Categoría: Entrevista

“Comparto preocupación sobre un diálogo”: María Corina Machado cuestiona acuerdo de gobernabilidad

Entrevista  María Corina Machado

BY: ORLANDO AVENDAÑO @ORLVNDOA – JUL 20, 2017, 6:05 PM

(Foto: @GaboBracho)“No vamos a tolerar que una transición se convierta en transacción”, asegura con firmeza la dirigente María Corina Machado. (Foto: @GaboBracho)

Son horas cruciales en Venezuela. En diez días, probablemente, la República podría ser derogada. Pero la dirigencia opositora no está dispuesta a permitirlo —o al menos eso aseguran—. Recientemente han presentado toda una agenda para lograr, aparentemente, la salida de Nicolás Maduro. No obstante, esta ruta parece insuficiente.

Luego de la contundente victoria de la consulta popular llevada a cabo el pasado dieciséis de julio, imperó sobre Venezuela un agrio bienestar. Sea cual hubiese sido la cifra resultante del plebiscito, lo importante sería lo que viniese después; pero ahí surgió el escepticismo.

La dirigencia opositora oficial, representada en la Mesa de la Unidad Democrática, ofreció al país una agenda que respondía, supuestamente, a los resultados del domingo. Se convocó a un paro cívico general para este jueves 20 de julio y se estableció que el viernes, 21, se nombrarían los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia. Sin embargo, ayer, miércoles, la Unidad, con el diputado Henry Ramos Allup como vocero, presentó un «plan de gobernabilidad» inconsistente con el mandato expedido el dieciséis.

No se presentó ninguna propuesta de transición y se habló, incluso, de unas supuestas elecciones primarias para elegir a un candidato de la oposición para unas hipotéticas elecciones— todo ello sugiere que parte de la dirigencia le apuesta a prolongar la agonía de los venezolanos—.

En medio de toda esta coyuntura, una dirigente se ha mantenido firme. María Corina Machado, coordinadora del movimiento Vente Venezuela, ha sido siempre congruente con sus planteamientos y percepciones sobre la crisis del país y cómo resolverla. Jamás ha avalado una negociación a espaldas de la sociedad civil y ha empuñado la entereza frente a ello. Señala constantemente que el régimen venezolano es dictatorial y, por lo tanto, solo la verdadera presión logrará su desmoronamiento.

PanAm Post la entrevistó para saber su percepción sobre lo presentado por la Mesa de la Unidad Democrática —un documento que, aparentemente, no firmó. Aquí, María Corina expone, además, sus preocupaciones y, a la vez, su serenidad por la confianza que tiene en una sociedad que no está dispuesta a claudicar.

Nos llegó ayer la información de que Vente no había firmado ese “acuerdo de gobernabilidad”, a pesar de que Ramos Allup dijo que sí, ¿mintió Ramos Allup? ¿Si firmaron?

Mira Orlando, nosotros creemos en la unidad y todos hemos hecho concesiones en algunas posturas. Nosotros tenemos objeciones importantes de forma y fondo que creemos que deben incorporarse a ese documento. Entonces nosotros hemos planteado que, tan pronto sean incorporadas esas observaciones, pasaríamos a firmar.

¿Pero entonces Ramos Allup mintió?

No, no diría eso. No necesariamente tenía por qué saber. Probablemente tenía otra información.

Pero cuando él presentó el documento ya habían recibido las observaciones por parte de Vente Venezuela, ¿cierto?

Sí, ellos tenían esas observaciones ya. Hace dos semanas se habían dado esas discusiones. En su momento nosotros presentamos las objeciones.

Mira, aquí lo importante es que el dieciséis de julio se dio un mensaje. Y fue un mensaje a la Asamblea Nacional. Pero primero a Maduro. Claramente se ordenó que retire la Constituyente. Y luego a las Fuerzas Armadas. Pero entonces vemos una falta de respeto.

¿Cómo se le ocurre a Vladimir Padrino faltarle el respeto a los venezolanos ayer? ¿Qué parte no le quedó claro de lo que se dio el 16 de julio? Aquí lo que viene es elevar la presión. Punto.

Pero ya va, ¿qué está ocurriendo María Corina? Porque cuando yo la vi el domingo, le pregunté sobre si el Parlamento asumiría el mandato del plebiscito. Parece que distorsionaron todo, y ahora, evidentemente, no están dispuestos. Están dilatando todo. ¿Realmente el Parlamento asumirá el mandato?

Para mañana la Asamblea está designando los nuevos magistrados. Y no hay duda de que la próxima semana debe proseguir a elegir los rectores del Consejo Nacional Electoral. Ese fue el mandato. Es claro. Fue el compromiso. Pero es verdad, hace falta todavía que se forme un Gobierno de transición. Pero eso es lo que viene.

Mira, el 16 de julio fue un mensaje también a toda la comunidad internacional, a todos aquellos que tienen preocupación e intereses particulares en Venezuela. Fue un mensaje para todos aquellos que vienen hablando, desde el exterior, sobre una negociación.

Nosotros los venezolanos emprendimos una lucha contra un régimen que tiene apoyo de grupos oscuros y criminales internacionales. Pero se debe entender que la única negociación que Venezuela aceptará es la que establezca los términos y las garantías de la salida de Maduro y del régimen sin ninguna demora. Nosotros no vamos a tolerar que se convierta la transición en una transacción.

Y te digo algo que creo que no ha sido lo suficientemente resaltado: son 112 países que han reconocido la legitimidad del plebiscito. Más de siete millones de venezolanos alrededor del mundo emitimos un veredicto. Eso es algo completamente inédito. Y, como te dije, es un mensaje claro.

Pero, si uno escucha a Ramos Allup, hablando sobre primarias, parece que le apostaran a que Maduro termine el mandato. Y el mismo Ramos Allup lo ha sugerido en varias ocasiones. Pienso que María Corina se ha hecho un espacio importante, por su firmeza, ¿seguirá firme?

Yo tengo un compromiso y yo sí asumo el mandato del dieciséis de julio por muchas razones. La primera y principal es que es una razón de orden ético. Cada vez que Maduro sigue en el poder. Cada día que pasa, venezolanos mueren. Mueren de hambre, por la violencia, por la falta de medicinas en los hospitales. Hay una urgencia ética y eso nos atañe a una responsabilidad. Debemos parar esto lo antes posible.

En segundo lugar: esto es un régimen criminal. Tenemos el deber histórico de sacar al Estado mafioso del poder. Ahí no hay otra opción. Pero ahora agrégale a todo lo que te he mencionado el mandato del dieciséis de julio y estos 111 días de rebelión popular.

Nosotros salimos a la calle hace 111 días cuando Maduro terminó de cerrar todas las vías institucionales y democráticas para lograr su salida. Nos dejó como única alternativa la rebelión popular. Pero fue después cuando vino con la locura demencial de la Asamblea Nacional Constituyente. Por lo que se debe comprender bien: aquí no se trata solo de parar la Constituyente. Desde luego es un acto criminal contra la República. Pero nosotros salimos antes a la calle. Y este sacrificio de los asesinados, los miles de heridos y detenidos, no puede ser en vano.

Tiene una posición muy clara, ¿hay otros con lo que coincida? Porque, por ejemplo, en estas últimas semanas la oposición ha tratado de presentarse como un bloque unido, pero no nos caigamos a mentiras, no lo es. Es evidente que hay diferencias importantes. Y yo veo, ahora que un dirigente como Capriles coincide más con usted…

…Siete millones y medio coinciden conmigo. Pero además te digo: 30 millones de venezolanos también coinciden, y coincidimos todos. Este solo es un grupúsculo apegado al poder, y nosotros lo que queremos es salvar al país.

Mira, hoy hay que reconocer algo. Si algo ha ocurrido es que finalmente las distintas posiciones se han aglutinado. Jamás la sociedad venezolana había estado tan unida como hoy. Ciertamente, hay diferencias. Yo respeto la pluralidad. Yo, en lo personal, he tenido que hacer muchas concesiones. Jamás en principios, pero si en ideas o estrategias con el fin de mantener a la Unidad cohesionada porque eso es precisamente lo que se necesita hoy. Lo que necesitan hoy los venezolanos.

Ok, bien, pero en menos de dos semanas la República podría ser derogada. Es decir, ayer se presentó un acuerdo de gobernabilidad, pero evidentemente eso no es lo que necesita hoy el país. Se habla de que se tiene que activar la transición, y yo pienso que es lo pertinente, ¿no?

Estoy de acuerdo contigo y pienso que faltan cosas todavía. Pienso que un acuerdo de gobernabilidad no debe ser solo de la Asamblea Nacional, sino de toda la sociedad venezolana. Y eso desde luego implica a los partidos políticos. Pero además tenemos al sector laboral, que hoy se han sumado al llamado al paro cívico y están dispuestos a llamar a una huelga general. Se necesitan a las academias, a las organizaciones, a toda la sociedad civil. Recordemos que el dieciséis de julio fue convocado por toda la sociedad venezolana.

Pero falta precisar con mayor claridad cómo vemos esta posición, y además se deben incorpora distintas posturas.

Volviendo al diálogo y a la negociación. Usted ha dicho muy claramente que no participará. Ha asegurado que aquí nadie negociará a espaldas de la sociedad. Pero soy incisivo, María Corina, porque hay mucho escepticismo. Hay mucha desconfianza sobre esto. ¿Cuando asegura eso lo hace en nombre de toda la Unidad? ¿Podemos confiar plenamente en que aquí nadie acordará nada que prolongue la permanencia del régimen?

Orlando, tú sabes muy bien que esa pregunta yo solo puedo contestártela a nivel personal. No te puedo dar la seguridad de que otra persona esté o no esté haciendo otra cosa. Sé que existe esa preocupación y obviamente yo también la comparto, y sobre todo por los precedentes que hay. En economía se habla de riesgo. Bueno, aquí ciertamente existe un riesgo moral con respecto al diálogo.

