Y el financiamiento de Vente proviene de individuos, venezolanos, que confían en nuestras ideas y en quienes integramos la organización. Y es gente intachable.

¿Qué piensa de quien rebaja su discurso y romantiza la pobreza?

Yo nunca he escuchado una expresión que vuelva romántica a la pobreza.

Banalizar el dolor… Banalizar el mal, es el signo de todos los regímenes totalitarios.

Para usted, ¿cuál es el mayor valor que existe? 

La libertad.

Carlos Larrazábal: “No quedó hueso sano”

ACTUALIDAD ENTREVISTA

POR Hugo Prieto

Fotografías de Roberto Mata

Carlos Larrazábal: “No quedó hueso sano”

22/04/2018

Se puede vivir en una burbuja de expansión y crecimiento alimentada por los mayores ingresos petroleros de la historia. Una avalancha de importaciones —sólo en 2012 significó 60.000 millones de dólares— para impulsar el comercio, la actividad bancaria y de seguros, mientras la producción industrial caía en picado. De 12.000 establecimientos industriales que había en 1998, año en que Chávez llegó al poder, sobreviven menos de 4.000 y si el modelo no cambia, 1.000 de ellos van a desaparecer en el corto plazo.

Esta es la elipsis del modelo que se aplicó con el llamado Plan de la Patria. Un país totalmente desabastecido. Con una alarma activada, que hiela la sangre. La gallinita de los huevos de oro, PDVSA, ahorcada por la politización y la improductividad.

En Venezuela, además, se desmanteló la institucionalidad que, bajo una normativa legal vigente, fomentaba el diálogo social para canalizar las demandas e intereses —contradictorios por naturaleza— entre el capital y el trabajo. Para consensuar puntos de vista y revitalizar la economía se inventó la política. Pero esto es una revolución. El gobierno dice, hace y deshace, lo que nos podría llevar a una condena dentro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Lo que sigue a estas líneas, cortesía de Carlos Larrazábal, presidente de Fedecámaras, son los eslabones que dan pie al título de esta entrevista.

¿Las relaciones entre el mundo empresarial y el gobierno están tan deterioradas que hace falta recurrir a la OIT?

Las denuncias que tiene Fedecámaras no son recientes. Se remontan a 2003. Recordemos que en ese año hubo un ataque muy fuerte por parte del ex presidente Chávez. Incluso hubo un atentado frente al edificio, cuya naturaleza —acción política o delictiva— nunca se pudo establecer. Pero también se dieron expropiaciones contra activos de líderes empresariales. Son hechos que se ha ido acumulando en el tiempo y constituyen violaciones a convenios internacionales, en el marco de la OIT, que son leyes de la república, porque fueron ratificados por la Asamblea Nacional y por el extinto Congreso en su momento. El más emblemático de esos convenios es el del salario mínimo, cuyas disposiciones establecen que todo aumento debe ser consensuado entre empleadores, trabajadores y el Estado, para que una vez que se den, mantenga el poder adquisitivo del salario y no sean improcedentes.

Una de las cosas que hizo el ex presidente Chávez fue acabar con esas reuniones que se llamaron tripartitas. Eso se hizo a un lado, se demonizó en el discurso oficial, y el gobierno decidió actuar por su cuenta. ¿Qué consecuencias trajo esa decisión?

Según la agenda normativa y la experiencia internacional, esas conversaciones tripartitas son la que determinan el impacto que pudiera tener un aumento del salario, no necesariamente para que tú ganes más dinero, sino para que no pierdas el poder adquisitivo de tu ingreso. De producirse un aumento, eso iría acompañado de las políticas económicas que fomentan la producción y la competencia, de forma tal que no incida en los precios, sino en una mayor oferta de productos. Chávez eliminó el diálogo tripartito y esa situación se mantiene hasta hoy. Hay que reconocer que para cumplir con la OIT, el gobierno enviaba cartas a Fedecámaras, al Consejo de Economía Nacional, a otras instancias, en las que pedían nuestra opinión. Nosotros las enviábamos por escrito. Pero con Maduro, ni siquiera se cumple ese formalismo. Los otros dos convenios están relacionados con las libertades sindicales y empresariales. No puede haber ataques, pero eso es lo que hemos visto en los medios oficiales. Eso está prohibido, tanto para líderes sindicales, como para líderes empresariales.

Tal como lo ha dicho, esa ha sido la línea que ha gobierno, en la que ha habido, digamos, consistencia y continuidad.

Hemos documentado, además de los ataques, las expropiaciones, las limitaciones a la libre iniciativa y eso originó, entre otras cosas, que la OIT enviara una misión de alto nivel a Venezuela en 2014, que se reunió con el gobierno, con los empresarios y los trabajadores. La OIT hizo una serie de recomendaciones, ninguna se cumplió. Esto, a su vez, originó que ese organismo enviara una nueva misión al país a comienzos del presente año, pero no pudo realizar su trabajo, porque el gobierno quiso imponer su propia agenda. Debo aclarar que fueron los representantes de los trabajadores, de los empresarios y de los estados de todo el mundo (representados en la OIT), quienes decidieron suspender el trabajo de la misión en el país. Eso es lo que nos llevó a la decisión que se tomó en el mes de marzo en Ginebra.

Jorge Roig, ex presidente de Fedecámaras, me dijo que fue objeto de un constante seguimiento y vigilancia por parte de la policía política durante el tiempo en que presidió este organismo. ¿Usted siente que está en el radar del Sebin?

No que yo sepa. Hubo un incidente en un restaurante de Caracas con nuestro primer vicepresidente, Ricardo Cusano, quien representó a Fedecámaras en el acto donde se conformó el Frente Amplio, en el Teatro Chacao. Un grupo de personas, aparentemente miembros de la seguridad del Estado, se presentaron en el restaurante donde Cusano y su señora esposa estaban almorzando, para tomarle fotografías. Eso es lo más reciente que hemos tenido. Si nos están siguiendo o no, no tengo certeza de eso.

¿Qué es lo que vamos a ver luego de la decisión que se tomó en Ginebra?

Estamos hablando de la violación del art. 26 de los estatutos de la OIT, que prevé la máxima penalización a un país miembro por incumplimiento del diálogo social. Previsiblemente, se nombrará una comisión de investigación —integrada por un representante de los trabajadores, de los empleadores y de los estados miembros—, para apersonarse en el país. En primer término, su propósito sería el que se corrijan los temas antes mencionados. De lo contrario, Venezuela podría ser llevada a tribunales internacionales. El art. 26 se ha aplicado en 12 oportunidades. El caso más emblemático es el de Polonia, a raíz de la denuncia que presentó el Movimiento Solidaridad de Lech Walesa y como él mismo lo reconoce, esa denuncia contribuyó a la transición política en su país. Este sería el segundo caso solicitado por los empleadores, el resto corresponde a los trabajadores.

Al final del día, ¿Qué es lo que está buscando Fedecámaras?

Que se restituya el diálogo social, el diálogo tripartito. Hasta hoy lo que ha hecho el gobierno es convocar a reuniones donde te participan, casi de forma militar, lo que tú tienes que hacer.

Acaba de utilizar la palabra “transición”, de la cual se ha hablado con mayor o menor recurrencia en los dos últimos años. ¿Usted cree que en Venezuela puede haber una transición política?

Uno de los temas que planteamos en Ginebra es que más allá del significado simbólico o moral que pudiera tener la penalización al gobierno venezolano, esa decisión implica el rechazo y la condena de la mayoría de los representantes de los empleadores, de los trabajadores y estados del mundo. Creo que eso merece ser considerado. Quedan pendientes varias cosas, entre otras, la conformación de una nueva misión tripartita que se apersone en el país, que no necesitan el permiso del gobierno venezolano. Si el gobierno se opone, tal como ocurrió en un caso africano, ellos se instalan en un país vecino donde haya fácil conectividad, para hacer su trabajo hasta que lleguen a conclusiones, que luego se elevan a la plenaria del Consejo de Administración de la OIT. Si el gobierno insiste en su empeño de no restablecer el diálogo social, eso pasaría a tribunales internacionales.