Ya tenemos precedentes, en el que el diálogo ha terminado siendo un fraude. Vimos el año pasado cuando el régimen nos utilizó para ganar tiempo. Incluso parte de la iglesia sugirió, en su momento, que el mismo papa había sido utilizado. Pero desde luego, la sociedad venezolana tiene más razones para estar alerta y preocupada.

Mira, eso se combate con una sociedad alerta, de pie, en la calle. Es evidente que cada vez que Maduro siente que tiene el agua al cuello, que está a punto de darse su salida, llama al diálogo. Es una señal, y es claro que ese es su propósito: ganar tiempo con una falsa negociación para, luego, radicalizarse aún más.

Ya aprendimos los venezolanos y eso no lo vamos a permitir. Aquí surgió una rebelión popular en la calle. No vamos a permitir que esto sea en vano.

Por último, María Corina, ¿qué falta? ¿Cuál es su propuesta para lograr efectivamente la salida de Maduro? ¿Cuál debería ser la agenda? Porque esta semana es crucial, y se debería activar todo para generar un desenlace…

La hora cero ya comenzó el diecisiete de julio, y tiene acciones y ofensivas en varios planos. Vemos las reacciones del mundo entero en, primero, el plano internacional. Tanto el reconocimiento del plebiscito, y su mandato, como el contundente rechazo a la Asamblea Nacional Constituyente, y anunciando las recientes sanciones para el régimen de Maduro.

Yo espero que vengan posiciones más firmes y sean más unidas. Que se sumen más países. Y, en segundo lugar, en el plano institucional: vienen nombramientos de magistrados y de rectores del Consejo Nacional Electoral.

Y, en tercer lugar, nosotros los venezolanos estamos hoy viendo un paro total. Es impresionante. Eso tiene enormes implicaciones. Esto es una preparación a lo que ya han venido anunciando los sectores del país: viene una huelga general. Mira, esto va en escalada. Cada día se acentuará más.

Por último, a los venezolanos un mensaje de mucha fuerza serenidad, fuerza y consciencia. Nos estamos jugado la República, como tú mismo has dicho. Yo confío en Venezuela Orlando. En ti, en cada uno de los que nos hemos levantado con un valor que nos impulsa. Nos impactó escucharlo el pasado domingo. Escuchamos a toda una sociedad hablar. Y lo más importante: es dignidad.

La dignidad derrota a la tiranía. Dignidad individual que cada ciudadano lo asume al costo que sea. La dignidad de una nación que recupera su orgullo y tiene el destino en sus manos.

Orlando AvendañoOrlando Avendaño

Orlando Avendaño reside en Caracas, Venezuela, y estudia Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello. Síguelo @OrlvndoA.

“Si algo no debemos al régimen de Venezuela es silencio”

LUIS ALMAGRO | SECRETARIO GENERAL DE LA OEA

En entrevista con EL PAÍS, Luis Almagro, secretario general de la OEA, habla sobre la última reunión del organismo en México

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JAVIER LAFUENTE

JACOBO GARCÍA

Cancún 22 JUN 2017 – 20:41 CEST

Luis Almagro durante la XLVII Asamblea General de la OEA.Luis Almagro durante la XLVII Asamblea General de la OEA. ELIZABETH RUIZ CUARTOSCURO

MÁS INFORMACIÓN

Luis Almagro (Paysandú, 1963) se ha convertido en uno de los mayores azotes políticos en América Latina contra Venezuela. Desde que alcanzó la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA) no ha cesado de denunciar la deriva autoritaria del Gobierno de Nicolás Maduro. No obstante, y pese a los continuos llamados a incrementar la presión sobre el chavismo, en la Asamblea General celebrada estos días en Cancún no se logró sacar adelante una resolución sobre la crisis del país caribeño. Lejos de considerarlo un fracaso, Almagro, que recibe a EL PAÍS pocas horas después de haber terminado la cumbre, considera que sigue habiendo margen para lograr una condena al Gobierno chavista.

Pregunta. ¿Qué balance hace de esta Asamblea General?

Respuesta. En general es positivo. El hecho que la organización esté saneada era algo muy importante. Hemos logrado avances claros desde el punto de vista institucional, como duplicar el financiamiento de la Corte y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero ustedes obviamente no me lo preguntan por esto porque piensan que la OEA solo es Venezuela. Y es cierto que es la peor crisis que la organización ha enfrentado en décadas, desde las dictaduras militares. Pienso que se ha avanzado en seguir presionando al régimen venezolano. Tener un compromiso de 20 países con un proyecto de resolución que hace un llamado a aspectos críticos como la detención de la violencia, de la asamblea constituyente, a lo que se añade el reconocimiento de la alteración del orden constitucional, es importante.

P. Fracaso, derrota, ¿cómo describiría lo que ha ocurrido?

R. La presión hemisférica sobre el régimen es más fuerte. Se consiguió el apoyo de 20 países y hay 8 que quizás no están de acuerdo con todos los puntos pero tampoco son tan indulgentes como para estar en contra. La presión está ahí. Además, hay una resolución estableciendo la alteración del orden constitucional, sanciones sobre autoridades del régimen. Hay que seguir fortificando la presión.

P. ¿Qué cree que llevo a ocho países a abstenerse?

R. Nunca juzgo los posicionamientos de los países. Pueden tomar sus propias decisiones, respetando su soberanía. Lo grave sería lo que denunció el canciller mexicano, Luis Videgaray, de que había un compromiso de algunos países y ese compromiso se rompió.

P. Usted se ha convertido en un diplomático activista. ¿Puede haber perjudicado su forma de actuar en alguna negociación?

R. Definitivamente, no. Si hay algo que es imprescindible es quitarle la impunidad a regímenes como el venezolano. Mi voz siempre ha sido la de denunciar. Denunciar el asesinato de cada manifestante es una obligación, como lo es denunciar el de un defensor de derechos humanos, activista o periodista. También, las sentencias del TSJ que terminaron de anular a la Asamblea Nacional, el antejuicio a la fiscal general o el llamado a la Asamblea Nacional Constituyente. Los que han tenido problemas con mis pronunciamientos deberían decir cuál de las denuncias debería levantar. Si algo no le debemos al régimen es silencio e impunidad. Mis problemas con el régimen son muy claros. Sabía que no iba a ser fácil desde el principio. Ese esquema de negación hace muy difícil lograr resultados. Pero en 2014 tenían impunidad, hoy no. El nivel de condena que recibió Venezuela fue absoluto. Lo que se ha avanzado en este tiempo ha sido mucho.

P. ¿Por qué no se ha tratado el cambio de relaciones entre Estados Unidos y Cuba?

R. Es que es un tema bilateral…

P. Pero afecta a la región

R. Sí, pero las variables son bilaterales. Específicamente las últimas medidas. Estábamos saliendo para acá cuando salieron, no he podido estudiarlas todas pero tengo un panorama de la situación y veo que se mantienen los elementos esenciales de la política de Obama hacia Cuba: el restablecimiento de relaciones diplomáticas, la política migratoria y se mantiene a Cuba fuera de la lista de países que apoyan el terrorismo. Si esto se hizo para afectar a las empresas del complejo militar cubano, que es el aparato represor dentro de cuba, no tendría un problema específico con esas medidas.

P. ¿Qué importancia tiene haber aumentado el presupuesto de la Corte y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos?

R. El paso es un indicativo de cómo estamos trabajando para dar solidez al sistema interamericano, lo deja con mejores herramientas, con capacidad para fortalecer proyectos. Es un mensaje de que este sistema, con el que a veces se ha sido crítico o se piensa que es insistente en la denuncia de algunos temas, es importante para la mejora de las políticas de derechos humanos. La estabilidad financiera da fuerza, independencia y autonomía a la OEA.

P. Esta semana se ha sabido que el Gobierno de México habría espiado periodistas, ¿Qué opina de ello?

R. No tenemos ninguna evidencia al respecto para atender el caso específico de la acusación. No tengo elementos para reafirmar esa declaración. El periodismo en este continente sufre, cada vez que un periodista investiga casos de corrupción, de medio ambiente, de derechos humanos, corre el riesgo de ser asesinado. En muchos casos son asesinados. Los mecanismos tienen que ser totalmente los contrarios, deben reafirmar el trabajo del periodista y garantizarles la vida. Hay que seguir buscando mecanismos que les permitan hacer su trabajo.

Entrevista a Luis Almagro: Venezuela, la OEA y la recuperación de la democracia; por Mariano de Alba

Actualidad

Por Mariano de Alba | 15 de junio, 2017

Departamento de Prensa de la OEA

Fotografía del Departamento de Prensa de la OEA

La gestión de Luis Almagro frente a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos ha buscado restituir la preeminencia de una organización internacional que a comienzos del año 2015 estaba en franco declive. Parte de la responsabilidad de esa determinación surge como consecuencia del rol que ha asumido frente a la crisis en Venezuela. En una organización que depende de los objetivos e intereses de sus países miembros, el Secretario General Almagro ha buscado rescatar el cumplimiento de las normas adoptadas por los Estados por encima de las conveniencias políticas.

Ese esfuerzo por tratar de poner sobre la mesa principios como la democracia y los derechos humanos antes que los intereses políticos ha tenido un costo ante muchos países que en algunos casos insisten en invocar una visión anacrónica del sistema internacional y en otros simplemente le reclaman más “diplomacia”. Pero el exembajador de Uruguay en China y posteriormente canciller durante el gobierno de José “Pepe” Mujica, ha permanecido firme en su agenda. Tan es así que manifiesta haber estado siempre consciente de que la intimidación es un mecanismo procedimental del régimen venezolano y que, al iniciar su gestión, tomó la decisión de no dejar que funcionara con él.

En esta entrevista, exclusiva para Prodavinci, hace una reflexión integral de lo que ha sido su gestión, las particularidades del caso venezolano y cuál podría ser el rol de los países que en la organización buscan ayudar a que se concrete una salida a la grave coyuntura en Venezuela.

Usted asume la Secretaría General de la OEA el 26 de mayo de 2015. Venezuela vivía ya una importante escasez de medicinas y alimentos. En el escenario político, el país se preparaba para las elecciones parlamentarias de diciembre. ¿En qué momento se da cuenta que hay que empezar a prestarle especial atención a la situación venezolana?

Mi primera visión de la situación la tuve en marzo de 2014 cuando siendo canciller de Uruguay, UNASUR decidió crear una comisión para el diálogo político en Venezuela. En esa oportunidad pudimos entablar contacto con miembros de la sociedad civil, con organizaciones de derechos humanos, la oposición y el gobierno. Pude constatar la dimensión de las dificultades y la falta de herramientas para resolverlas. Venezuela vivía una democracia ficticia, basada en el ejercicio electoral permanente, pero que no había construido variables de manejo democrático. Por eso al tener que enfrentar determinadas coyunturas, se resquebraja completamente.

A las dictaduras modernas le gustan las elecciones sólo cuando están en condiciones de ganarlas. Cuando pierden esa posibilidad entonces entran en la lógica de ignorar que el cuerpo electoral del país se ha revertido y es crítico a su posición. Venezuela es un país que, al perder la certeza de sus derechos electorales, profundizó su crisis institucional.

¿Y cuando asume como Secretario General de la OEA qué se encuentra?

En 2015, hay dos elementos que van a terminar marcando el fin de la democracia en Venezuela. Primero, la sentencia de primera instancia contra Leopoldo López. Hasta ese momento, en el continente no teníamos conciencia de que era un preso político. El gobierno había sido muy hábil y se pensaba que un gobierno tan omnipresente en temas de inteligencia tendría los elementos para probar la acusación. Pero la sentencia es dictada y se hace obvio que no existen fundamentos. Al contrario, se refuerza la tesis de que López era un preso de conciencia, porque precisamente la sentencia lo condenaba por sus opiniones políticas, por lo que había dicho.

Segundo, la victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias. El chavismo pierde uno de los poderes del Estado y se activan todos sus reflejos dictatoriales, como por ejemplo las decisiones que se toman en la transición entre diciembre y enero, eligiendo a nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, quienes se convierten en el brazo ejecutor del desconocimiento a la nueva Asamblea Nacional y de las demás violaciones a la Constitución sucedidas posteriormente.

Luego de su elección como Secretario General, trascendió que Venezuela fue uno de los 33 países que aprobaron su designación. De hecho, durante los primeros meses de su gestión estuvo planteada la posibilidad de que visitara Venezuela y se reuniera con el CNE, gobierno y oposición. Pero el viaje nunca se concretó. ¿En qué momento se rompió su relación de confianza con el gobierno de Nicolás Maduro?

Yo siempre estuve consciente que íbamos a tener diferencias porque éstas ya se habían manifestado. Por ejemplo, las hubo durante la reunión con UNASUR en marzo 2014 y más temprano en 2012 cuando Venezuela ingresó al MERCOSUR. Es esa oportunidad, yo tuve una posición contraria a que el ingreso venezolano se hiciera efectivo mientras Paraguay estaba suspendida. Luego, en mi discurso de asunción como Secretario General, incluso hice referencia a un mensaje que me había enviado Raúl Licausi, para ese entonces embajador de Venezuela ante los países del Caribe, donde me decía que ellos estaban seguros de que iba a haber diferencias, pero que confiaban en mi imparcialidad para seguir trabajando juntos y poder resolver los problemas. Así que ellos también estaban conscientes que habría desacuerdos.

Por eso cuando asumí como Secretario, tenía confianza de que, a pesar de esas diferencias, íbamos a poder trabajar y resolver nuestras discrepancias a través de los canales institucionales y con el respeto adecuado. Pero ya en el primer mes, cuando previo a las parlamentarias hago referencia a que las inhabilitaciones políticas sólo debe hacerlas el pueblo cuando vota o en todo caso tribunales penales luego de un juicio, surge un primer altercado. La crisis determinante llega cuando voy en misión a la frontera entre Colombia y Venezuela visto que más de mil colombianos habían sido deportados desde territorio venezolano. Finalmente, se produjo una nueva polémica cuando envié una carta a la rectora del CNE, Tibisay Lucena, para que otorgara las debidas garantías para que las elecciones parlamentarias fueran transparentes.

¿Y después de esos episodios se mantuvo abierto algún canal de comunicación?

De mi parte el diálogo con el gobierno venezolano siempre ha sido muy franco. Luego de esos episodios hubo comunicación directamente a través de las vías diplomáticas, pero ellos no estaban preparados para los planteamientos que formulamos. Hace algunos meses me reuní con Leonel Fernández en República Dominicana e intercambiamos impresiones. Presentamos nuestro punto de vista a través del expresidente dominicano y luego hemos seguido en contacto con él procurando un acercamiento de posiciones.

Yo siempre voy a estar abierto a buscar un camino que concrete una salida institucional para Venezuela, pero respetando su agenda política. Venezuela tiene una crisis y su mayor problema es que necesita tener un gobierno legítimo. Eso se resuelve con elecciones. De ahí mi insistencia el año pasado en el referéndum revocatorio, el cual hubiese salvado ya más de setenta vidas.

Sus declaraciones sobre Venezuela le han valido muchas críticas. Quizás la más sorprendente fue la que recibió del expresidente uruguayo Pepe Mujica, habiendo sido usted su canciller. ¿Cómo se tomó esa carta titulada “Adiós” a propósito de su fuerte reproche al gobierno venezolano por la expulsión de miles de ciudadanos colombianos de Venezuela?

La tomé con absoluta naturalidad porque conozco su preocupación por Venezuela y por los temas de democracia y derechos humanos. De alguna manera desde entonces él ha ido soltando también su visión. Por ejemplo, se manifestó en contra de la existencia de los presos políticos.

Del expresidente Mujica me consta que siempre tuvo buenos consejos para tratar de ayudar a que el gobierno venezolano resolviera los principales aspectos de las crisis que estaban afectando al país y que, como se ha demostrado, lo iban a afectar en el futuro. Cuando escribió esa carta, él sabía que como presidente se había aburrido de aconsejar al gobierno venezolano sin tener éxito.

Yo consideré que los consejos ya no estaban resultando con Venezuela y por ende había que denunciar en términos muy claros lo que estaba ocurriendo. El mismo día que realizamos la denuncia comenzaron a bajar los niveles de migración inducida. Así que, en parte, lo que Mujica no había logrado con buenos consejos en cinco años, se logró con una fuerte denuncia, negándole la impunidad al régimen al realizar esas acciones violatorias de los derechos humanos.

Fotografía del Departmento de Prensa de la OEA

Fotografía del Departamento de Prensa de la OEA

Poco después de que usted presentara su primer informe sobre la situación en Venezuela, hace poco más de un año, se hizo evidente que no todos los países estaban dispuestos a acompañarlo en sus recomendaciones. ¿Es el papel del Secretario General tratar de marcar el camino que deben tomar los países?

Quizás los tiempos no coinciden, pero la agenda sí. Una mayoría de países aprobó el pasado 3 de abril de 2017 que en Venezuela hay una alteración del orden constitucional. Ese es el paso más determinante que se ha dado en este continente y en el resto del mundo para abordar el caso venezolano. Esa resolución tiene un peso específico y utiliza la terminología de la Carta Democrática Interamericana.

Por otro lado, creo que ha sido un proceso acumulativo. No todo el mundo arrancó en cuarta y en bajada. Hoy, que todos los países hayan acudido a una reunión extraordinaria de consulta para abordar la crisis a nivel de cancilleres y que estén dispuestos a dar pasos para buscar un consenso para abordar la situación en Venezuela es muy significativo.

Pareciera que el gobierno está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para retener el poder. Usted conoció de manera muy cercana a Nicolás Maduro y otros miembros del gobierno cuando fue canciller de Uruguay. ¿Cree que en algún momento habrá disposición por parte de ellos a buscar una salida a la crisis?

El diálogo siempre es el camino, pero es el camino con gobiernos que tienen reflejos democráticos. El gobierno actual de Venezuela no tiene reflejos democráticos. Han aprovechado cada instancia de diálogo que hemos ofrecido desde la OEA y que han procurado otras organizaciones, para hacer prevalecer su posición de fuerza sobre el pueblo y la oposición.

En consecuencia, el rango de acción que tiene la comunidad internacional es la denuncia. Es lo que le quita impunidad al régimen al seguir desconociendo la Constitución y violando los derechos humanos, incluyendo las malas prácticas democráticas en una dictadura como la venezolana.

Al final, la salida de las dictaduras siempre son salidas negociadas. Así sucedió en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. Hay que bregar por una salida negociada, pero sin olvidar un componente: la denuncia y condena internacional. Es muy difícil que, en un contexto de negociación, la misma se haga con presencia de espectadores internacionales, ya que usualmente se plantean temas muy específicos y de extrema sensibilidad de la política interna del país. Por ende, la comunidad internacional lo que debe hacer es generar dinámicas de condena y repudio que permitan llegar a esa negociación.

Teniendo en cuenta que esa situación de condena internacional ya existe y ha llamado a que los venezolanos resuelvan sus diferencias de forma pacífica, ¿cuál prevé que podría ser el desenlace de esta crisis?