¿Qué significaría una condena?

Normalmente los gobiernos ceden y se restablece el diálogo social. En caso contrario, se puede llegar al extremo de que el país sea expulsado de organismos internacionales, al quedar al margen de la legislación internacional. Sería una exclusión de una instancia que, básicamente, está controlada por el sector de los trabajadores. No se puede decir que la OIT sea una organización controlada por Estados Unidos o la Comunidad Europea. Allí participan países de las más variadas tendencias políticas, incluidos China y Cuba.

Venezuela se ha convertido en un caso de estudio en materia económica. El país ha perdido el 45% del tamaño de su economía en apenas dos años. Un caso único de destrucción en tiempos de paz en todo Occidente.

Lo que estamos viviendo todos los venezolanos es la consecuencia de la aplicación del Plan de la Patria. Recordemos que entre 2007 y 2012 le ingresaron a Venezuela más dinero por exportaciones que en todos los años previos de la mal llamada IV República. Pero en ese mismo período se dieron los mayores ataques al sector privado por dos vías. Una, las expropiaciones, confiscaciones de empresas, confiscaciones de tierras. Aquí se tomaron más de 1.500 establecimientos empresariales de todo tipo. Se tomaron más de cinco millones de hectáreas del sector agrícola que prácticamente están paralizadas, al igual que las empresas. En ese mismo periodo tuvimos una política de anclaje cambiario que promovió las importaciones de forma masiva. Se importaron productos, solo en 2012, por más de 60.000 millones de dólares que asfixiaron la producción nacional. Ese modelo, orquestado desde el Plan de la Patria, dicho por escrito, se traduce hoy en una contracción de la economía por quinto año consecutivo.

Nos ha costado asimilar la magnitud de la quiebra del país. ¿Cuáles serían los antecedentes?

Al principio algunos sectores crecían artificialmente, el comercio, la banca, los seguros, por la liquidez monetaria, producto de las importaciones. Hoy en día no hay hueso sano. Todos los sectores están cayendo. El sector construcción, por ejemplo, ya lleva una caída acumulada del 90%; el sector industrial tiene caídas que superan el 50% y el sector comercio de 60%.

Algunos economistas afirman que en Venezuela hay activos muy importantes y eso contribuiría a una pronta recuperación. Pero escuchándolo a usted, diría que aquí lo que hay es un desmantelamiento del sector empresarial. ¿Realmente esos activos existen?

Ese es un tema que hemos venido discutiendo, incluso con organismos multilaterales. Nosotros somos de la opinión de que si se cambia el modelo económico, si vamos a un modelo de mayores libertades, si se desmontan los controles de cambio y de precio y se incentiva la producción, la recuperación puede ser relativamente rápida a diferencia de otros países. Aquí todavía existen casi 4.000 establecimientos industriales (a diferencia de los 12.000 que existían en 1998, año en que Chávez llegó al poder), esos establecimientos están trabajando al 24% de su capacidad utilizada promedio, lo que presiona hacia la urgencia de un cambio, porque más de 1.000 de esos establecimientos han advertido que si no logran aumentar su capacidad de producción, no van a ser sostenibles a corto plazo. Sencillamente, el flujo de caja no les da para seguir operando. Pero ese parque industrial está ahí y si nosotros logramos cambiar el modelo económico, esas empresas se pueden reactivar. Algo similar se puede decir de las empresas que fueron expropiadas y de las empresas básicas de Guayana.

¿Qué ocurre con el sector petrolero?

Ese es un capítulo aparte. Se ha venido destruyendo de una forma acelerada. Se politizó de una forma muy grave, desde que el ex ministro Ramírez decía que PDVSA era roja rojita; desde que Chávez botó a más de 20.000 empleados de la industria, que hoy en día están generando riqueza en otros países. Actualmente, PDVSA tiene más de 120.000 empleados en nómina de una forma improductiva. De ahí la caída de la producción de 3,5 millones de barriles diarios a 1,5 millones de barriles actualmente.

¿Fedecámaras está de acuerdo con que el sector petrolero se abra a la inversión extranjera?

Creo que es la única vía que tenemos los venezolanos para volver a aprovechar la riqueza petrolera. La matriz energética del mundo está cambiando. Ya hay especialistas que advierten que en 2040 el mercado petrolero cambiará radicalmente. Hay que aprovechar la riqueza petrolera lo más rápido posible. Hay que aumentar la producción con una visión distinta, no para anclar la tasa de cambio e importar, sino para apalancarnos y diversificar la economía. Corremos el riesgo de quedarnos con las mayores reservas en el subsuelo y un país empobrecido. La única forma de aprovechar esta riqueza es haciendo una apertura inteligente a la inversión extranjera. Ni este gobierno ni el que venga va a tener la capacidad para hacer esas inversiones. Esos recursos se necesitan para atender los problemas sociales, que son de una gravedad extrema.

Si tomamos en cuenta las lecciones de la curva de aprendizaje, habría que tener claridad de miras para cambiar el modelo económico. No podría ser la restauración del modelo anterior. ¿Usted cree que el liderazgo del país, incluido el liderazgo empresarial, está consciente de esa transformación?

El único modelo que ha logrado crear riqueza y sacar a los ciudadanos de la pobreza es un modelo de mercado, que aumente la oferta y el empleo, que además cree la cultura del trabajo, la cultura del progreso y el bienestar. Ese no es el caso venezolano. Nosotros no hemos aprendido, como sociedad, que tenemos que buscar un cambio profundo, que se intentó en dos oportunidades (el Gran Viraje, CAP II y la Agenda Venezuela, Caldera II), en forma fallida. Tenemos que reconocer que desde el sector privado no se entendieron los compromisos que esas propuestas significaban, me estoy refiriendo a las grandes alianzas entre los diversos sectores para mejorar la competitividad y la necesidad de alinear la posición del sector privado, en la que podamos mejorar la relación intersectorial, aprovechar las cadenas de valor, integrar el sector primario con el sector agroindustrial y comercial, de forma tal que podamos aprovechar las ventajas comparativas y competitivas que tenemos como país. Ese es un tema que tenemos hoy en Fedecámaras. Si no aprendemos de los errores del pasado, el resultado será lamentable.

El meollo del asunto, y quiero insistir en ello, es si en Venezuela se puede hacer un compromiso de largo plazo para hacer las transformaciones que ha señalado. ¿Usted cree que la sociedad civil y el liderazgo político puedan llegar a ese acuerdo?

El liderazgo empresarial está bastante claro en este tema. Hay sectores, como el industrial, que tiene propuestas muy bien estructuradas. El sector de la construcción, el sector agrícola, están conscientes del importante compromiso que hay por delante, si se da el cambio del modelo económico y lo importante que es preparase para ello. El sector político ha venido analizando este tema, tiene equipos de trabajo que ha venido desarrollando propuestas a diferentes instancias. Yo creo que hay un consenso, entre todos los sectores políticos, que uno percibe, y con los cuales uno se reúne, donde la estabilidad macroeconómica es fundamental, donde hay que corregir los grandes desequilibrios macroeconómicos. Igualmente, alrededor de la necesidad de reinsertarnos con el financiamiento de los organismos internacionales. ¿Cómo convertimos esas políticas macro en una mejora rápida de la calidad de vida los venezolanos? En eso tenemos que trabajar más.