Esta es una dictadura que ha cumplido con todos los pasos necesarios para convertirse en eso: ha anulado al Poder Legislativo, ha cooptado el Poder Judicial, tiene presos políticos y los tortura y está eliminando el sufragio universal. Está claro que ninguna dictadura se largó hasta verse perdida. Al final, habrá un punto de quiebre. En Argentina fue la guerra de las Malvinas, en Perú fueron los videos de Montesinos y en Chile fue el plebiscito.

La gran pregunta es cuál es ese punto de quiebre en Venezuela. Yo pienso que es algo que va a surgir espontáneamente. Va a surgir primero de la enorme ineficacia del gobierno porque ha hundido a Venezuela en la peor crisis económica, social, financiera y productiva de su historia; y va a surgir de la manifestación de la gente por el menoscabo de sus derechos.

La razonabilidad política de las dictaduras es prevalecer por la fuerza. Pero esta dictadura tiene además otros componentes. La institucionalidad ha sido tomada por una lógica criminal y ese es uno de los problemas más específicos del caso venezolano.

Una de las recomendaciones que usted hizo en su segundo informe fue la implementación de sanciones hasta tanto no hubiera elecciones generales en Venezuela. Si la crisis continúa exacerbándose y no se avizora solución, ¿usted cree que los países de la región, más allá de Estados Unidos, tendrían ánimo de recurrir a esta vía? Es curioso que usted apoyó mucho el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba a finales de 2014, pero ahora considera que una política de sanciones sería adecuada, justamente algo que no funcionó en el caso cubano.

El escenario de sanciones puede recrudecer si la situación continúa deteriorándose. Nosotros hemos llamado a sanciones individuales. Es verdad que las sanciones por sí solas no resuelven el problema. Por ejemplo, en Sudáfrica, con el apartheid, las sanciones sirvieron, pero porque existía la presión interna para que el país se democratizara y cada ciudadano tuviera derecho a un voto. En Cuba, las sanciones sirvieron de excusa al régimen al no existir la presión interna que posibilitara la democratización del país.

Por ende, las sanciones, que es el paradigma más alto de la presión internacional, sirven en función de las acciones internas que el país tome para volver a la democracia. Pero por sí solas, no van a significar el elemento crucial de la redemocratización.

Por último, ¿cuál cree que podría ser el papel de la región en la resolución de la crisis?

Por cómo ha operado el régimen hasta ahora, todo indica que las propuestas para definir la salida de la crisis van a venir a través de los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Martín Torrijos y Leonel Fernández. Si vemos, todas las propuestas y comunicaciones se están concretando a través de esa vía. Tal fue el caso de mi reunión con Leonel Fernández o la conversación más reciente entre Zapatero y Leopoldo López. Es más probable que se concreten a través de ellos que por intermedio de algún país.

El tema es que la negociación real va a tener que ser entre gobierno y oposición. Con la menor participación internacional posible. El grupo de amigos, si se concreta, lo que hará es buscar acercar posiciones para que se concrete ese diálogo real en el país. Ese sería su propósito más loable y saludable.

Constituyente provoca serias grietas en la unidad chavista

Nacional

Diputado del Polo Patriótico señala que la propuesta de Maduro es “menos participativa y democrática” que la de Chávez

Antes que presentarse como un crítico de la Constituyente lanzada por el presidente Nicolás Maduro, Eustoquio Contreras prefiere identificarse como un defensor de la Carta Magna promovida por el difunto comandante Hugo Chávez. “Estoy a favor de la Constitución de 1999”, aclara el único diputado del Polo Patriótico que públicamente ha cuestionado la última iniciativa del Ejecutivo nacional.

El representante del estado Guárico considera que la propuesta de Maduro es “menos participativa y democrática” que la planteada por Chávez en los albores de la revolución bolivariana. “La Constitución de 1999 es un pacto social y no debería ser cambiada por la iniciativa unilateral de una de las partes. Como chavista, tampoco estoy de acuerdo con que la iniciativa la haya tomado un órgano del poder constituido”, expone Contreras en la más reciente edición del programa Tiene la Palabra Diputado.

El dirigente de Vanguardia Bicentenaria resalta que “no es cierto que se haya activado el poder constituyente originario”, pues no ha sido el pueblo sino el Jefe de Estado quien ha convocado la Constituyente. Igualmente, sostiene que la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) esconde su intención de modificar la Carta Magna porque “le teme al juicio” de la base chavista que se aferra al texto fundamental.

“La propuesta de Constituyente no es entendible en la explicación ni asumibles las bondades que se venden. Ha sido contraproducente políticamente”, observa Contreras, quien destaca que Maduro logró con su planteamiento unificar a la oposición, fortalecer la “matriz de opinión” internacional que condena la deriva autoritaria del régimen y, además, provocar “serias grietas en la unidad interna de las fuerzas bolivarianas”.

El mandatario venezolano, así como los principales voceros del PSUV, han ratificado que la “Constituyente va”, aunque sus adversarios políticos no participen en el proceso. El legislador del Polo Patriótico estima que en esas condiciones, este mecanismo no conquistará la paz que el régimen chavista dice querer alcanzar. “Cualquier iniciativa que no enganche a la oposición es ineficaz”, advierte quien formó parte de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999.

Contreras sostiene que “en el chavismo puede haber una amenaza de fragmentación organizativa”, y opina que Maduro comete un error al “responder a los requerimientos tácticos de una coyuntura con un instrumento estratégico” como la Constituyente.

Recordando los casos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México y de la revolución sandinista en Nicaragua, que tras pasar a la oposición volvieron al poder, el veterano parlamentario señala que “no es una fatalidad para un proyecto político serio, revolucionario y de largo aliento perder el gobierno en un momento de la historia”.

Contreras reconoció su preocupación por “el ambiente de descomposición política del país”, donde “no hay confrontación de ideas sino insultos personales y descalificaciones mutuas”, y llamó a los máximos responsables de los poderes públicos a dejar a un lado sus diferencias personales para trabajar por Venezuela

:Pedro Pablo Peñaloza/Notiminuto

5 junio, 2017

Alberto Arteaga: “Hay un uso criminal de la fuerza”; por Hugo Prieto

Actualidad

Por Hugo Prieto | 4 de junio, 2017

Alberto Arteaga retratado por Roberto Mata

Alberto Arteaga retratado por Roberto Mata

Los argumentos de Alberto Arteaga, abogado penalista de arraigado prestigio en Venezuela, profesor universitario y autor de varias obras jurídicas es una reflexión muy dolorosa que pone de manifiesto el declive y la destrucción de la justicia en Venezuela. Hemos regresado a las viejas prácticas autoritarias y más recientemente a la pretendida instauración del Estado totalitario, empaquetado en el fraude constituyente que, contra viento y marea, perpetra la dictadura de Nicolás Maduro.

El Código de Justicia Militar, cuya vigencia tiene 80 años en Venezuela, sin que se le haya modificado una coma, entre otras cosas, porque el tema militar es tabú, contradice disposiciones de la Constitución del 99 en materia penal, así como el capítulo referido a los Derechos Humanos. El conflicto de poderes tuvo como primera expresión una crisis política y más recientemente una crisis de gobernabilidad, cuyo desenlace es una verdadera incógnita.

Si por un milagro —la política es la única esfera donde los hombres pueden hacer milagros—, ocurre un cambio, no en el gobierno sino en la sociedad venezolana, las cosas tienen que ser muy diferentes, nunca como antes. “Si con pretendidos alegatos jurídicos se ha atentado contra la democracia, con la fuerza del derecho nosotros tenemos que pensar en el restablecimiento del sistema democrático. Es decir, en el pacto que a futuro debe darse entre todas las fuerzas vivas del país tiene que haber un compromiso mediante el cual la política saque sus manos del poder judicial. Ninguna persona pueda mantenerse en el poder utilizando y mediatizando el aparato de la justicia. El reto que tenemos nosotros es que tengamos en Venezuela un verdadero Poder Judicial autónomo e independiente”.

Hay una crisis institucional permanente en Venezuela. Primero fue el desconocimiento de la Asamblea Nacional y más recientemente de la Fiscalía General de la República. ¿Cuál es el estado de la justicia en Venezuela?

Me viene a la cabeza una frase de un gran pensador que es San Agustín: Si desaparece la justicia, los reinos —que eran los sistemas de gobierno de la época— se convierten en grandes latrocinios. Es una frase dura, pero realista. Expresa por igual el momento que estamos viviendo como la situación que hemos arrastrado en el país durante años. Esto es terrible de decir. Aquí no hay justicia. Y no se trata de una frase hecha o política. Pero cuando uno escuchaba a una madre o a un padre adolorido por la pérdida de un hijo en las puertas de la morgue de Bello Monte, responderle a la pregunta de un reportero. ¿Usted que espera? Yo lo que quiero es justicia. Uno, como abogado, al escuchar esas palabras, dichas desde lo más profundo de un ser humano, se preguntaba y se pregunta ahora, ante las muertes que han ocurrido en los últimos días, ¿habrá justicia? La respuesta es muy dudosa, porque nosotros en Venezuela, triste y lamentablemente, no hemos metabolizado el valor de la justicia.

2016 marcó el récord en homicidios: 28.400. Caracas aparece en los índices mundiales como la capital más violenta del mundo.

Esto es grave, gravísimo, pero como se ha dicho tantas veces, los índices de impunidad son más escandalosos: 90%. Es una violencia exacerbada, que cada vez se expresa con mayor crueldad y del otro lado, la impunidad. Sencillamente, no hay sanción. Entonces, cuando una madre pregunta. Yo lo que quiero es justicia. ¿De dónde va a salir esa justicia?

Cuando esa violencia la ejerce el Estado por dos vías; una, la represión desenfrenada, brutal, que afortunadamente uno advierte a través de las redes sociales y de los videos que la gente cuelga, por ejemplo, lo que ocurrió en la Universidad de Oriente (núcleo CiudadBolívar), donde estudiantes atendían a compañeros heridos de bala; y dos, por la propia inacción del Estado; es decir, por la impunidad. ¿Dónde estamos?

Esto refleja un cuadro muy grave. Yo no soy psicólogo social, pero todo entra dentro de lo que los especialistas en la materia llaman un estado de anomia, en el cual no hay normas. En el caso venezolano no es tanto porque no existan, sino por el hecho de que no se aplican. Esto también se relaciona con otro fenómeno que tenemos en el país, lo que se llama el fetichismo legal. El creer que con una nueva norma o una reforma legal se solucionan los problemas. Digamos, por ejemplo, que con el Código Orgánico Procesal Penal le garantizamos la vida a las personas o un castigo ejemplar a quien incurra en violaciones graves a los Derechos Humanos; o con esta otra que tengo a mano, Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional, se garantiza el uso de las armas y de armas con capacidad letal. Aquí se señala de manera clara y terminante (art. 73 ) que “El uso de la fuerza mortal sólo estará justificado para la defensa de la vida de la funcionaria o del funcionario o de un tercero”. Es decir, que yo no puedo hacer uso de las armas de cualquier manera, que yo no puedo hacer uso de un instrumento con capacidad letal, sino está en riesgo la propia vida.

Justamente eso es lo que se ha denunciado tanto en estos días, que ha habido un uso desproporcionado de la fuerza.

Yo esos términos no los comparto. Hay un uso desproporcionado de la fuerza cuando yo tengo necesidad de utilizarla, pero lo hago precisamente de forma desproporcionada. Pero si utilizo la fuerza cuando no es necesaria, lo que hay es un uso criminal de la fuerza. Y eso es lo que está ocurriendo entre nosotros. El problema no es el montón de leyes que tengo sobre el escritorio o cambiar la Constitución. Lo triste, lo lamentable, es que al pueblo se le engañe diciéndole que con un cambio de Constitución se le van a resolver sus problemas. La anomia no es porque no tengamos leyes, sino porque tenemos leyes que no se aplican y porque seguimos vendiendo la idea, utilizo esa expresión, y engañando al pueblo sobre la necesidad de transformar, de cambiar la ley, el fetichismo legal para resolver los problemas sociales. Fenómeno que no es nuevo, por otra parte.

Alberto Arteaga retratado por Roberto Mata

Alberto Arteaga retratado por Roberto Mata

El ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López, dijo que efectivamente se habían producido casos aislados del uso desproporcionado de la fuerza, pero cuando uno ve la cifras de personas asesinadas y de personas heridas, que se cuentan por millares, se pregunta: ¿Cómo es esto? ¿Casos aislados que se traducen en millares de personas heridas? ¿Cómo encaja la afirmación del ministro en esa realidad?

Ni el sentido común puede dar explicaciones de esa naturaleza. Es lo mismo que ha ocurrido y que ocurre, por ejemplo, con las muertes que se producen en los llamados enfrentamientos policiales. Pero las bajas no son de de la policía sino de quienes están enfrentados a la autoridad. Las llamadas OLP (Operaciones de Liberación del Pueblo) que son similares de un todo, agravados en su forma de llevarse a cabo y en sus consecuencias, a aquellos operativos de la ley de vagos y maleantes del pasado. Operativos que todos reprobábamos y reclamábamos, incluidos muchos de los que hoy están en el gobierno. Es decir, esto carece completamente de justificación, porque tenemos que pensar lo siguiente, aunque parezca una perogrullada, los órganos del Estado no están para reprimir sino para garantizar los derechos de la ciudadanía. Es decir, el Estado está para garantizar el derecho a la protesta y, por supuesto, el derecho a la manifestación pacífica. Pero aún en el caso de que haya expresiones de violencia en manifestaciones, eso no autoriza a las fuerzas policiales y militares para actuar sin limitación alguna. Lo que se impone en esos casos, bajo un sistema democrático, es entrar al diálogo y a la disuasión.

Se presenta a los detenidos no ante jueces civiles, sino ante tribunales militares, entre otras cosas porque ya no se confía en la Fiscal o porque ya no es obediente al poder Ejecutivo. Se viola la Constitución y también tratados internacionales que en Venezuela tienen rango constitucional. ¿Cómo poner este hecho en contexto, dentro de las cifras de personas asesinadas o heridas, o las declaraciones de Padrino López?

Este tema es de extrema importancia. Yo creo que en materia de principios debe quedar clarificado, de manera que no dé lugar a dudas. Se ha abusado, triste y lamentablemente, en épocas de expresiones de autoritarismo de lo que se llama la justicia militar. Pondría lo de militar entre comillas, porque la justicia para ser justicia tiene que carecer de todo apelativo. La justicia, de acuerdo con el derecho romano y a la definición de (Dominicio) Ulpiano, es darle a cada quien lo que le corresponde. Esto es, lo que la ley prevé en relación al comportamiento, a la conducta, al hecho, al cual se aplica la ley. Antes de la Constitución del 99 hubo decisiones de la extinta Corte Suprema de Justicia, en las cuales se dejó muy claro que un civil no podía ir y ser juzgado ante la justicia militar. Recuerdo el caso de la periodista María Eugenia Díaz.

Caso emblemático que provocó grandes tensiones en el gobierno del ex presidente Luis Herrera.

Sí, pero también durante una etapa estelar de El Diario de Caracas. María Eugenia Díaz fue llevada a tribunales militares por pretendida violación de secretos militares, entre otras cosas, porque reseñó una actividad donde se llevaron a cabo estrategias, simulaciones, juegos militares. En ese caso, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casación Penal, dictaminó que Díaz no podía ser juzgada por tribunales militares, tratándose de una persona civil. Esto, digamos, que son precedentes en nuestra jurisprudencia queda clarísimo en la Constitución de 1999 (art. 261… La competencia de los tribunales militares se limita a delitos de naturaleza militar). Entonces, surge la pregunta ¿cuáles son los delitos de naturaleza militar? Aquellos constitutivos de infracciones a los deberes militares: obediencia, subordinación y disciplina. ¿Quiénes tiene la obligación de cumplir esos deberes? Los militares activos, lógicamente. Por lo tanto, solo los militares activos pueden ser sometidos a los tribunales militares.

La materia militar siempre ha sido tabú en la sociedad venezolana. Es un mundo del cual se desconoce casi todo y los conflictos con la jurisdicción militar han tenido como marca casos de tinte político.

El Código de Justicia Militar tiene más de 80 años, quizás por eso nunca se ha tocado. Pero de acuerdo al derecho, y esto es lo que enseñamos, si alguna norma entra en conflicto con la Constitución, se aplica la Constitución y se desaplica la ley. Un pretendido hecho que se le atribuya a un civil no puede ser conocido por la jurisdicción militar. Añadiría que ese código militar no sólo contradice la Constitución del 90 sino la del 61. Y no ha sido reformado.

A la periodista María Eugenia Díaz le abrieron juicio militar por develar un juego de guerra según la cual el Ejército venezolano no alcanzaba ciertos objetivos en un hipotético conflicto con Guyana. Sería, en todo caso, materia de seguridad nacional y aún así la Corte dictaminó lo que usted acaba de señalar. ¿Cómo es que a estos jóvenes que protestan los llevan a un tribunal militar? ¿Cómo queda ese principio de la ley que citó anteriormente?

Estamos al margen y enfrentados a la Constitución, enfrentados a los principios generales que rigen la materia de los Derechos Humanos, de conformidad con los estándares internacionales. Actualmente, y de acuerdo a esos principios, los países que todavía mantienen una justicia militar, tienen como orientación la derogatoria de los códigos de justicia militar, como ocurrió, entre otros casos, en Argentina (2009). Los hechos punibles que pudieran cometer los militares deben ser juzgados por los tribunales ordinarios. Los militares, y quiero decir esto con todo el respeto a la institución militar, antes que miembros de las Fuerzas Armadas son ciudadanos y si incurren en hechos punibles, al igual que cualquier ciudadano, deben ir a la jurisdicción ordinaria. Hay que ponerle fin, en algún momento, a esta llamada justicia militar. Salvo que limitemos esa justicia militar a un código de faltas administrativas, de naturaleza militar, que sean conocidas por quienes llamamos jueces militares. Un juez no puede estar subordinado a principios de subordinación, disciplina y obediencia. Esto carece de sentido en el mundo de hoy.

El Ejecutivo, cada vez que tiene un conflicto con otro de los poderes del Estado —Asamblea Nacional primero y luego la Fiscalía General de la República— apela o se inventa otras figuras. El parlamentarismo de calle, por ejemplo, para ver cómo sustituye a los diputados electos. O tribunales militares para eludir las investigaciones del Ministerio Púbico. ¿Cómo es esto?

Esto por lo demás no es nuevo. Lo que ocurre es que no había tenido las manifestaciones tan claras, tan evidentes, tan contundentes, tan apabulladoras, como las que tenemos en Venezuela en estos momentos de desconocimiento de las reglas mínimas y de la propia esencia del sistema democrático. Anteriormente, hay que recordarlo, porque son errores del pasado, ante circunstancias políticas muy distintas, me estoy refiriendo a los comienzos de esa gran experiencia de 40 años de democracia, también se recurrió a la justicia militar y se invocó una tesis que muchos habrán olvidado, la pretendida autonomía del delito militar para desconocer la inmunidad parlamentaria. Habría que recordarles a muchos personeros del gobierno que evidentemente criticaron, reprocharon y censuraron que no se reconociera esa inmunidad. Pero como parte de la evolución institucional en materia de administración de justicia, hubo una decisión (1976) mediante la cual se eliminó esa funesta tesis. Si un parlamentario era imputado de un delito, incluyendo un delito militar, esto no afectaba ni podía servir de expediente para desconocer la inmunidad parlamentaria. Pero tal como lo señalas, en forma recurrente se evade la ley, para la obtención de un beneficio político. Esto es además lo que hemos vivido como regla en los últimos años: El desconocimiento de los poderes para afirmar el poder total del Estado. El totalitarismo que se pretende instaurar. Bueno, acabas de señalar dos ejemplos concretos.