¿Dolarizar o no dolarizar? ¿Cuál es la posición de Fedecámaras?

Nos parece importante que el tema económico se haya puesto sobre la mesa. La dolarización de una economía es la última etapa que tú tienes después de haber corregido todos los desequilibrios macroeconómicos, cambiarios, monetarios y fiscales fundamentalmente. Pero conlleva riesgos muy importantes, porque te crea una camisa de fuerza y si no tomas en consideración la productividad de cada uno de los sectores de la economía del país, puede haber una tendencia que acabe con ellos, si no lo ejecutas de una forma adecuada. En el caso venezolano la situación es muy compleja, porque tenemos una normativa que hace muy costoso operar en el país. Si no desmontas todo ese entramado jurídico, que dificulta la inserción en los mercados internacionales y tú dolarizas, al final del día, no estás corrigiendo la raíz del problema. En las propuestas que hay sobre la mesa, eso todavía no lo estamos viendo.

¿Puede un país que está en la línea de emergencia humanitaria generar confianza? ¿No sería más sensato resolver los problemas macroeconómicos, para luego atender el endeudamiento externo y otros asuntos de importancia?

Puedes llegar a la dolarización, si quieres ponerte ese chaleco de fuerza, una vez que logres estabilizar la economía. Tienes que resolver los desequilibrios económicos e incentivar la producción. Tienes que eliminar los controles para que las empresas puedan tener el flujo de caja que les permita operar. Obviamente, a todos los venezolanos nos gustaría comprar los productos más baratos, pero hoy estamos en el peor de los momentos. No tenemos producción. El salario no le alcanza a nadie y la única forma de solventar eso es corrigiendo los desequilibrios del gasto público y aumentando la producción, para que tengas oferta de productos y propicies la competencia.

¿En este dilema de votar o no votar, cuál es la posición de Carlos Larrazábal?

La posición de Fedecámaras ha sido y sigue siendo la de promover elecciones limpias, competitivas y democráticas, donde se demuestre realmente la voluntad del pueblo venezolano. En el ordinal dos de nuestros estatutos está la promoción de la libre competencia en democracia. Pero lo que hemos visto es que al proceso de elecciones que se está llamando para el 20 de mayo no tiene las garantías necesarias. No tiene la debida supervisión y se da en el marco de una serie de partidos y personalidades inhabilitados. Tampoco se han corregido las grandes distorsiones que hay en el Consejo Nacional Electoral, que son de todos conocidas. Es un proceso que tiene muchísima opacidad. Quedará en cada ciudadano evaluar la decisión de si participa o no participa.

HUGO PRIETO

Javier Guevara: “Es muy doloroso ver esta gran regresión, esta barbarie”

ACTUALIDAD ENTREVISTA

POR Hugo Prieto

Fotografías de Andrés Kerese

TEMAS PD
Entrevista

Javier Guevara: “Es muy doloroso ver esta gran regresión, esta barbarie”
Por Hugo Prieto

21/01/2018

Diríase que apenas está comenzando el año y los síntomas de una crisis imparable irrumpen como una ofensiva sin cuartel, luego de la tregua navideña. Una ola indetenible de saqueos a camiones y establecimientos y la ejecución extrajudicial de Óscar Pérez, el policía que se alzó en armas contra el gobierno de Nicolás Maduro. Hambre y sangre.

No hemos tocado fondo, sencillamente porque mañana habrá de ocurrir algo peor. Dentro de los saqueos, por ejemplo, puede inscribirse un episodio realmente espeluznante. A un vendedor de plátanos, la turba lo despoja de su quehacer diario, lo despoja de su condición humana. Venezuela es un pandemónium. Un estado de locura colectiva. Quien va hablar de estos temas es Javier Guevara, psiquiatra y psicoanalista jungiano.

¿Qué evaluación haría de la psiquis del venezolano? ¿Hay elementos patológicos preocupantes?

Individualmente, yo diría que en la psiquis del venezolano hay una combinación de depresión y de ansiedad. Depresión porque siente que no existen espacios y ansiedad porque tiene que moverse, tiene que buscar esos espacios donde sea, porque esto ya es sobrevivencia. Están esos dos polos. Pero también hay algo que me llama la atención: La psiquis del venezolano es como muy diversa, tú agarras un colectivo y adviertes que están saqueando, saquean, saquean y saquean. Estamos viviendo de horror en horror y ahí se está dando otro tipo de cosas, otro tipo de psiquis. Es como si el colectivo es capaz de meterse en el individuo y decir: ¿Dónde estoy? Es una postura de reflexión, de ensimismamiento, de tristeza ante el horror y aquella otra gente que no tiene esa capacidad de reflexión, digamos, porque la vida no se lo ha permitido, es una cosa de barbarie.

En medio de la ola de saqueos a este vendedor de plátanos la turba lo despoja, lo asalta, lo agrede, ¿adónde hemos llegado? Es algo tan precario, un puesto ambulante, un individuo. ¿Qué es esto? ¿Qué es lo que estamos haciendo?

Uno de los mitos de los orígenes dice que lo que es arriba es abajo. Yo creo que está pasando un poco eso. Obviamente, hay un estado regresivo en la psicología del venezolano; hay una regresión de todas las formas y de todas las estructuras sociales, institucionales y emocionales de la psiquis colectiva venezolana. Es una regresión brutal, hemos ido a parar a la época de lo titánico, en un momento donde no hay ley, no hay orden, no hay límites. Somos hordas de personas que vamos comportándonos de la misma manera, sin juicio crítico en nuestros actos. Cuando llegamos a eso, hemos perdido todo el carácter de ciudadanía o de ciudadanos para convertirnos en masa.

Cuando dice “arriba y abajo” uno piensa, por un lado, en la superestructura, en la institucionalidad, en la cultura, en el acervo que alguna vez identificó lo que alguna vez fue la venezolanidad, por decirlo de alguna manera, pero eso fue trastocado y barrido, entonces, arriba no hay nada… y abajo tampoco. Uno podría pensar, cínicamente, que aquí no está pasando nada, sino la síntesis de esas dos cosas. 

Cuando se rompe el hilo de algo deja un vacío y ahí entran en juego otras lógicas. Un ejemplo dramático es lo que le ocurrió a este señor, a quien la turba, que venía saqueando, lo despoja de los plátanos. El primer principio del respeto ciudadano es la simetría. Es decir, cuando uno ve a un semejante, a gente como uno, hay un respeto hacia esa persona, porque seguramente está trabajando o haciendo algo que, de alguna manera, se parece a lo que uno está haciendo en ese momento. Pero en el instante en que despojan a este señor de los plátanos, no hay ningún tipo de simetría. Estos hombres, que venían asaltando, llevándose cosas, en ese acto que podríamos llamar, como lo hizo López Pedraza, homo hooliganense, el supuesto hombre nuevo actual, que se ha vuelto casi un “hooligan”, un bárbaro, perdió todo respeto por las formas, por las maneras. Digo las formas, porque este señor había comprado estos plátanos, los había llevado en un carrito hasta su puesto ambulante, para comerciar y ganarse el sustento, y eso es, precisamente, lo que desprecia la turba, que además considera a este señor un ser inferior, un ser que no debería existir, por eso arremete contra él y termina acabando con sus formas, porque a la turba, a la barbarie, lo único que le interesa es acabar con las tradiciones, con lo cultural, con las instituciones, con los derechos y deberes que tenemos los ciudadanos.

¿Acabar con la civilidad?

Absolutamente, eso es lo único que le interesa a la turba.

¿Nosotros estamos, citando uno de sus artículos, en el paleolítico superior?