Alberto Arteaga retratado por Roberto Mata

Alberto Arteaga retratado por Roberto Mata

Como punto culminante de ese proceso tenemos este llamado a constituyente. Aunque no podemos decir que ha tomado al país por sorpresa, porque había una serie de decisiones que apuntaban en esa dirección.

Pensemos en las decisiones conocidas con los números 155 y 156 del Tribunal Supremo de Justicia, pero no son las únicas. De manera descarada, sin lugar a dudas, la Sala Constitucional se atribuye las competencias de la Asamblea, legítima representación del pueblo, que quedó marcada en las elecciones del año 2015. Además de eso, en esas decisiones pretende otorgarle al Ejecutivo la facultad de dictar normas en materia penal, reformar el código de enjuiciamiento, que son facultades, igualmente, de la Asamblea. Es decir, la Sala Constitucional se coloca en contra de la Constitución. Lo que en forma alguna fue remediado por unas tristemente célebres aclaratorias, que sólo pusieron de manifiesto dos cosas. Una, la ignorancia de estos magistrados de lo que significa una aclaratoria, porque una aclaratoria simplemente corrige errores materiales o cálculos numéricos. Pero una aclaratoria no puede revocar una decisión. El hecho se cometió. El desconocimiento de la Constitución se cometió. Dos. Estas aclaratorias, ante la exhortación de un llamado Consejo Nacional de la Defensa, órgano consultivo incompetente en esta materia, también pusieron de manifiesto la carencia total de independencia del Poder Judicial ante el Ejecutivo.

En Venezuela vivíamos una situación institucional precaria ahora agravada. ¿Pero que justicia puede esperar el ciudadano común, por ejemplo, esta madre a las puertas de la morgue de Bello Monte, si advierte que el TSJ, de un plumazo, se abroga las competencias de la Asamblea Nacional?

En particular, como abogado, como profesor universitario, pero fundamentalmente como ciudadano, yo creo que uno tiene que reaccionar y expresar el sentimiento que le produce a uno, el que un tribunal, como lo entiende cualquier persona, encargado de administrar justicia, se coloque de espaldas a la justicia y al estado de derecho, subvierta el orden jurídico y eso es lo que ha hecho la Sala Constitucional del TSJ con esas decisiones, y por eso, un grupo de abogados, entre los que me incluyo, concurrimos ante la Fiscalía para pedirle a la Fiscal que adelante actuaciones que tengan como fin revisar esas decisiones (155 y 156) para determinar si allí se han cometido o no hechos punibles.

¿Qué sustenta esa aseveración? ¿Cuáles serían esos hechos punibles?

Nosotros pensamos que hay elementos que indican que se han cometido hechos punibles que estarían a cargo de los autores y partícipes en esas decisiones. ¿A qué hechos me refiero? El Código Penal nuestro habla de un delito conocido con el nombre de conspiración. Por lo general, cuando hablamos de conspiración, siempre pensamos en actuaciones de grupos que con las armas pretenden subvertir el orden, atentar e insurgir contra el gobierno legalmente constituido. No. También hay golpes que podríamos llamar golpes de Estado judiciales, que se concretan en decisiones como estas, que desconocen, en este caso, al órgano que tiene la representación popular. Por otra parte, también hay violación a los tratados internacionales y eso también constituye un delito (art.155, numeral 3). El derecho a la democracia es un derecho humano y para que tenga vigencia tiene que existir separación e independencia de los poderes púbicos. Si eso no se garantiza, sencillamente, no hay Constitución. Yo creo que eso es fundamental, no es simplemente retórica. Que existan órganos independientes que administren justicia es una garantía para el ciudadano común y corriente.

Se ha criticado a la Fiscal, Luisa Ortega Díaz, con el pretendido argumento de que descubrió el agua tibia. Sin atender razones de que en Venezuela la situación puede ser mucho peor de la que estamos viviendo. Quizás falte capacidad para entender que lo que ha hecho la fiscal forma parte del cambio que la sociedad está buscando en las calles. ¿Cuál es su opinión?

En estos últimos tiempos, en estos últimos meses, se ha producido un cambio en la Fiscalía General de la República. Yo creo que ese cambio y esas declaraciones que ha dado la Fiscal tienen que ser recibidas, digamos, como se recibe una manifestación por el respeto que debe existir por uno de los órganos más importantes del sistema democrático, garante precisamente del equilibrio de los poderes, del sistema de contrapesos que debe funcionar. La Fiscal, en este caso, es uno de los funcionarios más importantes, garantes de la legalidad, garante de que se respeten los Derechos Humanos en los procesos que se llevan a cabo. Esas declaraciones, ajustadas al texto constitucional, deben convertirse en actuaciones concretas que hagan buenas esas afirmaciones.

Entrevista a Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos: hay una “dictadura” en Venezuela, “un país que está siendo saqueado”

Luis AlmagroDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionAlmagro: “Esta es la primera resolución que la OEA toma sobre Venezuela en la cual se reconoce que hay una alteración del orden constitucional”.

En Venezuela hay una “dictadura” y debe elegirse “un nuevo gobierno con legitimidad democrática que le permita al país salir del pozo”, afirmó el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

“Lo que pido en este momento es que cese toda represión contra manifestantes en Venezuela, que se le permita a la gente expresarse en libertad”, indicó en una entrevista con BBC Mundo.

Almagro dijo que la resolución del Consejo Permanente de la OEA el lunes, estableciendo que en Venezuela hay una “alteración inconstitucional del orden democrático”, fue un paso clave para tomar acciones respecto al país, que podría ser suspendido de la organización.

Si la crisis venezolana no se resuelve antes, este deberá ser el tema fundamental de la próxima Asamblea General de la OEA en junio, sostuvo.

Y señaló que, a través de su canciller Delcy Rodríguez, el gobierno venezolano de Nicolás Maduro se mostró el miércoles cerrado a recibir posibles gestiones diplomáticas.

Lo que sigue es una síntesis del diálogo con Almagro, un excanciller uruguayo que rechaza que la OEA haya sido hasta ahora poco efectiva en sus reclamos a Caracas.

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Usted ha hablado varias veces de una alteración del orden constitucional en Venezuela, le ha dicho al presidente Nicolás Maduro “dictadorzuelo” y ha afirmado que tarde o temprano la democracia volverá a ese país. ¿Cómo califica entonces el gobierno que tiene Venezuela en este momento? ¿Es una dictadura o una dictablanda a su juicio?

Es muy importante que nos peguemos a los conceptos que utiliza la resolución recientemente aprobada por el Consejo Permanente de la OEA. Hay en Venezuela una alteración del orden constitucional, una violación del orden constitucional.

Definitivamente es un concepto de dictadura. Es un concepto en los cuales todos los parámetros garantistas y de principios y valores que contienen los sistemas constitucionales de democracias representativas han sido completamente eliminados y destruidos por un régimen que no respeta la separación de poderes ni las garantías individuales, que tiene presos políticos, que es indiferente a una crisis humanitaria y social sin precedentes en el país.

Entonces eso es lo que se aplica a Venezuela, es lo que dicen nuestros informes y es el contenido de la resolución aprobada por el Consejo Permanente.

Dos hombres buscan comida en la basura en Caracas.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionSegún Almagro, Venezuela vive una crisis humanitaria y social sin precedentes.

¿Es una dictadura entonces a su juicio?

Sí.

Ante esta situación, ¿ha tenido algún efecto concreto la última resolución de la OEA que llama a realizar gestiones diplomáticas adicionales en Venezuela?

Nosotros tuvimos ayer la visita de la canciller del régimen venezolano. Ahí definitivamente hicieron algunos planteos sobre el tema y se mostraron muy cerrados a cualquier posibilidad de trabajo en conjunto y de gestiones diplomáticas que colaboren para resolver el tema en Venezuela.

Pero sí queda claro que el foro de discusión para la recuperación de la democracia en Venezuela —y el que utiliza al responder Venezuela— es el de la Organización de Estados Americanos.

Los trabajos de la Organización de Estados Americanos deberán continuar.

¿Algo más que pueda decir sobre esto?

Lo que pido en este momento es que cese toda represión contra manifestantes en Venezuela, que se le permita a la gente expresarse en libertad y que no sean víctimas de violencia por eso.

Ningún venezolano puede sufrir el atropello de la autoridad por salir a pedir democracia en Venezuela.

Delcy RodríguezDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionAlmagro dice que la canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, se mostró cerrada a posibles gestiones diplomáticas para ayudar a resolver la situación del país.

Usted viene advirtiendo sobre lo que pasa en Venezuela desde el año 2015. Estamos a 2017 y esto puede parecer para muchos latinoamericanos apenas una resolución más entre otras que se han aprobado. ¿Está realmente conforme con lo que ha logrado? ¿O también hace una autocrítica sobre la poca efectividad de la OEA para resolver un problema que señala como muy grave?

No, al contrario. Si uno ve, es la primera resolución que la OEA toma sobre Venezuela en la cual se reconoce que hay una alteración del orden constitucional. O sea, es un paso muy importante.

Hoy la mayoría de los países del hemisferio está diciendo que Venezuela no está viviendo en democracia. Ese es el punto de partida fundamental para las acciones ulteriores que tiene que tomar la organización y cualquier organización subregional. Porque definitivamente los parámetros de defensa de la democracia están reflejados en esa resolución respecto a la situación y la crisis que vive el país.