Más o menos. Incluso, podría decir un poco más atrás, porque en el paleolítico superior, la gente eran especialistas. Unos eran cazadores, otros eran chamanes, cada quien tenía un lugar en “la tribu”, aquí eso no existe. Hoy limpio carros, mañana soy bachaquero, pasado mañana le caigo a palos a alguien para robarlo o me dan una pistola y hago otra cosa por ahí, así me voy haciendo unos reales. Es un cambio constante, a la vez que un aprovechamiento, sin límites y en extremos.

¿No es el Estado el que está obligado a imponer límites, digamos, desde una multa de tránsito a una condena judicial? Solamente para hablar del ámbito de la justicia, porque en otras áreas también actúa el Estado. Uno pudiera pensar, si aquí no hay límites, es porque no hay valores, si no hay valores es porque no hay moral. Ya no se trata de que “estás por tu cuenta”, ahora estamos en el “sálvese quien pueda”.

Sí, ¿pero cuál es el ejemplo del Estado? Esa es la pregunta que uno se hace. Y, por supuesto, ¿cómo van a actuar quienes están bajo la tutela del Estado? Exactamente cómo actúa el Estado, porque lo que es arriba es abajo. Si arriba la probidad, las instituciones, la cultura, se respetasen, quizás también abajo sería así. Es decir, de los ciudadanos que tenemos deberes y derechos y que somos individuos que formamos parte de una colectividad. Pero ya sabemos cuáles son los ejemplos. Entonces, es un momento muy doloroso para los ciudadanos ver esta gran regresión y esta barbarie.

Lo escucho y pienso en el acto inaugural, en el acto fundacional, de la presidencia de Hugo Chávez en Los Próceres en el que mandó a robar, “si viese a mi hija a punto de morir de hambre”.

Ahí tienes un ejemplo de lo que es arriba es abajo, entonces, todo el mundo a robar. Bueno, la psiquis del colectivo. Si yo soy el rector de la nación…

…eso que llaman el primer magistrado.

…Si el rector de la nación, el primer magistrado, es capaz de decir algo así, por supuesto que para los ciudadanos está permitido muchas cosas.

Se abre una puerta y llegamos al episodio de los plátanos.

Exactamente. Hay una cosa que me llama mucho la atención: la psicología del absurdo, psíquicamente sé que está en todos nosotros. A veces me ha dado por pensar que toda regresión comienza por un absurdo y el absurdo no es sino la ruptura de la lógica de lo racional para entrar en la lógica de lo irracional como diría el pintor William Kentridge. Ahí, precisamente, es donde estamos nosotros: en una lógica irracional. ¿Qué cosa más absurda que tú tengas que ir al banco, sacar unos billetes para pagar un estacionamiento o que no puedas pagarlo, dejes el carro botado por ahí y te tengas que ir a pie? Vivimos un completo absurdo. Es como si el absurdo nos hubiera envuelto y no sabemos por dónde meternos, porque cada vez que se nos presenta algo aparece el absurdo.

El absurdo también es una gran elaboración, tanto en la literatura como en el teatro. El teatro del absurdo. El absurdo es, también, una respuesta humana frente a ciertas circunstancias. A veces, una respuesta necesaria y vital. Pero eso no lo hemos visto todavía en Venezuela.

En la literatura, el absurdo es la sublimación de estas cosas. Es una respuesta muy vital, pero lo que está detrás del absurdo es esto que estamos viendo. Los grandes escritores del siglo XX y del siglo XIX vieron el absurdo y advirtieron que era una condición psicológica, crearon obras acerca del absurdo, para que viéramos nosotros que eso existía, que eso era una condición psíquica del ser humano frente a la realidad, pero lo que ellos vieron era esto, estas locuras, estas cosas, llega un tipo y se lleva toda la harina PAN, no hay medicinas, todo es como un sistema creado para que uno entre en una casi catatonia emocional. 

Lo absurdo, por ejemplo, de que un servicio público para un medicamento sirva para conectar a un “bachaquero” con una persona que está urgida. Hasta eso tiene una expresión colectiva y comunicacional.

Sí, es en todo. Me cuenta una amiga que al buscar el carro en la mañana, se dio cuenta de que le habían quitado el aceite; se había metido por debajo y le quitaron el aceite del motor. Se encontró con esa sorpresa en la mañana, ya no es la batería, ya no es el caucho, es el aceite… entonces empiezan a haber expresiones cada vez más absurdas de este momento, de estas circunstancias en que nos encontramos, que a uno como estudioso de la conducta le llama mucho la atención.

Al episodio de los plátanos le sigue la ejecución extrajudicial que tuvo lugar en El Junquito. Una operación violatoria del derecho a la vida, violatoria de la Constitución Nacional, violatoria de los tratados internacionales que, supuestamente, están vigentes en Venezuela, violatoria de los derechos humanos. Eso forma parte de “lo de arriba”, ¿no? De lo que tenemos ante nosotros. ¿Cómo vivimos con eso?

Yo creo que la respuesta que ha tenido el venezolano ha sido la más coherente, porque hay una depresión muy fuerte. El lunes y el martes las calles estaban solas y donde se hablaba de esta cuestión había llanto… hasta dónde hemos llegado, hasta qué grado de deshumanización tan impresionante hemos tocado, hasta qué fondo, hasta qué hueco nos fuimos a meter. ¿Cómo vivimos con eso? Sabiendo que nosotros tenemos una gran sombra, todos los venezolanos. Antes se creía que no teníamos sombra, que todo era chévere (López Pedraza habló del “cheverismo”), que nuestra psicología era muy superficial, no quiero utilizar peyorativamente el término superficial porque no es la idea…

…Todo era prístino.

Sí, todo era prístino, todo era precioso. Había dinero para todo y todo se solucionaba con el dinero. Todo era muy de merienda, muy de piñata, de fiestas, sin saber que teníamos una sombra inmensa.

De esa sombra, por ejemplo, habló el gran ensayista venezolano, Mariano Picón Salas.

Claro.

Entonces, esa sombra siempre existió. Y de ella también habló Herrera Luque.

Y Gallegos.

¿Entonces? ¿A cuenta de qué nos vamos a sorprender? Y más aún, a cuenta de qué vamos a decir: ¡Ay, apareció la sombra!

¿A cuenta de qué? Porque la sombra siempre hay que tenerla afuera, siempre hay que tenerla afuera para poderla ver y nosotros la escondimos. Esa es mi reflexión con respecto a eso. Nosotros la escondimos, de repente a punta de billete, a punta de jolgorio, a punta de whisky, no tengo nada en contra del jolgorio y del whisky, pero escondimos nuestra sombra y resulta que cuando apareció lo hizo con toda su expresión.

Con toda la crueldad con la que apareció en El Junquito.

Sí, y además con lo que hablamos al principio, con un titanismo extraordinario. La falta de límites, falta de humanidad, bueno, como son los titanes, sin regla alguna.

Hay gente que dice que nosotros no nos merecíamos esto; yo no estoy tan convencido. Por más doloroso, por más jodido —y me disculpan la expresión—, ya no podemos pensar que éramos unos inocentes, unos cogidos a lazo y por eso nos metieron este paquete. No ayuda el papel de víctima. Esto hay que enfrentarlo de alguna manera.

Como la historia es tan inmensa y la vida nuestra es tan corta… Pero históricamente, si es que se puede aplicar eso así, nosotros teníamos que pasar por esto. Era un aprendizaje. Yo siento que todos los días aprendo más de la situación que estamos viviendo. Tenemos que aprender de esto para que la sociedad —quizás no lo veamos nosotros, pero sí nuestros hijos— se forme en los valores ciudadanos y en el respeto al hombre y a la humanidad como tal y a las emociones del hombre. Una sociedad de ciudadanos. Todo este largo trayecto que hemos transitado y que seguiremos transitando —parece que esto todavía tiene su rueda— pudiera servir, no lo sabemos, porque hay indicadores muy terribles, uno de ellos es la desnutrición, como aprendizaje. Uno, como ser humano, intuye que tiene el aguijón de que sí, si vamos a aprender de esto y ojalá sea así, que podamos aprender de dónde venimos, pero teníamos que pasar por aquí para ser una sociedad totalmente diferente, no como la que se quiere implantar hoy, sino una sociedad realmente justa, donde exista el respeto por el otro, por el ciudadano, no importa de donde venga.

HUGO PRIETO
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Fabio Fuenmayor: “La crisis humanitaria es un clisé que no le dice nada a nadie”

POLÍTICA ENTREVISTA

POR Hugo Prieto

Fotografías de Gabriel Méndez

TEMAS PD
Entrevista

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31/12/2017

Cuidado con lo que pides, que te lo pueden dar. Le he pedido a Fabio Fuenmayor, medico formado en la Universidad Central de Venezuela, quien además tiene dos especialidades: anestesiología y cuidados paliativos, que refiera parte de su experiencia en esta hora menguada de la salud de los venezolanos.

Basta saber que, en el mismo momento en que usted —lector de Prodavinci—, lee esta entrevista, hay un paciente en fase terminal, ya sea por causas naturales o por falta de tratamiento, que no encuentra los fármacos ni los medicamentos que alivien su sufrimiento y su dolor.

Una condena a muerte anticipada es lo que está ocurriendo en muchos casos. ¿No es el Estado el garante de que su cumpla el derecho a la vida en Venezuela? Hiela la sangre que algo tan fundamental como la vida humana esté en discusión.

¿Podría decir cuando comenzó la crisis de la medicina paliativa en Venezuela?

Esto comenzó como el cuento del sapo metido en la olla, se fue deteriorando lentamente. No es producto, como la gente cree, de la caída del precio del petróleo o de la “guerra económica”. No, no. Esto es una edificación bien montada por la revolución chavista cuando llegó al poder. Recuerdo que leí, en una revista interna del Ministerio de Salud, que la entonces ministra, María Lourdes Urbaneja (2003), planteó que había que acabar con la industria farmacéutica, porque era “capitalista”. Desde el punto de vista ideológico eso estuvo allí y nadie lo vio. Como esto es una economía de puertos, todo se importaba, absolutamente todo, se empacaba en Venezuela y existían medicinas. Otro de los planteamientos que hizo la exministra Urbaneja es que había que regresar a la medicina tradicional. Nosotros estamos viviendo en El Planeta de los Simios, no me estoy refiriendo a la película, que tiene connotaciones racistas, sino a la hipótesis que planeó Aldous Huxley (la reversión del ser humano en un híbrido humano-simio producto de una apocalíptica guerra nuclear). Nosotros fuimos colonizados por ese híbrido humano-simio, que se cree superior a todos y piensa que puede hacer lo que le dé la gana.

¿Hay un hito, digamos cronológicamente, que marque un punto de quiebre?

Febrero de 2016. Ese año, el gobierno saca la carta marcada más insigne de la irracionalidad que lo caracteriza. El 0-800 Salud. Ahí, el gobierno dio por finiquitada la industria farmacéutica, a la comercialización de las medicinas en las farmacias y a la prestación del servicio de salud del pueblo venezolano. A partir de ese momento, los médicos comenzamos a evidenciar lo que ya veníamos arrastrando. Como te digo, lo del cuento del sapito que se va achicharrando dentro de la olla. Mi problema, como médico paliativo, no es el mismo que el del cardiólogo que trata la hipertensión. Aunque tenemos algo en común, el problema, en ambos casos es más grande. ¿Por qué? Porque ahora yo tengo como enfermos incurables a pacientes que eran crónicos, perfectamente estables. Por ejemplo, los hipertensos, los pacientes glaucomatosos que se están quedando ciegos, los pacientes reumáticos, que pudieran haberse mantenido, bajo un esquema de tratamiento, medianamente bien. Ahora en mi consulta tengo el 70% de pacientes oncológicos y no es porque el otro 30% se haya reducido, no. Simplemente no tiene acceso a un diagnóstico.

Cuando dice que es una “edificación bien montada”, pareciera que detrás hay una mente diabólica, una mente maligna. ¿De eso se trata?

Si la irracionalidad es lo que caracteriza al fascismo, hay tienes una evidencia. Yo soy el que tiene la razón… el único capaz de dirigir a la sociedad. Sí las cosas no salen bien es porque hay una cuerda de imbéciles que son incapaces de adaptarse al modelo que yo les estoy marcando. Ese es el pensamiento supremo de quienes han llevado adelante esta revolución. No voy a juzgar entre el bien y el mal, me parece que sería una condición casi teológica. El punto es que ellos creen que pueden dirigir a toda una nación hasta el lugar donde ellos, voluntariosamente, se propusieron llevarla. Para eso necesitaban un esquema y el esquema existía. No es que ellos eran malos y querían regresar a la medicina indígena. Es que ellos consideran que la medicina tradicional indígena es mejor que la medicina occidental. Así de sencillo. Cuando alguien te dice que para que vas a comer pan, si puedes comer yuca y que te trates la hipertensión con remedios que no sean producto de la industria farmacéutica, que lo único que persigue es el capital… Ese es su pensamiento. Es un problema ideológico que, a mi modo de ver, llega a la sicopatía o a la sociopatía.

¿A partir del 0-800 Salud, y con relación a su trabajo, por ejemplo, al diagnóstico, a los pacientes, qué es lo que ha visto?

Primero hubo un ataque a la industria farmacéutica. Segundo, una apropiación del producto que se importaba, en una cosa que se llama el Sefar (Servicio Autónomo de Elaboraciones Farmacéuticas), donde todo el mundo tenía que ir para que les suministraran los medicamentos. Una vez que advirtieron que los medicamentos en existencia eran insuficientes, inventaron el 0-800 Salud, que no es otra cosa que poner a la gente a hacer cola, no ya en el Sefar, sino a través de un número de teléfono. Eso es lo que ha ido marcando el nivel de desabastecimiento de cualquier tipo de fármacos, desde los más prioritarios hasta los más complejos. En el momento en que se activa el 0-800 Salud, en Venezuela se dio por finiquitada la importación de opioides, lo único que se importa es morfina, en cantidades muy limitadas. Aclaro, cuando uno dice que se acabó la morfina, es porque anteriormente la podías sustituir por otros medicamentos similares. Pero todo eso ha ido desapareciendo. No sólo eso, hay ciertas propiedades, entre unos y otros, que se van perdiendo, entre otras: la disponibilidad y el modo de administración. Eso le va haciendo la vida a la gente cada vez más difícil. Y al médico la imposibilidad de hacer el tratamiento y cómo se debe hacer.

¿Qué ocurre cuando se llega a un diagnóstico?

Sencillamente, en el caso de la medicina paliativa, tú sabes cuál es el tipo de dolor que tiene el paciente, qué medicamento se necesita para aliviar el dolor, pero no tienes cómo hacer el tratamiento. No tiene ni los medicamentos, ni las dosis adecuadas para hacerlo.

¿Cuál es el impacto que eso tiene en un paciente que tenga, por ejemplo, una enfermedad catastrófica o terminal?

Un sufrimiento brutal. Si tienes un paciente que tiene una metástasis en el hueso, al que tienen que aplicarle quimioterapia, pero antes deben colocarle un marcapasos, un marcapasos que cuesta 300 millones de bolívares, que esa metástasis crece cada vez más y con ella el dolor y la disponibilidad que tengo de ese medicamento no alcanza para tratar ese dolor, ¿qué haces sino ver el sufrimiento de la gente en su cara? No hay manera de que puedas aliviarle el dolor, entre otras cosas, porque no dispones de los coadyuvantes para tratar las diferentes condiciones que tiene el dolor y eso no existe, la gente tiene que soportar los calambres, la sensación de hormigueo o de corrientazos, porque eso no se quita ni con aspirinas ni con morfina tampoco.