El paso que se ha dado es fundamental. A partir de ahí, obviamente que las gestiones diplomáticas están encaminadas al restablecimiento de la democracia en Venezuela. Pero teníamos que partir de este punto que es ese reconocimiento de esa situación de facto que vive el país.

En su último informe sobre la situación de Venezuela, el 14 de marzo, planteó que el país tenía que ser suspendido inmediatamente de la OEA, usando la Carta Democrática, si en 30 días no convocan a elecciones generales y libraba presos políticos, entre otras recomendaciones que no se han cumplido. Ese plazo se cumple la semana que viene. ¿Qué va a pasar en concreto ahora?

Nosotros hemos planteado una hipótesis ideal de agenda. Hubiéramos querido que el gobierno venezolano definitivamente caminara en esa dirección, porque para el país es muy importante.

Cuanto antes se restablezca la democracia en Venezuela, mejores son las condiciones de recuperación del país. Un país que está siendo saqueado completamente en todos sus recursos materiales y minerales, que ha desactivado completamente su aparato productivo y que está viviendo una crisis social sin precedentes.

Venezuela hoy necesita recuperarse. Eso solamente se puede lograr con un gobierno legítimo. Por eso, cuanto antes Venezuela tenga un gobierno legítimo, menos grave va a ser la crisis social y económica en el país.

Venezuela necesita recuperarse. Eso solamente se puede lograr con un gobierno legítimo. Por eso, cuanto antes Venezuela tenga un gobierno legítimo, menos grave va a ser la crisis”.

Si las elecciones en Venezuela fueran en tres o seis meses, las posibilidades de deterioro van a ser de determinada proporción. Pero si demoran estas elecciones un año, la crisis económica, social y humanitaria se va a haber agravado. Si las elecciones se van a dos años —de ningún modo puede pasar esto— las condiciones de saqueo de ese país van a ser todavía mucho peores.

Acá tenemos un problema grave. Es imprescindible para Venezuela recuperar la legitimidad democrática: un nuevo gobierno con legitimidad democrática que le permita al país salir del pozo en que se lo ha metido.

Pero usted planteó un plazo de 30 días. ¿Ese plazo es flexible?

Es un planteo de la Secretaría General en función de condiciones ideales que deberían darse, por el hecho de que un país está viviendo un régimen de facto y una alteración del orden constitucional, como ha sido reconocido por los países.

Eso después también tiene que ver con los plazos diplomáticos y los manejos de la situación. Es una sugerencia de la Secretaría General. No me voy a frustrar por eso. Sí voy a seguir empujando para que en Venezuela haya una salida democrática lo antes posible. No tenemos que verla en términos de si me paso 10 minutos, pero sí cuál es el objetivo y la urgencia que tiene ese objetivo del restablecimiento de la democracia en Venezuela.

Un funcionario de la Policía Nacional Bolivariana detiene a un manifestante.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionAlmagro pidió que el gobierno no reprima a los manifestantes.

Está claro, pero usted mismo ha criticado que el diálogo se ha utilizado como cortina de humo para darle aire al gobierno. ¿Cuál es el plazo límite por el cual Venezuela tiene que quedar suspendida de la OEA?

Este tema sería muy positivo para Venezuela que se resolviera antes. Pero si no, va a tener que ser el tema fundamental de la Asamblea General (de la OEA). Eso es del 19 al 21 de junio del corriente año.

Usted ha invertido mucho esfuerzo personal en este asunto. Si todo continúa igual y para esa Asamblea General Venezuela no es suspendida, ¿usted seguirá siendo secretario general de la OEA? ¿O se replanteará el mandato que tiene?

Pero esto no es un tema personal; es un tema absolutamente institucional. Yo no puedo tener reacciones personales sobre un tema de gravedad como el que estamos hablando. Es un tema que tiene que tener una solución y una salida institucional por la cual tengo que seguir bregando.

No voy a salir de la cancha. Voy a bregar con más fuerza y más ahínco para empujar las soluciones, en todo caso y siempre.

La salida democrática se la deben a la gente; no es de ningún partido político. Como el referéndum revocatorio no pertenecía a ningún partido político”

¿Cuánto perjudica a Venezuela el hecho de tener una oposición dividida?

Pero yo no divido a la oposición venezolana. Ese no es un trabajo mío y nunca admitiré ese trabajo. Ni divido a la oposición ni divido al gobierno. Trabajo sobre la base de principios y valores del sistema interamericano vinculados a la democracia y los derechos humanos.

Pero usted también ha hecho referencias a la oposición. ¿Cree que de alguna forma la posibilidad de lograr una salida a este problema que vive Venezuela está siendo limitada…?

La salida democrática se la deben a la gente; no es de ningún partido político. Como el referéndum revocatorio no pertenecía a ningún partido político. Eso es una responsabilidad —como lo dice la propia Carta Democrática en el artículo 1— con el pueblo venezolano.

No podemos entrar en especulaciones de naturaleza partidaria. No me corresponde y no me interesa.

Movilización de la oposición en Venezuela.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa oposición venezolana lleva varios días protestando en las calles de Caracas y de otras ciudades del país.

El presidente boliviano, Evo Morales, dijo que la organización ha vuelto a ser un “ministerio de Colonias”. ¿Le preocupa que todo esto pueda generar un cisma en la OEA?

El trabajo de la organización ha dado garantías a todos, sin distinción ideológica. Y eso se sabe en el continente. Nos plantamos en los temas que haya que plantarse sin ninguna consideración ideológica.

Por lo tanto, hoy la organización tiene más confianza que la que podía haber tenido al comienzo del trabajo en este tema.

Los defensores de Maduro también cuestionan que usted sea tan firme con el gobierno de Venezuela mientras el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca deportaciones masivas de inmigrantes latinos y construir un muro en la frontera con México… ¿Qué responde a esto?

Eso es un despropósito y es gente muy ignorante la que opina eso. Mis expresiones al respecto han sido públicas y le sugiero a la gente que las lea.

Almagro llama a "actuar ya" por "crisis" en Venezuela

NACIONAL ENTREVISTA

 

Enero 26, 2017 05:00

TIEMPO DE LECTURA: 6 MINUTOS

El secretario general de la OEA entiende que la mediación del Vaticano no dio los resultados esperados

EFE/Oscar Rivera

Para el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) la situación en Venezuela llegó a su límite. En entrevista que dio a El Observador por email desde Bruselas, Luis Almagro dijo que Venezuela está “en una trayectoria cada vez más autoritaria” y “con una crisis humanitaria insostenible”. Afirmó que las “soluciones están cada vez más lejos de la gente” y que hoy existen más razones que antes para aplicar la Carta Democrática. El excanciller uruguayo señaló que los esfuerzos de mediación del Vaticano dieron resultados mínimos hasta ahora y por eso instó a la comunidad internacional a actuar de manera urgente frente a la situación de ese país. El cuestionario fue enviado por El Observador hace dos semanas y respondido ayer, y por eso no hay alusión a la decisión del nuevo presidente de Estados Unidos Donald Trump de construir un muro en la frontera con México. Almagro sí hizo referencia a ese tema ayer en Bruselas.

¿Cómo ve la situación actual en Venezuela?

En una trayectoria cada vez más autoritaria, con una crisis humanitaria insostenible, con 700% de inflación y un retroceso económico del 6% proyectado para 2017. La situación no está aún peor porque el precio del petróleo se ha incrementado algo. Hay un proceso de diálogo facilitado por el Vaticano que al momento no ha arrojado los resultados esperados, pero al mismo tiempo es la única avenida de diálogo. Por lo que es fundamental que se pueda usar para que los presos políticos sean liberados, para que los venezolanos puedan votar y decidir sobre su futuro y para que se respete la independencia de los poderes del estado. En la OEA, por su parte, la evaluación colectiva continúa aunque hay un compás de espera por el diálogo en curso. El Consejo Permanente ha seguido de una manera u otra haciendo análisis de la situación venezolana, emitiendo resoluciones y comunicados, específicamente de los países que integran el Grupo de los 15. Las denuncias que hicimos al invocar la Carta Democrática Interamericana no sólo siguen siendo válidas, sino que se han ampliado. Se le quitó a la gente el derecho al revocatorio, los presos políticos siguen encarcelados, la violencia es rampante, hay hambre. La comunidad internacional no puede esperar más y debe actuar ya. Se han dado pasos mínimos; han liberado un grupo de presos políticos pero aún hay 103 presos políticos. Siguen las denuncias de torturas y abusos, como la reciente detención de un legislador, una situación que desde cualquier perspectiva va en contra del espíritu democrático que ha caracterizado a la región.

¿Qué proyección hace para el diálogo que se reinicia entre la oposición y el gobierno en ese país?

La percepción generalizada es que las soluciones están cada vez más lejos de la gente. La gente vive cada vez más en desesperación, en angustia, en desasosiego espiritual, económico y material, sin poder cumplir con las necesidades básicas. El diálogo debe focalizarse en los problemas de la gente y evitar caer en trampas dilatorias. Confiamos en la postura del Vaticano ya que ha sido muy claro en la denuncia de los problemas reales y de las soluciones. Esas soluciones coinciden con lo que hemos venido reiterando desde hace meses: resolver los temas institucionales; devolver poderes a la Asamblea Nacional y eliminar la coaptación del Poder Judicial por parte del Poder Ejecutivo. Es inconsistente completamente el concepto de democracia con la existencia de presos políticos. Además, la situación de crisis humanitaria y social hace que muera gente por no poder tratarse enfermedades crónicas, por la desnutrición infantil que causa muerte, por la falta de productos de la canasta básica.

¿Hay algún movimiento en el continente para discutir la aplicación de la Carta Democrática a Venezuela?

El artículo 20 es muy claro en cuanto a los pasos que se deben dar y de hecho la Carta Democrática ya fue invocada. Le toca ahora a los países decidir qué medidas quieren tomar. En este momento estamos en la etapa de evaluación colectiva y son los estados los que tienen la palabra para mover esta urgente agenda hacia adelante.

¿Cómo ve que se está desarrollando el proceso de paz en Colombia?

Acogemos con beneplácito la voluntad y los esfuerzos del gobierno del presidente (Juan Manuel) Santos, los promotores del “no”, las FARC-EP y los diferentes sectores de la sociedad que lograron superar las complejidades encontradas y encontraron un camino hacia el futuro. También apoyamos las conversaciones del gobierno con el ELN. Desde hace 12 años la OEA ha apoyado el proceso de paz con la Misión de Apoyo al Proceso de Paz (MAPP) y seguiremos acompañando a Colombia en la etapa posterior al conflicto. La MAPP lleva 14 años trabajando en la búsqueda de la paz en Colombia. Estamos presentes en todo el país con 15 oficinas regionales -especialmente en los territorios más afectados por el conflicto– y hemos acompañado a más de 70.000 víctimas participantes en el proceso de Justicia y Paz. Hemos apoyado el proceso de paz promovido por el presidente Santos desde el principio y estamos profundamente comprometidos con el deseo de los pueblos colombianos de vivir en paz.


¿Hay preocupación por la reelección indefinida de Daniel Ortega en Nicaragua?

El diálogo en Nicaragua está avanzando a buen ritmo. Se inició en noviembre y el 20 de enero hicimos público un informe inicial de los resultados obtenidos hasta ahora. Estos avances se verán reflejados pronto en un Memorándum de Entendimiento para un trabajo conjunto por tres años en áreas específicas como el seguimiento de las elecciones, el perfeccionamiento del sistema de representación política y la depuración del padrón electoral, entre otras actividades. Hemos dialogado con el gobierno, pero también nos hemos reunido con distintos grupos de la sociedad nicaragüense, grupos políticos, movimientos sociales, sociedad civil, grupos religiosos y el sector privado, y eso nos ha generado insumos muy valiosos para el diálogo con el gobierno. Creemos que Nicaragua está en condiciones de avanzar para mejorar su sistema democrático y el estado de derecho, y la OEA puede aportar en ese proceso. Creo que hay una clara conciencia de que los avances en el terreno económico, la continuidad de las inversiones extranjeras, tienen que ir de la mano con los avances en el área institucional.

¿Cuáles son los principales desafíos para el 2017?

Este año será clave para la vigencia de los principios democráticos y los derechos humanos y civiles que hacen de las Américas un continente de paz. La democracia es nuestro estilo de vida y los derechos de la gente deben estar siempre primero. No podemos permitir que la discriminación prevalezca en ningún sentido. No podemos permitir que ningún discurso de odio se instale en nuestras sociedades como patrón de conducta. Ningún derecho puede quedar por el camino a la hora de construir el bienestar del pueblo. Eso vale para cada mujer en nuestro continente, que puede confiar en que tiene en la OEA la herramienta esencial para asegurar sus derechos. Y conquistar nuevos derechos: los fundamentales, los que las rescaten de los patrones de pobreza estructural y violencia, de la muerte por no acceder a derechos de salud, de su marginalización de los sistemas educativos. Y ello vale para los pobres cuyos derechos son conculcados cuando luchan contra las causas de su pobreza. Vale para la comunidad LGTBIQ, víctima de violencia y estigmatización. Para cada indígena, cada afrodescendiente, cada mestizo y mulato empujado hacia la periferia de los derechos cuando deben ser el centro mismo de cualquier política de soluciones sociales. Vale para cada migrante que tenga sus derechos cuestionados, como si pudiera haber un sistema de castas ciudadanas a la hora del ejercicio de los derechos. Todos deben ser el centro de nuestra atención y nuestro trabajo. Los principales antídotos contra estos venenos son más democracia, más democratización y estado de derecho. En lo económico y social el principal desafío es seguir promoviendo un desarrollo incluyente que genere más oportunidades de progreso para todos y no sólo para las élites de siempre.

Diputado Flores: UNT tiene sus “propios objetivos” que se alejan de la pronta “salida de este régimen”

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DICIEMBRE 16TH, 2016 EDITOR CONTENIDO ENTREVISTAS

Diputado Flores: UNT tiene sus “propios objetivos” que se alejan de la pronta “salida de este régimen”

 

Frente a la ausencia de tres diputados (dos del partido político Un Nuevo Tiempo (UNT) y un representante indígena) que impidió que este jueves 15 de diciembre la Asamblea Nacional de Venezuela pudiese designar a los dos nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), el diputado y secretario nacional del movimiento político Vente Venezuela, Winston Flores, aseguró que el partido dirigido por el exgobernador y expreso político Manuel Rosales “se aleja del proyecto para salir de la dictadura” de Nicolás Maduro.

“Es una situación bastante grave. Tres diputados no asistieron. Vemos con suspicacia y no entendemos la razón por la cual el día de ayer estuvieron presentes en el hemiciclo y hoy, cuando se iba a realizar un debate importante, no estaban”, indicó Flores al PanAm Post.

“El objetivo es salir de este régimen, y aunque Un Nuevo Tiempo considere que está en lo correcto, la verdad es que se está alejando del proyecto para lograr ese objetivo. Nosotros no creemos que debemos estar atados a un chantaje. La posición de cada uno de los partidos que estamos en la unidad es conocida”, aseguró.

Asimismo, el diputado cree que acciones como estas obstaculizan la salida de la dictadura: “No puede ser que en nombre de la unidad caigamos en un error y todos seamos señalados. Es hora de que cada quien asuma sus consecuencias. Es hora de avanzar. De construir una verdadera unidad que tenga una estrategia única”.

El representante del movimiento político de la líder y exdiputada María Corina Machado señala que “esto pone en evidencia ante los ciudadanos una debilidad. Con mucho esfuerzo hemos mantenido una Asamblea. Es importante analizar por qué no se ha avanzado como quisiéramos en la Asamblea”.

No obstante, cuando el diputado habla de una nueva unidad, no sugiere depurar a la Mesa de la Unidad Democrática sino ampliarla “para que las decisiones no sean tomadas solo por tres partidos”.

“Deben ser tomadas por todos los miembros de la sociedad civil. Por todo aquel que quiera estar en este frente y que esté dispuesto a luchar contra la dictadura”, apuntó.

“Un Nuevo Tiempo tiene su estrategia clara. Piensan que el diálogo pueda llegar a soluciones inmediatas. Piensan que aceptar lo de Amazonas podría darle resultados al país. A diferencia de nosotros que creemos que la ruta no era el diálogo; que el diálogo debía llegar en unas condiciones favorables a la oposición venezolana”, enfatizó el diputado de Vente Venezuela.

Por último el secretario nacional del movimiento de Machado asegura que no existe una relación entre las recientes sugerencias del gobernador Henrique Capriles de opositores que se hayan vendidos y las acciones de Un Nuevo Tiempo.

“No, definitivamente no. Un Nuevo Tiempo no se ha vendido. Personas como Delsa Solórzano no se han prestado para eso”, aseguró.

Con respecto a las declaraciones púbicas de Capriles (el gobernador aseguró que tenía en su posesión una lista de opositores que se habían vendido al régimen), el diputado dijo: “Exhorto a Capriles a que no se ponga como el Gobierno, que dice que tiene algo y no lo muestra. Tiene que demostrar su seriedad como estadista y entregarle a los venezolanos la lista de las personas”.

“Yo niego que cualquier hermano de la Unidad sea palangrista del régimen. Pero no puedo decir que es imposible”, concluyó el diputado Winston Flores.

PanamPost.

Miguel Henrique Otero: La única salida es la rebelión establecida en el artículo 350

El presidente editor de El Nacional no cree que el diálogo tenga resultados / Foto vía: La Prensa de Panamá

El presidente editor de El Nacional no cree que el diálogo tenga resultados / Foto vía: La Prensa de Panamá

El presidente editor del diario El Nacional considera que si hubiera una negociación real entre los representantes del gobierno y de la oposición se convocarían elecciones generales, se permitiría la ayuda humanitaria y se respetaría a la AN

El presidente editor del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero, afirmó que una mesa de diálogo entre el gobierno y la oposición no puede funcionar cuando la violencia es una política de Estado.

“Se puede negociar con fuerza, pero no dialogar. Si fuera una negociación real, convocarían elecciones generales en febrero dejarían que entrase la ayuda humanitaria internacional o reconocerían las decisiones de la Asamblea Nacional (…) Hemos agotado las salidas pacíficas constitucionales. La única salida es la rebelión”, dijo en entrevista con el diario La Prensa de Panamá.

Otero recalcó que la rebelión está establecida en el artículo 350 de la Constitución.

“Han asustado a la gente y al mundo entero con el tema de la rebelión, diciendo que va  a ser un baño de sangre. Pero no es así. Las dictaduras cuando caen, echan a correr”, agregó.

La represión mediática

El presidente editor de El Nacional destaca las consecuencias de formar parte de un medio independiente.

“La represión mediática en Venezuela es simplemente parte de la estrategia que está en el plan de la patria, que se llama hegemonía comunicacional, que no es sino el modelo cubano a largo plazo. Dejaron una ventanita abierta para poder decir ante el mundo que existe libertad de expresión. Pero usan los tribunales como un apéndice del poder ejecutivo. Todo el mundo tiene un expediente, es como la Alemania Oriental antes de caer el muro”, sostuvo.

Lea la entrevista completa en La Prensa de Panamá