¿Cuándo la gente llama al 0-800 Salud consigue los medicamentos?

Ninguno de mis pacientes ha tenido disponibilidad de medicamentos a través del 0-800 Salud. Lo que ellos me han dicho, después que han marcado ese número, es que les van a devolver la llamada para decirles en dónde están disponibles los medicamentos y más recientemente les preguntan si tienen el carnet de la patria. No sé cuál es la disponibilidad del carnet de la patria, unos pacientes me han dicho que no lo han sacado y otros que no lo han podido sacar.

¿Cómo viven este drama los familiares de los pacientes enfermos?

Aquí han sucedido dos cosas que realmente constituyen una desgracia. Una de las normas que estableció el gobierno es que tú no puedes enviar un medicamento a través de un servicio de encomienda, porque según ellos, a través de ese servicio, los medicamos “se bachaquean”. Si tú tienes un familiar en Margarita, en estos días de diciembre, que no encuentra como salir de la isla, ni por aire ni por mar, y tampoco puedes ir tú, no le puedes hacer llegar un medicamento desde Caracas. Imagínate la desesperación de los familiares cuando les dicen que el medicamento está disponible en una farmacia ubicada en Maracay, el desgaste físico, emocional, que eso representa, en el caso de los pacientes de hipertensión, de diabetes o de cáncer, que saben que van a morir porque no están recibiendo el tratamiento para la tensión o para el azúcar. La angustia, mientras viajo en carro a Maracay, y no sé si la crisis hipertensiva va a matar a mi familiar que lo he dejado en la casa.

¿No tiene posibilidad alguna de administrar un tratamiento?

Cuando los pacientes se mueren, los familiares me donan los analgésicos que les quedaban, probablemente porque esos pacientes recibieron analgésicos que, a su vez, a mí me habían donado. A través de ese “sistema”, por llamarlo de algún modo, tú logras atender a cierto número pacientes. Pero eso te coloca en la difícil situación de tener que decidir a quién le doy y a quién no le doy. ¿Por qué? Porque si tengo 20 pacientes quizás con ese “sistema” pueda tratar a cinco y mantenerlos confortables, pero lo que no puedo hacer es maltratar a los 20, porque los estaría engañando. A los demás los tengo que mandar a la calle, a buscar sus medicamentos. Y no hay opción de comprarlos en el exterior, entre otras cosas, porque cuando haces el cambio a dólares, resulta que no los puedes comprar, porque el bolívar es una moneda que no tiene valor alguno. Una población que está viviendo con ingresos de uno o dos dólares diarios, ¿de cuánto puede disponer para comprar un medicamento? El costo de una terapia curativa —para casos oncológicos— puede pasar de 2.000 dólares y en el caso de los analgésicos, entre 20 y 30 dólares.

¿No había un centro de despacho de medicamentos de alto costo adscrito al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales?

Eso es un cascarón vacío. Mi esposa tiene seis meses buscando el medicamento para el cáncer de mama y no se lo dan. Pacientes como ella, que no los están recibiendo desde hace seis meses, van a hacer la recaída el próximo año, con metástasis en los huesos y dolores terribles.

¿Esto es una cadena de la cual sólo hemos visto parte de su evolución?

Esto es como un alud que cae sobre un poblado donde todo el mundo tiene su casa sellada. Nadie se da cuenta hasta que el lodo arrasa con sus casas, digamos, en tiempo real. Aquí a las mujeres —los médicos—, las estamos mutilando —el país ha regresado a prácticas médicas de hace 30 años—, esa la única manera de garantizarles una sobrevida, entre otras cosas, porque los tratamientos lógicos, normales, convencionales, de quimioterapia y radioterapia no se pueden aplicar con los sistemas adecuados. Entonces, un cirujano oncólogo opta por extirpar el seno para evitar que la mujer muera en una recaída. Pero como no es la teta de un enchufado, no importa. Sin contar los problemas de diagnóstico. ¿En qué hospital público de este país se está haciendo despistaje de carcinoma de cuello uterino? Creo que en ninguna parte.

¿Esa no es la primera causa de muerte entre las mujeres que padecen cáncer?

Es la segunda, la primera es cáncer de mama. Pero es la primera entre las mujeres de bajos recursos. No hay diagnóstico precoz y si no hay despistaje en el cáncer de cuello uterino, que es uno de los más fáciles de detectar, vas a tener una mortalidad no solamente altísima, sino brutal. Dolorosísima, sumamente dolorosa. Porque el cáncer de cuello uterino, antes de matar, destruye a la mujer. Eso es responsabilidad exclusiva del Estado.

¿Cuándo usted habla con los familiares de estos pacientes, qué mecanismos se activan para tratar de ayudar a la persona que está en esa situación?

El mecanismo es buscar donaciones disponibles en el país o que vengan de fuera. Que se puedan administrar lo mejor posible. Pero, como ya lo dije, es algo que se va complicando cada vez más. Lo que le ocurre al médico tratante repercute directamente en la parte de cuidados paliativos. Actualmente, no tengo pacientes que se están curando sino que se están muriendo. Está aumentando el número de pacientes que acude a mi consulta y eso no es lo que debería ocurrir. La medicina tiene cuatro objetivos básicos. Dos de ellas son: evitar la muerte prematura, que es lo que comúnmente se conoce como medicina curativa —curar a los enfermos que sean curables— y la otra es aliviar el sufrimiento y el dolor, que es lo que comúnmente hace la medicina paliativa. Obviamente, si no hay medicina curativa, van a aumentar los casos de pacientes a los que hay que aliviarles el dolor. Tampoco se están cumpliendo los otros dos objetivos. Aquí no se está haciendo medicina preventiva, ni se están corrigiendo las dolencias, por ejemplo, los accidentes de tránsito, y rehabilitar en ese sentido.

¿De qué hablamos cuando hablamos de crisis humanitaria en el tema de los medicamentos?

Lo malo del término “crisis humanitaria” es que si bien eso se puede manejar desde el punto de vista técnico diplomático o técnico político o técnico sociológico, el problema es que eso queda como un clisé que no le dice nada a nadie. En Venezuela la gente se está muriendo en las calles como en el siglo XVIII, por enfermedades infecciosas, por contaminación (en los hospitales), por falta de prevención, por falta de tratamientos curativos y por falta de tratamientos paliativos. Sí, la gente está muriendo de mengua en las calles. ¿Qué puedes esperar, si la gente está comiendo de la basura? Claro, es más elegante hablar de crisis humanitaria. Es menos soez.

Es políticamente correcto.

Absolutamente. Es más, es tan políticamente correcto que le permite al gobierno decir que es mentira; es tan políticamente correcto que hasta se puede discutir.

Un médico, que disponga de los medicamentos y las tecnologías adecuadas, eventualmente podría calcular el lapso de sobrevivencia de una persona, tomando en cuenta el tipo de cáncer y su estadio de avance. ¿Eso es posible en Venezuela?

No es posible, porque no se está haciendo prevención y eso significa que la mayoría de los diagnósticos son tardíos. Te tienes que acordar de ese lema que quedó alojado como una verdad absoluta. “El cáncer es curable sólo si se diagnostica a tiempo”. Eso del todo no era cierto, pero como campaña publicitaria era muy eficaz, porque en la medida en que hacías mayor prevención, ibas a tener mayor curación. ¿Qué ocurre actualmente? Uno: si el cáncer está presente en el momento en que se hizo el diagnóstico, tú puedes reducir la mortalidad, siempre y cuando dispongas de los recursos adecuados. Dos: si el paciente necesita recibir tratamiento, actualmente no tienes la certeza de que lo vaya a recibir o de que vas a administrar como tratamiento sea lo adecuado. Porque pueden faltar medicamentos coadyuvantes o porque los medicamentos no son sometidos al control necesario. Porque hasta eso se convirtió en un negocio. Lo relevante, cuando se hacían las importaciones, no era el control de los medicamentos, sino la comisión. El Instituto Nacional de Higiene quedó en un segundo plano para saber si un medicamento era apto o no apto. Todo eso se perdió, todo eso se mandó a la porra. Entonces, tú no sabes con qué estás trabajando.

¿Por qué no hay una contabilidad de las muertes causadas por la falta de medicamentos?

Por varias razones. Los certificados de defunción, por ejemplo, no son más que un papel para mortificarles la vida a los familiares que tienen el cuerpo en su casa, para después llevarlo a enterrar. No importa si el certificado de defunción está bien hecho o mal hecho, si está bien indicado o mal indicado, si suministró. Eso no lo revisa nadie. Pero en honor a la verdad, habría que decir que eso no es de ahora, es de toda la vida. Dos, esa estadística no se lleva, porque al gobierno no le interesa de qué se va a morir la gente. Tres: si en Venezuela es difícil contar los muertos por la violencia (homicidios), ¿vamos a contar los muertos por causas no violentas? Es muy difícil.

¿Cuál es el comportamiento de un familiar ante la muerte de un hermano, una esposa, un hijo?

En el caso particular de mis pacientes, que son muertes lentas y muy dolorosas y con una elevadísima carga de incertidumbre, desasosiego y preocupación, gente que pasa meses tratando de que le hagan un diagnóstico, de que le hagan un tratamiento, años en el tratamiento, yo creo que el desgaste es tan grande que el sentimiento que debería generar, a mi modo de ver, que es el de la rabia, queda totalmente opacado por la frustración y el cansancio. ¿Ya para qué? ¿Después de tanta adversidad me voy a poner a pelear con un gobierno que es más violento que yo?

Omar Zambrano sobre la hiperinflación en Venezuela

ECONOMÍAENTREVISTA

2017-12-04 18_14_46-Omar Zambrano sobre la hiperinflación en Venezuela – Prodavinci

POR Víctor Salmerón

Fotografías de Andrés Kerese

04/12/2017

En 2005 la mayoría de los venezolanos se sentía optimista por el comienzo del mayor boom petrolero de la historia y la dosis de fe que inyectó el incesante relato de Hugo Chávez, que dibujó un futuro de progreso y prosperidad. Sin embargo, por aquellos días se sembró la semilla del descontrol monetario que hoy tiene a Venezuela en el túnel de la hiperinflación.

Omar Zambrano, quien formó parte de la Gerencia de Investigaciones del Banco Central de Venezuela y se ha desempeñado como economista principal del Banco Interamericano de Desarrollo en Bolivia, Perú y República Dominicana, analiza cómo una serie de decisiones tomadas durante el gobierno de Hugo Chávez impactan hoy al país. Opina que quienes afirmaron que Venezuela no caería en hiperinflación por tener una economía petrolera divulgaron una noción sin respaldo teórico y que no admite contraste empírico.

“Este brote hiperinflacionario es producto directo de la destrucción total de la institucionalidad monetaria, cuya demolición comenzó en 2005 con la primera reforma de la Ley del Banco Central de Venezuela, que dio pie a modificaciones posteriores que ampliaron los males. Las reformas introdujeron tres factores que causaron el descontrol total de la cantidad de dinero que circula en la economía y en gran medida la inflación es un fenómeno de naturaleza monetaria”, dice Omar Zambrano.

“El primer factor es que el Banco Central dejó de ser el organismo que recibía todas las divisas que ingresaban a la economía, una condición que le permitía tener cierto control sobre la cantidad de bolívares mediante la compra y venta de dólares. Esto se perdió y PDVSA pasó a tener control sobre gran parte de los fondos en dólares y al final PDVSA se convirtió en una empresa politizada y poco transparente”.

“La segunda reforma legal permitió que el Banco Central financiara a empresas públicas, en particular a PDVSA. Por esta vía el Banco Central financia monetariamente el déficit fiscal, una de las cosas que viola uno de las prácticas fundamentales de la banca central”, explica Zambrano.

Como tercer punto refiere el nivel óptimo de reservas. “Bajo ese mecanismo el Banco Central creó un supuesto nivel óptimo de reservas internacionales y los dólares que superaban este nivel pasaron a manos del Gobierno. Esto le permitió al Gobierno crear fondos de desarrollo en dólares, en especial el Fonden, que resultaron un agujero negro. De esta forma se le impidió al Banco Central acumular reservas internacionales durante el boom petrolero, reservas que hoy hacen una falta enorme”.

“Estas tres cosas mataron la función del Banco Central, que básicamente es la preservación del valor de la moneda. Con el primer mecanismo se le ataron las manos porque perdió el control sobre la cantidad de dinero. Con el segundo comenzó a expandir de manera muy descontrolada la cantidad de dinero financiando un déficit fiscal cada vez más alto y con el tercero se le imposibilitó acumular reservas internacionales”, resume.

Los desequilibrios se han acentuado de manera notoria y el país sufre una veloz escalada de los precios. ¿Se puede afirmar abiertamente que estamos ante una hiperinflación?

Sin duda Venezuela entró en una hiperinflación, la primera en el hemisferio occidental desde el colapso de la antigua Yugoslavia. La anatomía del proceso ha sido la que se conoce de estos episodios: cada día la gente reconoce que los bolívares ya no les sirven para nada, ocurre lo que técnicamente se conoce como un colapso en la demanda de dinero, que es lo que da pie a la hiperinflación. Estos episodios se caracterizan por una inestabilidad extrema, la inflación puede alcanzar cifras de cinco mil, diez mil por ciento, en realidad cualquier cifra es posible, porque no existe nada que ancle los precios, no hay límite.

¿Hay un peligro real de llegar al momento en que la gente ya no quiera para nada los bolívares y sienta la necesidad de salir de ellos lo antes posible?

Sí. No solo estamos en riesgo de que eso pase, sino que ya está ocurriendo. El dinero tiene motivaciones para que la gente quiera tenerlo: que sirva para transacciones, que sirva para ahorrar o para guardarlo para casos de emergencia. Estas motivaciones se debilitan cada día. En Venezuela hay factores que sirven de contención a la posibilidad de que la demanda de dinero caiga completamente como las limitaciones para que la gente pueda cambiarse libremente de moneda e impedimentos para que los bancos otorguen financiamiento, pero en general, los controles nunca han sido suficientes para evitar que se desate un proceso hiperinflacionario. Es más, la mayoría de las hiperinflaciones modernas han sucedido en economías con controles de cambio, de precios y restricciones al crédito.

¿La inflación se acelera en esa dirección?

La inflación medida por la mayoría de las fuentes privadas indica que entre octubre y noviembre de 2017 se traspasó el umbral clásico de 50% mensual que indica el inicio de la hiperinflación venezolana. Lo más preocupante es que este proceso no es lineal y la inflación puede seguir acelerándose sin límite. Es posible ver inflaciones de 100%, 200% o 500% al mes.

Algunos economistas han afirmado que Venezuela por ser una economía petrolera está exenta de sufrir una hiperinflación. ¿Qué opina?

Lamentablemente ha habido colegas, tanto del gobierno como de la oposición, que han enturbiado este debate introduciendo exóticos conceptos que nada tienen que ver con lo que uno aprende en esta profesión. Hasta hace muy poco había analistas que afirmaban que en Venezuela no habría una hiperinflación, que Venezuela era distinta por ser una economía petrolera. Esta noción no tiene respaldo teórico, ni admite contraste empírico posible. Ha habido hiperinflaciones en países con una estructura económica parecida a la nuestra. Por ejemplo, Bolivia era una economía altamente dependiente de un commodity, un país cuyo fisco y su balance externo dependía de ese commodity, y en Bolivia se desató una fuerte hiperinflación en los años ochenta.

¿Para enfrentar la hiperinflación es necesario un cambio político?

Es virtualmente imposible que un gobierno como el de Nicolás Maduro pueda lograr un nivel de credibilidad donde las medidas que anuncie sean vistas como un cambio de rumbo sincero. El riesgo con este tipo de gobiernos es que mañana podría anunciar un conjunto de medidas económicas que suenen bastante racionales y aun así podrían no tener éxito porque nadie las creería. Son las mismas caras, los mismos conductores, que han producido esta debacle. La teoría indica que estos procesos se pueden detener de una manera relativamente rápida pero casi siempre esto ha sucedido en medio de un cambio de rumbo que incluye un cambio no solo de políticas, sino de actores.

¿La credibilidad es el ancla para el ajuste?

Sin credibilidad es muy poco probable que un programa, aunque esté más o menos bien diseñado, tenga éxito. Es por eso que es necesario abordar el tema de la credibilidad, no solamente son las medidas sino todo el empaque.  Es vital enviar señales claras, solo un cambio de rumbo dramático, con un plan coherente, comprensivo y con fuerte respaldo del financiamiento multilateral y bilateral, puede enviar a los mercados las señales correctas para tener éxito.

¿El tema de fondo en la hiperinflación que sufre Venezuela es fiscal?

En Venezuela el problema de fondo es fiscal. La dinámica de tener un fisco insaciable, sin opciones legítimas de financiamiento es la raíz del problema. La decisión del BCV de alimentar esta dinámica es la que ha creado el tsunami monetario que nos metió en la hiperinflación. Venezuela necesita reformas profundas en el plano fiscal, complementadas con reformas que conviertan nuevamente al Banco Central en un actor sano para la economía.

¿Cómo abordar el tema de la gradualidad o shock en un eventual ajuste que busque frenar el deterioro de la economía?

Pienso que la discusión sobre la gradualidad o shock ya dejó de ser en cuánto tiempo eliminas el control de cambio o de precios. Deben ser eliminados inmediatamente como parte integral de cualquier intento de estabilización. La discusión sobre gradualidad pasa a ser en cuánto tiempo puedes levantar el financiamiento monetario del déficit fiscal. Esto dependerá de en cuánto tiempo consigues opciones legítimas de financiamiento. ¿Cuál puede ser la magnitud del ajuste fiscal en una economía que está en el cuarto año de recesión y que hay que ponerla a crecer lo antes posible para que el mercado de trabajo comience a funcionar y genere algo de recuperación en los salarios?  Ese es el debate.

¿Argentina podría servir de modelo en este sentido?

Argentina tenía una situación similar a la de Venezuela y eliminó gradualmente el financiamiento monetario, no lo hizo de la noche a la mañana. Lo hizo a medida que fue contando con fuentes de financiamiento no inflacionarias. Ese es el tipo de gradualidad que creo que hay que discutir.

¿No sería contradictorio tratar de frenar la inflación y a la vez intentar estimular el consumo en la primera fase de un plan para rescatar la economía?

Una estabilización en Venezuela no está exenta de riesgos. Con los servicios públicos colapsados y la red de protección social desmantelada, es difícil imaginarse un ajuste fiscal draconiano del lado del gasto. Si logras un acuerdo voluntario con los acreedores para reestructurar la deuda externa y salir del default, si obtienes apoyo de organismos multilaterales y financiamiento, puedes crear espacio para mejorar la situación fiscal primaria, al mismo tiempo que articulas un plan de emergencia para tratar de recuperar el nivel material de vida de los venezolanos más vulnerables. Pero hay que tener presente que al fisco venezolano le hace falta una reforma profunda no solo de ingresos, sino también de gastos que pasa por eliminar los subsidios ineficientes y regresivos. Del lado de la inflación, se discuten varias opciones dada la gravedad del proceso hiperinflacionario. En general, la eliminación del control cambiario permitiría sincerar las cuentas fiscales y eliminar parcialmente la presión que existe para la monetización del déficit operativo de PDVSA y parar la generación de dinero inorgánico. Al mismo tiempo, hacer una reforma legal para que el Banco Central recupere sus atribuciones, reforzar su carácter técnico y su credibilidad. Esto contribuiría a estabilizar el tema de inflación de una forma relativamente rápida.


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@DolarToday / Oct 5, 2017 @ 7:00 am

Candente entrevista de César Miguel Rondón: Maduro fue a bajarse los pantalones en Rusia

El economista Richard Obuchi, profesor del IESA, explicó este miércoles que el dinero ruso “nos ha salido sumamente costoso”. En su opinión, las posibilidades de que Venezuela consiga más dinero “son limitadas”.

“¿Qué podemos esperar de este viaje de Maduro a Rusia?”, preguntó César Miguel Rondón durante su programa radial por Circuito Éxitos.

“Justamente esa llegada de Maduro a Moscú en un avión prestado es una metáfora bastante clara de la situación en la que estamos. ¿Por qué el presidente tiene que viajar la mitad del mundo a Rusia sin una agenda clara y explícita, y en un avión prestado? (…) Estamos en un gobierno que está desesperado por dinero y está tratando de conseguirlo en algunos de los pocos sitios donde lo ha obtenido últimamente (…) Las finanzas públicas están en niveles récord de deterioro (…), nos podremos imaginar las condiciones que podremos obtener si obtenemos algo nuevo en este viaje”, explicó.

Agregó que “ya en un par de momentos el dinero ruso ha ayudado a que Venezuela pueda hacer frente a algunos de los pagos, dinero que nos ha salido sumamente costoso. Las petroleras rusas en Venezuela han incrementado notablemente su participación, no son préstamos amables, generosos ni algo que se pueda llamar cooperación, sino que es un endeudamiento que le cuesta al país comprometer sus recursos”.

Rondón preguntó: “¿Qué va a discutir? ¿Lo que le debemos por las armas o quiere más armas?”.

“Yo pensaría que el interés del Gobierno ruso es preguntarle el destino de las deudas (…) Es muy preocupante las condiciones en las que se están llevando a cabo estas operaciones (…) No sabemos los detalles (…) Las posibilidades de que consigamos dinero nuevo son limitadas porque casi no queda ninguna garantía que sea atractiva, es una operación comercial para estos países”, comentó Obuchi.

Rondón destacó: “Cuando uno debe a uno lo llaman, por ejemplo, el banco (…) Dado que esa es la situación en este momento entre el Gobierno venezolano y el Gobierno ruso, este viaje relámpago, ¿es iniciativa de quién? ¿Llamaron los rusos a Maduro o Maduro fue el que solicitó ‘déjenme pedir un poquito más’?”.

“Es un poco las dos cosas. El Gobierno está desesperado por conseguir algo de recursos en esta coyuntura económica (…) que es totalmente generada por las malas decisiones tomadas en estos años (…) Estos países, ante el desespero que muestra el Gobierno venezolano, lo que buscan es conseguir mejores condiciones, que las deudas anteriores sigan siendo prioritarias para el Gobierno venezolano, quizás ofrecer alguna zanahoria o algún caramelo para entusiasmar y que se consigan más cosas para los intereses de las empresas de esos países, pero termina siendo muy negativo para nuestro país”, aseveró el economista.

Noticiero Digital